martes, 3 de septiembre de 2013

Ciclo Vital del Perro, Infancia, Adolescencia y Vejez.

Erik Farina 1994
Desde el día en que nace un cachorro se empiezan a notar cambios visibles. Crecen y evolucionan a una increíble velocidad, y es fascinante comprobar en apenas 12 meses pasan de ser las criaturas desvalidas de los primeros días a esos intrépidos jovencitos que nos cautivan sin cesar con sus diabluras. Cada día aprenden mil cosas nuevas; jugar, comunicarse, comprender el mundo que les rodea, etc..


El Recién Nacido


Los perros nacen sin poder oír y sin poder ver. Aunque están cubiertos de pelo, necesitan estar en contacto con la madre para mantenerse calientes y protegidos. En los primeros días, el principal órgano sensorial es el del olfato, lo que puede observarse fácilmente contemplando un cachorro recién nacido; su trufa y su morro son desproporcionadamente grandes en relación con el resto del cuerpo.


Desde el principio son capaces de moverse, regresando a la camada si se les aísla del grupo, y también de chillar para avisar a la madre de donde esta situado cuando tiene hambre.


Los cachorros recién nacidos no pueden orinar ni defecar por sí solos, ni tampoco regular su temperatura corporal, y dependen por completo de su madre, que con vigorosos lametones provoca la micción y la deposición; también con su propio cuerpo les proporciona el calor necesario.


Los perros nacen ya capacitados para hacer muchas cosas: los nervios craneales están ya totalmente desarrollados, y eso les permite mamar, tener sensibilidad en el morro, mantenerse en una posición e incluso enderezarse instintivamente. Se trata de un reflejo natural que se produce cada vez que se caen o se les da la vuelta, y consiste en ponerse de nuevo en una posición normal. Si se agarra por la holgada piel de la nuca a un cachorro recién nacido, éste encogerá de forma característica las patas y se mantendrá totalmente inmóvil.


Pero sólo hará esta acción de quedarse inmóvil durante los primeros cuatro o cinco días, después estirará las cuatro patas, poniéndose tieso y separándolas entre sí. Los cachorros con menos de una semana, no pueden ver ni oír bien todavía, pero reaccionan ante los ruidos fuertes. También producen los chillidos fuertes, chillando y gimoteando si se sienten abandonados con el fin de atraer a la madre.

Erik Farina 1994
De la 1ª a la 3ª Semana de Vida



En cuanto se abren sus orejitas, los cachorros comienzan a reaccionar ante los sonidos, y aunque no pueden ver con claridad hasta que cumplen más o menos cuatro semanas, intentan ya seguir con los ojos la luz y el movimiento de los objetos.



Los cachorros suelen empezar a moverse con cierta soltura a las tres semanas de edad más o menos, caminando en vez de arrastrarse, y alternan breves períodos de actividad con prolongados períodos durante los cuales duermen profundamente.


De la 3ª a la 6ª Semana de Vida


Con cinco semanas, los cachorros pueden ya oír, ver y olfatear como perros adultos, aunque sólo logran concentrar su atención durante lapsos muy cortos. El destete se inicia normalmente a las tres semanas más o menos, momento en que la secreción láctea empieza a decrecer y la madre a rechazar progresivamente a los cachorros que intentan mamar.


El destete se prolonga normalmente hasta la quinta o sexta semana, y es para los cachorros la primera y más importante lección de convivencia social de su vida, ya que los enseña a soportar la frustración que conlleva el que su madre les niegue el pecho cuando ellos sienten que lo necesitan.


También aprenden mucho jugando con sus hermanos y con la propia madre, pues esto les permite adquirir conciencia de que son perros. Muchas posturas utilizadas en el juego y gestos faciales son adquiridos precisamente en esta época de su vida.

Erik Farina 1994
De la 6ª a la 12ª Semana de Vida


En esta época de su vida, resulta muy esencial la intervención humana. La socialización (proceso durante el cual el cachorro aprende a comportarse con los humanos y con otros perros) debe tener lugar a esta edad. Acostumbrarlo, o exponerlo de forma gradual a todos los elementos y cambios que se producen habitualmente en el entorno resulta esencial también.


