lunes, 12 de agosto de 2013

La Socialización del Perro

Llamamos socialización al proceso por el cual los animales sociales aprenden a enfrentarse y relacionarse con el mundo exterior. Los perros necesitan tratar con otros perros y personas para aprender a vivir en el mundo que les rodea. Un cachorro correctamente socializado suele convertirse en un adulto bien adaptado socialmente. Un perro joven necesita aprender cómo es el mundo que le rodea, cómo los hombres, mujeres, niños, ancianos y los otros perros, para no tenerles miedo al día de mañana y reaccionar de la forma adecuada en sus relaciones sociales.


Lo Que se Puede Esperar de Cada Edad


La Primera Infancia: El Período Neonatal; las dos primeras semanas de vida.


El perro recién nacido parece una diminuta hoja en blanco en la que todo está por escribir. Sin embargo, aunque parezca ignorar por completo cómo debe comportarse fuera del útero materno, no debemos dejarnos engañar: depende por completo de la madre para alimentarse, mantener su temperatura corporal y estar físicamente protegido, pero en realidad no está tan desvalido como parece.


Qué hacer: Aunque aún no pueden vernos ni oírnos, debemos cogerlos y tocarlos. Viven en un mundo de olores y sensaciones táctiles, y están perfectamente preparados para empezar a acostumbrarse a nuestro olor y nuestras caricias.

El Periodo de Transición: Entre las dos y cuatro semanas de vida.


En esta época el cachorro evoluciona con extraordinaria rapidez. Sus oídos se abren y empiezan a reaccionar frente a los ruidos fuertes dando muestras de sobresalto. También abre los ojos, y pronto empieza a reaccionar ante la luz y los objetos en movimiento.


Qué hacer: Prepararlo para la fase de socialización, procurando que su entorno sea cada vez más variado y complejo con el fin de que aprenda a enfrentarse al mayor número posible de cambios en el entorno doméstico.

La Socialización: Entre las Cuatro y Doce Semanas de Vida.


Los cachorros entran en el período de socialización a partir de la cuarta semana aproximadamente, y las ocho semanas que siguen son las más críticas de su vida; también las más importantes desde el punto de vista educativo. De hecho, se ha demostrado que los cachorros que no han tenido contacto con los humanos entre las cuatro y las doce semanas de edad evitan el contacto con ellos, tienen miedo de la gente y puede ser imposible adiestrarlos más adelante sin ayuda profesional. Hacia el final de este período, sus patrones de pensamiento y su capacidad de concentración son ya similares a los de un perro adulto.


A la mayoría de los cachorros se les deja con la madre hasta que cumplen las siete u ocho semanas de vida. En este tiempo se produce el destete, y los cachorros deben enfrentarse a la severidad de su madre cuando les niega las mamas y la frustración de no poder mamar. También aprenden ahora, jugando con sus hermanos, a tratar con sus semejantes, a moderar la fuerza de sus mordiscos y asumir un estatus social, que calibran compitiendo con sus compañeros de camada por los recursos.


A esta edad tan temprana ya es posible observar las primeras manifestaciones de sus instintos sexuales y de caza. Con cuatro o cinco semanas, los cachorros de ambos sexos pueden ya montarse mutuamente durante el juego, así como saltar sobre un juguete y zarandearlo como si estuviesen dando muerte a una presa.


Qué hacer: Como los cachorros suelen dejarse con la madre hasta bien entrado el período de socialización, corresponde al criador o propietario de ésta acostumbrarlos a los diferentes ruidos, olores, texturas, imágenes y voces que se producen en el entorno doméstico. Por lo tanto, cuando usted recoja al cachorrito éste deberá haber sido expuesto ya a gran cantidad y variedad de estímulos.


Antes de separarse de su madre, un perrito debería haber conocido personas muy diversas entre sí, y lo ideal sería que también se hubiese familiarizado con el mayor número posible de elementos de la vida cotidiana posible. Cualquier cachorro que aún no esté debidamente socializado necesita ayuda urgente de un profesional, un psicólogo canino.

