lunes, 1 de marzo de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 8

Erik Farina 2011

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 8


Las Relaciones del Perro con otros animales


Los Perros atacan a los gatos, persiguen a los zorros, son amigos de los caballos, se comen a los pájaros, y algunas razas quieren a las ovejas y otros las matan.


Son algunas de las cosas comunes que se dicen y se repiten por diferentes lugares, cuando se habla de la relación entre los perros y otros animales, pero una vez más hay que recordar que sus comportamientos ante otros animales son diferentes de raza a raza, e incluso de perro a perro de la misma raza, y dependen del patrimonio genético heredado de los padres, pero también y sobre todo del aprendizaje y del “Imprinting” en la fase de socialización, de los factores ambientales, nutricionales y hábitos de vida que denominamos la Epigenética.


Los primeros pasos de los perros durante sus encuentros con otros animales, sean éstos de la misma especie o distinta, siguen unos esquemas de comportamiento relativamente estables que ya hemos tenido ocasión de describir en anteriores capítulos.


En estas ocasiones, cualquier movimiento del rabo, de las orejas o de otras partes del cuerpo y cualquier sonido que emita el otro animal se interpreta según el lenguaje canino. Aquí es donde surge el problema con muchos animales, pues el “hablarse” con lenguajes diferentes lleva a una mala interpretación de muchas señales.


Por ejemplo; cuando un perro se encuentra por primera vez con un gato, la mayoría de las veces intenta, husmeándolo y tocándolo, una aproximación de carácter exploratorio y curioso. El gato, por toda respuesta, si ya ha tenido experiencias negativas con otros perros o si todavía no conoce la agresividad del animal que tiene delante, asumirá una actitud de defensa y de miedo, arqueando la espalda, erizando el pelo y bufando como respuesta peculiar de su especie.


El perro no interpreta estas señales como de miedo y defensa, porque en el lenguaje canino significa dominio y agresividad.


La reacción del perro en este punto puede ser de dos tipos distintos; la primera reconoce la superioridad del gato y en consecuencia se retira, cosa en realidad muy rara y que ocurre sólo con perros pequeños. La segunda, pretenderá la sumisión del gato poniéndose panza arriba, lo que el gato se guardará bien de hacer.



Erik Farina 2011


Tras su primer encuentro, el perro habrá aprendido a correr tras los gatos y será muy difícil reprimir su carrera. Sin embargo, el imprinting tiene su importancia, ya que gatos y perros que hayan vivido juntos desde pequeños son capaces de comprenderse mutuamente y de comportarse según esquemas comunes.


Lo dicho puede extenderse a la relación del perro con todos los animales con que se encuentra. Unos cachorros de perros que durante el periodo de socialización viven junto con las ovejas o con las vacas, desarrollan la capacidad de comunicarse y de fraternizar con estos animales también de adultos sin ninguna dificultad.


De este modo es como precisamente los pastores , además de disponer de razas genéticamente aptas para este fin, han tenido y continúan teniendo la costumbre de hacer convivir a sus perros con sus rebaños y sus manadas.


Las antipatías especiales de algunos perros frente a animales, están siempre determinadas por hechos vividos con anterioridad o por su falta de relaciones durante su etapa infantil.


Potencialmente todos los perros, hasta los que tienen un carácter muy fuerte con agresividad, los perros de caza y de persecución, son capaces de desarrollar relaciones amistosas con los demás animales, y el único cuidado que debe tener el propietario del perro, es hacer la primera infancia.


Así será posible ver jugar perros y gatos juntos, en contra de todos los dichos y convicciones que tanto se han difundido.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto:
psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

lunes, 22 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 7

Erik Farina Club Psicolmascot

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 7


Relaciones del Perro con el Humano


La tradición literaria de las distintas culturas ha consolidado a través del tiempo una concepción diferente pero demasiado romántica y esencialmente falsa de la relación entre el humano y el perro, definiendo a este último como el amigo más fiel al humano.


