domingo, 24 de noviembre de 2019

Protege a tu Perro o Gato del Frío


La ropa canina y felina pueden llevar a tu perro o gato a la última moda como ayudarle a mantener la salud en el frío invierno.

Manteniendo unas simples reglas de oro como nos decía nuestra madre cuando éramos pequeños, salir bien abrigado, no salir de casa con el pelo mojado, y así sucesivamente. A igual que los humanos, la sensibilidad de un animal al clima, depende de su salud, la grasa corporal que tenga y otras variables.

Observe bien a su mascota a diario, un cambio en su comportamiento es muy importante, como unos gemidos que antes no tenía, temblores, y la falta de movimiento pueden reflejar una menor tolerancia al frío, así que lee algunos consejos que te indicamos para mantener a los animales seguros este invierno.

Los Gatos

Mantenga a los gatos en el interior durante la temporada de invierno, ya que fácilmente pueden perderse, congelarse o estar heridos con baja visibilidad en las carreteras.

Algunas razas de gatos tienen un pelaje más largo que son nativos de climas fríos y tienen una mayor tolerancia al frío, pero las mascotas no deben dejarse fuera durante largos períodos de tiempo con temperaturas bajas sin un refugio.

A los perros de pelo largo y los gatos, se tienen que mantener el pelo bien cepillado, y no cortarlo, debido a que una capa mullida actuará como un gran aislante. Las mascotas que no están aclimatadas antes de que llegue el clima frío, tendrán un invierno duro. Si usted tiene pensado estar con ellos fuera durante el invierno, puede empezar a sacarlos poco a poco ahora para que puedan adaptarse.

En el interior de la casa tienen que tenerle agua siempre fresca, y cambiarla a menudo. Los gatos felices saldrán a hacer su ejercicio y regresaran a casa.

Los Perros

En los meses de invierno, nunca se le debe rapar el pelo a los perros, ya que su pelo largo le mantiene caliente. Si lo quiere bañar, debe asegurarse de que su perro está totalmente seco antes de salir a la calle. Si su perro es de pelo corto y tiene algún jersey o abrigo debe ponérselo y si no lo tiene comprarle uno, para mantenerlo caliente. También hay bufandas o brageros de cuello para las razas con cuellos mas largos, como los galgos, y unos suéter que les proteja bien la barriga.

En ciertas ciudades, las aceras, las calles y los parques o jardines están cubiertos con los productos químicos y sal, por lo que tiene que limpiar bien los pies a su perro, entre las almohadillas y los dedos y las patas enteras de su perro para evitar la ingestión de productos químicos o cortes de la sal.

Los cachorros son más difíciles de educar en el invierno que en verano, ya que no toleran también el frío. Considere su plan de adiestramiento a su cachorro en el interior primero y luego llevarlo al aire libre en primavera. Los perros mayores también muestran una mayor sensibilidad al frío, por lo que deben mantener su salida al aire libre al mínimo.

Si su perro vive en su jardín o patio trasero de su casa, asegúrese de que tiene un cálido refugio seguro con acceso al agua potable, cambiar la a menudo o usar un recipiente de fuente bebedero con filtros especial para las mascotas. Coloque la puerta lejos de la corriente de aire y proporcionar una cama amplia. Evite calefactores u otras fuentes de calor eléctrico, ya que pueden provocar quemaduras.

Viajar con seguridad

Algunos gatos callejeros dormirán bajo el capó de los coches donde el calor residual puede calentar durante la noche. Debe revisar el capó del coche y debajo de el antes de arrancar el motor para dar a los gatos la oportunidad de escapar.

Al igual que en el verano, los vehículos son peligrosos para las mascotas dejadas en su interior. Los coches actúan como refrigeradores y mantienen el aire frío, así que no dejen una mascota encerrada en su coche cuando usted salga a algún lugar.

Cuando rellene su coche con el anticongelante, asegúrese de limpiar todo donde este manchado o derramado, este producto químico es letal para los animales domésticos.

Evite salir a caminar cerca de lagos o estanques congelados, porque no sabes el espesor del hielo. Si su perro se cae dentro de ellos e intenta salvarlo, ambos podrán estar en problemas.

Si tiene alguna duda o consulta, puede apuntarse a una de nuestras clases gratuitas sobre los cuidados de las mascotas en el invierno en el correo; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

sábado, 23 de noviembre de 2019

Perros marcados emocionalmente

Erik Farina 2013
¿Está su perro marcado emocionalmente?

Cómo saber si las malas experiencias están haciendo a su perro temeroso o agresivo, y qué hacer al respecto.


Cuando se va a una protectora de animales, y usted ve aun perrito triste y desnutrido, queda encantada en poder adoptarlo. Pero después de unos días, empieza a demostrar signos de miedo y agresividad hacia los perros.

Tiene miedo de todo y de todas las personas. Tiene miedo a los contenedores de basura, a los coches aparcados. La gente puede ver a su perrito muy bonito y agradable y caminan hacia el y quieren acariciarlo. El irá hacia atrás con los ojos abiertos, ladrando o gruñendo y nervioso e intentando esconderse detrás de usted.

Sabía usted que los perros temerosos pueden progresar desde estar ladrando, erizarse, gruñir y morder. De hecho, el miedo y la agresión son los principales problemas de comportamiento que afectan a los propietarios de los perros, de acuerdo con los etólogos que se especializan en el comportamiento animal.

Pregunta: ¿Es cierto, que como mucha gente cree, los perros temerosos o agresivos han sido emocionalmente marcados por los abusos del pasado o el maltrato?

Respuesta: De vez en cuando, pero rara vez. Algunos perros tienen una predisposición genética a tener miedo. Así como la gente que puede ser muy tímida o a ser sociable, los perros son lo mismo. El escenario típico implica una pobre socialización durante un período crítico de desarrollo entre las tres semanas y las dieciséis o veinte semanas.

Un gran problema que nos encontramos con los perros, es la forma en que están planteados inicialmente. Cuando un perro es un cachorro, incluso antes de las 20 semanas de edad, tienen que aprender cómo es la gente, quienes son la gente grande y quienes la gente pequeña. Ellos tienen que aprender cómo son los otros perros. Ellos tienen que aprender cómo son los diferentes tipos de ambientes, los que son cómodos para estar en las situaciones a medida que crecen.

Debido a que era un perro callejero, usted nunca sabrá la verdad sobre sus primeros meses. Sin embargo, después de consultar con un etólogo canino, usted puede creer que el perrito se perdió en esta valiosa exposición. "El perro probablemente estaba en una caja en el apartamento de alguien todo el día y nunca se ha socializado.

El perro temeroso


Los perros pueden temer a una persona que se acerca, a un ruido, a un relámpago y al trueno, o a cualquier recuerdo de una experiencia traumática. "El miedo es algo que está ocurriendo que el perro no entiende, y hace que el perro esté incómodo.


Erik Farina 2016
¿Qué pueden hacer los propietarios?

Aprenda a reconocer cuando su perro tiene miedo.

Aprenda a reconocer cuando su perro tiene miedo. Hay todo un mundo de lenguaje corporal del perro que la mayoría de los dueños de los perros no tienen ni idea acerca de que es.

El miedo, la ansiedad y el estrés como retirarse o esconderse. La retirada no significa siempre huyendo. Se puede agachar, mover hacia atrás, tratando de hacer pequeño su cuerpo. Se puede decir que la cara y la cabeza son las únicas cosas que quiere esconder. A veces, significa que la cabeza se cae o se flexiona hacia un hombro, o los ojos apartarlos hacia abajo.

Intente leer lo que su perro está tratando de decirle. Pero con demasiada frecuencia, los dueños pueden hacer lo contrario. El perro no quiere ir, lo retiene con la correa, así que, ¿qué hacemos? Lo arrastramos hacia delante.

Evite las situaciones que desencadenen el miedo de su perro.

Usted no lo coja y lo ponga en medio de todo lo que está causándole el miedo.

Por ejemplo, si un rayo y el trueno aterrorizan a su perro, no lo deje cerca de un gran ventanal durante una tormenta. En su lugar, ponga a su perro en una habitación interior y encender una radio para ayudarle a ocultar el sonido.

Muchos perros también están asustados de los niños. Los niños miran, la mirada es la 'amenaza', ellos tienen sus manos, que están a nivel de su cara, un perro que no sabe lo que es un niño, tiene mucho miedo. O los agarran por el cuello, y el perro no sabe quien es el niño, y se pregunta: ¿Por qué me estás agarrando por el cuello?

Puede limitar el contacto de su perro con los niños. Pero por supuesto, eso no es siempre posible.

Cuando los niños corren hacia su mascota durante los paseos, el perro se asusta. Al trabajar con expertos en perros, usted aprenderá a dar a su perro el espacio necesario para poder respirar. Usted se moverá entre el niño y el perro, creando una barrera con su cuerpo y la mano del niño tratará de tirar de su perro. Entonces usted le permitiría a su perro de poder dar el primer paso. Dejé que su perro realice la primera señal acerca de cómo se sentirá cómodo con este niño. Yo no dejaría que un niño corriera hacia mi perro, porque eso le asustaría, y yo no quiero que un niño sea brusco con el.

Vincule el mal con el bien para crear nuevas asociaciones en la mente de su perro.

Puede trabajar con varias técnicas en muchas situaciones diferentes. Si a su perro algo le atemoriza, utilice "contra-acondicionamiento", o "vincular lo malo de la cosa con lo bueno de algo fabuloso, como los alimentos o los juguetes.


Por ejemplo, si su perro teme a una cierta persona cuando viene a su casa, un ejemplo, los hombres con sombreros, no les deje acariciar a su perro. En su lugar, les pedimos que lo alimenten con una golosina . Con el tiempo, tu perro asociará a los hombres extraños con sombreros con algo placentero.


Erik Farina 2012
No castigue a un perro temeroso.

Nunca es una buena idea, ni nunca se debehacer es golpear a tu perro o utilizar el refuerzo negativo para tratar de ayudar a superar el miedo. Si tu perro tiene miedo de usted, ¿cómo podría pensar que lo vas a mantener a salvo?

En cambio, establezca una buena relación estructurada en el refuerzo positivo con su perro. Enséñele a su perro un truco, y entonces recompénsele con una golosina sabrosa o algo que le guste si es un juguete.

Usted establece este paradigma donde el perro le contempla para la instrucción y refuerzo y comienza a verle como con “seguridad ”, y esto es la llave al miedo que se cambia por estar " seguro ", y esa es la clave para cambiar el miedo. Si el propietario no se considera "seguro" en la mente del perro, el perro tratará de mantenerse a salvo y así es como sube la escalera del miedo.

El perro agresivo

Los perros actúan agresivamente por muchas razones, incluyendo la protección de su comida o el territorio y el poder proteger a sus crías. Pero los perros temerosos pueden convertirse en agresivos porque han aprendido que un gruñido o el mordisco hacen que la gente retroceda rápidamente.

La agresión es un intento de causar daño. "No significa que el perro es malo. Esto no quiere decir que el perro razone y ha decidido que tiene que hacerte daño. En ese momento, él está tan excitado que neuroquímicamente él te hará daño porque está en una "lucha o huida".

La agresión puede aparecer a cualquier edad, pero a partir de las edades de uno a tres años, es cuando es más probable ver a un perro temeroso convertirse en un perro agresivo.

Reconocer la agresión de su perro.

¿Qué significa y que parece la agresión? Hay un montón de signos diferentes. Un perro que tiende a levantar su labio, gruñe, mira fijamente, levanta su pelo sobre su espalda, pone su cola muy alta cuando esto no es una posición normal para aquella cola, estas son cosas que dicen, “ yo soy una especie de enojarse aquí ”.

Otros no dan ninguna advertencia. Algunos perros no muestran señales, excepto que envisten y muerden.

Obtenga ayuda.


Porque los perros agresivos plantean la grave amenaza de morder, considere buscar ayuda profesional. Usted tiene que mirar lo que lo hace resaltar y protegerlo de cualquiera que le muestra estos signos.


Erik Farina 2012
Un etólogo es un buen punto de partida para el consejo y que pueden tratar el problema de comportamiento.

Los adiestradores de perros también pueden ayudar, pero no tienen ningún requisito de licencia. La mayoría de los veterinarios saben de los adiestradores de su área, por lo que les pueden recomendar. Si utiliza un adiestrador de perros, asegúrese de que él o ella utilizan el “adiestramiento positivo”, así que utilicen recompensa, en lugar de castigo.

Esto es muy importante, porque muchos de los dueños de los perros pagan el consejo dañoso que “promueve una relación adversa con perros”.

Algunas personas piensan, "que el perro está tratando de dominar, así que tengo que dominar de nuevo". Muchas veces, como los adiestradores, tenemos clientes después de que han estado siguiendo lo que han leído en Internet o lo que vieron en la televisión y terminó asustando al perro aún más, y entonces el perro actuó agresivamente.

El castigo puede ser contraproducente.

Si usted castiga a un perro cuando está mostrando signos de agresión, el perro dejará de mostrar los signos, y de repente lo que va a hacer es lanzarse.

Por ejemplo, he tratado a un perro que se comportaba agresivamente hacia otros perros. Un entrenador le había dicho a sus bien intencionados propietarios para ponerle un collar eléctrico y darle una descarga cada vez que estuviera erizado. Cosa que tendría que estar prohibida los collares electricos.

Lo que sucedió fue que castigaban las señales del lenguaje corporal, de las advertencias. Para cuando llegué al perro, él no advirtió nunca más. Realmente no podía leerlo bien. La única señal que tenía antes de que de plano se lanzara contra otro perro, era que sus pupilas se dilataban.

El lenguaje corporal agresivo sirve a un propósito útil. Ese perro te está dando un montón de advertencias, y ahora usted puede intervenir y redirigir el perro rápidamente a un comportamiento adecuado o empezar a contrarrestar la condición.


Para algunos perros, la vida es terrible. Algunos de ellos necesitan calmantes que disminuyen la ansiedad generalizada para que pueda empezar a aprender, como los snacks con lavanda y manzanilla, que ayudan a tranquilizar y relajar al perro. Con un perro calmado, se puede empezar una buena educación, una modificación de conducta o un adiestramiento.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


viernes, 22 de noviembre de 2019

Etología Canina - Ciclo Vital del Perro

Erik Farina 1994
Ciclo Vital del Perro, Infancia, Adolescencia y Vejez

Desde el día en que nace un cachorro se empiezan a notar cambios visibles. Crecen y evolucionan a una increíble velocidad, y es fascinante comprobar en apenas 12 meses pasan de ser las criaturas desvalidas de los primeros días a esos intrépidos jovencitos que nos cautivan sin cesar con sus diabluras. Cada día aprenden mil cosas nuevas; jugar, comunicarse, comprender el mundo que les rodea, etc..

El Recién Nacido

Los perros nacen sin poder oír y sin poder ver. Aunque están cubiertos de pelo, necesitan estar en contacto con la madre para mantenerse calientes y protegidos. En los primeros días, el principal órgano sensorial es el del olfato, lo que puede observarse fácilmente contemplando un cachorro recién nacido; su trufa y su morro son desproporcionadamente grandes en relación con el resto del cuerpo.

Desde el principio son capaces de moverse, regresando a la camada si se les aísla del grupo, y también de chillar para avisar a la madre de donde esta situado cuando tiene hambre.

Los cachorros recién nacidos no pueden orinar ni defecar por sí solos, ni tampoco regular su temperatura corporal, y dependen por completo de su madre, que con vigorosos lametones provoca la micción y la deposición; también con su propio cuerpo les proporciona el calor necesario.

Los perros nacen ya capacitados para hacer muchas cosas: los nervios craneales están ya totalmente desarrollados, y eso les permite mamar, tener sensibilidad en el morro, mantenerse en una posición e incluso enderezarse instintivamente. Se trata de un reflejo natural que se produce cada vez que se caen o se les da la vuelta, y consiste en ponerse de nuevo en una posición normal. Si se agarra por la holgada piel de la nuca a un cachorro recién nacido, éste encogerá de forma característica las patas y se mantendrá totalmente inmóvil.

Pero sólo hará esta acción de quedarse inmóvil durante los primeros cuatro o cinco días, después estirará las cuatro patas, poniéndose tieso y separándolas entre sí. Los cachorros con menos de una semana, no pueden ver ni oír bien todavía, pero reaccionan ante los ruidos fuertes. También producen los chillidos fuertes, chillando y gimoteando si se sienten abandonados con el fin de atraer a la madre.

De la 1ª a la 3ª Semana de Vida

En cuanto se abren sus orejitas, los cachorros comienzan a reaccionar ante los sonidos, y aunque no pueden ver con claridad hasta que cumplen más o menos cuatro semanas, intentan ya seguir con los ojos la luz y el movimiento de los objetos.

Los cachorros suelen empezar a moverse con cierta soltura a las tres semanas de edad más o menos, caminando en vez de arrastrarse, y alternan breves períodos de actividad con prolongados períodos durante los cuales duermen profundamente.

De la 3ª a la 6ª Semana de Vida

Con cinco semanas, los cachorros pueden ya oír, ver y olfatear como perros adultos, aunque sólo logran concentrar su atención durante lapsos muy cortos. El destete se inicia normalmente a las tres semanas más o menos, momento en que la secreción láctea empieza a decrecer y la madre a rechazar progresivamente a los cachorros que intentan mamar.

El destete se prolonga normalmente hasta la quinta o sexta semana, y es para los cachorros la primera y más importante lección de convivencia social de su vida, ya que los enseña a soportar la frustración que conlleva el que su madre les niegue el pecho cuando ellos sienten que lo necesitan.

También aprenden mucho jugando con sus hermanos y con la propia madre, pues esto les permite adquirir conciencia de que son perros. Muchas posturas utilizadas en el juego y gestos faciales son adquiridos precisamente en esta época de su vida.

Erik Farina 1994
De la 6ª a la 12ª Semana de Vida

En esta época de su vida, resulta muy esencial la intervención humana. La socialización (proceso durante el cual el cachorro aprende a comportarse con los humanos y con otros perros) debe tener lugar a esta edad. Acostumbrarlo, o exponerlo de forma gradual a todos los elementos y cambios que se producen habitualmente en el entorno resulta esencial también.

Un cachorro debidamente socializado y familiarizado con el entorno se convierte en un adulto seguro de si mismo, feliz, equilibrado y obediente sean cuales sean las circunstancias o los lugares a que deba enfrentarse en el futuro.

A partir de este momento, los cachorros empiezan a recabar enormes cantidades de información sobre el mundo que los rodea. Ya se mueven con soltura, coordinando perfectamente sus movimientos, y pueden tanto correr como saltar y revolcarse. Es ahora cuando más necesitan del juego con sus hermanos y con los humanos para aprender normas de conducta social, y cuando clavan sin cesar sus dientes punzante como alfileres para averiguar qué elementos del mundo que los rodea son seres vivos y cuáles meros objetos inanimados.

Normalmente, después de la séptima semana el cachorro ya está completamente destetado y es capaz de ingerir por sí mismo todo el alimento sólido que necesita para satisfacer sus necesidades nutricionales. Con ocho semanas está preparado para separarse de su madre y de sus hermanos de camada, aunque muchos permanecen junto a la madre hasta que cumplen las diez o doce semanas de vida.

Entre Los 3 y Los 6 Meses de Vida

EN esta época, el perro adquiere gran masa muscular y ósea, preparándose para la pubertad. Entre la 18 y la 20 semana de vida, más o menos, se le caen los dientes de leche y aparece la dentición permanente. Este proceso marca definitivamente el final de la infancia propiamente el final de la infancia propiamente dicha.

El perro experimenta sin cesar diferentes conductas sociales, y tal vez incluso empiece a ensayar comportamientos sexuales, intentando montar cojines, otros animales o a los seres humanos. Puede también entablar juegos competitivos (de fuerza, posesión, etc..) destinados a averiguar cuál es el perro dominante. Por medio del juego aprende a comunicar sus sentimientos y también a asumir y averiguar su propio estatus social.

A esta edad es bastante habitual que los cachorros empiecen a mostrarse extrañamente miedosos, expresando temor ante objetos o personas con los que ya estaban familiarizados. En estas circunstancias, de la reacción del propietario dependerá que esa aprensión se venza o se perpetúe. Obligarle a enfrentarse a lo que teme por la fuerza puede provocar que siga temiéndolo de por vida.

Erik Farina 2012
Entre los 6 y los 12 Meses de Vida

Estos meses representan la adolescencia del perro. A esta edad las hembras tienen su primer celo y los machos alcanzan la madurez sexual. Puede ser una época de tanteo entre el perro y su propietario, ya que las relaciones sociales tal vez se replanteen por completo. Algunas hembras parecen sufrir cambios repentinos de humor antes, durante o después del celo, y tal vez se muestren reacias a permitir que otros perros se les acerquen.

Los machos suelen empezar a levantar la pata para orinar entre los 6 y los 12 meses de su vida. Lo hacen para delimitar su territorio y para enviar a los otros perros información cifrada en en señales olfativas sobre su situación social y sexual. Sus encuentros con otros perros pueden empezar a estar presididos por sentimientos de rivalidad, aunque no se suele llegar a la agresión física, y con frecuencia pretenderán montar a las hembras o a los otros machos intentando convertirse en el macho dominante.

Los dientes de adulto aparecen entre los 6 y los 10 meses de edad, y es posible que el perro sienta un deseo irresistible de mordisquear, intentando aliviar así la tensión en sus encías. Es conveniente proporcionarle abundantes juguetes y mordedores para evitar que rompa cualquier otra cosa.

Entre 1 año y los 4 años

Aunque suelen alcanzar la madurez sexual entre los 6 y los 14 meses, los perros pueden continuar creciendo y desarrollándose psicológicamente durante durante mucho más tiempo. Los perros miniatura tienden a madurar más deprisa que los grandes, y sobre todo si se trata de razas gigantes como el Terranova y el Mastín del Pirineo, que a veces no pueden considerarse propiamente perros adultos hasta los 3 años de edad.

La madurez psicológica, por su parte, tarda a veces mucho en alcanzarse por completo. Los propietarios de razas tan exuberantes como el Boxer, por ejemplo, se preguntan con frecuencia si su perro no piensa hacerse mayor nunca. En esta época, los perros siguen aprendiendo y estableciendo roles tanto en el entorno familiar como en sus relaciones con otros perros.

El Perro Anciano

Anciano es un termino bastante relativo en los perros, ya que la vejez depende en gran medida de la raza, de su estado de salud, su forma física y de la actitud de su propietario. Para un perro activo, sano y en forma, envejecer puede significar simplemente ir relentizando poco a poco su ritmo de vida.

Muchos perros viejos disfrutan todavía de los paseos, jugando con sus amos y relacionándose con los miembros de la familia. Tal vez duerman más horas y más profundamente que antes, y también es posible que necesiten salir más a menudo, ya que los riñones, junto con el hígado, son los primeros en resentirse a causa de la edad. Además de esto último, la pérdida de peso puede ser el primer síntoma de un problema renal o hepático, por lo que conviene estar alerta.

Entre las molestias asociadas a la vejez destacan la artritis y la pérdida de flexibilidad en las articulaciones y la espina dorsal. El sobre peso agrava individualmente cualquier problema geriátrico, por lo que es fundamental prevenirlo.

Algunos perros desarrollan una dependencia patológica con respecto a sus dueños al llegar a la tercera edad; aúllan o lloriquean cuando los dejan solos y se desazonan enormemente cuando no están en contacto con la familia. Esto puede ser síntoma de una degeneración generalizada o simplemente de sordera progresiva, y debe ser revisado por el veterinario.

Los perros a veces padecen un trastorno que podríamos denominar demencia senil, caracterizado por la progresiva desorientación y pérdida de memoria. Actualmente existen medicamentos capaces de aliviar estos síntomas, y no es mala idea consultar al veterinario, que tal vez pueda recetar a su perro algún medicamento que contribuya a hacer los últimos años de su vida tan dulces como merece.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

jueves, 21 de noviembre de 2019

Adiestramiento Canino, La educación del Cachorro

Erik Farina 2016

Por fortuna, se ha avanzado mucho en los últimos 20 años. Si antiguamente se esperaba a que cumpliera seis meses de edad para empezar a educarlos pensando que antes no estaban preparados para afrontar algo tan duro como el adiestramiento, hoy, gracias a los nuevos métodos de adiestramiento y a la mejor comprensión de la psicología canina, es posible indicar la educación de un cachorro desde el día que sigue al de su llegada.

La mayoría de los propietarios creen que el adiestrarlos consiste en enseñarles a sentarse o echarse, pero en realidad un perro puede realizar estas acciones por sí mismo y no necesita que le enseñemos a hacerlo. El adiestramiento consiste en enseñar al perro un idioma extranjero (nuestro idioma) para que pueda entender qué le pedimos que haga y cuándo queremos que lo haga y en consecuencia obedecer.

Educar a un cachorro consiste también en dejarle claro qué cosas le está permitido y cuáles no. Desde muy pronto, los cachorros poseen dientecillos punzantes como alfileres que cumplen un papel muy importante en la educación. En efecto, jugar a morder es no sólo normal en los cachorros, sino también educativo. Los perros, igual que los niños pequeños, exploran el mundo que los rodea introduciendo objetos en su boca. Cualquier objeto que no reaccione cuando le clavan sus afilados dientecillos, debe ser inanimado; y cualquier objeto que dé muestras de dolor será, por fuerza, una persona o animal vivo.

Jugar a Morder

Jugar a morder enseña a los cachorros a moderar la intensidad de su mordedura cuando están jugando con seres vivos. Si ve cachorros muy jóvenes jugando,notará enseguida que ninguno se enfada al ser mordido.. salvo si el que muerde se ha excedido apretando. Si esto ocurre, el mordido chilla de dolor y se niega a continuar jugando durante unos segundos. Y esto mismo debemos hacer nosotros si nuestro cachorro nos muerde demasiado fuerte, para que sepa que nos ha hecho daño y no estamos dispuesto a jugar a sí.

Cuando nuestro cachorro nos haga daño con los dientes no debemos mostrarnos enfadados, sino sólo doloridos (la ira por nuestra parte sería interpretada por ellos como una incomprensible agresión.) Si su cachorro le clava los dientecillos, grite fuerte, dale la espalda y finja que el dolor no le permite seguir jugando. Esta actitud impactará un poco al perro la primera vez, pero no espere resultados inmediatos. Poco a poco, en los próximos días, los mordiscos irán perdiendo intensidad hasta que usted tenga que fingirse dolorido incluso la más leve presión.

Por último, empiece a expresar dolor con el solo roce de los dientes, y el cachorro dejará pronto de morderle. El perro debe aprender que a un humano no se le puede morder nunca, ni siquiera jugando.

Erik Farina 2016
Cuando Muerden Para Llamar La Atención

Algunos cachorros muerden precisamente para provocarnos. Esta conducta suele estar asociada al deseo de llamar la atención y producirse en hogares donde hay niños pequeños que chillan y agitan los brazos histéricos cuando el perro le agarra la ropa. Esto hace, por supuesto, que la mamá venga corriendo a ver que es lo que está pasando y se provoque un gran revuelo alrededor.

El cachorro probablemente se siente muy satisfecho, recuerde que es mejor una regañina a que le ignoren a uno por completo. En estos casos conviene distraer al perro con juguetes y evitar la sobre excitación del niño y del perro. También funciona encerrar al cachorro en su jaulita o en una habitación adaptada y acondicionada al perro, durante un rato de vez en cuando, para que tanto el cachorro como el niño se calmen.

Llevar al Cachorro a Clases de Educación

Una de las formas más rápidas de lograr que un cachorro aprenda a controlar sus mordiscos es haciéndoles jugar con sus congéneres. Si lo lleva a una clase de socialización bien dirigida puede acelerar el proceso al tiempo que recibe ayuda en los demás aspectos del adiestramiento básico.

Encontrar una buena clase de socialización para el cachorro puede ser tan difícil como encontrar un buen colegio para su hijo. Más vale no precipitarse en la elección. Lo más importante es no perder la calma ni la paciencia mientras educa al cachorro; el perro aprenderá pronto si las circunstancias, y el método utilizado son correctos, y tanto el cachorro como usted se beneficiarán.

Lo mejor es ponerse en contacto con un buen etólogo canino con una experiencia de más de 25 años , puede escribir y solicitar asesoramiento escribiendo a: psicolmascot@gmail.com

Como saber si la Clase de Socialización es Buena
-Si lo es, todos los asistentes, humanos o perros, parecerán relajados y felices. Estar disfrutando de la clase.

-En ninguna clase buena se utiliza el castigo, pegar, dar golpecitos con la mano, pataditas o el collar eléctrico, para adiestrar. Lo único que habría es un trauma para el perro y el humano.

-Las clases deben ser poco ruidosas. Gritar es innecesario. Si los perros ladran mucho puede ser síntoma de estar estresados.

-Los métodos utilizados deben ser válidos para su perro y para usted. La comida y los juguetes motivan poderosamente a los cachorros. Para mucho perros no es suficiente una felicitación, una acaricia.

-Deben combinarse de forma armoniosa el adiestramiento (que no sea duro) y el juego controlado entre los perros.

-Si se permite a los cachorros jugar sueltos de la correa, ninguno debe tener menos de 16 semanas cuando comience el curso.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)



Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Adiestramiento Canino – Psicología Canina – Aprendizaje

Erik Farina 2016
La dualidad castigo recompensa, se presenta como la base y el principio mismo de la acción de educación y control que el humano ejerce sobre el perro.

Para la mayoría de los propietarios, la educación de un perro consiste en reprimir algunos comportamientos indeseables y recompensar sus intentos de acercarse a lo que desea. 

Sin embargo, no se debe reducir esas operaciones educativas a manifestaciones impulsivas difíciles de controlar, ya que castigo y recompensa tienen características psicofisiológicas precisas.

Psicología y Aprendizaje

Cuando la psicología experimental definió las diferentes vías del aprendizaje propuso la noción de refuerzo. Éste corresponde a la aparición de una estimulación después de que el animal haya adquirido un nuevo comportamiento, estimulación que ejercerá una influencia sobre la probabilidad de reaparición de aquel comportamiento.

Cuando la estimulación resulte agradable al perro, el comportamiento se verá reforzado y a partir de entonces formará parte del repertorio comportamental del animal: éste lo habrá aprendido. Ese refuerzo positivo (estimulación agradable) es una recompensa. En cambio, si la estimulación es desagradable, rápidamente impedirá la reaparición del nuevo comportamiento; en ese caso se habla de refuerzo negativo o de condicionamiento adverso. El refuerzo negativo es un castigo.

Eficacia de los Castigos y las Recompensas

Los trabajos de los psicólogos nos han permitido definir las características de los castigos y las recompensas.

El primer criterio de la eficacia de una castigo o una recompensa radica en la realidad de su carácter desagradable o positivo para el perro sobre el que se ejercen. En otras palabras, la principal dificultad consiste en apreciar la cualidad punitiva o gratificante de una estimulación.

Cuando el propietario de un perro que se ha orinado en el suelo de su casa, decide castigar al perro metiéndole la nariz en la orina, está convencido de que le inflige una sanción humillante y repugnante. Sin embargo, el estudio del comportamiento de la especia canina permite saber que al perro no le produce asco su orina, sino que le atrae e incluso la absorbería; por consiguiente, meter la nariz del perro en la orina no constituye un castigo, y es un maltrato al animal.

Del mismo modo, recompensar al perro implica que se conozcan los elementos susceptibles de satisfacerle, el deseo de conseguir de nuevo la recompensa ha de ser lo bastante fuerte para motivar la aparición del comportamiento que le está asociado.

El segundo parámetro fundamental es de carácter temporal; por una parte interviene el tiempo transcurrido entre el comportamiento buscado por la operación educativa y el refuerzo positivo o negativo, y, por otra, la repetitividad. Ahí se encuentran las reglas más importantes que se han de conocer, pues su transgresión anularía el efecto del castigo o de la recompensa y hasta podría invertirlo.

Es fundamental saber que el castigo debe ser aplicado inmediatamente después de la acción que se quiere prohibir. Sancionar un comportamiento varios minutos y hasta varias horas después no tiene más efecto que el de poner al perro en una situación que éste es incapaz de interpretar y que puede hacerse ansiógena si se reproduce demasiado a menudo.

Erik Farina 2016
Algunos adiestradores, sin embargo que parece y se creen que consiguen resultados con castigos diferidos, pero esta técnica, mal codificada y que nunca se ha estudiado en serio, es desaconsejable hoy por hoy, pues no hay garantías de que siempre se vea coronada por el éxito, y sobre todo por el bien del perro.

En cuanto a la recompensa, no tiene por qué ser consecutiva a la consecuencia comportamental que se intenta reforzar. Desde luego que debe estarle muy asociada pero lo importante es que no sea repetitiva, ni durante el aprendizaje, ni después; aunque en los primeros momentos del refuerzo es importante que cada buena respuesta del animal tenga su recompensa, después habrá que modificar esa relación.

En efecto, se ha constatado que el refuerzo sistemático anula progresivamente el comportamiento aprendido pues, como se sabe, la banalización de la recompensa disminuye la motivación.

Tan pronto como parezca que el nuevo comportamiento ha sido asimilado, será necesario distribuir las recompensas de manera aleatoria, llevando a cabo lo que se llama un refuerzo intermitente. Esta técnica tiene como efecto consolidar notablemente el aprendizaje y que éste proporcione mejores resultados.

La Teoría en la Práctica

La Recompensa

En primer lugar conviene insistir en la diferencia entre recompensa e incentivo. La recompensa no es visible o en todo caso, no le es directamente accesible al perro hasta que éste haya tenido el comportamiento deseado. El incentivo sí que está disponible de inmediato y el perro no puede saber qué comportamiento le ha permitido conseguirlo.

Hay muchas personas que al no conseguir que el perro acuda cuando lo llaman, le muestran comida para atraerlo. No cabe duda que en tales condiciones el perro acudirá salvo que éste presente otra estimulación más motivadora (una perra en celo, por ejemplo), pero, después, sólo reproduciría aquel comportamiento si ve la comida, que en este caso tiene una función de incentivo. En tal supuesto, recompensar consistirá en darle una golosina cualquiera cuando el perro haya respondido a la llamada y acuda.

Así, pues, recompensar al perro es encontrar una estimulación que le resulte gratificante. Una golosina y el contacto físico con el dueño son dos ejemplos de recompensa particularmente evidentes y simples.

A resaltar que las caricias deben ser muy marcadas, casi caricaturescas incluso, al principio del aprendizaje; el dueño ha de abrazar al perro y manifestar muy fuertemente su alegría jugando con la entonación de la voz para que el perro se entere de que está contento.

El Castigo

Ante todo conviene resaltar, que al perro nunca se le puede pegar, la mano que le acaricia y le premia no puede castigarle con agresión, nunca debe tocar al perro para un castigo. Simplemente con una voz diferente de enfado y el NO, seguidamente de alejarnos de el o no hacerle caso, será suficiente como castigo, o terminar el juego con el.

Si el perro se tumba y presenta el vientre, mostrando sumisión, se deberá dar por terminada la corrección. Hay que enseñarle a asociar la palabra corta del NO como un castigo, siempre sin tocar al perro.

Recuerde siempre que los aprendizajes positivos (por recompensa) son más sólidos que los aprendizajes represivos (por castigo). De modo que es preferible enseñar al perro lo que se quiere que haga en vez de esperar a que haya cometido un error para reprenderlo.

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Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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