La Educación Continua


La socialización debe prolongarse al menos hasta las doce semanas de edad, de modo que, si ha recogido a su cachorro antes de este momento, será su responsabilidad continuar su proceso de educación en esta época tan delicada de su desarrollo. Incluso a los cachorros que no fueron debidamente socializados en su momento les vendrá bien ahora que se les vaya mostrando poco a poco y con delicadeza el mundo exterior con el fin de lograr que se acostumbren a las personas, objetos y sucesos habituales en el hogar y fuera de él.


Hay que ocuparse de proporcionar a los cachorros la mayor cantidad y variedad de experiencias posibles antes de las doce semanas, a pesar de que lo más habitual es que no hayan completado aún su primer ciclo de vacunaciones y, por lo tanto, no pueden todavía relacionarse libremente con los demás perros. Una posible con los demás perros. Una posible solución de compromiso es sacarlos a la calle o al parque en brazos; otra sería llevarlos a casa de los amigos o hacer que éstos vengan a nuestra casa a visitarlos.


También es bueno hacerles tratar con otros perros, siempre que nos conste que éstos son adultos, son sociables y están perfectamente vacunados contra todo. Esfuércese en proporcionarle todo tipo de experiencias antes de que cumpla doce semanas de vida, todas las que pueda tener en el hogar cuando aún no pueda salir a la calle, y el resto, en cuanto esté preparado para empezar a salir.


Si necesita ayuda de un profesional y estar bien asesorado, en la selección de un cachorro nuevo o con la socialización de su perro, puede ponerse en contacto con nosotros en el correo: psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina, Psicólogo Canino y Adiestrador Profesional


Contacto: psicolmascot@gmail.com


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domingo, 11 de agosto de 2013

La Importancia del Paseo de tu Perro

El Paseo

Para casi todos los perros, el paseo es una emocionante partida de caza. Las imágenes, sonidos y olores de la calle despiertan sus sentidos y les hacen desear explorar el entorno, olfatear posibles presas, hacer vida social o simplemente desfogarse.


Para los perros de compañía, el paseo suele ser el plato fuerte del día, un ansiado momento en que exprimir hasta la última gota sin permitir que ningún aguafiestas, aunque sea el mismo propietario, se lo amargue.

Y ahí empieza el problema de muchos propietarios: aunque sus perros son tranquilos y obedientes en casa, cuando salen parecen transformarse, volviéndose prácticamente casi incontrolables. Pegan la nariz en el suelo, desconectan mentalmente del propietario y se vuelven completamente sordos, para lo que no les interesa.

La solución consiste en hacernos aún más interesante para el perro que las ardillas, los otros perros y todos esos fascinantes olores esparcidos por la hierba. Aunque parezca imposible competir con tales estímulos, lo cierto es que aprovechar los paseos para jugar con nuestros perros mejora mucho las relaciones y nos permite controlarlos cada vez más.

Jugar en el Parque

Muchos juguetes son especialmente adecuados para el parque. Una pelota unida a una cuerda es estupenda para lanzarla y que el perro la recoja y la devuelva e incluso para hacer que la busque por medio del olfato. 

La cuerda incorporada nos permite recuperarla en cualquier momento, y es más fácil lanzar estas pelotas que las normales sin la cuerda.

Si sólo deja que su perro juegue con la pelota durante los paseos, el perro nunca se acostumbrará ni perderá el interés, pero asegúrese de que nunca juega con la pelota en casa, y de que es lo bastante grande para que sea imposible que se la trague, o demasiado frágil para que la destruya y se la coma.

Es muy importante llevar pequeñas golosinas para perros que puedan agradar mucho a tu perro durante el paseo, porque nunca sabemos cuándo nos puede sorprender con una conducta admirable, como volver increíblemente rápido cuando lo llamemos o echarse obedientemente y permanecer así hasta nueva orden, y podríamos arrepentirnos de no tener ningún premio a mano.

Cuando los perros están aprendiendo a venir cuando se los llama, es importante llamarlos con frecuencia y premiarlos de forma un tanto aleatoria: a veces con golosinas, a veces con juegos y a veces sólo con un elogio. De este modo, el perro nunca sabe qué premio le espera, si es que le espera alguno, y eso incrementa al máximo su motivación.

Los perros utilizan la nariz para explorar el suelo en busca de importantes documentos olfativos que leer. Los humanos no podemos siquiera imaginar la cantidad de datos que un perro es capaz de extraer de los olores. 

