viernes, 5 de marzo de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 9

Erik Farina Psicolmascot

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 9


El Juego en los Perros


Como para los niños, el juego es una parte esencial para el crecimiento de los cachorros. A través del juego aumentan las posibilidades de aprendizaje.


Se comienza con actividades que llevan a los cachorros a descubrir el olfato, la vista y el tacto, para después pasar a los juegos motores.


Gradualmente todos los aspectos del comportamiento adulto aparecen como actividad lúdica: provocaciones, persecuciones, amenazas, destrozos de objetos entre los dientes desgarrando el objeto; juguetes, trapos, ropa, zapatos, etc..


A menudo estos juegos van acompañados de gruñidos y ladridos, que sirven para coordinar las acciones entre los cachorros.


Las actividades lúdicas presentan un interés especial, ya que los cachorros experimentan así todas sus posibilidades de actividad autónoma: saltan y corren cambiando a menudo de dirección, se revuelcan por tierra descubriendo e inventando nuevas coordinaciones matrices, y echan la base para el desarrollo de las aptitudes venatorias en los adultos y consecuentemente de su autosuficiencia.


El comportamiento de juego comprende también competiciones lúdicas que dan lugar a las relaciones entre los perros, las mismas relaciones que después se estabilizarán según el esquema dominador subordinado.


Actividades como persecuciones y competiciones se necesitan al menos dos perros, pero no siempre los perros están dispuestos a jugar.


Entre los perros, y no sólo entre los cachorros, sino también entre sujetos más maduros, se han desarrollado algunos esquemas de comportamiento de “invitación al juego”, que se utilizan también para tratar de implicar a los compañeros humanos.


Erik Farina Psicolmascot


El más conocido de estos esquemas es la inclinación, que es una especie de estiramiento de las patas y bajando la cabeza hasta el suelo. Se ha discutido mucho sobre la razón de por qué se ha desarrollado tal comportamiento, pero no se ha dado todavía una respuesta satisfactoria.


Una hipótesis es que la inclinación es un verdadero estiramiento modificado que indica que el perro está completamente relajado y que los ataques y las huidas que se apresta a hacer no deben considerarse como algo sería, yo lo considero como una reverencia perruna a la invitación del juego, una provocación para iniciarlo.


A veces algunos perros particularmente excitados en el juego hacen movimientos exageradamente ostentosos como carreras rapidísimas, saltos con contorsiones, breves zig-zag, e intervalos de inclinación como invitación al juego; todo esto no es más que una manera de mostrar su ostentación todo lo que pueden.


Pero hay otras señales que se lanzan los perros para invitar a sus compañeros a jugar, sean perro o humanos. Una es la llamada “cara de juego”, una expresión equivalente a la sonrisa humana; los labios están estirados horizontalmente hacia atrás, y las mandíbulas están ligeramente abiertas aunque sin mostrar los dientes.


En un cierto sentido, como posición de los músculos faciales, es lo opuesto del gruñido de un perro enfadado, en el que las extremidades de la boca se echan hacia adelante y se muestran los dientes.


Un perro con cara de jugar resulta totalmente inofensivo para el humano.


Otras incitaciones al juego son el toque con el hocico, el toque con la pata y la oferta.


Erik Farina Psicolmascot


El toque con el hocico deriva del comportamiento infantil de búsqueda de los pezones de la madre, e igualmente el toque con la pata proviene de otro comportamiento alimenticio infantil.


Hay otras veces en que si un perro quiere jugar, puede sentarse frente al compañero de juego y alzar la pata dando golpes en el aire.


La oferta, en cambio, consiste en llevar un objeto, como una pelota, un juguete u otra cosa ante el compañero de juego, poner la oferta en el suelo entre sus patas y esperar la respuesta del otro.


Apenas el compañero trata de cogerlo, el perro aferra la oferta con los dientes y sale huyendo. Si entonces el otro le persigue, habrá tenido éxito al implicarle en el juego; de lo contrario, deberá comenzar de nuevo.


Cuando el que inicia el juego es un perro dominador pone en marcha un comportamiento especial para asegurar al sometido que se trata de un juego.


Con este fin, el dominador puede tenderse en el suelo mostrando el vientre. Esto hace sentirse al sometido más a su aire y le permitirá comenzar el juego.


A menudo muchos perros se muestran particularmente agresivos en el juego, y la explicación hay que buscarla en la etapa infantil. En efecto, cuando a las pocas semanas de edad comienza las luchas entre los cachorros, los pequeños dientes afilados provocan dolor en los hermanos.


Pero cuando ocurre que los mordiscos fuertes interrumpen sus reyertas lúdicas, los cachorros aprenden a controlar la fuerza de sus mandíbulas, la inhibición de la mordida.


Los perros que han estado aislados de pequeños y privados de esta fase de juego de la inhibición de la mordida, no han aprendido a controlar sus mordiscos y de adultos pueden provocar problemas.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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jueves, 4 de marzo de 2021

El Aseo y La Salud del Perro – Capítulo 2

Erik Farina

 

Las Inspecciones


Los dueños escrupulosos dedican unos minutos cada semana a inspeccionar el estado de varias partes del cuerpo del perro. Por ejemplo, miran si hay que vaciar las glándulas anales; algunos perros lo necesitan con frecuencia. Los dueños pueden aprender a hacerlo, es muy sencillo, pero como es un poco desagradable, prefieren que lo haga el veterinario o la persona entendida que hace la limpieza general del perro en su peluquería canina.


El chequeo semanal de las uñas del perro, asegura que no crezcan tanto que puedan romperse ni que se encorven, como si fueran los cuernos de un ciervo, y se les meta en la carne. Vigile el espolón que los perros tienen en la parte interior de las patas, a unos centímetros del suelo.


Como estos espolones no están en contacto con el suelo, no sufren ningún desgaste. Pocas veces hay que cortar las uñas a los perros activos.


Los restos de comida que se le quedan entre los dientes se les limpia con cepillos especiales para los perros y su pasta dental, conviene limpiarle muy bien luego la boca, es donde cogen las enfermedades. Si los dientes tienen mucho sarro, se ha de recurrir al veterinario para que le haga una limpieza profunda bajo anestesia.


Mire todas las semanas las orejas del perro, pero no intente pasar más allá de la parte externa. No instile gotas si no lo ha recomendado el veterinario. Hay productos especiales para las orejas para ayudarle a ablandar la cera.


Los ojos no suelen requerir ningún cuidado, a menos que se lo sugiera su veterinario. Hay razas de perros que lagrimean mucho y es necesario limpiarles la zona. Limpie las lágrimas secas con un algodón o una gasa empapado de un producto especial para los ojos del perro, o con las toallitas especiales.


Finalmente, utilice unas tijeras curvas para recortar el pelo, en especial en las plantas de las pies, entre las almohadillas. Un perro bien cuidado, esta más feliz y es una alegría y satisfacción para el dueño.


La Salud del Perro


En general los perros disfrutan de buena salud; pero como es natural, pueden sufrir accidentes y lesiones, y algunas razas muestran algunos problemas específicos. Estos problemas pueden ser de respiración como en los braquicéfalos, ejemplo; el Carlino, el Bulldog Frances, el Bulldog Ingles, el Boxer etc. Los que tienen tendencia a la cojera como las razas grandes, enfermedades del corazón y también se sabe que algunas razas transmiten enfermedades hereditarias.


Antes de adquirir un perro consulte con su veterinario sobre todos estos riesgos. También se habría de llevar al cachorro a un chequeo a los pocos días de haberlo adquirido, o incluso adquirirlo solo en caso de que esté libre de desórdenes congénitos. Estos desórdenes pueden ser de nacimiento y no hereditarios.


Se puede descubrir y remediar muchos defectos o desórdenes de los cachorros. Pero algunas dolencias, tal vez hereditarias, no son diagnosticables cuando es un cachorro muy joven. Por ejemplo, el perro ha de tener por lo menos seis meses para que se puedan apreciar síntomas de atrofia progresiva de retina y displasia de la cadera. Se disminuye el riesgo si se trata de padres sanos. La adopción de un perro joven o adulto es una magnífica elección.


Las Vacunas


Siempre que sea posible, es mejor prevenir que curar. Hace muchos años que existen vacunas exentas de efectos secundarios que protegen contra enfermedades como el moquillo o la hepatitis infecciosa canina. Con las vacunas también se previenen dos formas de enfermedades del riñón y del hígado; la leptospirosis icterohemorrágica y la leptospirosis canina. Se considera a la primera como peligrosa para la salud pública porque se transmite a los humanos; todos los perros han de ser vacunados contra ella.


En todos los países donde existe la rabia se ha de vacunar al perro por el bien del perro y de la familia. En algunos países no es obligatoria la de la rabia, en caso de duda, consulte a un veterinario para que le aconseje las vacunas necesarias según donde viva, lo mejor es siempre vacunarlo contra la rabia..


Usualmente las vacunas contra el moquillo, la hepatitis y la leptospirosis (DHL) se administran a las nueve o diez semanas en dos inyecciones, con intervalo de dos a tres semanas, para que la protección sea total. Puesto que la inmunidad que ofrece la vacuna se atenúa, el veterinario indicará cuándo han de administrarse las vacunas secundarias. Suelen darse una vez al año, se puede aprovechar la ocasión para hacer un chequeo, como las lombrices o escarias, la tenia, la anquilostoma, el gusano látigo, y el gusano del corazón.


El muy común ascaris o lombriz del perro (Toxocara Canis) representa un grave riesgo para algunas comunidades; un perro infectado puede evacuar los huevos pegajosos de este gusano. Los preparados contra los ascaris no son caros, se los administra su veterinario. Se recomienda la administración de estos preparados cuando el perro está en contacto con los niños; al mismo tiempo se mantiene una higiene razonable retirando los excrementos. Las dosis de estas pastillas se administra dependiendo del peso del perro.


Los momentos de más riesgo son cuando la perra aun no ha parido, cuando amamanta y cuando los cachorros son de muy corta edad. En estos casos los veterinarios recomiendan que se administren las pastillas cada dos semanas. En otros casos, se considera que una vez cada tres o seis meses es suficiente.


Recuerda visitar a tu Clínica Veterinaria con frecuencia y asistir a todas las revisiones de tu perro, lleva a tu perro a la peluquería canina para una buena limpieza e higiene.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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miércoles, 3 de marzo de 2021

El Aseo y La Salud del Perro - Capítulo 1

Erik Farina

 

Una de las cosas que más me sorprende de los propietarios de los perros que adiestro, es como vienen sus perros. No lo digo por el comportamiento, si no por como vienen de sucios, o mal cuidados, el pelo enredado, con callos en los codos, acumulación de pelo muerto, los de pelo largo y pelo corto. También observo a muchos perros en los parques acatando las ordenes de su dueño o de algunos adiestradores, orgullosos de si mismos luciéndose de como le obedece su perro, pero sin embargo los tienen muy sucios, sin asear e incluso mal de salud.


Dentro del adiestramiento, el aseo es una parte necesaria de la rutina diaria, y se ha de llevar acabo desde el momento en que se adquiere un perro adulto o un cachorro. El entusiasmo no lo es todo; se ha de usar la técnica de cepillar y peinar apropiada; se han de conocer los instrumentos que se necesitan y se ha de estar al día con los champús y demás preparaciones.


¿Por qué se ha de mantener el aseo diario?


Aparte de que se mejora la belleza del perro, se quitan pelos viejos o muertos y se disminuye la cantidad de los que caen al suelo, o en la alfombra de casa. El aseo frecuente impide que las razas de pelo largo tengan el pelo mate o enredado, y además, simplifica el trabajo del que le corta y peina a los perros que como el Cocker, necesitan frecuentes cortes.


Si se cepilla y peina bien se quitan motas de suciedad, parásitos y se estimula la circulación de la sangre en la epidermis, lo que redunda en que el pelo sea más flexible y sano. Se dice que el aseo mejora el estado muscular del lomo y extremidades del perro, al igual que el masaje beneficia a los seres humanos.


Más aún, el aseo frecuente ayuda a que el dueño se percate de algún trastorno de la piel en su estado primario. Así el veterinario puede hacer un diagnóstico cuando la enfermedad está al comienzo, de esta forma el período de tratamiento es más breve y, como es lógico, más barato. Es sorprendente la cantidad de perros que me llegan con el pelo mate, enredado, con nudos, o con las uñas demasiado crecidas, todo ello porque no se los ha aseado con frecuencia.


El material para el aseo


Compre elementos especiales para este uso y no utilice peines y cepillos para cabello humano. El material que escoja depende del tipo de pelo del perro. En las peluquerías caninas o en las clínicas veterinarias o una tienda especializada en mascotas, están dispuesto a orientarte sobre el material que usan y tienen a la venta. También pueden aconsejarte la protectora donde adquirió el perro.


Hablando en términos generales, el cepillo duro conviene a los perros de pelo corto, se ha de pasar el cepillo a lo largo del lomo del perro, en pasadas largas y siempre siguiendo la dirección del pelo. Es aconsejable seguir siempre la misma secuencia, por ejemplo, el lomo, el vientre, el pecho y la cola. Se ha de tener cuidado al pasar el cepillo por las zonas delicadas, como la cabeza y las zonas genitales.


El cepillado no es suficiente para los perros de pelo largo, porque no se llega a las raíces. Además del cepillo de cerdas se ha de utilizar otro de metal, o un peine de metal. No intente deshacer los nudos si no tiene bastante experiencia, la falta de práctica puede lacerar la piel del perro. Las peluquerías caninas y los veterinarios sólo utilizan los peines para nudos en casos muy difíciles y si el perro está tranquilo.


Hay que asear sistemáticamente tanto a los perros de pelo corto como a los de pelo largo. Utilice el peine para el dorso de las orejas, para las hebras en la parte trasera de las patas, la cola, las axilas y cualquier lugar donde el pelo pudiera enmarañarse.


Los profesionales agregan al material de aseo un trozo de seda o de terciopelo con que cepillan el pelo del perro una vez concluida su labor. En los concursos de belleza se ve cómo los amos cepillan con el trapo a sus perros justo antes de que entre al concurso.


Como se limpia al Perro


Muchos amos ignoran con qué frecuencia han de bañar a los perro. El baño regular con el champú que lava el pelo del perro se lleva consigo los aceites y el impermeabilizante natural que le protege contra reumatismos y resfriados. Hay no obstante, momentos en que es forzoso bañar al perro; por ejemplo, si se ha revolcado en alguna sustancia desagradable, como en los excrementos de algún animal.


Se puede bañar cada cuatro o cinco semanas a los perros de pelo largo en especial si han ensuciado, para que pierdan un poco de olor a perro. Pero si el pelo del animal empieza a parecer mate, el baño no hace otra cosa que acelerar el proceso. De todas formas, la frecuencia con que lo bañe depende del tamaño del perro, de la cooperación que demuestre y del material y facilidades de que usted disponga, para lavarlo y secarlo.


Se ha de peinar al perro continuamente mientras se le seca, si es posible con un secador potente, ya que la mayoría de los secadores domésticos no son apropiados. Si el perro tiene parásitos externos o pulgas, use un champú medicinal o insecticida. Recuerde que el riesgo de infección es más alto en verano. Confíe en el veterinario o en un peluquero canino especializado, para escoger el champú.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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lunes, 1 de marzo de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 8

Erik Farina 2011

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 8


Las Relaciones del Perro con otros animales


Los Perros atacan a los gatos, persiguen a los zorros, son amigos de los caballos, se comen a los pájaros, y algunas razas quieren a las ovejas y otros las matan.


Son algunas de las cosas comunes que se dicen y se repiten por diferentes lugares, cuando se habla de la relación entre los perros y otros animales, pero una vez más hay que recordar que sus comportamientos ante otros animales son diferentes de raza a raza, e incluso de perro a perro de la misma raza, y dependen del patrimonio genético heredado de los padres, pero también y sobre todo del aprendizaje y del “Imprinting” en la fase de socialización, de los factores ambientales, nutricionales y hábitos de vida que denominamos la Epigenética.


Los primeros pasos de los perros durante sus encuentros con otros animales, sean éstos de la misma especie o distinta, siguen unos esquemas de comportamiento relativamente estables que ya hemos tenido ocasión de describir en anteriores capítulos.


En estas ocasiones, cualquier movimiento del rabo, de las orejas o de otras partes del cuerpo y cualquier sonido que emita el otro animal se interpreta según el lenguaje canino. Aquí es donde surge el problema con muchos animales, pues el “hablarse” con lenguajes diferentes lleva a una mala interpretación de muchas señales.


Por ejemplo; cuando un perro se encuentra por primera vez con un gato, la mayoría de las veces intenta, husmeándolo y tocándolo, una aproximación de carácter exploratorio y curioso. El gato, por toda respuesta, si ya ha tenido experiencias negativas con otros perros o si todavía no conoce la agresividad del animal que tiene delante, asumirá una actitud de defensa y de miedo, arqueando la espalda, erizando el pelo y bufando como respuesta peculiar de su especie.


El perro no interpreta estas señales como de miedo y defensa, porque en el lenguaje canino significa dominio y agresividad.


La reacción del perro en este punto puede ser de dos tipos distintos; la primera reconoce la superioridad del gato y en consecuencia se retira, cosa en realidad muy rara y que ocurre sólo con perros pequeños. La segunda, pretenderá la sumisión del gato poniéndose panza arriba, lo que el gato se guardará bien de hacer.



Erik Farina 2011


Tras su primer encuentro, el perro habrá aprendido a correr tras los gatos y será muy difícil reprimir su carrera. Sin embargo, el imprinting tiene su importancia, ya que gatos y perros que hayan vivido juntos desde pequeños son capaces de comprenderse mutuamente y de comportarse según esquemas comunes.


Lo dicho puede extenderse a la relación del perro con todos los animales con que se encuentra. Unos cachorros de perros que durante el periodo de socialización viven junto con las ovejas o con las vacas, desarrollan la capacidad de comunicarse y de fraternizar con estos animales también de adultos sin ninguna dificultad.


De este modo es como precisamente los pastores , además de disponer de razas genéticamente aptas para este fin, han tenido y continúan teniendo la costumbre de hacer convivir a sus perros con sus rebaños y sus manadas.


Las antipatías especiales de algunos perros frente a animales, están siempre determinadas por hechos vividos con anterioridad o por su falta de relaciones durante su etapa infantil.


Potencialmente todos los perros, hasta los que tienen un carácter muy fuerte con agresividad, los perros de caza y de persecución, son capaces de desarrollar relaciones amistosas con los demás animales, y el único cuidado que debe tener el propietario del perro, es hacer la primera infancia.


Así será posible ver jugar perros y gatos juntos, en contra de todos los dichos y convicciones que tanto se han difundido.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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lunes, 22 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 7

Erik Farina Club Psicolmascot

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 7


Relaciones del Perro con el Humano


La tradición literaria de las distintas culturas ha consolidado a través del tiempo una concepción diferente pero demasiado romántica y esencialmente falsa de la relación entre el humano y el perro, definiendo a este último como el amigo más fiel al humano.


Si esto nos agrada podemos continuar afirmando que se trata de fidelidad y de amistad, pero en realidad la relación perro-humano se basa en el espíritu de grupo, dominio y subordinación.


El perro que entra a formar parte de una familia de humanos, transfiere a los seres humanos las relaciones sociales que normalmente desarrolla con sus semejantes.


El humano debería hacer lo mismo adaptándose a tratar al perro como si fuese un perro, y no como a una persona como por desgracia ocurre muchas veces, lo que va en detrimento de la armonía de la relación entre ambos.


El perro no es capaz de comprender unos comportamientos distintos del suyo, por lo que todas nuestras acciones las interpreta en clave canina, originándose así equívocos y malentendidos con nuestro fiel amigo.


La mayor parte de los problemas de los propietarios con sus perros tienen que ver con la agresividad y la desobediencia.



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Es sabido que hay algunas razas de perros con más carácter y por tanto más difíciles de controlar, y otras con tendencia a cultivar un espíritu muy independiente.


Este tipo de razas necesitan atenciones especiales. Necesitan un propietario que entienda y comprenda esta raza, y que esté acostumbrado a manejar estos perros, capaz de imponer su voluntad, y el mejor modo para salir adelante es tratar a los perros precisamente según el esquema dominador subordinado, no haciendo ninguna concesión que un jefe de manada no haría a sus inferiores.


Pero a la vez el amo debería tratar de no aterrorizar al perro, nunca meterle miedo y castigarlo, tratando de alterar la severidad con la capacidad de mostrar afecto, pues de lo contrario podría convertirse en un perro miedoso y excesivamente sumiso, nunca podrías saber si te obedece por afecto o por miedo.


En estos casos se desarrolla entre perro y humano una relación social totalmente errada, no basada en el esquema dominador sometido, lo que supone impedir crecer al perro y que llegue a su fase adulta correctamente y equilibrado.


El mismo efecto se obtiene cuando alguien se comporta de modo demasiado oprimente con su perro, tratándolo con demasiada dureza, limitando su libertad y manteniéndolo en una situación psicológica de eterno cachorro.


Cada vez que un perro trata de dominar a su amo, o muestra agresividad, o no se comporta como alguien de rango inferior, el amo deberá llamarlo inmediatamente al orden y a la disciplina.



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Si en cambio el amo no muestra la autoridad suficiente para aparecer como un jefe de la manada, el perro tratará de tomar el papel de dominador que ha quedado vacante.


Esto ocurre con más frecuencia de lo que se piensa, sobre todo con grandes perros que tienen amos demasiado tímidos. La imagen frecuente de una persona llevando al perro tirando de la correa y luchando con él porque el perro tira demasiado, es un ejemplo de un perro que manda sobre el amo humano, obligado a seguirlo casi a trompicones hasta que encuentra una farola a la que agarrarse para detener la carrera sin control ninguno.


Cuando un perro quiere imponer su ley, no obedece y se muestra hostil, es difícil vivir con él. En algunos casos el perro puede mandar sobre toda la familia, en otros sobre alguno de sus miembros.


Si no se quiere correr el riesgo de estar a las órdenes del propio perro, lo mejor será adoptarlo cuando es todavía un cachorro de no más de dos meses de vida. Durante esta fase, llamada de socialización, el perro está dispuesto a establecer su más estrecho contacto con el humano.


Este es el periodo en que el humano debe imponer firmemente su voluntad, impartiendo órdenes que deben seguirse sin vacilación, no cediendo en nada y rechazando cualquier tipo de rebelión por parte de los perros, hay que enseñarle que comportamientos son agradables para el humano que que comportamientos no son de agrado para el humano, haciendo agradable la convivencia.


Otra recomendación que hay que seguir es tratar de no intervenir en las luchas jerárquicas entre perros, dándoles la oportunidad de ajustar sus cuentas por sí mismos, libres de correas, para que, llegado el caso, puedan escapar de los ataques agresivos del contendiente.



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Incluso cuando uno se encuentra entre luchas cruentas entre dos perros por cualquier problema de dominio, el humano no debe dejarse llevar por sus sentimientos y tomar partido por el más débil que está perdiendo.


Hasta en los momentos más tranquilos no conviene mostrar demasiado afecto por los más débiles frente a los dominadores. En efecto, el dominador podría mostrar su celo interpretando esa acción como una afrenta a la jerarquía y podría atacar al más débil.


A su vez el débil podría sentirse respaldado por el humano y encontrar coraje para agredir al perro más fuerte con consecuencias a menudo dramáticas para uno de los dos perros.


Por el contrario, se debe mostrar siempre preferencia por el dominador y tratarlo con afecto, al menos cuando se está en presencia del más débil. De este modo se respetará la jerarquía; primero el humano, luego el perro dominador y finalmente el sometido.


Finalmente, conviene anotar algunas convicciones que caracterizan nuestro modo de considerar las capacidades intelectivas de los perros.


La primera se refiere a la pregunta de si los perros son o no inteligentes. La respuesta es sin duda que “Si” los perros son muy inteligentes, si bien sigue la dificultad de determinar hasta qué punto son inteligentes, y sobre todo si algunas razas son más inteligentes que otras.



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Cuando nosotros definimos con palabras la inteligencia, hablamos de la capacidad de resolver los problemas, pero en realidad los test que miden la inteligencia se basan en pruebas que dependen la mayor parte de las veces de capacidades físicas t sensitivas o provenientes de experiencias pasadas.


Además, cuando hablamos de razas más o menos inteligentes, en realidad mezclamos inteligencia y adiestramiento. Este último depende de ordinario del grado de socialización con el humano y no tiene nada que ver con la inteligencia.


Este error está muy arraigado entre las convicciones de los cinófilos y comúnmente se oye hablar de razas más inteligentes que otras sólo porque logran realizar mejor un ejercicio o porque se hacen entender mejor con su dueño.


La segunda convicción se refiere a la capacidad de pensar de los perros. El egocentrismo y la soberbia del hombre no han admitido nunca que se pudiera creer que los animales piensen igual que los humanos, y se ha sostenido siempre que todas las acciones de los perros están dictadas por el instinto.



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Seguramente hay diferencias muy grandes en la capacidad de pensar entre humanos y perros, pero podría ser que las diferencias existentes sean más cuantitativas que cualitativas. En efecto, lo que ayuda al humano es seguramente el lenguaje que le permite comunicar sus pensamiento y razonamientos, y nuestra medida de calibrar la capacidad de razonar sigue siendo el lenguaje mismo.


Es sabido que los perros son capaces de comprender el significado de muchas palabras y de responder a determinadas órdenes. Es evidente, por otra parte, que no aprendes solos, sino a través de la enseñanza de sus dueños.


Sin embargo su capacidad o no de comprender el lenguaje humano no puede ser un patrón válido para medir la capacidad de razonar de los perros. Los mismos perros tienen su lenguaje y; ¿Cómo podemos afirmar los humanos que hemos entendido su mecanismo de comunicación? ¿Cómo podemos afirmar que los perros no pueden acordarse de algunos sucesos vividos y que sus reacciones son siempre de carácter instintivo?


Se trata del eterno problema de antropomorfizar todo tipo de comportamientos o de comunicación animal, cuando en realidad no podemos afirmar de modo científico desde nuestras bases de partida ni que los perros sean capaces de pensar, recordar, soñar y razonar del mismo modo que los humanos, ni lo contrario.


CAPÍTULO 8


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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