Si esto nos agrada podemos continuar afirmando que se trata de fidelidad y de amistad, pero en realidad la relación perro-humano se basa en el espíritu de grupo, dominio y subordinación.


El perro que entra a formar parte de una familia de humanos, transfiere a los seres humanos las relaciones sociales que normalmente desarrolla con sus semejantes.


El humano debería hacer lo mismo adaptándose a tratar al perro como si fuese un perro, y no como a una persona como por desgracia ocurre muchas veces, lo que va en detrimento de la armonía de la relación entre ambos.


El perro no es capaz de comprender unos comportamientos distintos del suyo, por lo que todas nuestras acciones las interpreta en clave canina, originándose así equívocos y malentendidos con nuestro fiel amigo.


La mayor parte de los problemas de los propietarios con sus perros tienen que ver con la agresividad y la desobediencia.



Erik Farina Club Psicolmascot


Es sabido que hay algunas razas de perros con más carácter y por tanto más difíciles de controlar, y otras con tendencia a cultivar un espíritu muy independiente.


Este tipo de razas necesitan atenciones especiales. Necesitan un propietario que entienda y comprenda esta raza, y que esté acostumbrado a manejar estos perros, capaz de imponer su voluntad, y el mejor modo para salir adelante es tratar a los perros precisamente según el esquema dominador subordinado, no haciendo ninguna concesión que un jefe de manada no haría a sus inferiores.


Pero a la vez el amo debería tratar de no aterrorizar al perro, nunca meterle miedo y castigarlo, tratando de alterar la severidad con la capacidad de mostrar afecto, pues de lo contrario podría convertirse en un perro miedoso y excesivamente sumiso, nunca podrías saber si te obedece por afecto o por miedo.


En estos casos se desarrolla entre perro y humano una relación social totalmente errada, no basada en el esquema dominador sometido, lo que supone impedir crecer al perro y que llegue a su fase adulta correctamente y equilibrado.


El mismo efecto se obtiene cuando alguien se comporta de modo demasiado oprimente con su perro, tratándolo con demasiada dureza, limitando su libertad y manteniéndolo en una situación psicológica de eterno cachorro.


Cada vez que un perro trata de dominar a su amo, o muestra agresividad, o no se comporta como alguien de rango inferior, el amo deberá llamarlo inmediatamente al orden y a la disciplina.



Erik Farina Club Psicolmascot


Si en cambio el amo no muestra la autoridad suficiente para aparecer como un jefe de la manada, el perro tratará de tomar el papel de dominador que ha quedado vacante.


Esto ocurre con más frecuencia de lo que se piensa, sobre todo con grandes perros que tienen amos demasiado tímidos. La imagen frecuente de una persona llevando al perro tirando de la correa y luchando con él porque el perro tira demasiado, es un ejemplo de un perro que manda sobre el amo humano, obligado a seguirlo casi a trompicones hasta que encuentra una farola a la que agarrarse para detener la carrera sin control ninguno.


Cuando un perro quiere imponer su ley, no obedece y se muestra hostil, es difícil vivir con él. En algunos casos el perro puede mandar sobre toda la familia, en otros sobre alguno de sus miembros.


Si no se quiere correr el riesgo de estar a las órdenes del propio perro, lo mejor será adoptarlo cuando es todavía un cachorro de no más de dos meses de vida. Durante esta fase, llamada de socialización, el perro está dispuesto a establecer su más estrecho contacto con el humano.


Este es el periodo en que el humano debe imponer firmemente su voluntad, impartiendo órdenes que deben seguirse sin vacilación, no cediendo en nada y rechazando cualquier tipo de rebelión por parte de los perros, hay que enseñarle que comportamientos son agradables para el humano que que comportamientos no son de agrado para el humano, haciendo agradable la convivencia.


Otra recomendación que hay que seguir es tratar de no intervenir en las luchas jerárquicas entre perros, dándoles la oportunidad de ajustar sus cuentas por sí mismos, libres de correas, para que, llegado el caso, puedan escapar de los ataques agresivos del contendiente.



Erik Farina Club Psicolmascot


Incluso cuando uno se encuentra entre luchas cruentas entre dos perros por cualquier problema de dominio, el humano no debe dejarse llevar por sus sentimientos y tomar partido por el más débil que está perdiendo.


Hasta en los momentos más tranquilos no conviene mostrar demasiado afecto por los más débiles frente a los dominadores. En efecto, el dominador podría mostrar su celo interpretando esa acción como una afrenta a la jerarquía y podría atacar al más débil.


A su vez el débil podría sentirse respaldado por el humano y encontrar coraje para agredir al perro más fuerte con consecuencias a menudo dramáticas para uno de los dos perros.


Por el contrario, se debe mostrar siempre preferencia por el dominador y tratarlo con afecto, al menos cuando se está en presencia del más débil. De este modo se respetará la jerarquía; primero el humano, luego el perro dominador y finalmente el sometido.


Finalmente, conviene anotar algunas convicciones que caracterizan nuestro modo de considerar las capacidades intelectivas de los perros.


La primera se refiere a la pregunta de si los perros son o no inteligentes. La respuesta es sin duda que “Si” los perros son muy inteligentes, si bien sigue la dificultad de determinar hasta qué punto son inteligentes, y sobre todo si algunas razas son más inteligentes que otras.



Erik Farina Club Psicolmascot


Cuando nosotros definimos con palabras la inteligencia, hablamos de la capacidad de resolver los problemas, pero en realidad los test que miden la inteligencia se basan en pruebas que dependen la mayor parte de las veces de capacidades físicas t sensitivas o provenientes de experiencias pasadas.


Además, cuando hablamos de razas más o menos inteligentes, en realidad mezclamos inteligencia y adiestramiento. Este último depende de ordinario del grado de socialización con el humano y no tiene nada que ver con la inteligencia.


Este error está muy arraigado entre las convicciones de los cinófilos y comúnmente se oye hablar de razas más inteligentes que otras sólo porque logran realizar mejor un ejercicio o porque se hacen entender mejor con su dueño.


La segunda convicción se refiere a la capacidad de pensar de los perros. El egocentrismo y la soberbia del hombre no han admitido nunca que se pudiera creer que los animales piensen igual que los humanos, y se ha sostenido siempre que todas las acciones de los perros están dictadas por el instinto.



Erik Farina Club Psicolmascot


Seguramente hay diferencias muy grandes en la capacidad de pensar entre humanos y perros, pero podría ser que las diferencias existentes sean más cuantitativas que cualitativas. En efecto, lo que ayuda al humano es seguramente el lenguaje que le permite comunicar sus pensamiento y razonamientos, y nuestra medida de calibrar la capacidad de razonar sigue siendo el lenguaje mismo.


Es sabido que los perros son capaces de comprender el significado de muchas palabras y de responder a determinadas órdenes. Es evidente, por otra parte, que no aprendes solos, sino a través de la enseñanza de sus dueños.


Sin embargo su capacidad o no de comprender el lenguaje humano no puede ser un patrón válido para medir la capacidad de razonar de los perros. Los mismos perros tienen su lenguaje y; ¿Cómo podemos afirmar los humanos que hemos entendido su mecanismo de comunicación? ¿Cómo podemos afirmar que los perros no pueden acordarse de algunos sucesos vividos y que sus reacciones son siempre de carácter instintivo?


Se trata del eterno problema de antropomorfizar todo tipo de comportamientos o de comunicación animal, cuando en realidad no podemos afirmar de modo científico desde nuestras bases de partida ni que los perros sean capaces de pensar, recordar, soñar y razonar del mismo modo que los humanos, ni lo contrario.


CAPÍTULO 8


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto:
psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


domingo, 21 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 6

Erik Farina 2015

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 6


El Comportamiento Sexual del Perro


Los perro muestran sus primeros instintos de deseo sexual en torno a las siete semanas de vida, a través de manifestaciones de montas simuladas. Estas actitudes forman parte del comportamiento lúdico normal de los cachorros y son necesarias para el desarrollo correcto de las respuestas sexual en el adulto.


No hay que confundirlas con similares comportamientos de monta entre perros machos adultos, que deben considerarse además como trastornos en su comportamiento.


Sin embargo, la pubertad en los perros machos depende mucho de la raza, puede comenzar alrededor de los 6 meses, hay razas muy precoces que empiezan a los 5 meses, la madurez sexual del macho (capacidad de montar y fecundar a una hembra) se alcanza alrededor de los 9 meses, aunque se pueden encontrar grandes diferencias entre raza y raza, siendo las más pequeñas a la vez las más precoces.


La pubertad en las perras hembras llega entre los 7 y los 12 meses de edad si bien se puede atrasar hasta los 24 meses y es normalmente 2 o 3 meses después de obtener su peso adulto. Las razas pequeñas son más precoces y llegan a la pubertad entre los 5-6 meses, las de tamaño grande a los 10-12 meses y las de tamaño gigante a los 24 meses


Pero también los factores ambientales como los periodos del año, los recursos de comida y las relaciones sociales tienen una notable importancia en el estímulo del desarrollo sexual.


En los machos las consecuencias más importantes de la aparición de la pubertad son; el aumento del nivel de hormonas sexuales masculinas, la testosterona que cambia el olor de la orina, confiriéndole un olor más “macho”, y por la que se le puede reconocer como perro adulto, y la distinta postura que toma al orinar, que pasa de la infantil agachado a la adulta con la pata levantada y marcando.





Pero los cambios más grandes se producen en la hembra, en la que con la pubertad comienza a presentarse el celo, el periodo del Estro durante el que se vuelve fecunda.


El ciclo sexual está compuesto por 4 fases llamadas; Proestro, Estro, Diestro y Anoestro, y dura entre 140 y 300 días. El tiempo de celo aparece dos veces al año, aunque en algunos casos puede ocurrir cada 7, 8, 9 meses; incluso una sola vez al año.


Por lo demás, las perras son ya fecundadas a un año de vida, mientras que en los lobos la madurez sexual no se alcanza hasta el segundo o incluso tercer año. Los perros que han vuelto al estado salvaje como los perros de raza Basenji Africanos o los Dingos Australianos tienen su ciclo sexual igual al de los lobos.


Durante el Protoestro, la hembra presenta secreciones vaginales, y transcurre gran parte de su tiempo lamiéndose. Su comportamiento cambia sensiblemente: se vuelve más activa e inquieta y recorre grandes distancias, siempre que se le permita vagabundear por las calles del barrio o parque de los alrededores. Durante estas excursiones marca marca frecuentemente el terreno con orina, lo que constituye una fuente irresistible de atracción para los machos.


En efecto, la sustancia química dejada en la orina llama a los machos hasta de grandes distancias, volviéndoles extremadamente excitados y haciendo que a la mínima ocasión traten de montar a la hembra que, sin embargo, no está todavía dispuesta a que la cortejen.


Después de diez días, aunque también este periodo puede variar en las razas, en el último de los cuales la hembra muestra una actitud de aproximación y retirada con respecto a los machos, comienza el periodo del Estro, durante el cual parece que la hembra y sus eventuales cortejadores, muchas veces en jauría, van verdaderamente a enloquecer.





Durante este período las hembras son fecundadas y comienzan a estar dispuestas para el apareamiento. Los galanteos de los machos se hacen cada vez más serios. Una actitud típica, que se observa tanto en los perros como en los lobos, es la de dos perros, tanto el macho como la hembra, sentados sobre sus patas, uno al lado de la otra, sus patas estiradas sobre el suelo, con los dedos muy separados, que manteniendo la cabeza ladeada y la lengua caída hacia fuera, se dan pequeños golpecitos con el hocico o con las patas.


Otro comportamiento común es el de los dos perros que alternativamente se agarran con las manos en torno al cuello del otro en una especie de abrazo juguetón.


El galanteo no es, sin embargo, indispensable para llegar a la cópula, pues a menudo un macho y una hembra receptiva se pueden encontrar y aparearse enseguida sin ningún preámbulo.


La hembra muestra estar dispuesta para la cópula ladeando el rabo y mostrando la vagina al macho, éste reacciona montándola por atrás, y mediante golpes de pelvis, tras alguna tentativa en el vacío, logra acoplarse, ayudado por los movimientos de la hembra.





El tercer periodo el Metaestro, es el de la preñez o en el caso en que la hembra no se haya apareando, el de la pseudopreñez. Dura dos meses, al término de los cuales llega el parto.


El último periodo es el Anoestro, es el tiempo de reposo sexual, la inactividad reproductiva. No se presentan cambios hormonales, y la hembra vuelve a su comportamiento normal.


En el estado salvaje, entre los lobos y los perros asilvestrados, el comportamiento sexual se manifiesta raramente en los períodos fuera del celo las hembras. En los perros domésticos, por el contrario, es bastante frecuentes ver a perros que tratan de montar a otros perros del mismo sexo.


A menudo el significado de este comportamiento es el de simple dominio entre dos perros, por el que el dominador monta al sometido, otras veces se trata de un juego, pero la mayoría de las veces se trata de un trastorno sexual propiamente dicho.


El deseo sexual de los machos es fuerte y continuo a lo largo de todo el año. No hay períodos de indisposición, y ante una hembra en celo se excita enseguida.





Las hembras, por el contrario, sólo son receptivas durante dos breves períodos al año.


El problema para los perros machos que viven en la ciudad es que durante cada periodo del año hay siempre alguna hembra en celo, y su olor terriblemente atrayente se puede olfatear en cada esquina de la calle.


La inmensa mayoría, un noventa por ciento, de los perros machos están en un estado de perenne frustración ya que sienten el olor del celo, pero no ven a la hembra, y el único modo que les queda de desfogarse es encontrar un modelo sustitutivo que, dependiendo de la fantasía de cada perro, puede ser otro perro, la pierna del humano, el respaldo de un sillón o un muñeco.


CAPÍTULO 7


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto:
psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

viernes, 19 de febrero de 2021

Agorafobia en Perros, miedo excesivo a la ciudad.

Erik Farina con Gaia Febrero 2021

 

Los miedos y las fobias son relativamente comunes y pueden afectar a perros de todas las edades y razas. Pero existe una diferencia entre el miedo y la fobia. El miedo es la respuesta normal de autoprotección que muestra un perro frente a situaciones que son percibidas como una amenaza para él. El miedo es un mecanismo adaptativo, utilizado para escapar a los peligros conocidos o desconocidos, y representa una ventaja evolutiva para el perro, diremos que es una de las características psíquicas que conforman el carácter de un perro. Una fobia es una respuesta de miedo exagerada que puede abrumar por completo a un perro. Una fobia es un miedo intenso y persistente que ocurre mientras el perro fóbico se enfrenta a, o incluso anticipa, la señal desencadenante. Una fobia se adquiere típicamente como resultado de experiencias de vida adversas, a menudo repetidas, aunque en algunas circunstancias un solo desencadenante puede consolidar una señal particular como desencadenante fóbico.



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


Esta perra de la foto se llama Gaia es un cruce de Westy con Foxterrier, es una perra adoptada y presenta Agorafobia. Gaia es una perra adoptada de 7 años, pero ha sido adoptada con 2 años, que ha vivido en el campo, ha pasado a vivir en la ciudad, teniendo una mala introducción a la ciudad y una mala socialización. Posiblemente experimentó un miedo significativo y persistente cuando estaba en la ciudad en presencia o anticipando la presencia del sonido de su miedo a eso desconocido, es decir, había desarrollado una fobia similar al trastorno de estrés postraumático, lo que le ha creado agorafobia y ahora no quiere salir de casa.


Es posible que Gaia de cachorra fuera privada de una estimulación sensorial y ambiental, creándole el síndrome de privación y de la inhibición de conductas normales. La característica principal y común de los perros que padecen el síndrome de privación sensorial, es el déficit en la gestión de las informaciones sensoriales tras el desarrollo en un medio hipoestimulante. Existe un defecto en las conexiones entre neuronas, conllevando la incapacidad de llevar a cabo estrategias de adaptación al entorno, hablamos de una fobia manifestada en miedo a distintos estímulos, como el tráfico, los ruidos, los niños, las personas, persianas metálicas que se cierran fuertes de las tiendas, las sirenas de policía, ambulancia, bomberos, las multitudes... etc.. 



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


Gaia estaba predispuesta a ciertos miedos debido a una mala socialización o al experimentar un evento que la hacía temerosa. A menos que se aborde temprano, el miedo se vuelve omnipresente y se convierte en una fobia que altera la vida, en este caso en agorafobia, su lugar seguro es dentro de casa y no quiere salir de ella, de su rincón seguro.


Que es la Agorafobia


Se entiende que la agorafobia es el miedo exagerado, o fobia, a estar en espacios abiertos. Los perros pueden tener miedos y fobias, incluido el miedo a lugares o situaciones nuevas.


El comportamiento agorafóbico suele generarse como consecuencia de una experiencia traumática, con o sin dolor, que ocurrió fuera de la zona primaria de influencia territorial, la casa de los propietarios.


Los eventos causantes pueden ser por un simple cierre de persianas metálicas en una tienda comercial, un posible accidente de tráfico o el ser asustado por un automóvil que pasa, o incluso una reacción repentina o extraña de un humano, o cualquier ruido que le afecte a ese miedo a lo desconocido.



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


Cualquier variación de comportamiento que pueda manifestar un perro tiene un origen. El problema es descubrir qué es exactamente lo que ha hecho que el perro tema a lo que sea que tenga miedo.


Si se trataba de petardos, por ejemplo, no es por la luminosidad del relámpago o el sonido del trueno, sino por una combinación de ambos sin el lugar de donde proviene.


¿Quién no ha visto al menos una vez a un perro corriendo aterrorizado, buscando un lugar para esconderse o el refugio de su dueño?


Es por eso que al asociar este evento negativo con determinadas áreas el perro lo evitará como medida de autodefensa. El verdadero problema comienza cuando el perro generaliza, y lo hace con mayor frecuencia.


Si intentamos forzar la situación, reforzaremos su miedo a determinados objetos o elementos e incluso lo extenderemos a un espectro más amplio de cosas y áreas.


Los animales que sufren este tipo de trauma dentro de la etapa de socialización o antes de alcanzar la madurez, que es entre los 18 y los 24 meses de edad, son receptores especialmente pobres para la aplicación de un programa de supresión de la sensibilidad.



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


En casos extremos, los resultados serán nulos. Por ejemplo, cualquier programa de tratamiento para la fobia a los fuegos artificiales requiere meses de "desensibilización" gradual, en lugar de semanas.


Si su perro tiene fobia a algo, incluido el miedo a ciertos sonidos en el entorno, como ruidos de la calle, sirenas, bebés llorando, niños jugando, fuegos artificiales o tormentas eléctricas, está sintiendo una emoción muy real y se debe tener cuidado al crear un plan de tratamiento. Sea muy paciente, vaya despacio y nunca fuerce a su perro a situaciones que lo abrumen. Puede ponerse en contacto con nosotros para ayudarle con su perro, escríbanos al email: psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto:
psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

domingo, 14 de febrero de 2021

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN - HAPPY VALENTINES DAY


 

PSICOLMASCOT OS DESEA UN FELÍZ DÍA DE SAN VALENTÍN 


PSICOLMASCOT WISHES YOU A HAPPY VALENTINE'S DAY



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto:
psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot