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sábado, 17 de octubre de 2020

El Gato domestico.. de donde viene


 

Los antepasados del perro doméstico data de más de 30.000 años, pero el antepasado del gato doméstico sobre 9.500 años, esta claro que el perro quiere ser el mejor amigo del humano, pero los gatos no tanto.... ¿De donde vienen los gatos?


Un antepasado parecido a una pantera de la familia de los gatos apareció por primera vez en el sudeste asiático, hace unos 10,8 millones de años. Antes del uso de estudios de ADN en gatos, era difícil rastrear la historia de la familia Felidae, porque los fósiles felinos son raros y difíciles de diferenciar.


En 1997, Warren E. Johnson y Stephen J. O'Brien realizaron análisis de ADN de 37 especies de gatos vivos, lo que les permitió dividir a los gatos de hoy en 8 linajes.


Los grandes felinos rugientes (leones, leopardos, jaguares, tigres) fueron los primeros en ramificarse, hace unos 6,4 millones de años. El antepasado de los gatos domésticos modernos fue el último en aparecer, hace unos 3,4 millones de años. Una pequeña especie de gato montés fue domesticada por primera vez en el Cercano Oriente hace 8.000 a 10.000 años.


A medida que el nivel del mar subía y bajaba, los gatos migraron a nuevos continentes y desarrollaron nuevas especies. Se estima que los gatos emigraron a América del Norte desde Asia a través del puente terrestre de Bering que conecta Siberia y Alaska hace unos 9 millones de años. 


Más tarde, varios linajes de gatos estadounidenses regresaron a Asia. Con cada migración, los gatos evolucionaron más y se transformaron en una variedad cada vez mayor de tamaños y tipos de felinos. Basado en el ADN y la evidencia fósil, el equipo de Johnnson-O'Brien pudo demostrar una serie de al menos 10 migraciones intercontinentales de gatos durante los últimos 10 millones de años, en las que los gatos pudieron colonizar el mundo.


Los fósiles son instantáneas útiles del pasado, pero una secuencia genómica es una máquina del tiempo, lo que permite a los científicos repasar la historia evolutiva. La secuencia inicial del gato doméstico se completó en 2007, pero este estudio reciente comparó los genomas del gato doméstico y el gato montés (Felis silvestris) y arroja nueva luz sobre los últimos 10.000 años de adaptaciones felinas.


Los gatos domésticos no son solo gatos monteses que toleran a los humanos a cambio de comidas regulares. Tienen cráneos más pequeños en relación con sus cuerpos en comparación con los gatos monteses, y se sabe que se congregan en colonias. Pero en comparación con los perros, los gatos tienen un rango de variación más estrecho en tamaño y forma.


Los gatos domésticos tienen excelentes habilidades de caza, como sus ancestros salvajes. Esto también apoya la noción de que los gatos son solo semidomesticados.


La comparación de los genomas del gato montés y del gato doméstico aportó mucho a lo que sabíamos. Los dos genomas serían muy similares, pero el estudio encontró un conjunto específico de diferencias en los genes involucrados en el desarrollo neuronal. Esta adaptación cerebral puede explicar por qué los gatos domésticos son dóciles.


Los científicos han observado durante mucho tiempo que las especies domesticadas exhiben un conjunto de rasgos sorprendentemente similares, desde orejas caídas hasta cerebros más pequeños, que los de sus ancestros salvajes. La domesticación puede seleccionar algunos rasgos similares codificados por cambios genéticos, pero estos pueden producir lo que suponemos son efectos secundarios.


Una vez que vivieron entre nosotros, los gatos no necesitaban pensar tanto para mantenerse con vida; tampoco necesitaron mandíbulas tan grandes después de que comenzamos a alimentarlos con nuestros desechos procesados. De ahí cráneos más pequeños. La misma dinámica se aplica a los perros: los lobos vencen a los perros en las pruebas generales de inteligencia.





Al examinar los patrones en los genomas de nuestros animales, hemos confirmado que los mismos conjuntos de genes parecen ser el objetivo una y otra vez en la evolución. Ya había dicho Charles Darwin, que los animales domésticos en particular han aportado conocimientos sobre la evolución porque sabemos a qué tipo de presiones de selección estaban sujetos. Después de todo, eran a nosotros a quienes se estaban adaptando principalmente.


Lo que nos lleva al genoma de un animal domesticado crítico: nosotros, los humanos. El zoólogo Konrad Z. Lorenz, ganador del Premio Nobel, sugirió una vez que los humanos estaban sujetos a la misma dinámica de domesticación. El tamaño de nuestro cerebro y cuerpo alcanzó su punto máximo durante el final de la última edad de hielo y disminuyó con la expansión de la agricultura.


En lugar de estudiar detenidamente el escaso registro fósil, podemos estudiar patrones de variación en decenas de miles de individuos vivos. La genómica ahora proporciona evidencia de que los seres humanos han estado sujetos a una gran cantidad de selección natural durante los últimos 10.000 años. Un hermoso ejemplo son los antepasados ​​de la absorción por parte de los tibetanos de pequeñas porciones del genoma de antiguos parientes humanos adaptados para vivir a gran altura.


Nuestra flexibilidad cultural y nuestra creatividad desde el final de la era del hielo no han liberado a los humanos de las fuerzas evolutivas, sino que han abierto caminos nuevos y sorprendentes. Pensar en la domesticación como un proceso evolutivo que ocurre a través de la selección "artificial" crea una falsa dicotomía de crianza y naturaleza que juega con una presunción de excepcionalismo humano. De hecho, la idea de que estamos separados de la naturaleza, que es nuestra para domesticar y explotar, es un enfoque anticuado.


Una interpretación más útil es que durante los últimos 10,000 años, los humanos crearon su propio ecosistema. Formamos parte de un proceso natural que alteró el paisaje. En ese sentido, podemos pensar en el gato doméstico como una respuesta ecológica a la aparición de parásitos (roedores atraídos por los graneros del Neolítico temprano). Las mismas fuerzas que reformaron los genomas de nuestros domesticados también reformaron los nuestros.


Ya no deambulábamos en pequeñas bandas que subsistían de la caza y las plantas sin procesar, nos establecimos en aldeas, cosechando las mismas cosechas año tras año. Durante milenios, los campesinos se alimentaron de lo que hoy podríamos llamar papilla, de varios tipos. Nuestros dientes se hicieron más pequeños; de hecho, tanto los perros como los humanos muestran evidencia de adaptación a dietas con almidón.


Así como el pelaje de nuestros mamíferos domesticados, liberados de la restricción de la necesidad de desvanecerse en el paisaje, se convirtió en un tumulto de colores diversos, la pigmentación humana comenzó a cambiar y muchas poblaciones se volvieron de piel clara . Con una existencia cara a cara, los humanos y sus animales comenzaron a compartir enfermedades, remodelando la inmunidad de poblaciones enteras, pero dejando a aquellos que no experimentaron esta coevolución intactos y vulnerables. Posiblemente, algunos patógenos incubados en gatos, como el Toxoplasma gondii , pueden incluso alterar el comportamiento humano .


Muchos de nosotros concebimos nuestra relación con nuestras mascotas como análoga a la que existe entre padres e hijos. Pero la historia natural cuenta una historia más pragmática. Los gatos surgieron en el contexto de profundos cambios ecológicos en el paisaje posterior a la era glacial forjado por los humanos.


Fuimos los autores de esos cambios, pero en el proceso de contar esa historia, nos convertimos en protagonistas dentro de ella. Uno de los pasos esenciales para conocernos a nosotros mismos y ver hacia dónde vamos es mirar a nuestro alrededor y tomar nota de cómo hemos remodelado a los que están más cerca de nosotros, y ellos a nosotros. Referencias: Lennox y Khan


Por: Erik Farina (Etólogo Cognitivo)


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domingo, 1 de marzo de 2020

Etología Canina - El Perro, Evolución y Domesticación (Resumen)

Erik Farina año 2000
Genealogía del Perro

El perro es un animal carnívoro tal como indican sus cuatro dientes carniceros, diseñados para hincarse profundamente en la carne de las presas. Se cree que los carnívoros aparecieron hace entre 56 y 38 millones de años, como respuesta a ciertos cambios climáticos y medioambientales. Probablemente, el antepasado más antiguo del perro fue un creodonte (carnivoro de reducidas dimensiones) de aspecto similar al de un hurón denominado Miacis, que vivía sobre los árboles durante el Paleoceno (Pleógeno).

Hace entre 38 y 26 millones de años, el Miacis fue poco a poco reemplazado por varias especies de cánidos (animales de la familia del perro), entre los que se incluía el Hesperocyon. Éste, que vivía en lo que actualmente llamamos Norteamérica, poseía un oído interno muy similar al de los cánidos actuales, lo cual confirma su vínculo evolutivo. A partir de esta criatura evolucionó el Cynodictis, de aspecto más similar al del perro, una especie que se extendió por numerosas zonas del planeta.

Hacia el final del Mioceno, hace unos 12 millones de años, aparecieron 42 nuevas especies de cánidos, una de las cuales, el Tomarctus, tenía el morro largo, el cerebro muy grande y una complexión muy similar a la del perro moderno, así como una dentadura muy parecida. De este cánido proceden en última instancia todas las actuales razas caninas.

Evolución de la Especie

Se han propuesto diversas teorías para explicar el origen del perro, algunas de las cuales lo hacían descender directamente del lobo, mientras que otras aseguraban que su antepasado directo era el zorro o el chacal. Tanto el perro doméstico como el lobo y el chacal pertenecen a la familia de los cánidos.

El parentesco de estas tres especies, así como el hecho de que puedan procrear entre sí, hizo que se especulara con la posibilidad de que el perro fuese producto de un cruce de lobo y chacal. Los científicos modernos consideran, no obstante, que el antepasado directo del perro es el Canis Lupus Pallipes, una variedad de lobo gris que aún existe en la actualidad en la India y en el Oriente Medio.

El Perro y el Humano

La asociación entre perros y humanos es muy antigua. Ya en la pintura rupestre aparecen perros cazando junto con los humanos, y los huesos hallados en asentamientos muy primitivos revelan que el perro y el humano convivían 15.000 años como mínimo. Sin embargo, no parece probable que desde el primer momento humano y canes hayan sido amigos y camaradas. Por el contrario, las relaciones entre ambas especies debieron de ser al principio mucho menos idílicas de lo que podría imaginarse.

Aunque nadie duda de que el Lobo sea el antepasado directo del perro, una cosa es que los genes de éste hayan podido dar lugar a razas tan diversas como las de los perros actuales, y otra muy distinta a que el hombre haya sido capaz de domesticar de buenas a primeras a un lobo adulto, al fin y al cabo un predador salvaje que vivía integrado en la manada.

Y tampoco parece muy probable que el hombre robase cachorros de lobezno de su cubil, los trasladase a su casa y éstos se transformaran de manera automática en animales domésticos, ya que con el tiempo los lobeznos llegarían a ser lobos adultos y acabarían comportándose igualmente conforme a sus instintos naturales de predador.

Lo más probable es que se produjese una mutación genética en el lobo más o menos en la época en que el hombre estaba pasando de cazador nómada a sedentario, responsable del infantilismo de algunos lobos, que habrían visto detenida su evolución hacia el estado de predador adulto entre los cuatro y los seis meses de edad.

EL Origen de la Domesticación

Los desechos de comida que se acumulaban alrededor de los asentamientos humanos se convertirían en un magnífico recurso para los lobos menos desconfiados con el humano, los cuales encontrarían un alimento más seguro, cómodo y abundante que sus compañeros rebuscando simplemente entre los restos.

Estos lobos infantilizados, a su vez, debieron de constituir una fuente suplementaria de proteínas para el humano a medida que éste iba abandonando sus hábitos de caza para convertirse poco a poco en agricultor.

Por esta razón toleraría que los lobos más mansos merodeasen en busca de carroña y conocería perfectamente qué ejemplares producían las crías más robustas. Con el tiempo, estos lobos estancados en la adolescencia acabarían viviendo en los propios poblados. Y éste habría sido el primer paso de la domesticación.

Cuando los humanos empezaron a cultivar vegetales, a regresar al punto de origen tras las partidas de caza y a capturar ganado vivo, descubrirían en algunos de estos lobos unas cualidades muy útiles. Algunos, los más infantiles y juguetones, habrían perdido por completo sus instintos de caza y posesión, y resultarían particularmente aptos para guardar los rebaños. Otros destacarían por ser especialmente posesivos, y el hombre fomentaría este rasgo de su carácter si necesitaba ayuda para cobrar piezas cazadas.

El humano habría entonces conservado y criado aquellos ejemplares que le resultaban útiles, y habría matado, devorado o ahuyentado a todos los demás. Al principio, el humano habría criado perros para que lo ayudase en la caza o le protegieran a él y a sus bienes, como muestran las razas caninas más antiguas (Molosos, Lebreles, Bracos y Perros Pastor). Por aquel entonces, y durante muchos milenios, al ser humano le importaba bien poco el aspecto externo del perro, ya que únicamente le interesaba su utilidad como animal de trabajo.

La evolución de la humanidad traería consigo la progresiva popularización del perro, y su dispersión por diferentes partes del mundo, probablemente a través de las rutas comerciales. Los perros serían valorados como animales de trabajo en todas partes, pero probablemente el aspecto de un perro de pastor en cierta parte del mundo diferiría mucho del otro perro de pastor utilizando en un punto distinto del planeta.

El tipo de trabajo realizado por el perro, en cambio, sí se reflejaría en el aspecto del perro. Los perros fornidos y corpulentos como el Mastín resultarían especialmente adecuados para cazar en el bosque, mientras los más ágiles y ligeros, como los Collies y Lebreles, resultarían muy útiles para perseguir, acorralar o levantar la caza en terreno abierto.

El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El humano no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


jueves, 11 de febrero de 2016

Un test de coeficiente de inteligencia para los perros

Si alguna vez te has preguntado si tu perro es un chico listo?. Ahora puede que haya una manera definitiva de conseguir esta respuesta.

Los científicos británicos han ideado lo que se cree que es el primer test de coeficiente de inteligencia para perros, utilizando una serie de obstáculos para evaluar la inteligencia con 68 Border Collie de trabajo.

Encontraron que al igual que los seres humanos, los perros de hecho también lo hacen, tiene un coeficiente de inteligencia medible.

Y dado que las mentes de los perros no están influenciadas por factores tales como fumar cigarrillos, beber alcohol y el abuso de las drogas, sino que también ofrecen un campo de pruebas único para los científicos.

Los investigadores esperan que estas pruebas ayudarán a nuestra comprensión de la relación entre la salud y el coeficiente intelectual en los seres humanos.

"En los seres humanos, hay una pequeña pero medible tendencia a que las personas que son más brillantes pueden estar más saludables y vivir más tiempo", explicó la Dra. Rosalind, una investigadora que ayudó a llevar a cabo el estudio en conjunto con la Universidad de Edimburgo.

"Así que como sugiere nuestra investigación, la inteligencia del perro está estructurada de manera similar a la nuestra, el estudio de una especie que no fuma, bebe, usa drogas psicoactivas y no tiene grandes diferencias en la educación y los ingresos, puede ayudar a entender esta relación entre la inteligencia y una mejor salud ".

Los test también pueden arrojar luz sobre la demencia en los seres humanos.

Los perros son uno de los pocos animales en los que se reproducen muchas de las características clave de la demencia ", agregó Rosalind.

"Por lo tanto la comprensión de sus capacidades cognitivas sería muy valiosa para ayudarnos a entender las causas de este trastorno en los seres humanos y, posiblemente, probar un tratamiento para ello."

Los test incluyeron el medir cuánto tiempo les llevó a los perros conseguir la comida mirando desde detrás de diferentes barreras y esquivarlas.

A los perros también se les dio repetidamente dos platos de comida, para evaluar y determinar si podían identificar cual tenía la porción más grande.

Los investigadores encontraron que los perros que completaron las pruebas más rápido también eran más propensos a completar con mejor precisión.

A diferencia de los perros como mascotas, los perros utilizados en el estudio fueron Border Collies de trabajo más acostumbrados a la configuración de corral, y no a los juegos y las golosinas.

No hubo diferencias significativas de los resultados del test entre los machos y las hembras. Por: Sheena Mc.


Por: Erik Farina (www.psicolmascot.com)

psicolmascot@gmail.com

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La evolución convergente entre perros y humanos

En lo que no va a ser una sorpresa para casi nadie, un nuevo estudio sobre el cerebro muestra que los perros no sólo responden a nuestras palabras, sino que también responden a la forma en que las pronunciamos. Es un hallazgo que sugiere que los perros evolucionaron sus habilidades de escucha agudas como resultado de la domesticación.

Cuando estamos escuchando a alguien, no sólo estamos respondiendo a sus palabras, también estamos respondiendo a la manera en que pronunciamos las palabras, como el tono emocional. Como la mayoría de los dueños de los perros que se hará constar, a sus compañeros caninos, a pesar de que no pueden entender todo lo que se les están diciendo a los perros, estos responden al tono de maneras contextualmente apropiadas. Un nuevo estudio ofrece ahora alguna de la primera evidencia sólida de que estas observaciones de comportamiento tienen una base neurológica, y que los perros son realmente capaces de diferenciar y hacer un procesamiento de diversos componentes del habla humana.

Investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sussex han demostrado que los perros reaccionan a la información tanto verbal como el que habla por un altavoz corelacionados, y que estos componentes son procesados en diferentes áreas del cerebro del perro.

Estudios previos han demostrado que los perros presentan sesgos hemisféricos (cerebro izquierdo frente lado derecho del cerebro) al escuchar los sonidos de otros perros. Los investigadores tenían curiosidad por ver si un efecto similar ocurre cuando escuchan a los seres humanos que hablan.

Durante la reproducción de diversos patrones del habla de cualquier lado de los perros (todas las ondas sinusoidales y silbidos a través de vocalizaciones robóticas y discurso verbal real), los investigadores siguieron los movimientos de la cabeza de los perros. Un giro a la izquierda indica que el hemisferio derecho está más especializado en el procesamiento de un cierto tipo de información acústica, y viceversa.

De hecho, los resultados mostraron ciertas tendencias en su respuesta a aspectos particulares de la voz humana. Las órdenes de voz familiares mostraron un sesgo procesamiento del hemisferio izquierdo, mientras que la entonación y las señales vocales relacionadas con los altavoces mostraron un sesgo del hemisferio derecho.

“Esto es particularmente interesante porque nuestros resultados sugieren que el procesamiento de componentes de voz en el cerebro del perro se divide entre los dos hemisferios de una manera que es en realidad muy similar a la forma en que se separa en el cerebro humano ", señaló miembro del equipo David Reby en un comunicado.

Por supuesto que esto no significa, que los perros entiendan todo lo que estamos diciendo a ellos, pero sí sugiere que están prestando mucha atención a quienes somos, cómo decimos las cosas, y lo que decimos. Lo cual es sorprendente. Y lo que sería mejor que el movimiento de la cabeza de izquierda a derecha sería algunas exploraciones de resonancia magnética funcional para demostrar definitivamente que las partes del cerebro son responsables del procesamiento del lenguaje y en qué contextos (junto con un análisis comparativo de los cerebros humanos en las mismas condiciones).

Curiosamente, sin embargo, el estudio también apunta a la posibilidad de que estas habilidades de escucha se produjeron como consecuencia de la evolución convergente entre perros y humanos. Otras pruebas en los caballos (otro animal altamente domesticado) y los lobos (un animal no domesticado como perro) podría arrojar algo de luz sobre el asunto.

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino, Especialista en Comportamiento Canino)







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viernes, 17 de enero de 2014

Los genomas de los perros y lobos proporcionan nuevos conocimientos sobre la domesticación.

Los perros y los lobos evolucionaron de un ancestro común hace entre 9.000 y 34.000 años, antes de que los humanos tuvieran la transición a las sociedades agrícolas, de acuerdo con un análisis de los genomas de los perros y de los lobos modernos, de las zonas del mundo que se consideran centros de domesticación del perro.

El estudio, publicado el 16 de enero del 2014, también muestra que los perros están relacionados entre sí más de cerca que los lobos, independientemente de su origen geográfico. Esto sugiere que parte de la superposición genética observada entre algunos perros y de lobos modernos es el resultado del cruce después de la domesticación del perro, no una línea de descendencia directa de un grupo de lobos.

Esto refleja una historia más complicada que la historia popular de que los primeros agricultores adoptaron unos lobos dóciles, amables que luego se convirtieron en nuestros queridos, compañeros de hoy en día. En cambio, los primeros perros pueden haber vivido en primer lugar entre las sociedades de los cazadores recolectores y adaptado a la vida agrícola más tarde.

“La domesticación del perro es más compleja de lo que se pensaba originalmente ", dijo John Novembre, profesor asociado en el Departamento de Genética Humana en la Universidad de Chicago y autor principal del estudio." En este análisis no vimos evidencia clara a favor de un modelo multiregional, o de un solo origen en el que probamos de uno de los lobos que viven ahora. Esto hace que el campo de la domesticación del perro sea muy interesante de cara al futuro.

El equipo ha generado las secuencias de la más alta calidad del genoma hasta la fecha a partir de tres lobos grises: uno de China, otro de Croacia y uno de Israel, que representan las tres regiones donde se cree que los perros que se originaron. También produjeron los genomas de dos razas de perros: un Basenji, una raza que se origina en el centro de África, y un Dingo en Australia, tanto en las zonas que han sido históricamente aisladas de las poblaciones de lobos modernos. Además de los lobos y los perros, que secuenciaron el genoma de un chacal dorado para servir como un "grupo externo", que representa antes de la divergencia.

El análisis de los genomas del Basenji y del Dingo, además de un genoma de un Boxer publicado previamente de Europa, mostró que las razas de perros fueron las más estrechamente relacionados entre sí. Del mismo modo, los tres lobos de cada zona geográfica estaban más estrechamente relacionados entre sí que cualquiera de los perros.
 
El análisis de los genomas del Basenji y del Dingo, además de un genoma de un Boxer publicado previamente de Europa, mostró que las razas de perros fueron las más estrechamente relacionados entre sí. Del mismo modo, los tres lobos de cada zona geográfica estaban más estrechamente relacionados entre sí que cualquiera de los perros.

Novembre dijo que esto nos cuenta una historia muy diferente a la que él y sus colegas habían previsto. En lugar de los tres perros que son estrechamente relacionados con uno de los linajes de lobo, o cada perro que se relacionan con su homólogo más cercano geográfico (es decir, el Basenji y el Lobo israelí, o los Dingos y los Lobos de China), parecen haber descendido de un viejo, Lobo, como ancestro común a ambas especies.

"Una posibilidad es que puede haber habido otros linajes del lobo que estos perros se separaron de lo que luego se extinguieron", dijo. "Así que ahora cuando preguntas que los lobos están con los perros más estrechamente relacionados, no es asunto de estos tres porque son lobos que divergieron en el pasado reciente. Es algo más antiguo que no está bien representada por los lobos de hoy en día."

La contabilización del flujo de los genes entre los perros y los lobos después de la domesticación fue un paso crucial en el análisis. Según Adam Freedman, profesor de posdoctorado en la Universidad de California, Los Angeles (UCLA) y autor principal del estudio, el flujo de los genes a través de las especies de los cánidos parece más generalizada de lo que se pensaba.

 “Si usted no considera explícitamente este tipo de intercambios, estos acontecimientos de mezcla quedan confundidos con una ascendencia compartida ", dijo." Asimismo, se encontró evidencia de un intercambio genético entre los lobos y los chacales. El cuadro que surge de nuestro análisis es que estos intercambios pueden desempeñar un papel muy importante en la conformación de la diversificación de las especies de los cánidos.”

La domesticación ocurrió aparentemente con el embotellamientos significativos en los tamaños históricos de la población de ambos principios de los perros y de los lobos. Freedman y sus colegas fueron capaces de inferir en los tamaños históricos de las poblaciones de los perros y de los lobos mediante el análisis de los patrones de toda la variación del genoma, y muestran que los perros han sufrido una reducción de 16 veces en el tamaño de la población, ya que se separaron de los lobos. Los lobos también experimentaron una fuerte caída en el tamaño de la población poco después de su divergencia de los perros, lo que implica que la diversidad entre los antepasados comunes tanto a los animales era más grande de lo que representa los lobos modernos.

Los investigadores también encontraron diferencias entre las razas de perros y los lobos en el número del amilasa (AMY2B) los genes que ayudan a digerir el almidón. Estos estudios recientes han sugerido que este gen era fundamental para la domesticación, permitiendo a los primeros perros poder vivir cerca de los seres humanos para adaptarse a una dieta agrícola.

Pero el equipo de investigación examinó los datos genéticos de 12 razas adicionales del perro y vio que mientras la mayoría de las razas de los perros tenían un gran número de genes de amilasa, los no asociados a las sociedades agrarias, como el Husky Siberiano y el Dingo, que no. También vieron la evidencia de esta familia de genes en los lobos, lo que significa que no se desarrolló exclusivamente en los perros después de las dos especies se divergieron, y pueden haber ampliado más recientemente después de la domesticación.

Novembre, dijo que, en general, el estudio presenta un panorama complejo de la domesticación temprana.

Estamos tratando de intentar que con todos los hilos de la evidencia podamos reconstruir el pasado ", dijo." Usamos la genética para reconstruir la historia de los tamaños de población, las relaciones entre las poblaciones y el flujo de genes que se produjo. Así que ahora tenemos una imagen mucho más detallada que la que existía antes, y es una imagen un tanto sorprendente.

Por la Universidad de Chicago Medical Center.

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Fósiles de Gatos Chinos en la Teoría de la Domesticación

Erik Farina
El juego del gato y el ratón se está jugando en una aldea de china desde hace unos 5.300 años y que está ayudando a los científicos a comprender cómo los felinos salvajes fueron transformados en los gatos domesticados que conocemos hoy en día.

De hecho, los científicos creen que fue el apetito del gato por donde empezó el camino a la domesticación. El grano almacenado por los antiguos agricultores era un imán para los roedores. Y eso atrajo a los gatos salvajes a los pueblos para cazar los pequeños roedores. Con el tiempo, los gatos salvajes se adaptaron a la vida del pueblo y se hicieron más doméstico alrededor de sus anfitriones humanos.

Esa es la teoría más aceptada, de todos modos, de por qué los gatos salvajes hace mucho tiempo se transformaron y se hicieron ancestros de los gatos domésticos actuales. Eso sucedió en el Medio Oriente, en un lugar de China. Pero los huesos del pueblo chino dan la idea de que los felinos se dieron a la tarea del control de las plagas en la antigüedad, dice la investigadora Fiona Marshall, de la Universidad de Washington en St. Louis.

Marshall es la autora de un informe sobre la investigación de los fósiles, publicado el lunes por las Actas de la Academia Nacional de las Ciencias

El estudio, centrado en un pueblo agrícola en el norte de China, viene de una época poco conocida en la historia de los gatos. La primera evidencia de los gatos domesticados viene mucho más tarde, en la obra de arte egipcio de hace unos 4.000 años.

Entonces, ¿qué pasó en ese pueblo?

Los investigadores encontraron indicios de que los roedores estaban amenazando el suministro del grano en la aldea. Los recipientes de almacenamiento habían sido diseñados para mantenerlos fuera, y los roedores habían excavado en un pozo de almacenamiento de grano.

En los antiguos huesos de los felinos, las firmas químicas indicaron que los gatos habían comido los animales que a su vez se alimentaban de mijo, un cultivo de grano conocido para ser cosechado por los aldeanos. Así que al parecer, los gatos iban de hecho detras de los roedores.

Todavía no está claro si los gatos estaban en una población silvestre local, o que ya fueran domesticados y habían sido traídos de otros lugares, dijo Marshall. De cualquier manera, se demuestra que los antiguos gatos llenaron el nicho en el corazón de la hipótesis acerca de cómo comenzó la domesticación, dijo Marshall.

Greger Larson, de la Universidad de Durham en Inglaterra dice que el nuevo trabajo "es un importante paso adelante." Pocos estudios se han centrado en cómo los gatos se domesticaron, a diferencia de los perros, cerdos y ovejas, dijo Larson.

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sábado, 21 de diciembre de 2013

El perro se originó en Europa, no al Este de Asia.

Los Zorros pueden ser domesticados deliberadamente, por la crianza selectiva. Pero esto probablemente recapitula un proceso que ocurrió accidentalmente, hace muchos miles de años, con los lobos. El producto de que era el animal que ahora se conoce como el perro. Pero, en que parte de la Tierra sucedió todo esto es muy discutible. Los fósiles se han utilizado para hacer el reclamo de lugares tan diversos como Rusia y el Medio Oriente.

La evidencia genética ha apuntado hacia el este de Asia, como algunas personas creen que los perros vienen de Nueva Guinea y de sus ramificaciones, los Dingos australianos, son descendientes en gran parte sin modificar de los primeros perros. Olaf Thalmann de la Universidad de Turku, en Finlandia, Robert Wayne, de la Universidad de California en Los Angeles, y sus colegas no están de acuerdo. Piensan que el perro nació en Europa, y que tienen el ADN para probarlo.

El ADN que se trata es de la mitocondria: de un grupo celular de una manada que tienen sus propios genes. Debido a que cada célula tiene una gran cantidad de mitocondrias, pero sólo un núcleo, hay una mejor oportunidad de obtener genes mitocondriales que los genes del nucleo de un fósil. Y eso, como se describen en la revista Science, es lo que el Dr. Thalmann, el Dr. Wayne y el resto del equipo hicieron.

Ellos extrajeron el ADN mitocondrial de 18 fósiles cánidos, asegurándose de incluir las criaturas más antiguas del primer perro que muestran signos esqueléticos de la domesticación. (Estos datan de hace 36,000-15,000 años). Luego compararon lo que encontraron con el ADN de 49 lobos modernos procedentes de todo el hemisferio norte, y también con la de 77 perros modernos.

Los Perros modernos, se sabían por estudios anteriores y que se confirman con éste, que pertenecen a cuatro grupos genéticos diferentes en las ramas del árbol de la familia canina, en otras palabras. Varios fósiles cánidos provienen de Europa, los investigadores encontraron, también que pertenecen a uno u otro de estos grupos, al igual que los lobos modernos del continente. Los Lobos del Medio Oriente y los Asiáticos, tanto los más antiguos como los más modernos, estos, por el contrario, no son miembros de ninguno de estos grupos y no pueden, por lo tanto, tener una estrecha relación con los perros modernos.

Tres fósiles de perros de las Américas, que datan de entre 1000 y 8500 años, también compartieron su ascendencia con los perros modernos. Es de suponer que sus antepasados acompañaron a los primeros colonos americanos hace 15.000 años cuando cruzaron el puente terrestre de Bering que unía los mundos nuevos y viejos antes de que el nivel del mar subió a inundar al final de la última edad de hielo.

La división de los perros en cuatro grupos significa una de las dos cosas. De que cualquier domesticación ocurrió más de una vez, o cada grupo es descendiente de la domesticación de cruces entre perros y lobos que dio lugar a un nuevo ADN mitocondrial en la línea. Independientemente de lo que es cierto, este estudio parece a la vez poder identificar de donde vienen los perros y para confirmar que su domesticación es anterior a la invención de la agricultura, hace unos 10.000 años.

Por razones aún desconocidas, los lobos y los seres humanos primero se reunieron cuando la gente todavía cazaban y recolectaban para ganarse la vida. Tal vez sus formas de vida son similares en ambas especies luego de habitar moviéndose en pequeños grupos, que les permitían a los dos poder colaborar en la caza o en la defensa. O tal vez simplemente disfrutaron de su mutua compañía. Como les gusta estar hoy en día.

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sábado, 23 de noviembre de 2013

Etología Canina – Evolución del Lobo al Perro Nuevas Teorias del 2013

Justo al sur de la línea ecuatorial, a treinta millas de la costa de Tanzania, se encuentra una pequeña isla llamada Pemba. El pequeño trozo de tierra seca que sobresale desde el Océano Índico tiene tan sólo 30 millas de largo y 10 millas de ancho. El cuarto de millón más o menos de las personas que habitan en Pemba viven más o menos a la vanguardia entre un estilo de vida cazador, recolector tradicional y de una agricultura más moderna. La mayor parte del sustento, por ejemplo, proviene de la caza y la recolección, de la pesca en canoas, y por el raspado de los mariscos en el arrecife que rodea la isla.

En el Occidente industrializado, en comparación, todavía lo hacemos un poco de la pesca y la caza, pero la gran mayoría de nuestra comida viene de los cultivos recolectados agrícolas y del ganado doméstico. Los Pembans viven en chozas hechas de madera, hierba o barro, o en ocasiones de hormigón, y casi todos ahora tienen techos de metal. Con un pie en el pasado y un dedo del pie metido en el presente, estos no podrían sobrevivir sin la caza, pero que también mantienen un poco de ganado doméstico, casi todo es principalmente en la cría de pollos.

Hay incluso una pista de aterrizaje que conecta a Pemba con Dar es Salaam, la ciudad más grande del país, y Zanzíbar, una isla cercana. En cierto sentido, el pueblo de Pemba pueden considerarse como un representativo de los seres humanos sometidos a la profunda transformación a un estilo de vida asentado bajo la agrícultura. Ah, y una cosa más notable acerca de ellos: Odian a los perros.

En los Perros: Una nueva comprensión sorprendente del origen canino, su comportamiento y su evolución, los científicos caninos Ray y Lorna Coppinger explican que los Pembans son musulmanes, y Mahoma aconseja estar en contra de tocar los perros.

En su tradición, se dice que los organismos que llevan la enfermedad del mal, viven dentro de la nariz de los perros, lo que explica su nariz fría, húmeday goteante. Es una perspectiva con algún beneficio médico. En la época de Mahoma, y sin duda hoy en día en gran parte de Asia y África, la rabia se propaga gracias, en parte, a los perros.

Coppinger continúa explicando que los Pembans también creen que al mismo Dios no le gustan los perros. "Si un perro entra en su casa, Dios no va a visitarlos. Si un perro entra en la casa, incluso sin haber sido invitado, la casa se debe limpiar muy bien, espiritualmente limpiada, antes de que Dios vuelva a visitarla de nuevo. "En Pemba, los perros no los lobos, pero los perros domésticos reales, el Canis Lupus Familiaris, no son deseados. Esto no es definitivamente la imagen del mejor amigo del hombre, acurrucado contra los pies encima de la cama.

La historia de siempre en la domesticación es algo como esto: Los lobos recorren largas distancias, y también lo hacen los seres humanos. Los lobos cazan cooperativamente, y también lo hacen los seres humanos. En algún momento, algunos lobos relativamente amistosos han aprendido que trabajando juntos con los humanos, podrían acabar con más o mayor presas de lo que podrían por sí solos. Así que, el hombre y el lobo compartieron el botín de la caza. Es lo que el psicólogo de la Universidad Estatal de Arizona Clive Wynne llama la hipótesis del ayudante cazador. Y él piensa que es un error.

“Cualquiera que haya estado alguna vez en torno a los lobos le dirá que tratar de compartir la comida con un lobo, es una receta para el desastre ", me dijo Wynne. Los lobos no comparten muy bien con los seres humanos, o incluso entre ellos mismos. Devorar una muerte es un momento de conflicto para cualquier manada de lobos, por lo que la idea de que un pequeño ser humano insignificante pudiera empujarlos a ellos mismos es simplemente absurdo. A esto se añade el hecho de que los lobos no solo están equipados para derribar presas grandes por sí mismos, sino que realmente no necesitan nuestra ayuda. Y por nuestra propia cuenta, incluso con las herramientas, los humanos serían irremediablemente superados por los lobos.

Eso no quiere decir, que viviendo en el 2013, no se puda domar a un lobo. Hoy en día contamos con cadenas y jaulas, collares y correas. Tenemos un conocimiento bastante sofisticado de la ciencia del comportamiento. "Ninguna de estas cosas", señala Wynne , "hubiera estado a disposición de nuestros antepasados. Es que no es plausible que se podría haber hecho amistad con los lobos.

El ayudante del cazador suena como una bonita historia, pero los científicos como Wynne están recurriendo cada vez más a otra hipótesis, una llamada la hipótesis Hurgador de Basura. Hasta hace unos 200 años, sólo era el más rico de los ricos el que tenían perros. El resto eran perros de la aldea, que viven en y alrededor de los asentamientos humanos, sobreviviendo con basura y restos humanos, al igual que otros carnívoros de vez en cuando lo hacen. Hoy en día, alrededor del 80 por ciento de los perros domésticos del mundo sobreviven hurgando en la basura, e incluso un perro de hogar, pasará a través de su cubo de basura si no se tiene cuidado.

Entonces, ¿cómo un lobo hurgando en la basura en las afueras de los asentamientos humanos se convierten en un perro? Para hurgar en un basurero, un lobo tiene que estar mínimamente aceptando la presencia humana, que es algo que los animales salvajes generalmente no está reconocido. En promedio, la huida de los lobos tiene una distancia para los seres humanos de unos 200 metros. En esencia, huir de los humanos antes que los humanos aún puedan tener la oportunidad de darse cuenta de que hay un lobo cerca. (En contraste, un estudio de los perros salvajes de Etiopía mostró que toleran enfoque de huida de un ser humano a una distancia de unos cinco metros.)

Así que sólo los lobos que estaban anormalmente tolerantes a la presencia humana a quien le quedaba el tiempo suficiente para comer nuestra basura en primer lugar. El apoyo a esta idea proviene de un documento del 2010 en la revista Nature, que encontró un pequeño pellizco en un gen llamado WBSCR17 en los perros. La misma mutación que en los seres humanos resulta en un trastorno llamado síndrome de Williams Beuren, que se caracteriza por una extrema amabilidad. De acuerdo con la hipótesis de Hurgador de Basura, la basura es en sí misma una presión de selección evolutiva. Llegando a estar más tolerante con otras especies, incluida la nuestra, los perros-lobos pronto podrían permitir que nuestras sobras de la mesa entraran en su repertorio de la dieta. Esa es la primera parte de la historia de la domesticación.

La segunda parte consistió en la pérdida de las habilidades de la caza, como la recolección de los residuos se hizo cargo como el principal mecanismo por el cual comían. Sólo entonces llegó a ser seguro poder ponerlos en nuestros hogares. Fue entonces cuando empezaron a ser útiles como pastores, guardianes del ganado y tiradores de trineo. Eso también es cuando finalmente se convirtieron en ser útiles como ayudantes para los cazadores. Y sí ofrecer una gran cantidad de ayuda: Resultaba que el tener un perro de caza era equivalente a tener un rifle, según Wynne, en términos de libras adicionales de carne obtenidas por año.

“Si ellos podrian completar la matanza, ellos completarían la matanza ", dice Wynne. Los Dingos en Australia, por ejemplo, pueden cazar por su cuenta. Pero los perros domésticos, simplemente no pueden, en su mayor parte. Cuando se caza con un perro, el perro hace una persecución para cansar la presa, y luego ladra para que puedan venir con su machete o una pistola para terminar el trabajo. Sólo después de la firma de este tipo de relación simbiótica con los seres humanos, tenían nuestros antepasados para comienzan a darle valor a los perros. Los primeros humanos que trabajaron con perros les dieron nombres y estaban atendidos por ellos. Cuando los perros morían, los seres humanos se ponían tristes y les daban sus entierros apropiados. El lobo se convierte en carroñero, y el carroñero se convierte en un socio.

Si bien la hipótesis del Hurgador de Basura ha contado con el apoyo, la pregunta no está en absoluto resuelta. Ya que no podemos volver atrás en el tiempo para investigar la naturaleza de la relación temprana entre el lobo y el hombre, los investigadores han tenido que ser más creativos, abordando los indicadores relacionados, como la distancia de la huida. Mia Cobb, una investigadora se centró en los perros de trabajon de hoy en día, y dijo, “creo que el mensaje principal es que los perros y las personas han coevolucionado durante un largo tiempo, de manera oportunista la explotación entre sí a los diversos grados y ellos todavía lo hacen.”

Según Google n-grams, la frase “el mejor amigo del hombre” no apareció en un libro hasta después del año 1750. Por el contrario, la Biblia se refiere normalmente a los perros tanto como nos referimos a las plagas, como en el primer libro de los Reyes, donde dice: “Todo aquel que muera en la ciudad, los perros se lo comerán, y cualquier persona que muera en el campo abierto las aves de los cielos se la comerán”. Coppinger y Coppinger entienden que esto significa que los perros eran considerados como buitres, halcones urbanos desagradables rondando por las calles de noche, destrozando todo lo que encontraban por ahí, incluyendo a las personas. No es de extrañar que los Pembans pensaran en los perros como una molestia, no como miembros potenciales de la familia. Los lobos probablemente se convirtieron en grandes perros como ratas de gran tamaño, deleitándose en nuestros residuos. En gran parte del mundo, todavía lo son.

Por: J. G. Goldman - Trad; Erik Farina

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domingo, 29 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino - El Perro, Evolución y Domesticación (Resumen)

Genealogía del Perro


El perro es un animal carnívoro tal como indican sus cuatro dientes carniceros, diseñados para hincarse profundamente en la carne de las presas. Se cree que los carnívoros aparecieron hace entre 54 y 38 millones de años, como respuesta a ciertos cambios climáticos y medioambientales. Probablemente, el antepasado más antiguo del perro fue un creodonte (carnivoro de reducidas dimensiones) de aspecto similar al de un hurón denominado Miacis, que vivía sobre los árboles durante el Paleoceno (Pleógeno).


Hace entre 38 y 26 millones de años, el Miacis fue poco a poco reemplazado por varias especies de cánidos (animales de la familia del perro), entre los que se incluía el Hesperocyon. Éste, que vivía en lo que actualmente llamamos Norteamérica, poseía un oído interno muy similar al de los cánidos actuales, lo cual confirma su vínculo evolutivo. A pertir de esta criatura evolucionó el Cynodictis, de aspecto más similar al del perro, una especie que se extendió por numerosas zonas del planeta.


Hacia el final del Mioceno, hace unos 12 millones de años, aparecieron 42 nuevas especies de cánidos, una de las cuales, el Tomarctus, tenía el morro largo, el cerebro muy grande y una complexión muy similar a la del perro moderno, así como una dentadura muy parecida. De este cánido proceden en última instancia todas las actuales razas caninas.


Evolución de la Especie


Se han propuesto diversas teorías para explicar el origen del perro, algunas de las cuales lo hacían descender directamente del lobo, mientras que otras aseguraban que su antepasado directo era el zorro o el chacal. Tanto el perro doméstico como el lobo y el chacal pertenecen a la familia de los cánidos.

El parentesco de estas tres especies, así como el hecho de que puedan procrear entre sí, hizo que se especulara con la posibilidad de que el perro fuese producto de un cruce de lobo y chacal. Los científicos modernos consideran, no obstante, que el antepasado directo del perro es el Canis Lupus Pallipes, una variedad de lobo gris que aún existe en la actualidad en la India y en el Oriente Medio.


El Perro y el Humano


La asociación entre perros y humanos es muy antigua. Ya en la pintura rupestre aparecen perros cazando junto con los humanos, y los huesos hallados en asentamientos muy primitivos revelan que el perro y el humano convivían 15.000 años como mínimo. Sin embargo, no parece probable que desde el primer momento humano y canes hayan sido amigos y camaradas. Por el contrario, las relaciones entre ambas especies debieron de ser al principio mucho menos idílicas de lo que podría imaginarse.


Aunque nadie duda de que el lobo sea el antepasdo directo del perro, una cosa es que los genes de éste hayan podido dar lugar a razas tan diversas como las de los perros actuales, y otra muy distinta a que el hombre haya sido capaz de domesticar de buenas a primeras a un lobo adulto, al fin y al cabo un predador salvaje que vivía integrado en la manada.


Y tampoco parece muy probable que el hombre robase cachorros de lobezno de su cubil, los trasladase a su casa y éstos se transformaran de manera automática en animales domésticos, ya que con el tiempo los lobeznos llegarían a ser lobos adultos y acabarían comportándose igualmente conforme a sus instintos naturales de predador.

Lo más probable es que se produjese una mutación genética en el lobo más o menos en la época en que el hombre estaba pasando de cazador nómada a sedentario, responsable del infantilismo de algunos lobos, que habrían visto detenida su evolución hacia el estado de predador adulto entre los cuatro y los seis meses de edad.


EL Origen de la Domesticación


Los desechos de comida que se acumulaban alrededor de los asentamientos humanos se convertirían en un magnífico recurso para los lobos menos desconfiados con el humano, los cuales encontrarían un alimento más seguro, cómodo y abundante que sus compañeros rebuscando simplemente entre los restos.


Estos lobos infantilizados, a su vez, debieron de constituir una fuente suplementaria de proteínas para el humano a medida que éste iba abandonando sus hábitos de caza para convertirse poco a poco en agricultor.


Por esta razón toleraría que los lobos más mansos merodeasen en busca de carroña y conocería perfectamente qué ejemplares producían las crías más robustas. Con el tiempo, estos lobos estancados en la adolescencia acabarían viviendo en los propios poblados. Y éste habría sido el primer paso de la domesticación.

Cuando los humanos empezaron a cultivar vegetales, a regresar al punto de origen tras las partidas de caza y a capturar ganado vivo, descubrirían en algunos de estos lobos unas cualidades muy útiles. Algunos, los más infantiles y juguetones, habrían perdido por completo sus instintos de caza y posesión, y resultarían particularmente aptos para guardar los rebaños. Otros destacarían por ser especialmente posesivos, y el hombre fomentaría este rasgo de su carácter si necesitaba ayuda para cobrar piezas cazadas.

El humano habría entonces conservado y criado aquellos ejemplares que le resultaban útiles, y habría matado, devorado o ahuyentado a todos los demás. Al principio, el humano habría criado perros para que lo ayudase en la caza o le protegieran a él y a sus bienes, como muestran las razas caninas más antiguas (Molosos, Lebreles, Bracos y perros Pastor). Por aquel entonces, y durante muchos milenios, al ser humano le importaba bien poco el aspecto externo del perro, ya que únicamente le interesaba su utilidad como animal de trabajo.

La evolución de la humanidad traería consigo la progresiva popularización del perro, y su dispersión por diferentes partes del mundo, probablemente a través de las rutas comerciales. Los perros serían valorados como animales de trabajo en todas partes, pero probablemente el aspecto de un perro de pastor en cierta parte del mundo diferiría mucho del otro perro de pastor utilizando en un punto distinto del planeta.

El tipo de trabajo realizado por el perro, en cambio, sí se reflejaría en el aspecto del perro. Los perros fornidos y corpulentos como el Mastín resultarían especialmente adecuados para cazar en el bosque, mientras los más ágiles y ligeros, como los Collies y Lebreles, resultarían muy útiles para perseguir, acorralar o levantar la caza en terreno abierto.

El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El humano no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX. 

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ERIK FARINA