El olor de la orina y las heces que encuentran por la calle les informa sobre el sexo, la situación hormonal e incluso el estado de salud de los perros o perras que orinaron o defecaron, y el rastro oloroso de los demás animales les indica hace cuánto tiempo pasó por ese punto cada uno y qué clase de animal era.

Puede aprovechar el extraordinario olfato de su perro para que lo admire, y no sea un simple participante en las partidas de expedición durante el paseo. Un buen punto de partida es elegir un juguete que le guste mucho a tu perro y soltarlo sobre la hierba del jardín justo antes de sacar al perro e invitarlo a que lo busque. Cuando lo encuentre, muéstrese muy sorprendido y entusiasmado por su hazaña.


Cuando su perro domine este juego, puede complicarlo convirtiéndolo en un ejercicio básico de rastreo; debes esconderlo un rato antes en algún punto por el que pasarán durante el paseo. Es una experiencia maravillosa ver a un perro guiándose únicamente por el olfato para encontrar un objeto, y hasta los perros no adiestrados, yendo además atados con la correa, pueden sorprender por sus increíbles dotes de sabueso.

La Higiene Urbana

Hay algo que permite distinguir a simple vista a un propietario responsable de otro que no lo es durante el paseo, y el primero lo lleva en la mano. Efectivamente: puede ser una pinza o bolsa recoge cacas o simplemente una bolsita de plástico, y no puede faltar nunca, ya que es inadmisible dejar ciertos recuerdos sembrados por la ciudad o parque.

Aunque los perros estén desparasitados y no haya por tanto riesgo de transmisión de parásitos internos, no existe excusa para dejar cacas de perro por cualquier parte. Es repugnante, y sobre todo provoca que cada vez haya más parques y zonas públicas donde no se permite el paso a los perros. Debe ser responsable.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 10 de agosto de 2013

El Aparato Locomotor del Perro

Erik Farina


Muchos factores influyen en la forma de moverse de un perro. El primero es su construcción, es decir, su estructura anatómica. Un perro con un ángulo correcto en la omoplato, como por ejemplo el Golden Retriever, disfrutará de más flexibilidad de movimientos que otro que tenga la omoplato demasiado recta, el cual posiblemente caminará con cierta rigidez, como al trote, lo cual constituye un defecto salvo cuando se considera característico de una raza determinada, como el Pinscher Miniatura, por ejemplo.

También la edad y la forma física influyen en la forma de moverse. Un perro joven y bien musculado se moverá con más soltura que otro perro más anciano en baja forma física o con sobrepeso. A los perros les ocurre como a nosotros: deberían adquirir un buen tono muscular gradualmente y después ser capaces de conservarlo. Sin embargo, por desgracia, abundan los perros demasiado perezosos y la obesidad se ha hecho ya tan frecuente en los perros como en los seres humanos.

El sobrepeso repercute en los órganos internos tanto como en la agilidad y en la elegancia al moverse. Actualmente existen numerosas consultas veterinarias especializadas en problemas de sobrepeso, y no deberá dudar en someter a su perro a tratamiento si necesita ayuda para hacerle adelgazar y estar en su peso correcto. Los perros se benefician tanto como nosotros de una dieta controlada unida a un incremento del ejercicio.

El cuerpo del perro es una máquina prodigiosa. Además de andar de forma pausada y armoniosa, el perro puede correr a gran velocidad, brincar y nadar. Su cuerpo goza, además, de una flexibilidad admirable, lo que le permite pasar de estar hecho un ovillo a ponerse en pie sobre las patas traseras sin esfuerzo. La enorme agilidad de los perros, unida a su naturaleza tan versátil, ha permitido a los humanos emplearlos en una enorme variedad de tareas a lo largo de los siglos: desde el rescate de personas hasta la caza, desde la tracción animal hasta el exterminio de la alimañas.




Las Cuatro Marchas



Los perros suelen desplazarse de una de estas cuatro maneras: al paso, al trote, a medio galope y al galope. Cada raza o tipo suele caracterizarse por una forma determinada de marchar al paso. 

Los perros grandes y poderosos suelen marchar con paso largo y majestuoso, mientras que los perritos menudos y vivarachos como el Terrier tienden a dar graciosos saltitos. Una de las mejores formas de desplazarse es al trote, un paso uniforme y regular que permite alcanzar buenas velocidades sin consumir tanta energía como el galope o el medio galope.


El galope es la marcha utilizada para recorrer cortas distancias a gran velocidad. Consume muchísima energía y aunque hay razas creadas expresamente por su capacidad como sprinters (Greyhounds - Galgos), ni siquiera éstas son capaces de resistir mucho tiempo a galope tendido.


Otras razas se crearon, en cambio, por su gran flexibilidad. Los Border Collies, como otros perros de pastor, pueden girar en seco para reorientar el rebaño o echarse al suelo en un segundo cuando se lo ordenen. En cualquier caso, todos estos rasgos de conducta tienen su origen en la efectiva secuencia avistamiento, acecho, persecución utilizada para cazar por el lobo.





La Potencia Muscular


Los perros poseen tres tipos de músculos: los lisos, que controlan el movimiento de los órganos internos; el músculo cardíaco, que constituye la mayor parte del corazón, y los estriados o esqueléticos, que son todos los demás. El perro puede controlar a voluntad todos y cada uno de sus músculos esqueléticos.


Los músculos están formados por fibras que se contraen al ser estimuladas por un impulso eléctrico y están unidos a los huesos por tendones. Las contracciones y relajaciones musculares mueven las articulaciones haciéndolas plegase o extenderse, desplazarse hacia adentro o hacia fuera, o rotar. Por cada músculo hay otro que realiza la función opuesta y gracias a esto es posible que los movimientos alcancen un alto grado de precisión.


Además de los movimientos más obvios, los músculos son también los encargados de controlar otros movimientos menos visibles, como los que se producen al temblar o tiritar, al respirar, al defecar o en el parto.



La Natación



Aunque todos los perros saben nadar por instinto, algunas razas fueron criadas expresamente para trabajar en el medio acuático. El Terranova, provisto de un denso manto termoaislante, no sólo es un excelente nadador, sino que incluso tiene los dedos de los pies palmeados. 

En su origen, esta raza fue criada y adiestrada para ayudar a los pescadores a halar las redes cargadas ya de pesca, y más tarde para rescatar seres humanos que se habían caído al agua.


Su fuerza es tal que puede sacar un bote de remos del agua si se le entrena para ello. Son numerosas las noticias sobre Terranovas que han rescatado contra voluntad a algún bañista que se proponía disfrutar tranquilamente del agua.


Otras razas, como el Caniche y el Perro de Aguas portugués (a los que es posible adiestrar para que recuperen redes de pescar caídas y las traigan hasta la orilla), deben su actual aspecto al origen nadador de su raza. Su actual corte de pelo procede del utilizado cuando eran perros de trabajo para incrementar su movilidad en el agua, pero manteniendo sus articulaciones bien abrigadas.




La Tracción de Sangre



Los perros han sido durante generaciones el único motor utilizado para trasladar personas o mercancías en trineo a través de terrenos cubiertos de hielo o nevados. Los perros de tiro trabajan en equipo, arrastrando la carga a la que están enganchados bajo las órdenes del musher o conductor del trineo.


Los perros de tiro se utilizan también en carreras deportivas de trineo. El cornering (tomar curvas cerradas a enorme velocidad) no tiene por qué representar una prueba excesivamente dura para estos perros, pero desde luego no es precisamente cómodo para el musher, colocado en pie tras las riendas a lo largo de hasta 32 km (en carreras relativamente cortas) y desplazándose a una velocidad que puede alcanzar lo 40 km/h.


En las carreras largas, aunque tal vez no se alcancen tales velocidades, las distancias recorridas son en cualquier caso escalofriantes: hay récords de más de 1600 km en menos de 10 días. También se han criado como animales de tiro el Bernés, un perro de montaña suizo elegido por su gran fuerza y flexibilidad, y los perros que aún se usan en Asia central para hacer girar las norias.





La Caza


El instinto de acechar y cobrar piezas de caza, natural del perro, ha sido aprovechado por los humanos desde que se inició su domesticación. Una de las familias caninas más antiguas fue la de los Lebreles, como el Greyhound, el Lebrel Afgano (Tazi) y el Deerhound, perros dotados de buena vista, larguísimas patas y una agilidad más propia de un guepardo que de un perro, capaces de avistar la caza y de perseguirla a toda velocidad.


El cuerpo ágil y menudo de los Terrier, por su parte, les confiere flexibilidad y rapidez, cualidades muy útiles para acechar y cobrar caza menor o exterminar pequeñas alimañas penetrando en sus escondrijos subterráneos, sobre todo si se unen a los magníficos reflejos de este tipo de perros.


Los perros, en general, son verdaderos atletas. Lo normal es que cualquier perro sobrepase corriendo, saltando o maniobrando hasta al más ágil de los humanos, y también que se acomode con flexibilidad de contorsionista en el rincón más angosto que se pueda imaginar para dormir plácidamente.


Más vale un perro que nunca se está quieto que un perro siempre dormido.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

viernes, 9 de agosto de 2013

Los Concursos Caninos o Exposiciones

Erik Farina año 2012
El ser humano es competitivo por naturaleza, y sin duda empezó muy pronto a utilizar a su perro para competir con sus semejantes. Probablemente, las primeras pruebas consistieron en partidas de caza o combates entre perros, en vez de los concursos actuales de agility y obediencia. Las exhibiciones y concursos de belleza son el tipo de competición más reciente, aunque también el más habitual en la actualidad.

Los Tipos de Concurso

Cada país celebra diferentes tipos de concurso, pero en general todos pueden dividirse en dos grandes grupos: los recreativos o lúdico amistosos, en los que es posible inscribirse el mismo día de la celebración, y los oficiales, que exigen la inscripción anticipada de todos los concursantes.

Los concursos puramente recreativos suelen formar parte del programa de festejos o actividades recreativas de una fiesta local. Suelen incluir apartados formales, como los “perros de raza” o “perros deportivos”, por ejemplo, y otros tan lúdicos e informales como “el mestizo más bonito”, “el que más menee la cola” o “el perro que a los miembros del jurado más les gustaría llevarse a su casa cuando acabe el concurso”.

En esta clase de concursos, el jurado no busca el ejemplar más representativo del estándar de cada raza, sino más bien un perro bien educado, bien presentado y bien cuidado por sus propietarios.

Los concursos oficiales o formales, sí buscan el ejemplar más representativo de cada raza, y consideran hasta las más mínimas diferencias con respecto al estándar oficial (canon de belleza) de la raza un motivo de descalificación. En ellos, el jurado se toma mucho tiempo para examinar de forma exhaustiva a los perros, desde su construcción y movimientos hasta su forma física y presentación.


La Preparación del Perro

La preparación es extremadamente importante en ambos. Ningún jurado mirará dos veces a un perro que lleve el pelo, las orejas o las uñas descuidadas. Casi todos las Sociedades Caninas establecen normas muy estrictas que incluyen, por ejemplo, la prohibición de usar tintes o cosméticos, por lo que la dieta y el ejercicio físico son las únicas armas con que cuentan los propietarios para embellecer a sus perros.

A ciertas razas se les exigen esquilados, cortes y arreglos muy concretos. Los Caniches, por ejemplo, deben presentarse muy acicalados, y con uno de los escasos cortes de pelo permitidos a su raza. A muchos Terriers hay que entresacarles el manto para eliminar todos los pelos muertos. Si desea presentar a su perro a un concurso, no sería mala idea que pidiese a un experto en su raza asesoramiento de tipo estético.

Sólo pueden participar perros perfectamente sanos. Primero, porque no se debe someter a ningún perro enfermo a los esfuerzos y tensiones de un concurso y segundo, porque no se puede arriesgar la salud de los demás exponiéndolos a un posible contagio. Los perros agresivos, nerviosos o insociables tampoco deben presentarse.

Muchos perros necesitan algo de adiestramiento antes de concursar: deben aprender a cuadrarse y quedarse quietos cuando se lo ordenen, a dejarse manipular por personas que no conocen y a rodear la pista como desfilando para que el jurado evalúe sus movimientos, sin detenerse ni tampoco echar a correr.


De hecho, existen cursos de “preparación del perro para las exposiciones o concursos” ( psicolmascot@gmail.com ) a los que asisten sus amos con sus perros. Estas clases son además, una buena oportunidad de charlar con otros aficionados y para informarse de forma más exhaustiva sobre la raza de cada perro en concreto.

Los concursos lúdicos recreativos son más bien informales, pero los concursos oficiales están presididos por estrictas y numerosas normas de etiqueta. En todos los concursos formales, sean del tipo que sean, el jurado exige que los concursantes realicen parecidos ejercicios, con el fin de poder calibrar el potencial de cada perro.

Las Fases del Concurso

Todos los concursantes de cada categoría entran juntos a la pista. Sus propietarios o entrenadores (presentadores) deben llevar un número de identificación bien visible. En primer lugar, deben pedir al perro que se cuadre o permanezca en determinada posición, según la raza, y permanezca inmóvil mientras el jurado lo examina visualmente.

Después, cada perro debe ser juzgado individualmente. El jurado examinará su boca para evaluar la mordida, y palpará atentamente su cuerpo para juzgar su complexión muscular y esquelética. Terminada la exploración, se pedirá al propietario o entrenador que ordene al perro evolucionar por la pista. Por tradición, los perros deben trazar un triangulo: primero deben alejarse, trotando y en línea recta, del presentador; después, deben cruzar lateralmente la pista y, por último, deben regresar al punto de partida. El propósito de esta figura del triángulo es permitir a los jueces examinar los movimientos del perro desde todos los puntos de vista: posterior, frontal y lateral.

Cuando el último de los concursantes a completado esta prueba, se vuelve a ordenar que los perros se cuadren juntos frente al jurado. Éste procede entonces a compararlo para determinar cuál es el que mejor se ajusta al estándar de la raza, y elige a los ganadores.

A los propietarios o presentadores se les exige, por su parte, que se comporten con la máxima deportividad. Esto le será fácil si no olvida que, sea cual sea el perro que se lleve el premio a casa, será siempre usted quien se lleve a casa el mejor perro de todos.

El Fallo del Jurado

El jurado suele estar formado por expertos en la raza o razas concursantes que a su vez, se han presentado y han ganado muchas exposiciones y concursos similares anteriormente y criado la raza. El criterio de valoración es siempre el estándar oficial de la raza, es decir, que premiarán al ejemplar que coincida de forma más exacta con el estándar.

Éste consiste en una descripción del prototipo o ideal de cada raza establecida por su correspondiente Club de la Raza. En todos los países que celebran este tipo de pruebas es posible pedir a los Clubs de Raza una copia del estándar. Si desea presentar a su perro a concurso, empiece por obtener y estudiar el estándar de su raza, porque es el único punto de referencia objetivo de que dispone.

De otro modo, calibrar las posibilidades reales de su perro sería demasiado difícil, ya que, como propietario o criador, lo más natural es que se deje cegar por el orgullo y lo vea absolutamente perfecto.

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jueves, 8 de agosto de 2013

Los Perros, Las Razas Toy

Erik Farina año 2012
Los Toy son siempre perros diminutos, pero proceden de todos los grupos anteriores: el Yorkshire, por ejemplo, de los Terriers; el King Charles, de los Spaniels (perros de caza); el pequeño Lebrel italiano, de los Lebreles o perros de carrera, y el Lulú de Pomerania, de los Spitz (perros de trabajo). Forman un grupo independiente porque todos fueron creados a través de un proceso de miniaturiturización.

La Historia de Los “Toy”

El enanismo, fenómeno no infrecuente en los perros, fascinó tanto a algunos criadores (sobre todo orientales) que decidieron seleccionar los ejemplares más diminutos de muchas razas y utilizarlos como reproductores para crear no razas nuevas, sino versiones minúsculas de las que ya existían.

La miniaturación produjo variedades curiosas y atractivas, pero también especialmente adecuadas para desempeñar ciertas funciones, como calentar la cama o la piel de sus propietarios, ya que por su tamaño y peso podían transportarse fácilmente entre los pliegues de una manga, y su apego al amo les inducía a permanecer quietos bajo la ropa de cama, calentándole los pies como si de bolsas de agua caliente se tratase. Muchos de los Toys actuales adoran arrebujarse en un lugar mullido y abrigado y dejar pasar el tiempo sin moverse, reflejando su utilidad original.

Algunos criadores fueron más lejos y crearon variedades también calvas, como el Perro sin pelo de China o Perro Crestado Chino, por ejemplo. La calvicie había surgido espontáneamente a causa de una mutación genética, pero los criadores chinos seleccionaron todos los ejemplares afectados para criar porque la piel desnuda transmite mejor y más rápidamente el calor que la recubierta de pelo.

De hecho, el afeitado tradicional del Löwchen, que no es un perro desnudo, cumplía el propósito de dejar desnudas ciertas partes de su cuerpo para incrementar la transmisión de calor.

Hasta hace poco, los perros miniatura eran privativos de la nobleza y las cosas reales. El Chin, por ejemplo, estuvo asociado a la casa real japonesa; el Pequinés, a la corte China; el King Charles Spaniel, a la familia real británica; el Bichón, el Maltés y el Boloñés, a diferentes casas reales Europeas, por citar sólo algunos ejemplos.

Aun con su tamaño original, antes de convertirse en animal de compañía, el Perro sin pelo de China custodiaba los tesoros imperiales. Hasta hace poco, la carne de este perro se consideraba un bocado exquisito, y esto, unido a la política antimascotas del régimen comunista, provocó la desaparición de la raza en su país de origen. Afortunadamente, no obstante, la raza era apreciada también en otras partes del mundo, y gracias a ello no se extinguió ni es probable que se extinga en el futuro.

Tipos de “Toy”

Además de la talla, los Toys comparten un pasado como perros de compañía. Ninguno fue creado para trabajar, a no ser como acompañante, normalmente de damas acomodadas que pasaban la mayor parte del tiempo en casa. Por eso se les conoce como “perritos falderos”, y de ahí procede también el nombre del grupo, Toy, que en inglés significa “Juguete”.

Algunos Toys se clasifican, en las exposiciones y concursos de belleza canina, junto con sus correspondientes variedades estándar. En Estados Unidos, por ejemplo, el Manchester Terrier Miniatura se incluye dentro del grupo de los Terriers y no de las variedades Toy. El Caniche Toy, por su parte, se engloba siempre junto con los otros Caniches en el grupo de los perros de compañía.

Debido a su tamaño, los Toys son muy populares como mascota, sobre todo en la ciudad, ya que su tamaño y su temperamento les permiten vivir felices en su piso. El nervio y el coraje de muchos de ellos les convierten en buenos guardianes, o al menos en eficaces alarmas antirrobo.

Uno de sus principales inconvenientes es el manto, en muchos casos de difícil mantenimiento. Criados expresamente como perros de lujo de las clases altas, que disponían de tiempo para acicalar a sus mascotas y sobre todo de dinero con que pagar a quien lo hiciese por ellos, nunca se consideró la dificultad de mantenimiento como un problema.

No obstante, hasta los Toy sin pelo dan mucho trabajo hoy en día a los propietarios, ya que su piel sin pelo es más propensa a padecer quemaduras solares y reacciones alérgicas, y es preciso cuidarla y protegerla.

Los “Toy” Como Mascota

Como fueron criados expresamente con ese fin, resultan perros de compañía ideales. Necesitan mucho tiempo y atención por parte de sus propietarios y con frecuencia les molesta mucho que los dejen solos, aunque sea por poco tiempo. Normalmente no necesitan hacer un ejercicio físico muy intenso, aunque suelen estar llenos de energía.

A pesar de su aspecto frágil, no son muñecas de porcelana que se rompan sólo con mirarlas. No obstante, y a pesar de su nombre, tampoco son juguetes, y no se debe permitir a los niños que los traen como si lo fueran. Para un niño pequeño, el diminuto Chihuahua es un muñeco, pero si lo tomase en sus brazos y se le cayese, podría causarle muy serias lesiones.

Los niños no suelen ser demasiado cuidadosos, y con la excitación del juego pueden pisarlos, pellizcarles o clavarles los dedos, provocándoles mucho dolor y tal vez lesionándolos gravemente. Por este motivo, si tiene hijos pequeños y una variedad Toy en casa, debe aleccionar a los niños para que traten al perro con espeto y delicadeza, y lo manipulen de forma segura y correcta.

Los Toy suelen ser muy leales y sentir tal apego por sus amos que se vuelven posesivos. No obstante, una correcta socialización que incluya bastante contacto con otras personas y animales ayuda a prevenir en gran medida el problema de los celos.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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