Un cachorro debidamente socializado y familiarizado con el entorno se convierte en un adulto seguro de si mismo, feliz, equilibrado y obediente sean cuales sean las circunstancias o los lugares a que deba enfrentarse en el futuro.


A partir de este momento, los cachorros empiezan a recabar enormes cantidades de información sobre el mundo que los rodea. Ya se mueven con soltura, coordinando perfectamente sus movimientos, y pueden tanto correr como saltar y revolcarse. Es ahora cuando más necesitan del juego con sus hermanos y con los humanos para aprender normas de conducta social, y cuando clavan sin cesar sus dientes punzante como alfileres para averiguar qué elementos del mundo que los rodea son seres vivos y cuáles meros objetos inanimados.


Normalmente, después de la séptima semana el cachorro ya está completamente destetado y es capaz de ingerir por sí mismo todo el alimento sólido que necesita para satisfacer sus necesidades nutricionales. Con ocho semanas está preparado para separarse de su madre y de sus hermanos de camada, aunque muchos permanecen junto a la madre hasta que cumplen las diez o doce semanas de vida.

Erik Farina 1994
Entre Los 3 y Los 6 Meses de Vida


EN esta época, el perro adquiere gran masa muscular y ósea, preparándose para la pubertad. Entre la 18 y la 20 semana de vida, más o menos, se le caen los dientes de leche y aparece la dentición permanente. Este proceso marca definitivamente el final de la infancia propiamente el final de la infancia propiamente dicha.


El perro experimenta sin cesar diferentes conductas sociales, y tal vez incluso empiece a ensayar comportamientos sexuales, intentando montar cojines, otros animales o a los seres humanos. Puede también entablar juegos competitivos (de fuerza, posesión, etc..) destinados a averiguar cuál es el perro dominante. Por medio del juego aprende a comunicar sus sentimientos y también a asumir y averiguar su propio estatus social.


A esta edad es bastante habitual que los cachorros empiecen a mostrarse extrañamente miedosos, expresando temor ante objetos o personas con los que ya estaban familiarizados. En estas circunstancias, de la reacción del propietario dependerá que esa aprensión se venza o se perpetúe. Obligarle a enfrentarse a lo que teme por la fuerza puede provocar que siga temiéndolo de por vida.

Erik Farina 2012
Entre los 6 y los 12 Meses de Vida



Estos meses representan la adolescencia del perro. A esta edad las hembras tienen su primer celo y los machos alcanzan la madurez sexual. Puede ser una época de tanteo entre el perro y su propietario, ya que las relaciones sociales tal vez se replanteen por completo. Algunas hembras parecen sufrir cambios repentinos de humor antes, durante o después del celo, y tal vez se muestren reacias a permitir que otros perros se les acerquen.



Los machos suelen empezar a levantar la pata para orinar entre los 6 y los 12 meses de su vida. Lo hacen para delimitar su territorio y para enviar a los otros perros información cifrada en en señales olfativas sobre su situación social y sexual. Sus encuentros con otros perros pueden empezar a estar presididos por sentimientos de rivalidad, aunque no se suele llegar a la agresión física, y con frecuencia pretenderán montar a las hembras o a los otros machos intentando convertirse en el macho dominante.



Los dientes de adulto aparecen entre los 6 y los 10 meses de edad, y es posible que el perro sienta un deseo irresistible de mordisquear, intentando aliviar así la tensión en sus encías. Es conveniente proporcionarle abundantes juguetes y mordedores para evitar que rompa cualquier otra cosa.

Entre 1 año y los 4 años


Aunque suelen alcanzar la madurez sexual entre los 6 y los 14 meses, los perros pueden continuar creciendo y desarrollándose psicológicamente durante durante mucho más tiempo. Los perros miniatura tienden a madurar más deprisa que los grandes, y sobre todo si se trata de razas gigantes como el Terranova y el Mastín del Pirineo, que a veces no pueden considerarse propiamente perros adultos hasta los 3 años de edad.


La madurez psicológica, por su parte, tarda a veces mucho en alcanzarse por completo. Los propietarios de razas tan exuberantes como el Boxer, por ejemplo, se preguntan con frecuencia si su perro no piensa hacerse mayor nunca. En esta época, los perros siguen aprendiendo y estableciendo roles tanto en el entorno familiar como en sus relaciones con otros perros.


Erik Farina 2012
El Perro Anciano


Anciano es un termino bastante relativo en los perros, ya que la vejez depende en gran medida de la raza, de su estado de salud, su forma física y de la actitud de su propietario. Para un perro activo, sano y en forma, envejecer puede significar simplemente ir relentizando poco a poco su ritmo de vida.


Muchos perros viejos disfrutan todavía de los paseos, jugando con sus amos y relacionándose con los miembros de la familia. Tal vez duerman más horas y más profundamente que antes, y también es posible que necesiten salir más a menudo, ya que los riñones, junto con el hígado, son los primeros en resentirse a causa de la edad. Además de esto último, la pérdida de peso puede ser el primer síntoma de un problema renal o hepático, por lo que conviene estar alerta.


Entre las molestias asociadas a la vejez destacan la artritis y la pérdida de flexibilidad en las articulaciones y la espina dorsal. El sobre peso agrava individualmente cualquier problema geriátrico, por lo que es fundamental prevenirlo.


Algunos perros desarrollan una dependencia patológica con respecto a sus dueños al llegar a la tercera edad; aúllan o lloriquean cuando los dejan solos y se desazonan enormemente cuando no están en contacto con la familia. Esto puede ser síntoma de una degeneración generalizada o simplemente de sordera progresiva, y debe ser revisado por el veterinario.


Los perros a veces padecen un trastorno que podríamos denominar demencia senil, caracterizado por la progresiva desorientación y pérdida de memoria. Actualmente existen medicamentos capaces de aliviar estos síntomas, y no es mala idea consultar al veterinario, que tal vez pueda recetar a su perro algún medicamento que contribuya a hacer los últimos años de su vida tan dulces como merece.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


Artículos Relacionados:

lunes, 2 de septiembre de 2013

El Perro y la Toma de Contacto con la Familia, otro Perro, el Gato u otras Mascotas

Erik Farina 1994
Con La Familia


La llegada del nuevo perro crea un clima de expectación y alegría en la casa, pero el nuevo cachorro o perro adulto se sentirá un poco inseguro cuando llegue y ese exceso de entusiasmo puede resultarle abrumador. Intente que las presentaciones no sean exageradamente efusivas, sino más bien tranquilas y sosegadas. Saque al perro inmediatamente al jardín, la terraza, o a la calle para que pueda hacer sus necesidades y después vaya mostrándole las distintas habitaciones una por una, vigilándole con atención, pero a distancia, mientras explora. Deje bien claro si hay niños, que no se les permite coger al perro en brazos, ni atosigarle, ni hacer que se sienta acorralado.


El Perro Y Los Niños


Asumir la responsabilidad de cuidar a un perro, es sumamente beneficioso para un niño, pero si éste tiene menos de siete u ocho años tal vez sea aún demasiado joven para cumplir con sus compromisos. Una vez que el cachorro deja de ser novedad, los niños suelen desentenderse de todo y les toca al papá o a la mamá cargar con el nuevo miembro de la familia.


Que los niños participen en las comidas. Pueden servir el alimento o echar de vez en cuando en el comedero algún bocadito delicioso, evitando que en el futuro el perro defienda su comida de forma agresiva y posesiva.


A veces los niños resultan excelentes adiestradores caninos. Trate de que un adiestrador profesional, le imparta unas clases a su hijo sobre la educación del cachorro, comportamiento y cuidados.


Ayude a sus hijos a relacionarse con el perro de modo que quede claro que ellos poseen autoridad en cuanto que son seres humanos. Si enseña a los niños a esconder objetos para que el perro los busque, o a enseñar nuevas tratas en el juego al perro, o a cepillarlo, todos se beneficiarán.

Erik Farina 2012
Presentarle A Otro Perro


Si tiene usted otro perro en casa, lo mejor es que ambos se conozcan en terreno neutral. Lo ideal sería que el perro adulto le acompañase a casa del criador o refugio, cuando fuese a recoger el cachorro. Después de hacer juntos el viaje a casa, ambos perro deberían permanecer juntos en el jardín, terraza, o al aire libre, en un lugar seguro y controlado, durante media hora, antes de entrar en casa con el cachorro, invitando al perro adulto a acompañarlos.


No deje a mano ningún objeto que su perro sienta que necesita proteger del intruso, como sus juguetes o hueso. Si teme que el perro viejo se muestre agresivo con el nuevo, no suelte a ninguno de la correa o deje al cachorro en el transportín o parque de cachorros, mientras ambos se comunican, cosa que debería repetirse varias veces hasta que el perro adulto se haya acostumbrado a su presencia.


Durante los próximos meses deberá dejar claro al nuevo perro que el mayor y más antiguo de la casa, es el que manda, saludándolo siempre en primer lugar, dándole el plato de comida primero, y dándole en general, la prioridad a la hora de recibir mimos y atenciones. Aunque no le será fácil poder ignorar a ese precioso cachorro, pero no quedará más remedio, ya que de lo contrario podrían surgir entre ambos problemas de rivalidad.

Erik Farina 2013
Como El Perro Y El Gato


Si se les presenta como es debido, un perro y un gato pueden convertirse en amigos entrañables. Los problemas suelen surgir cuando se permite que el perro pueda ir a correr detrás del gato, ya que éste desconfiará a partir de ese mismo momento, y será muy difícil que el primero se olvide de lo divertido que es perseguir a un gato. Si tiene una caseta de interior, transportín o jaula, coloque dentro al perrito y cierre. Deje entonces entrar al gato en la habitación, pero asegúrese de que tiene una repisa o mesa hacia donde pueda saltar el gato si se asusta.


Para sentirse seguro, un gato tiene que saber que existe una vía de escape o un lugar elevado y seguro donde refugiarse. Normalmente, el gato mirará con recelo al perro, pero no tardará en bajar al suelo y acercarse. La próxima vez que se comuniquen, mantenga a su perro sujeto con la correa y déle una golosina para distraerlo.


Estas comunicaciones y acercamientos controlados, deben repetirse hasta que ambos animales se acepten mutuamente. Asegúrese de que la comida y el agua del gato están fuera del alcance del perro, y de que éste no puede abordar por sorpresa al gato en sus momentos más vulnerables, por ejemplo; mientras esta utilizando su cajón de arena.


Aunque a veces puede haber problemas cuando el perro tiene fuertes instintos de persecución, por ejemplo los Galgos, la verdad es que los gatos son excelentes tutores para el perro. De hecho, casi siempre que un perro y un gato conviven en el mismo hogar, es el gato el que manda.


El Perro Y Las Otras Mascotas


Los perros pueden aprender a ver como un miembro más de la familia a cualquier mascota si la conocen cuando aún son cachorros. Para que un perro considere miembro de su familia a una cobaya o a un conejo, es preciso que lo haya conocido antes de cumplir las doce semanas de edad.


Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Contacto: psicolmascot@gmail.com


Copyright 2013 Psicolmascot. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed. - Derechos de autor 2013 Psicolmascot. Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, transmitido, reformado o redistribuido.

domingo, 1 de septiembre de 2013

El Oído del Perro

Erik Farina 2012
Este artículo es muy importante para el tema del adiestramiento, comportamiento o educación de su perro, desde que nace hasta que es adulto, o simplemente en perros adultos. Hay que comprender muy bien el sentido del perro y como percibe las cosas y la vida, para no cometer errores a la hora de su educación. 

Privarles de ciertas respuestas emocionales, instintos o percepciones, puede provocar problemas de conducta en el perro, desequilibrio y trastornos. Hay muchos propietarios que les priva de esto, cuando es sumamente necesario para el perro.

Cuando nace un perro sus oídos se están formando y son demasiado frágiles para exponérselos a los ruidos, o a los sonidos, por ese motivo no oyen todavía, los tienen cerrados.  Es a partir del día catorce de su nacimiento cuando los canales auditivos se abren y comienzan a oír, con ello llega un mundo nuevo de estimulación sensorial

El oído del perro es superior al del hombre, pueden oír cosas cuatro veces mas lejos que nosotros y el doble de agudas, por eso los humanos no oímos los silbatos para perros. También pueden oír el zumbido de una bombilla e incluso el sonido vibrante del cristal de cuarzo de un reloj digital de mesita o pared. 

Pueden detectar el sonido en seis centésimas de segundo y muchos de ellos, utilizan los músculos de las orejas para canalizar el sonido. Por esta razón, las órdenes que se le quiere enseñar, o en las clases del adiestramiento, no se les tiene que levantar la voz o gritarles, se les puede decir con una voz tenue y concisa, cuanto mas suave le hables al perro mejor te responderá.

¿Tienen un Sexto Sentido?


Algunos propietarios, aseguran que su perro posee un sexto sentido que le permite hasta adivinar cuando llegan a casa. Aunque es cierto que hay perros que comienzan a dar muestras de júbilo mucho antes de que sus amos lleguen a casa andando o en el coche, no hay que atribuir esta conducta a la telepatía, sino más bien entender que los perros son capaces de captar el sonido diferenciado de sus pasos y variedad de calzado, memorizar los motores de los coches, motos de la familia y del autobús que le deja a metros de su casa o a un kilómetro. Entonces en cuanto percibe ese sonido grabado en su mente e identificado a cada uno de la casa, corre a la puerta excitado a esperarle para recibirlo.

El Funcionamiento del Oído

El oído es un órgano de audición y un órgano de equilibrio. Consiste en el oído externo, medio e interno.

Aunque la forma de la oreja varía de una raza a otra, la anatomía y el funcionamiento del oído medio e interno son siempre las mismas.


El pabellón auricular está formado por cartílago, músculo y piel, y en la mayoría de los perros goza de gran movilidad. Sirve para captar los sonidos y canalizarlos a lo largo del conducto auditivo hasta el tímpano, una membrana que vibra al ser alcanzada por las ondas sonoras. En los perros las orejas son móviles y pueden moverse independientemente unas de otras. El tamaño y forma varia según la raza.


El canal auditivo del perro es mucho más profundo que el de las personas y crea un mejor embudo para llevar el sonido al tímpano. Al otro lado del tímpano se encuentra el oído medio, una cámara llena de aire que aloja tres huesecillos denominados martillo, yunque y estribo debido a su forma y su función. Se trata de los huesos más pequeños de todo el cuerpo, y su cometido es transmitir las vibraciones del tímpano al oído interno, además de amplificarlas. También incluye dos músculos, la ventana ovalada y la trompa de Eustaquio, que es una pequeña trompa que conecta el oído medio con la parte posterior de la nasofaringe permitiendo que el aire ingrese al oído medio.


En el oído interno, un órgano en forma de espiral denominado caracol se encarga de transformar estas vibraciones en señales interpretables por el cerebro, a donde son remitidas. También en el oído interno se encuentran los órganos del equilibrio que , además de cumplir dicha función, mantiene al perro permanentemente informado sobre el alineamiento de su cabeza con respecto al suelo.

La Forma de las Orejas


La oreja ha sido la parte del cuerpo más modificada por medio de la cría selectiva. En su estado natural, la forma de la oreja debería ser idéntica a la del antepasado directo del perro: el Lobo. Las orejas de un Lobo, rectas y extremadamente móviles para permitirle detectar cualquier sonido del entorno, cuentan con 17 músculos cada una y pueden moverse de forma independiente.


Actualmente, hay tantas formas de orejas como de razas caninas. Algunos perros, como el Pastor Alemán, conservan las orejas pequeñas y erectas del Lobo, lo que les otorga ese aspecto tan vivo y alerta. Otras razas como el Bloodhound y el Cocker Spaniel, poseen grandes orejas que cuelgan pesadamente sobre las mejillas,probablemente no disfrutan de un oído tan fino como los que las tienen erectas.


La cría selectiva, una vez más, trajo consigo problemas de salud. Lo normal es que en el conducto auditivo externo de un perro no crezca el pelo. No obstante, las alteraciones genéticas provocadas en la piel de la oreja han provocado que algunas razas críen pelo en el interior de dicho conducto, siendo necesario eliminarlo por medio de la depilación. 

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)






Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

 

sábado, 31 de agosto de 2013

La Vista del Perro, Cómo ve un perro?

Erik Farina 2012
Este artículo es muy importante para el tema del adiestramiento, comportamiento o educación de su perro, desde que nace hasta que es adulto, o simplemente en perros adultos. Hay que comprender muy bien el sentido del perro y como percibe las cosas y la vida, para no cometer errores a la hora de su educación. Privarles de ciertas respuestas emocionales, instintos o percepciones, puede provocar problemas de conducta en el perro, desequilibrio y trastornos. Hay mucha gente que les priva de esto, cuando es sumamente necesario para el perro.


¿Ve el Perro el mundo igual que nosotros?


Bueno los perros son daltonicos, pero eso no significa que lo vean todo en blanco y negro. Si ven colores, fundamentalmente los azules y amarillos, esto se debe a que tiene solo dos tipos de receptores de color, comparado con los humanos que contamos con tres. Y eso puede ser el motivo de que tu perro ignore un juguete naranja sobre la hierba verde, ya que esos colores le parecen muy similares. Es mejor siempre darles algo de color azul, aunque es cuando los objetos están en movimiento cuando su vista funciona mejor.


Los ojos caninos procesan lo que ven mas rápido que nosotros, es casi como si lo vieran todo a cámara lenta, por eso siempre están en el lugar correcto para coger un objeto que le has lanzado al aire. Los ojos del perro son más sensibles al movimiento y la luz, que el de los humanos, pero perciben los contornos con menos nitidez que los nuestros. Su globo ocular es algo aplastado, y aunque pueden alterar la longitud focal como nosotros, no logran enfocar de forma tan eficaz. En contrapartida, algunas razas como el Collie, son capaces de detectar hasta el más imperceptible de los movimientos, como por ejemplo la dilatación o la contracción de una pupila humana.

El Campo Visual

Lo normal es que un perro posea un campo visual más amplio que el de los humanos, debido a la forma de su cabeza y al lugar donde están implantados sus ojos en ella. Los perros braquicéfalos como el Carlino o el Boxer suelen abarcar un angular de 200 grados, mientras que los dolicocéfalos, como los lebreles, el Saluki o el Greyhound abarcan un campo visual de 270 grados, si bien en detrimento de la visión estereoscópica. El ojo humano abarca un campo visual de 100 grados.

Los perros braquicéfalos como el Bulldog, tienen los ojos implantados en la parte frontal de la cara, gracias a lo cual la porción de campo visual abarcada a la vez por ambos ojos es mucho mayor que la abarcada por los ojos de sus congéneres de morro alargado.

Esta porción del campo visual compartida es la que le permite la perspectiva y la distancia de los objetos. Por ello el dolicocéfalo están dotados de una magnifica visión lateral, disfruta en cambio de una visión estereoscópica relativamente mala.

Las diferentes formas de los ojos y la implantación de éstos en la cabeza, varían tanto de una raza a otra, son las que determinan el campo visual del perro. Ejemplo: el Chow Chow, el Pastor Alemán, el Whippet o el Bullterrier.

El Funcionamiento del Ojo


El ojo es una bolsa rellena de fluidos y alojada en una órbita especial abierta en el hueso del cráneo. Lo mantiene en su lugar fuertes músculos, que además le permite desplazarse hacia arriba, hacia abajo y lateralmente. La superficie del ojo está formada por una membrana muy resistente denominada esclerótica, que se vuelve transparente en la parte frontal del globo ocular, donde recibe el nombre de córnea.


El cristalino está unido al cuerpo ciliar, un músculo que al contraerse altera la forma del primero, permitiendo así al perro enfocar a diferentes distancias. El cuerpo ciliar, además, sostiene y mueve el cristalino.


La retina, que reviste la parte posterior del ojo, posee nervios sensibles a la luz que transfieren la información recogida al cerebro a través del nervio óptico. Una vez allí, los datos son decodificados para generar una imagen. En el fondo del ojo existe una capa reflectante denominada tapiz o tapétum, responsable de ese reflejo tan peculiar que se observa en los ojos de los perros cuando les da la luz de frente.


Los perros tienen un tercer párpado (la membrana nictitante), normalmente replegado en el ángulo interno del ojo. Se hace visible sólo cuando el perro está enfermo, momento en que se despliega para proteger el ojo. La glándula lacrimal fabrica las lágrimas para mantener la córnea húmeda y limpia.


El fluido sobrante se elimina a través de unos conductos situados en el ángulo interno del ojo, que desembocan en el morro del perro o en la trufa, según la raza. Cuando estos conductores se obstruyen, las lágrimas desbordan los lagrimales y se derraman por la cara, manchando la piel y el pelo del perro.


A causa de su particular anatomía, los perros no perciben el color del mismo modo que los humanos. No distinguen los tonos intermedios entre el amarillo verdoso y el rojo, pasando por el naranja, aunque sí pueden diferenciar todos los colores situados en los extremos del espectro luminoso.












Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

viernes, 30 de agosto de 2013

El Olfato y El Gusto del Perro

Erik Farina 2012
Este artículo es muy importante para el tema del adiestramiento y la educación en el comportamiento de su perro, desde que nace hasta que es adulto, o simplemente en los perros adultos. Hay que comprender muy bien el sentido del perro y como percibe las cosas y la vida, para no cometer errores a la hora de su educación. Privarles de ciertas respuestas emocionales, instintos o percepciones, puede provocar problemas de conducta en el perro, desequilibrio y trastornos. Hay muchos propietarios, que les priva de esto, cuando es sumamente necesario para el perro.

El Olfato

Al nacer los perros son incapaces de andar, ver u oír, pero encuentran a su madre rápidamente utilizando el sentido del olfato y comienzan a lactar. El olfato es el sentido primario en la vida de un perro, el que le enseñara como es el mundo y ayudarlo en la supervivencia, es por ello que debemos en su educación priorizar y centrarnos en su olfato.

Muchos animales oyen mejor que el perro, la mayoría de los seres humanos tenemos mejor vista, es en el sentido del olfato, en el que los perros afirman su superioridad. El tamaño del cerebro de un perro es diez veces inferior al del humano, pero la parte que controla el olfato es cuarenta veces más grande que el del humano. Tienen más doscientos ochenta millones de glándulas olfativas en la nariz, comparada con los cinco millones del humano el sentido del olfato del perro es significativamente mejor y superior al nuestro, a si que no podemos engañar a un perro escondiéndole la comida. Nosotros los humanos exploramos con los ojos, los perros lo hacen con la nariz.

La nariz es el superpoder del perro, es tan fuerte que pueden oler cosas que pasaron hace mucho tiempo. Cuando un perro entra en un nuevo entorno, puede parecer que lo hacen igual que haríamos los humanos, pero cuando ves el mundo desde su perspectiva, te das cuenta que esta recopilando toda la información que necesita con la nariz. No solo son capaces de oler objetos que estuvieron ahí y fueron retirados, tienen un sentido tan desarrollado que pueden oler acontecimientos como caerse comida, bebida, de hace unos días, semanas e incluso meses después de que hayan sucedido.

La nariz del perro también pueden sentir una débil radiación térmica: el calor corporal de las presas de mamíferos. La mayoría de los mamíferos tienen la piel desnuda y lisa en las puntas de las narices alrededor de las fosas nasales, un área llamada Rinario. Pero los Rinarios de los perros son húmedos, más fríos que la temperatura ambiente y están dotados de nervios, lo que sugiere la capacidad de detectar no solo el olor, sino también el calor.

Como en casi todas las razas de perros los humanos hemos afilado su capacidad de oler eugenesicamente y lo usamos en beneficio propio, por ejemplo, los investigadores médicos descubrieron que los perros pueden oler ciertos cánceres olfateando el aliento o la orina de ciertas personas, en algunos estudios, el indice del éxito del perro para identificar un cáncer  en sus primeros estadios supera a los rayos X o al TAC, estas pruebas están en fase experimental, pero ofrecen muchas esperanzas en la lucha contra el cáncer. 

Cómo funciona

Es el cerebro del perro y su nariz, el que le brinda esta refinada detección de olores. Con unas imágenes podemos visualizar como olfatea un perro, un proceso especial que captura la forma en como se refracta la luz los gases de diferentes temperaturas permitiéndonos visualizar los olores. La humedad en la nariz del perro atrapa las moléculas odoríferas, entonces las fosas nasales se ensanchan para poder atrapar mejor el olor, la nariz del perro puede captar varios olores individuales a la vez. Todos los perros analizan un paisaje con su nariz al mismo modo que nosotros analizamos el paisaje con los ojos. Puede oler lo que estas cocinando en el fuego, pero tampoco se le escapa el olor de un pastel en la mesa, ni el de otro animal que merodea alrededor del jardín.

Justo mas al interior de las fosas nasales, el aire se limpia y humidifica, viaja a través de un laberinto de pliegues nudosos en la que las moléculas odoríferas son absorbidas por una capa mucosa, justo bajo la superficie se unen con un filio olfativo, el encuentro entre los dos genera impulsos nerviosos que son transportados a través de las neuronas receptoras al enorme bulbo olfativo en el cerebro del perro, dándole el mensaje de lo que estas cocinando, el pastel en la mesa y el animal alrededor del jardín se procesan de forma simultanea.

Como detecta el calor, los perros, como los murciélagos, pueden sentir puntos calientes débiles y que una región específica de sus cerebros se activa por esta radiación infrarroja, dicen los científicos. Sospechan que los perros heredaron la habilidad de su antepasado, el lobo gris, que puede usarlo para olfatear cuerpos calientes durante una cacería. La combinación de la nariz y el cerebro del perro como una plataforma sofisticada para procesar una amplia gama de señales.


En el mundo entero la gente está criando perros rastreadores para buscar y encontrar de todo, desde personas atrapadas, a drogas ilegales y a explosivos. Otros como perros de asistencia médica, como a las personas que tienen diabetes para avisarle cuando se tiene que poner su dosis de insulina.

Las Formas del Hocico

La enorme cantidad de células receptoras presentes en la membrana olfatoria del perro necesita un espacio donde alojarse, y para ello las diferentes razas caninas han desarrollado hocicos de distintos tamaños y formas. Para acomodar un aparato olfativo tan extenso, los primeros perros contaban con un hocico alargado como el del lobo. No obstante, en algunas razas modernas, mucho más artificiales, es evidente que este espacio se ha reducido enormemente debido al acortamiento del hocico canino. Se calcula que el hocico de un perro de algunas razas que lo tienen mas largo que otras varia en millones las células receptoras, por eso unas razas son mucho mejores y superiores en el rastro.


El Gusto


Obviamente, no podemos preguntar a los perros a qué les saben las cosas que comen. Sin embargo, y aunque no cabe duda de que todos los perros son capaces de percibir el sabor amargo, el dulce, el ácido y el salado, tal vez lo más importante para ellos no sean estas distinciones, sino sólo el hecho de que lo que están saboreando les agrade.


La experiencia durante la primera época de su vida influye enormemente en esto. Parece que los perros que han probado diferentes sabores y texturas de muy jóvenes tienden a aceptar mucho mejor la variedad al llegar a la edad adulta. A algunos perros les encanta los sabores muy fuertes, como la cebolla, y el ajo crudos, por ejemplo, mientras que otros sólo aceptan un sabor determinado y se niegan con insistencia a probar cualquier otro alimento.

Cómo Funciona


Los perros poseen un número de papilas gustativas seis veces inferior al del humano. En su mayor parte, éstas se hayan agrupadas cerca de la punta de la lengua. No obstante, el sentido del gusto y el del olfato están tan vinculados en los perros que tal vez éstos reciban más información sobre lo que comen del olfato que del gusto.


Cuando un cachorro llega a la fase del destete, la leche de la madre queda sustituida en el perro por un cierto poco interés por el agua, en la punta de la lengua del perro tiene papilas gustativas exclusivamente para el agua. Estas les crea un deseo de beber, ya que es muy importante para su vida. La comida pasara a la papilla y luego a algo mas sólido.

Como su sentido del gusto está relativamente poco desarrollado, no es tan necesario introducir variaciones en el menú como lo sería para el humano. Si un perro rechaza un alimento, probablemente se deba a que no le atrae lo suficiente, más que a que su sabor le resulte realmente desagradable. Los perros que obligan a sus propietarios a servirles una nueva marca de pienso cada noche, no pierden realmente el apetito a causa de la monotonía del menú, sino que más bien utilizan la comida como excusa para manipular a sus amos.

Lo que si comparten con los humanos, es la capacidad de asociar los sabores con los problemas de salud. Si un perro enferma después de ingerir un determinado alimento, es muy probable que rechace este alimento durante algún tiempo. Se trata de un mecanismo de defensa instintivo, destinado a impedir que el perro ingiera sustancias tóxicas de forma continuada.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)
  


















Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot