jueves, 19 de septiembre de 2013

Los Perros de Trineo – Entrenamiento Para Las Carreras

El entrenamiento de los perros de tiro con un trineo o con un kart depende básicamente del objetivo de la carrera que se prepara, y lo difícil es saber dosificar la velocidad y la resistencia según el tipo de competiciones en las que se utilizarán.


Velocidad y Resistencia

En cuanto el perro llega a la edad adulta (entre los 12 y los 14 meses) el criador ya puede empezar el entrenamiento.

El entrenamiento que se realiza para las carreras de velocidad o distancias cortas intenta desarrollar los reflejos del perro. Por el contrario, la preparación para las carreras en medias y grandes distancias exige un entrenamiento en velocidad y resistencia.

Cuando las etapas son largas, el perro pierde velocidad poco a poco, como es normal. En los entrenamientos se le enseñará a mantener la marcha reduciendo la distancia.

El perro se acostumbra a las distancias que se le hace correr y en función de ellas adapta su velocidad. Así, cuando se entrena regularmente un perro en 45 kilómetros, éste adoptará la velocidad media óptima para recorrer esa distancia, y en una carrera de 8 kilómetros por ejemplo, llevará naturalmente la misma marcha que si tuviera que cubrir 45 kilómetros y, por consiguiente, no será lo bastante rápido.

Por eso se recomienda prever un recorrido de entrenamiento menos largo (por lo general, dos veces menos) que el de la carrera. De esta manera, el perro partirá muy rápido el día de la prueba y cuando haya cubierto la distancia a la que se había acostumbrado en los entrenamientos, continuará corriendo bajo el efecto de los estímulos.

Músculos y Aliento


El entrenamiento debe ser diversificado: el animal puede entrenarse a correr en llano, a subir o a descender, según sus aptitudes, y lo importante es que no pierda en fuerza lo que ha ganado en aliento.


En el entrenamiento es fundamental no pedir lo que se exige en la carrera y, por consiguiente, no forzar al perro ni en velocidad ni en larga distancia.


Por el contrario, es bueno entrenar a los perros para que tiren de una carga más pesada que la que se les pondría el día de la carrera. Por la misma razón, si están acostumbrados a tirar en terreno fangoso, correrán mejor el día de la prueba sobre la nieve o hielo.


El Entrenamiento Continúa Después del Descanso Estival


Durante el verano, los perros descansan o, como máximo, se ejercitan por la mañana temprano o al caer la tarde cuando no hace demasiado calor. El entrenamiento suele iniciarse de nuevo en septiembre cuando el termómetro desciende por debajo de los 15ºC. Entonces se vuelve a aumentar la distancia poco a poco y se acelera el ritmo de las sesiones para estar perfectamente a punto cuando empiece la temporada de las carreras.


En nuestras regiones, los Mushers, se encuentran al fourwheeler o al kart, a menudo preparado a su aire. Lo cual puede ir desde el triciclo al chasis de coche según el número de perros que compongan el tiro. Las carreteras asfaltadas, que calientan las almohadillas de los pies del perro, han de evitarse a toda costa.

En opinión de los Mushers, no puede hablarse de tiro si no se dispone de seis perros por lo menos; dos perros en cabeza, dos perros de tripulación, y dos wheelers. Durante el entrenamiento es importante asegurarse de que todos los perros trabajan en el tiro de la misma manera pues a veces ocurre que algunos hacen como si trabajan y se dejan tirar.


¿Parece tensa la línea central? Basta con mirar el elástico enganchado por un lado a la hebilla del arnés del perro y por otro a la cuerda que transmite el esfuerzo al ronzal central: si el perro trabaja, el elástico está tenso, si no, flota.


Entrenamiento Psicológico


De cara a las competiciones, hay que acostumbrar a los perros a ser sociables, a que se familiaricen con la gente pues a veces ocurre, por ejemplo, que algunos sean incapaces de franquear la línea de llegada por miedo a la gente que se arremolina alrededor.


También es útil enseñar a los perros a salir fácilmente de los check points, esos puntos de control veterinario que jalonan las largas pistas de las carreras y de las que los perros, que allí encuentran una temperatura agradable, ya no quieren salir.


En Alaska y Canadá los campos de entrenamiento son muy variados y más bien difíciles. Los perros pueden atravesar extensiones de hielo así como traidores over-flow, es decir, ríos helados en los que el agua remonta encima del hielo y lo hace hundirse. Los perros, y en particular el perro de cabeza, deben saber lanzarse y no detenerse.

Algunos Consejos


Para Atalajar: Los perros suelen estar impacientes por partir y siempre se excitan con el momento en que se atalaja un trineo. Incluso es posible que echen a correr antes de que esté listo. Por ello es prudente anclar el trineo antes de atalajar. También se enganchará en primer lugar el perro de cabeza al que se acostumbrará a que esté sentado o tumbado hasta la señal de partida. Después se engancharán los perros más dóciles y, por último, los turbulentos y los díscolos.


En la Carrera: Hay que vigilar siempre las orejas de los perros. Deben estar giradas hacia el Musher. Si están hacia delante es muy posible que el Musher sólo pueda controlar ya con el freno.


En el Entrenamiento: No hay que abusar de los botines con los jóvenes al comienzo de los entrenamientos porque impiden que los pies se endurezcan. Hay que tomar la costumbre de cortar los pelos que sobresalen de entre los dedos para evitar la formación de pequeñas bolas de nieve helada que frotan y cortan la piel, provocando cojeras.


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miércoles, 18 de septiembre de 2013

El Adiestramiento de su Perro

Erik Farina
Muchas personas que más tarde tendrán un perro, suelen soñar que poseen una maravilla como el que han visto por la televisión, como un animal tan inteligente como el Rough Collie “Lassie”, un perro protector como el Pastor Aleman “Rex”, o un superviviente Labrador como “Vincent” de la serie Lost.


Antes de elegir un perro, deténgase un momento y piense por qué quiere tenerlo. Para muchas personas la respuesta es sencilla; desean compañía y compenetración. Esto es lo que entraña tener un perro, sea cual sea su raza, forma, tamaño o sexo. Si piensa elegir un perro por la belleza de su raza, o para que le haga destacar en su vecindario, vale más que se dedique a plantar rosales o construirse una gran piscina, hallará más satisfacción, y desde luego tendrá menos que lamentar.


Con esto lo único que quiero decir es para poder aclarar el objetivo de cualquier futuro propietario de un perro. El resto de este Blog pretende ayudarle para que, por medio del adiestramiento, se logre el objetivo, tener un perro como compañero. Por el bien de usted, su familia y sus amigos, es imprescindible que logre dominar bien a su perro. También es importante que el perro aprenda que no puede hacer todo lo que quiere; los perros ingobernables son antisociales y no gozan de la vida como se merecen.


Hasta cierto punto, se puede adiestrar a cualquier perro, pero si usted quiere tener un perro que gane concursos de obediencia o que le acompañe en los deportes de caza, debe escoger una raza que posea la capacidad mental o la capacidad física necesaria para lo que usted desea. Los perros mestizos o los adoptados, necesitan de un buen profesional o experto en comportamiento. Un buen experto en comportamiento puede lograr lo que quiera de un perro de raza desconocida, un perro mestizo, pero hay pocos expertos.

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martes, 17 de septiembre de 2013

Adiestramiento del Cachorro – Los Perros de Trineo

Cada criador tiene ideas propias en lo que se refiere al entrenamiento de los perros de trineo. No obstante, se pueden extraer algunos principios fundamentales comunes de los diferentes métodos.

Los Primeros Contactos

Unos consideran que los perros nacidos en invierno son los mejores para tirar de los trineos, ya que son más resistentes al estar habituados al frío desde su más temprana edad. Otros, por el contrario, prefieren los perros nacidos en el verano, ya que creen que la estación cálida es la más propicia para un buen desarrollo del cachorro.

Es importante desarrollar pronto las disposiciones psicológicas del cachorro para poder determinar para qué papel estará mejor dotado (perro de cabeza, etc..)

Es preciso vigilar que el futuro perro de cabeza, que a menudo se elige entre los ejemplares que tienen un carácter más independiente y son menos blandos que los otros, no se vuelva salvaje. Para eso es necesario hablarle a menudo, acariciarle, habituarle al humano, incluso si tiene tendencia a alejarse de los otros cachorros.

Existen diferentes escuelas en cuanto a la edad a la cual se debe empezar el entrenamiento de los perros de trineo. Para unos es preferible iniciarlo a los 4 meses, mientras que para otros es preferiblemente esperar a los 6 meses, o a los 8 meses. En cualquier caso lo más importante es saber dosificar el entrenamiento.

Se puede habituar el cachorro al arnés, sin atarlo, dejándole correr detrás de los perros enganchados. Es la ocasión para probar su reacción y su dureza. Sin embargo este método no es aceptado unánimemente ya que el cachorro en libertad siente ganas de jugar con los otros perros, corre el riesgo de que las patas se le enreden con las traíllas o de desorganizar el equipo.

La primera vez que un perro sea enganchado, será colocado detrás de un viejo perro de cabeza que conozca bien su cometido. Muchos prefieren para estos inicios un enganche a cinco, lo suficientemente potente, pero también controlable. Algunos criadores no son partidarios de enganchar varios cachorros al mismo tiempo.

EL recién llegado debe comprender de golpe que debe avanzar y correr, con la traílla tensa. Algunos, presas del pánico, se aplastan contra la nieve e intentan dar media vuelta para correr en sentido contrario o se dejan arrastrar; en estos casos hay que parar inmediatamente el tiro, tranquilizar al cachorro, darle ánimo, colocarle cerca de su madre si es posible y volver a empezar. La paciencia y la psicología son indispensables para triunfar. También es importante no levantar la voz.

El primer contacto del perro con el trineo es crucial, y el miedo puede bastar para romper su carrera de perro de tiro; normalmente el perro sigue el movimiento al cabo de algunos días por instinto de tiro y mimetismo.

El Lugar de los Perros

Cuando los perros están enganchados, se pueden observar sus reacciones al aprender algunas reglas de disciplina; quedarse en su sitio sin que haya que intervenir, trabajar a la derecha y a la izquierda, etc. Se debe tener en cuenta que algunos perros trabajan mejor en un lado que en el otro.

Después de varios meses de observación y una vez que se conoce bien a los perros , se puede determinar el lugar más adecuado para cada uno, según su fuerza y velocidad.

Los “wheelers” son los perros que se colocan inmediatamente delante del trineo. Se les elige entre los más potentes ya que son ellos los que soportan lo esencial de la carga. Los perros mas rápidos se colocan delante. EL perro de cabeza, el que tiene el papel más importante, es el que obedece mejor a la voz.

Las Cualidades del Perro Líder

El perro líder debe tener, obediencia, inteligencia, autoridad y andadura. Debe ser capaz de tomar decisiones en cualquier terreno y en cualquier condición climática. Un perro que tenga cualidades naturales para cumplir esta función, deberá tener, indudablemente, un lugar detrás del perro de cabeza o a su lado, dependiendo del número de perros que están enganchados al trineo.

El perro de cabeza o líder, debe tener fuerza suficiente para entrenar al perro novato. En cualquier caso, es necesario que el cachorro no pierda coraje y esperar un par de sesiones antes de colocarle en cabeza. 

Cada orden debe ser correctamente ejecutada. Una dirección que no sea la indicada por el Musher debe ser corregida. Es inútil indicar que es indispensable durante el período de entrenamiento un buen funcionamiento de los frenos.

Previniendo las carreras, es conveniente enseñar al perro de cabeza a orinar corriendo. Si se para, todos los perros se tendrán que parar con el líder.

Al principio, los entrenamientos serán de corta duración y no deberán producirse más de tres veces por semana. En ningún momento, el cachorro debe considerar su nueva actividad como una carga, aunque no sea un juego. Hay que darle la satisfacción del esfuerzo, asegurándole grandes momentos de libertad.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)



lunes, 16 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – El Castigo y La Recompensa

Erik Farina


La dualidad castigo recompensa, se presenta como la base y el principio mismo de la acción de educación y control que el humano ejerce sobre el perro.

Para la mayoría de los propietarios, la educación de un perro consiste en reprimir algunos comportamientos indeseables y recompensar sus intentos de acercarse a lo que desea. Sin embargo, no se debe reducir esas operaciones educativas a manifestaciones impulsivas difíciles de controlar, ya que castigo y recompensa tienen características psicofisiológicas precisas.


Psicología y Aprendizaje


Cuando la psicología experimental definió las diferentes vías del aprendizaje propuso la noción de refuerzo. Éste corresponde a la aparición de una estimulación después de que el animal haya adquirido un nuevo comportamiento, estimulación que ejercerá una influencia sobre la probabilidad de reaparición de aquel comportamiento.


Cuando la estimulación resulte agradable al perro, el comportamiento se verá reforzado y a partir de entonces formará parte del repertorio comportamental del animal: éste lo habrá aprendido. Ese refuerzo positivo (estimulación agradable) es una recompensa. En cambio, si la estimulación es desagradable, rápidamente impedirá la reaparición del nuevo comportamiento; en ese caso se habla de refuerzo negativo o de condicionamiento adverso. El refuerzo negativo es un castigo.


Eficacia de los Castigos y las Recompensas


Los trabajos de los psicólogos nos han permitido definir las características de los castigos y las recompensas.


El primer criterio de la eficacia de una castigo o una recompensa radica en la realidad de su carácter desagradable o positivo para el perro sobre el que se ejercen. En otras palabras, la principal dificultad consiste en apreciar la cualidad punitiva o gratificante de una estimulación. 

Erik Farina
Cuando el propietario de un perro que se ha orinado en el suelo de su casa, decide castigar al perro metiéndole la nariz en la orina, está convencido de que le inflinge una sanción humillante y repugnante. Sin embargo, el estudio del comportamiento de la especia canina permite saber que al perro no le produce asco su orina, sino que le atrae e
incluso la absorbería; por consiguiente, meter la nariz del perro en la orina no constituye un castigo.


Del mismo modo, recompensar al perro implica que se conozcan los elementos susceptibles de satisfacerle, el deseo de conseguir de nuevo la recompensa ha de ser lo bastante fuerte para motivar la aparición del comportamiento que le está asociado.


El segundo parámetro fundamental es de carácter temporal; por una parte interviene el tiempo transcurrido entre el comportamiento buscado por la operación educativa y el refuerzo positivo o negativo, y, por otra, la repetitividad. Ahí se encuentran las reglas más importantes que se han de conocer, pues su transgresión anularía el efecto del castigo o de la recompensa y hasta podría invertirlo.

Es fundamental saber que el castigo debe ser aplicado inmediatamente despues de la acción que se quiere prohibir. Sancionar un comportamiento varios minutos y hasta varias horas después no tiene más efecto que el de poner al perro en una situación que éste es incapaz de interpretar y que puede hacerse ansiógena si se reproduce demasiado a menudo.

Erik Farina
Algunos adiestradores, sin embargo que parece y se creen que consiguen resultados con castigos diferidos, pero esta técnica, mal codificada y que nunca se ha estudiado en serio, es desaconsejable hoy por hoy, pues no hay garantías de que siempre se vea coronada por el éxito, y sobre todo por el bien del perro.


En cuanto a la recompensa, no tiene por qué ser consecutiva a la consecuencia comportamental que se intenta reforzar. Desde luego que debe estarle muy asociada pero lo importante es que no sea repetitiva ni durante el aprendizaje ni después; aunque en los primeros momentos del refuerzo es importante que cada buena respuesta del animal tenga su recompensa, después habrá que modificar esa relación.


En efecto, se ha constatado que el refuerzo sistemático anula progresivamente el comportamiento aprendido pues, como se sabe, la banalización de la recompensa disminuye la motivación.


Tan pronto como parezca que el nuevo comportamiento ha sido asimilado, será necesario distribuir las recompensas de manera aleatoria, llevando a cabo lo que se llama un refuerzo intermitente. Esta técnica tiene como efecto consolidar notablemente el aprendizaje y que éste proporcione mejores resultados.

Erik Farina
La Teoría En La Práctica


La Recompensa


En primer lugar conviene insistir en la diferencia entre recompensa e incentivo. La recompensa no es visible o en todo caso, no le es directamente accesible al perro hasta que éste haya tenido el comportamiento deseado. El incentivo sí que está disponible de inmediato y el perro no puede saber qué comportamiento le ha permitido conseguirlo.


Hay muchas personas que al no conseguir que el perro acuda cuando lo llaman, le muestran comida para atraerlo. No cabe duda que en tales condiciones el perro acudirá salvo que éste presente otra estimulación más motivadora (una perra en celo, por ejemplo), pero, después, sólo reproduciría aquel comportamiento si ve la comida, que en este caso tiene una función de incentivo. En tal supuesto, recompensar consistirá en darle una golosina cualquiera cuando el perro haya respondido a la llamada y acuda.


Así, pues, recompensar al perro es encontrar una estimulación que le resulte gratificante. Una golosina y el contacto físico con el dueño son dos ejemplos de recompensa particularmente evidentes y simples.


A resaltar que las caricias deben ser muy marcadas, casi caricaturescas incluso, al principio del aprendizaje; el dueño ha de abrazar al perro y manifestar muy fuertemente su alegría jugando con la entonación de la voz para que el perro se entere de que está contento.

Erik Farina
El Castigo


Ante todo conviene resaltar, que al perro nunca se le puede pegar, la mano que le acaricia y le premia no puede castigarle con agresión, nunca debe tocar al perro para un castigo. Simplemente con una voz diferente de enfado y el NO, seguidamente de alejarnos de el o no hacerle caso, será suficiente como castigo, o terminar el juego con el.


Si el perro se tumba y presenta el vientre, mostrando sumisión, se deberá dar por terminada la corrección. Hay que enseñarle a asociar la palabra corta del NO como un castigo, siempre sin tocar al perro.


Recuerde siempre que los aprendizajes positivos (por recompensa) son más sólidos que los aprendizajes represivos (por castigo). De modo que es preferible enseñar al perro lo que se quiere que haga en vez de esperar a que haya cometido un error para reprenderlo.


Si desea recibir clases de adiestramiento canino en positivo, cognitivo emocional, modificación de conducta o una educación básica, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com .


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Idiopathic Pulmonary Fibrosis in West Highland White Terriers


Por: Henna P. Heikkilä-Laurila, DVM - Minna M. Rajamäki, DVM, PhD
Department of Equine and Small Animal Medicine, Faculty of Veterinary Medicine, University of Helsinki, PO Box 57 (Viikintie 49), Helsinki 00014, Finland




Funding Sources: H.P. Heikkilä-Laurila, Orion-Farmos Research Foundation, Finnish Veterinary Association, Finnish Veterinary Research Foundation, Finnish West Highland White Terrier, Breeding Club; M.M. Rajamäki, Finnish Veterinary Association, Finnish Veterinary Research Foundation.

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