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domingo, 1 de marzo de 2020

Etología Canina - El Perro, Evolución y Domesticación (Resumen)

Erik Farina año 2000
Genealogía del Perro

El perro es un animal carnívoro tal como indican sus cuatro dientes carniceros, diseñados para hincarse profundamente en la carne de las presas. Se cree que los carnívoros aparecieron hace entre 56 y 38 millones de años, como respuesta a ciertos cambios climáticos y medioambientales. Probablemente, el antepasado más antiguo del perro fue un creodonte (carnivoro de reducidas dimensiones) de aspecto similar al de un hurón denominado Miacis, que vivía sobre los árboles durante el Paleoceno (Pleógeno).

Hace entre 38 y 26 millones de años, el Miacis fue poco a poco reemplazado por varias especies de cánidos (animales de la familia del perro), entre los que se incluía el Hesperocyon. Éste, que vivía en lo que actualmente llamamos Norteamérica, poseía un oído interno muy similar al de los cánidos actuales, lo cual confirma su vínculo evolutivo. A partir de esta criatura evolucionó el Cynodictis, de aspecto más similar al del perro, una especie que se extendió por numerosas zonas del planeta.

Hacia el final del Mioceno, hace unos 12 millones de años, aparecieron 42 nuevas especies de cánidos, una de las cuales, el Tomarctus, tenía el morro largo, el cerebro muy grande y una complexión muy similar a la del perro moderno, así como una dentadura muy parecida. De este cánido proceden en última instancia todas las actuales razas caninas.

Evolución de la Especie

Se han propuesto diversas teorías para explicar el origen del perro, algunas de las cuales lo hacían descender directamente del lobo, mientras que otras aseguraban que su antepasado directo era el zorro o el chacal. Tanto el perro doméstico como el lobo y el chacal pertenecen a la familia de los cánidos.

El parentesco de estas tres especies, así como el hecho de que puedan procrear entre sí, hizo que se especulara con la posibilidad de que el perro fuese producto de un cruce de lobo y chacal. Los científicos modernos consideran, no obstante, que el antepasado directo del perro es el Canis Lupus Pallipes, una variedad de lobo gris que aún existe en la actualidad en la India y en el Oriente Medio.

El Perro y el Humano

La asociación entre perros y humanos es muy antigua. Ya en la pintura rupestre aparecen perros cazando junto con los humanos, y los huesos hallados en asentamientos muy primitivos revelan que el perro y el humano convivían 15.000 años como mínimo. Sin embargo, no parece probable que desde el primer momento humano y canes hayan sido amigos y camaradas. Por el contrario, las relaciones entre ambas especies debieron de ser al principio mucho menos idílicas de lo que podría imaginarse.

Aunque nadie duda de que el Lobo sea el antepasado directo del perro, una cosa es que los genes de éste hayan podido dar lugar a razas tan diversas como las de los perros actuales, y otra muy distinta a que el hombre haya sido capaz de domesticar de buenas a primeras a un lobo adulto, al fin y al cabo un predador salvaje que vivía integrado en la manada.

Y tampoco parece muy probable que el hombre robase cachorros de lobezno de su cubil, los trasladase a su casa y éstos se transformaran de manera automática en animales domésticos, ya que con el tiempo los lobeznos llegarían a ser lobos adultos y acabarían comportándose igualmente conforme a sus instintos naturales de predador.

Lo más probable es que se produjese una mutación genética en el lobo más o menos en la época en que el hombre estaba pasando de cazador nómada a sedentario, responsable del infantilismo de algunos lobos, que habrían visto detenida su evolución hacia el estado de predador adulto entre los cuatro y los seis meses de edad.

EL Origen de la Domesticación

Los desechos de comida que se acumulaban alrededor de los asentamientos humanos se convertirían en un magnífico recurso para los lobos menos desconfiados con el humano, los cuales encontrarían un alimento más seguro, cómodo y abundante que sus compañeros rebuscando simplemente entre los restos.

Estos lobos infantilizados, a su vez, debieron de constituir una fuente suplementaria de proteínas para el humano a medida que éste iba abandonando sus hábitos de caza para convertirse poco a poco en agricultor.

Por esta razón toleraría que los lobos más mansos merodeasen en busca de carroña y conocería perfectamente qué ejemplares producían las crías más robustas. Con el tiempo, estos lobos estancados en la adolescencia acabarían viviendo en los propios poblados. Y éste habría sido el primer paso de la domesticación.

Cuando los humanos empezaron a cultivar vegetales, a regresar al punto de origen tras las partidas de caza y a capturar ganado vivo, descubrirían en algunos de estos lobos unas cualidades muy útiles. Algunos, los más infantiles y juguetones, habrían perdido por completo sus instintos de caza y posesión, y resultarían particularmente aptos para guardar los rebaños. Otros destacarían por ser especialmente posesivos, y el hombre fomentaría este rasgo de su carácter si necesitaba ayuda para cobrar piezas cazadas.

El humano habría entonces conservado y criado aquellos ejemplares que le resultaban útiles, y habría matado, devorado o ahuyentado a todos los demás. Al principio, el humano habría criado perros para que lo ayudase en la caza o le protegieran a él y a sus bienes, como muestran las razas caninas más antiguas (Molosos, Lebreles, Bracos y Perros Pastor). Por aquel entonces, y durante muchos milenios, al ser humano le importaba bien poco el aspecto externo del perro, ya que únicamente le interesaba su utilidad como animal de trabajo.

La evolución de la humanidad traería consigo la progresiva popularización del perro, y su dispersión por diferentes partes del mundo, probablemente a través de las rutas comerciales. Los perros serían valorados como animales de trabajo en todas partes, pero probablemente el aspecto de un perro de pastor en cierta parte del mundo diferiría mucho del otro perro de pastor utilizando en un punto distinto del planeta.

El tipo de trabajo realizado por el perro, en cambio, sí se reflejaría en el aspecto del perro. Los perros fornidos y corpulentos como el Mastín resultarían especialmente adecuados para cazar en el bosque, mientras los más ágiles y ligeros, como los Collies y Lebreles, resultarían muy útiles para perseguir, acorralar o levantar la caza en terreno abierto.

El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El humano no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


lunes, 30 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – Diferencias Morfológicas del Perro

Erik Farina
Por medio de la cría selectiva se han producido en el perro más variaciones entre razas que en cualquier otra especie animal. En lo tocante al tamaño, los perros pueden ser desde tan diminutos como el Chihuahua hasta hasta tan gigantescos como el Dogo Alemán, pasando por todas las tallas intermedias entre ambos.


La complexión puede variar enormemente también, desde el perfil achaparrado y longilíneo de los Dachshund hasta la altiva esbeltez del Saluki. La increíble diferencia entre entre tamaños, complexiones y temperamentos de las diferentes razas caninas se debe, en parte, a la maleabilidad genética de esta especie, pero también es el resultado de la intervención humana, responsable de una intensa cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos o de carácter que mejoras en el rendimiento de los perros a la hora de realizar tareas determinadas.


Colarse por Cualquier Agujero


En general, la forma del cuerpo revela la función desempeñada por cada raza. Por ejemplo, los perros criados para penetrar en escondrijos subterráneos en busca de presas veloces y a veces formidables suelen ser relativamente pequeños, delgados aunque fuertes y sumamente ágiles, como la mayoría de los Terriers.


Aunque también existen Terriers de gran talla, como por ejemplo el Airedale, el aspecto del Jack Rusell, el Cairn y el Border revela claramente su antiguo oficio de predadores de caza menor y pequeñas alimañas.

Raudos y con Buena Vista


Los perros de caza de carrera, por su parte, suelen ser altos para detectar mejor con la vista las presas en terreno abierto, y su cuerpo está diseñado para darles alcance a enorme velocidad, aunque recorriendo distancias relativamente cortas. El Greyhound Inglés y el Galgo Español, son típicos ejemplos de perros de carrera. Su piel, fina y revestida de pelo corto, deja ver la esbelta y atlética figura del perro, diseñada expresamente para el sprint, aunque no para recorrer grandes distancias. Estos, con su pecho ancho y profundo y sus largas patas, pueden recorrer cortas distancias a increíble velocidad casi sin esfuerzo, y tal vez sin siquiera jadear al final de la carrera.


La complexión de los Lebreles se asemeja mucho a la del animal terrestre más rápido del mundo, el Guepardo, capaz de alcanzar una velocidad de 115km/h. A pesar de ello, su velocidad es muy inferior, ya que no superan los 65km/h. En cualquier caso, superan ampliamente la de su antepasado el Lobo, que no suele is más allá de los 55km/h.


Corredores de Fondo


Otras razas de perros se criaron, en cambio, para recorrer enormes distancias sin descansar, aunque a velocidades mucho más discretas. El Husky Siberiano, el Alaska Malamute y el perro común son más resistentes que los corredores de sprint, y poseen reservas de grasa que les permiten aguantar durante largos viajes.


Estos perros se usan aún en la actualidad como perros de tiro para el transporte del trineo de largo recorrido en algunas regiones más frías e inhóspitas del planeta. También se utilizan en pruebas deportivas, en varios terrenos, nieve, tierra e hierba. Normalmente, trotan en vez de correr, lo cual les permite economizar energía e ir consumiendo sus reservas lentamente.

 No Veloces Pero Más Fuertes

Los perros criados expresamente para guarda y protección, poseen cuerpos macizos, casi cuadrados, que los hacen muy fuertes restándoles velocidad. La idea es crear un guardián formidable, imponente y poderoso, aunque a expensas de la agilidad del animal. Sus huesos suelen ser robustos y rectos, pero su cabeza y su cuello pueden resultar desproporcionadamente anchos en comparación con el resto del cuerpo. Los Rottweiler y Mastines son ejemplos típicos.

Diseño Experimental


Las mayores diferencias entre las actuales razas de perros se deben al humano, que, viendo incrementarse su tiempo libre en épocas históricas recientes, comenzó a elegir a su perro no ya por su capacidad de trabajo, sino exclusivamente por su aspecto externo. La cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos, no obstante, ha repercutido de forma negativa en la salud de los perros, dando lugar a numerosas enfermedades hereditarias y trastornos físicos.


En Todas las Tallas


La estatura de un perro se establece midiendo la distancia entre el suelo y la cruz, que es la parte más alta del lomo. A pesar de sus enormes diferencias de tamaño, la anatomía básica del perro es siempre la misma, y es únicamente el tamaño de los distintos huesos lo que realmente varia.


El perro de más estatura es el Irish Wolfhound, que suele superar los 79 cm a la cruz, o el Dogo Aleman los 80cm. Por su parte el más diminuto de los perros es el Chihuahua, que puede no superar los 17 0 18 cm de altura. Esta espectacular diferencia en las tallas se debe íntegramente a la intervención del humano, que seleccionó los ejemplares más extremos para la creación con el fin de producir ejemplares cada vez más grandes o diminutos respectivamente.


Las razas gigantes con frecuencia estuvieron destinadas a intimidar más eficazmente a los intrusos, o bien a cazar bestias grandes y peligrosas como el jabalí, por ejemplo. En algunas de las razas más menudas, como el Jack Rassell Terrier, la reducción de la talla, incrementaba la habilidad del animal para exterminar sabandijas. En otras razas, como es el caso de todas las variedades Toy, la reducción del tamaño estaba destinada a facilitar que el perro pudiera llevarse permanentemente en brazos.


Algunos de los perros más enanos, de hecho, se diseñaron como calentadores portátiles, y su exiguo tamaño respondía a la necesidad de colocarlos entre el cuerpo y la ropa para mantener caliente a su propietario. Algunas razas , en especial los Pastores Alemanes, pueden producir ejemplares enanos. El enanismo es una disfunción que impide al perro alcanzar la talla normal durante el desarrollo y le obliga a conservar las proporciones de un cachorro aun en la edad adulta y desgraciadamente suele provocar una muerte prematura.


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Contacto: psicolmascot@gmail.com


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domingo, 29 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino - El Perro, Evolución y Domesticación (Resumen)

Genealogía del Perro


El perro es un animal carnívoro tal como indican sus cuatro dientes carniceros, diseñados para hincarse profundamente en la carne de las presas. Se cree que los carnívoros aparecieron hace entre 54 y 38 millones de años, como respuesta a ciertos cambios climáticos y medioambientales. Probablemente, el antepasado más antiguo del perro fue un creodonte (carnivoro de reducidas dimensiones) de aspecto similar al de un hurón denominado Miacis, que vivía sobre los árboles durante el Paleoceno (Pleógeno).


Hace entre 38 y 26 millones de años, el Miacis fue poco a poco reemplazado por varias especies de cánidos (animales de la familia del perro), entre los que se incluía el Hesperocyon. Éste, que vivía en lo que actualmente llamamos Norteamérica, poseía un oído interno muy similar al de los cánidos actuales, lo cual confirma su vínculo evolutivo. A pertir de esta criatura evolucionó el Cynodictis, de aspecto más similar al del perro, una especie que se extendió por numerosas zonas del planeta.


Hacia el final del Mioceno, hace unos 12 millones de años, aparecieron 42 nuevas especies de cánidos, una de las cuales, el Tomarctus, tenía el morro largo, el cerebro muy grande y una complexión muy similar a la del perro moderno, así como una dentadura muy parecida. De este cánido proceden en última instancia todas las actuales razas caninas.


Evolución de la Especie


Se han propuesto diversas teorías para explicar el origen del perro, algunas de las cuales lo hacían descender directamente del lobo, mientras que otras aseguraban que su antepasado directo era el zorro o el chacal. Tanto el perro doméstico como el lobo y el chacal pertenecen a la familia de los cánidos.

El parentesco de estas tres especies, así como el hecho de que puedan procrear entre sí, hizo que se especulara con la posibilidad de que el perro fuese producto de un cruce de lobo y chacal. Los científicos modernos consideran, no obstante, que el antepasado directo del perro es el Canis Lupus Pallipes, una variedad de lobo gris que aún existe en la actualidad en la India y en el Oriente Medio.


El Perro y el Humano


La asociación entre perros y humanos es muy antigua. Ya en la pintura rupestre aparecen perros cazando junto con los humanos, y los huesos hallados en asentamientos muy primitivos revelan que el perro y el humano convivían 15.000 años como mínimo. Sin embargo, no parece probable que desde el primer momento humano y canes hayan sido amigos y camaradas. Por el contrario, las relaciones entre ambas especies debieron de ser al principio mucho menos idílicas de lo que podría imaginarse.


Aunque nadie duda de que el lobo sea el antepasdo directo del perro, una cosa es que los genes de éste hayan podido dar lugar a razas tan diversas como las de los perros actuales, y otra muy distinta a que el hombre haya sido capaz de domesticar de buenas a primeras a un lobo adulto, al fin y al cabo un predador salvaje que vivía integrado en la manada.


Y tampoco parece muy probable que el hombre robase cachorros de lobezno de su cubil, los trasladase a su casa y éstos se transformaran de manera automática en animales domésticos, ya que con el tiempo los lobeznos llegarían a ser lobos adultos y acabarían comportándose igualmente conforme a sus instintos naturales de predador.

Lo más probable es que se produjese una mutación genética en el lobo más o menos en la época en que el hombre estaba pasando de cazador nómada a sedentario, responsable del infantilismo de algunos lobos, que habrían visto detenida su evolución hacia el estado de predador adulto entre los cuatro y los seis meses de edad.


EL Origen de la Domesticación


Los desechos de comida que se acumulaban alrededor de los asentamientos humanos se convertirían en un magnífico recurso para los lobos menos desconfiados con el humano, los cuales encontrarían un alimento más seguro, cómodo y abundante que sus compañeros rebuscando simplemente entre los restos.


Estos lobos infantilizados, a su vez, debieron de constituir una fuente suplementaria de proteínas para el humano a medida que éste iba abandonando sus hábitos de caza para convertirse poco a poco en agricultor.


Por esta razón toleraría que los lobos más mansos merodeasen en busca de carroña y conocería perfectamente qué ejemplares producían las crías más robustas. Con el tiempo, estos lobos estancados en la adolescencia acabarían viviendo en los propios poblados. Y éste habría sido el primer paso de la domesticación.

Cuando los humanos empezaron a cultivar vegetales, a regresar al punto de origen tras las partidas de caza y a capturar ganado vivo, descubrirían en algunos de estos lobos unas cualidades muy útiles. Algunos, los más infantiles y juguetones, habrían perdido por completo sus instintos de caza y posesión, y resultarían particularmente aptos para guardar los rebaños. Otros destacarían por ser especialmente posesivos, y el hombre fomentaría este rasgo de su carácter si necesitaba ayuda para cobrar piezas cazadas.

El humano habría entonces conservado y criado aquellos ejemplares que le resultaban útiles, y habría matado, devorado o ahuyentado a todos los demás. Al principio, el humano habría criado perros para que lo ayudase en la caza o le protegieran a él y a sus bienes, como muestran las razas caninas más antiguas (Molosos, Lebreles, Bracos y perros Pastor). Por aquel entonces, y durante muchos milenios, al ser humano le importaba bien poco el aspecto externo del perro, ya que únicamente le interesaba su utilidad como animal de trabajo.

La evolución de la humanidad traería consigo la progresiva popularización del perro, y su dispersión por diferentes partes del mundo, probablemente a través de las rutas comerciales. Los perros serían valorados como animales de trabajo en todas partes, pero probablemente el aspecto de un perro de pastor en cierta parte del mundo diferiría mucho del otro perro de pastor utilizando en un punto distinto del planeta.

El tipo de trabajo realizado por el perro, en cambio, sí se reflejaría en el aspecto del perro. Los perros fornidos y corpulentos como el Mastín resultarían especialmente adecuados para cazar en el bosque, mientras los más ágiles y ligeros, como los Collies y Lebreles, resultarían muy útiles para perseguir, acorralar o levantar la caza en terreno abierto.

El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El humano no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX. 

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Contacto: psicolmascot@gmail.com


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ERIK FARINA