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martes, 29 de mayo de 2012

Metodos de Adiestramiento y el aprendizaje Animal

"Es cualquier proceso en el que, durante la ontogenia normal de la especie, la organización de la conducta del animal viene determinada en parte por alguna experiencia específica previa. En ausencia del requisito de la experiencia faltará por completo alguna capacidad conductual o su organización diferirá de la de los individuos similares para los que la experiencia estuviese disponible". (Johnston, 1981)

"El aprendizaje es un cambio inferido en el estado mental del organismo, que procede de la experiencia e influye de forma relativamente permanente en el potencial del organismo para la posterior conducta adaptativa" (Tarpy y Mayer, 1978)

Tanto los conceptos de ontogenia, como los de experiencia y conductas adaptativas nos llevan a la idea de que el animal forzosamente debe tener experiencia durante su vida para adquirir el aprendizaje necesario que le asegure su adaptación individual y su evolución como especie. Pero si observamos a algunos insectos vemos como, en un solo día, nacen se aparean y mueren. ¿Dónde están la experiencia y el aprendizaje que les hace aptos para que su especie no se extinga? ¿Realmente es necesario el aprendizaje para sobrevivir en nuestro planeta? ¿Acaso no hay especies que han sobrevivido millones de años sin adquirir, durante su vida, ningún tipo de aprendizaje?

Como verán, la definición de aprendizaje queda coja si no introducimos el concepto que la completa respecto al organismo en cuestión: “animal perteneciente a especie altricial”. Estas especies son aquellas en las que los individuos necesitan de cuidados parentales y en las que su periodo vital es lo suficientemente prolongado para que puedan adquirir experiencia. Las otras, precociales, no llegan a conocer a sus progenitores, su periodo vital es efímero y además, no necesitan ningún tipo de aprendizaje para sobrevivir. Sus capacidades innatas les bastan para afrontar las exigencias que le impone el espacio ecológico en el que habitan y además, responden a mecanismos desencadenantes innatos que son estímulos que provocan la respuesta adaptativa.

El perro, perteneciente a especie altricial posee, igual que nosotros, su propia capacidad de aprendizaje y su conducta obedece a una compleja interacción entre lo innato o filogenético y lo aprendido durante su vida u ontogenia. En este punto se introduce la dicotomía entre lo innato y lo experimentado o aprendido y para juzgar si la conducta que observamos en nuestro amigo es de uno u otro tipo podríamos decir que una conducta será innata cuando el individuo que la ejecuta ha sido aislado desde el nacimiento y es capaz de realizarla aún cuando lo colocamos en un contexto diferente.

Una vez definido el aprendizaje vemos que esta capacidad podemos verla desde dos enfoques distintos: -Como desarrollo de conductas manifiestas adaptativas -Como concerniente al conocimiento adquirido

El primer enfoque de aprendizaje hace referencia a las conductas observables en un animal. El hecho de que observemos a un lobo derribar a una presa y matarla nos indica que ese individuo ha aprendido correctamente la conducta compleja de caza.

La manifestación conductual del aprendizaje es importante para la supervivencia y para la adaptación. Lo que cualquier animal haga es de suma importancia porque es la conducta y no su conocimiento, lo que constituye su estrategia de adaptación.

Desde el segundo enfoque podemos considerar el aprendizaje como la transición desde el estado de ignorancia al de conocimiento. Para el humano es fácil comprender este aspecto porque, desde pequeños, se nos ha inculcado la cultura general pero los animales, con capacidad de aprendizaje, también poseen conocimientos. Los perros conocen su territorio, saben como llegar a las fuentes de recurso utilizando puntos de referencia y por donde les puede llegar el peligro. El problema para nosotros, a la hora de observarlos, es que no siempre se comportan de forma que revelen estos conocimientos y las reglas por las que los han adquirido.

De lo expuesto deducimos que el reto que plantea la investigación del aprendizaje animal es averiguar, con exactitud, que conocimiento ha adquirido un animal y las reglas por las se adquiere este conocimiento.

Desde tiempos antiquísimos ya se formulaban teorías relativas a las fuentes de conocimiento. Así, Platón aseguraba que el conocimiento en los animales era innato, Aristóteles se decantaba por la experiencia como única forma de obtenerlo y posteriormente, Descartes separó, en conceptos mutuamente excluyentes, el instinto animal de la razón humana.

Fueron Paulov y posteriormente Thorndike quiénes basaron sus teorías sobre el aprendizaje en la adquisición del conocimiento por medio de la asociación de ideas.

La teoría en la ciencia del aprendizaje y el adiestramiento.

Para que una teoría o método sea apta o fiable se deberá ajustar a estos criterios:

1. Debe ser susceptible de verificación. Sus conceptos internos, abstractos, han de relacionarse con el mundo exterior mediante principios puente de tal forma que podamos verificar esos conceptos de forma objetiva.

2. Una buena teoría es simple y no entorpecida por constructos que resulten innecesarios para explicar los datos disponibles.

3. Debe poseer generalidad, es decir, proporciona una descripción unificada de un conjunto de hallazgos y fenómenos diversos.

4. Será una teoría productiva. La teoría ayuda a generar nuevas predicciones y orienta a la investigación futura.

Además de lo expuesto, es imprescindible aplicar a la teoría el método científico en el que, a partir de una hipótesis, se emiten una o varias predicciones que, de cumplirse, apoyarán la hipótesis. Luego, y como es de rigor, habrá que contrastar las predicciones para finalmente convertir la hipótesis en tesis.

Demostrar una teoría lleva muchos años de preparación científica del investigador y muchos años de comprobación de nuestro trabajo. Los que nos hemos sometido a un tribunal de suficiencia investigadora tenemos la profunda convicción de que enunciar una nueva teoría o método no es solo fruto de nuestro trabajo sino el de multitud de precursores que hacen avanzar la ciencia a pequeños pasitos y sin “grandes inventos”

Veamos, en un pequeño resumen, las distintas clases de teorías que han desarrollado los psicólogos experimentales y los etólogos aplicados.

Teorías cognitivas

Se denominan teorías teleológicas porque definen y describen el fin u objetivo hacia donde se orienta la conducta. Los sujetos se comportan de acuerdo con un fin aunque aún cuando la forma de la conducta pueda variar. Si observamos a un perro perseguir a un conejo decimos que el perro tiene un objetivo – atrapar al conejo – aunque los detalles de la conducta pueden ser muy complejos como zigzaguear, saltar vallas o simplemente, ladrar.

En esta teoría se especula con que el perro posee una representación interna del acto de atrapar al conejo, es decir, que puede “concebir” hacerlo. Tolman en 1932 fue uno de los que adoptó esta teoría del aprendizaje.

Teorías mecanicistas

Explican la conducta no en función de los objetivos, sino en función de los mecanismos que subyacen a estos procesos. La conducta está mediatizada por varios mecanismos de los que, si conocemos su naturaleza, podemos predecir y comprender la conducta. Estos mecanismos pueden ser estructuras neuronales, sistemas neuroquímicos o circuitos neuronales. Hull en 1943 formuló una hipótesis por la cual la conducta estaría determinada por una gran variedad de mecanismos entre los que destacaban: el impulso y el hábito.

Teorías del análisis de la conducta

La conducta se selecciona por los resultados que obtiene. Esta teoría entronca con la selección natural y en ella, la característica de la especie varía de un individuo a otro. Las conductas son variables y el ambiente selecciona la adecuada y más adaptativa. Por tanto, estas son seleccionadas de entre todas las demás. Uno de los seguidores más importante de estas teorías fue Skinner.

Las teorías de los seguidores de Skinner se ajustan al concepto de la capacidad que tienen los individuos aptos para modificar su conducta a tenor de la influencia de los agentes externos.

La pregunta obligada ahora es: ¿Cuál de las aproximaciones teóricas es la correcta? Ninguna de ellas es necesariamente incorrecta sino que cada una aporta un lenguaje y una perspectiva distinta para la comprensión de los fenómenos del aprendizaje.

Procesamiento cognitivo complejo

En el adiestramiento del perro utilizamos los procesos del aprendizaje implicados en el condicionamiento pavloviano e instrumental además de procesos de orden superior como: -Discriminación -Memoria  -Generalización

Fernández y Churc (1982) demostraron que las ratas y palomas pueden contar e incluso, medir el tiempo. Por una inferencia lógica, el perro como mamífero evolucionado también lo hace con los relojes internos implicados en el tiempo y en la cuenta.

Según Lea (1984) para demostrar que un animal tiene un concepto de nivel superior hemos de mostrar que no está procesando solo los rasgos físicos de los estímulos. Aunque todavía no se ha obtenido la evidencia necesaria para su comprobación, otros estudios posteriores hacen prometedora la teoría de Lea.

 Los estudios de Wright y Delius (1994) llevan a la conclusión de la capacidad del animal para la igualación y la singularidad.

Un largo etcétera de investigadores han llevado a cabo estudios sobre la capacidad de los animales como el perro, la rata, la paloma o el primate no hominoideo, para realizar procesos como la inferencia, analogías o regla lógica de transitividad.

Verán ustedes que, como decíamos antes, una teoría novedosa es muy compleja de cuadrar y conlleva muchos años de trabajo y la aplicación de un método científico lo más aséptico y minucioso posible.

La realidad es que, para formarse como adiestrador, deberíamos ser conscientes de las capacidades que, aunque suponemos en el perro, no sabemos encuadrar en su potencial de especie. Entiendo, por otro lado, que tampoco es necesario pasar largos años de nuestra vida formándonos en Psicología, Etología, Biología o Veterinaria. Para eso están los científicos investigadores de los que debemos extraer la ciencia necesaria para conseguir el mejor adiestramiento, en el menor tiempo posible y con la mejor relación educador-educado.

Lo que no es necesario en absoluto, es la tendencia a la cada vez más frecuente aparición de métodos prodigiosos diseñados por supuestos expertos en Psicología canina, Etología o vaya usted a saber que disciplina que, aunque se imparta en las universidades, parecen haber sido diseñadas en la barra de un bar por señores que evidentemente no han pisado un claustro universitario. Demos al César lo que es del César y al perro, lo que necesita: un adiestrador formado, con ética, paciencia y cariño por esta impresionante especie.


 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Mi Perro tira de la Correa con fuerza

Para que no tire, la correa no debe tensarse nunca más.
La simplicidad muchas veces es la clave de las cosas.
Cuando sintamos tensión de la correa, por siempre, automáticamente, en cualquier momento, acercaremos el perro a nosotros lo suficiente para que la correa se destense de nuevo. No daremos un tirón al perro. Lo acercaremos a nosotros, lo que importa es que no se vuelva a repetir la sensación para el perro de que tira de nosotros, y la correa se mantiene tensada.
La tensión de la correa apoyándose en el collar lesiona la tráquea y provoca instintivamente mayor tensión muscular general en la dirección opuesta (es decir, hacia delante). Debemos poner en nuestras cabezas la imagen de que cuando se tensa la correa, lo acercamos a nosotros para destensar (siempre, en todo momento), y esto con el tiempo acaba sucediéndonos automáticamente. Quiero poner especial énfasis en este punto: Dejo claro que no es un tirón, es hacer contrastar la diferencia de sensación corporal en el perro, entre estar tirando de la correa, y estar parado con la correa destensada (no hay sensibilidad en ningún lugar de su cuerpo).

Por tanto, empezamos suprimiendo un importante elemento condicionante: la sensación corporal general.
Esta deberá ser una premisa seguir por siempre, si queremos hacer de nuestro perro un animal que no tira de la correa.

Habitualmente, lo que ocurre es que esto no se puede empezar a intentar en muchos casos de buenas a primeras, sin antes conseguir enseñarle a que empiece a retenerse caminando con la correa destensada. Si mantuviésemos siempre esta idea en la cabeza, el perro no tiraría nunca, en ninguna situación. Simplemente se acostumbraría a mantener en el lugar más largo de la correa, sin tirar, porque sabe que a partir de ese punto le vuelven a acercar. Ahora bien, igual deseamos que camine junto a nosotros.

Concepto “Giro en U”.
La idea es bien sencilla. Si tú tiras de la correa, yo giro, volviendo sobre mis pasos. Tantas veces como haga falta.
Con este movimiento simple adquirimos una gran serie de recursos que nos facilitan el trabajo enormemente: Aumentamos motivación, interés por la recompensa, evitamos la distracción enormemente, “creamos” situaciones que permiten reforzar, y es ideal para los perros que tiran de la correa fuertemente, incluso para potenciar la atención hacia nosotros. Existen varias premisas básicas e importantes de cumplir “a rajatabla”.
- No importa el collar, porque no se manipula la correa (nunca tira, siempre destensada). Sirve cualquier elemento: halti o ronzal, fijo, dinámico, cualquiera… pero si es un petral, que sea un Gentle Leader, con movimiento dinámico de “abrir-cerrar” (el giro del perro se inicia en la cabeza, y el petral fija al perro por el cuerpo, aunque se podría utilizar si es un perro que atiende perfectamente a la voz y nos sigue mediante esas señales).

- La correa debe ser medianamente larga. Yo utilizo siempre que puedo las de “adiestramiento” (correa de 1,80 o 2 mtrs., con mosquetones en las dos puntas, y diferentes anillas en el centro), creo que todos las conocemos. Un buen largo de correa nos proporciona más espacio para parar y esperarlo cuando giramos. Más espacio para movernos sin tener que manipular la correa.

- El escenario, con las menores distracciones posibles, hora tranquila, lugar tranquilo. Tiempo de la actividad, unos 10 minutos (la regla es: dejarlo cuando empiece a bajar la motivación, después de unos ejercicios conocidos y profusamente reforzados).

- La tensión de la correa, siempre nula (excepto en algunos poquísimos momentos, que explicaremos).

-No podemos parar cuando vamos en línea recta (el perro no puede decidir pararse a oler, rascarse, o lo que sea). Únicamente podemos parar brevemente (unos pocos segundos) en el momento de efectuar el giro sobre nuestros pasos, mientras intentamos convencer al perro, con la voz y mostrándole el refuerzo (señales gestuales y auditivas), de que nos siga. Si aún así no lo hace, empezaremos a andar llevándonos con nosotros al perro, ofreciéndole la recompensa (fijando la posición retrasada), para que ande más deprisa y así se destense sola la correa nuevamente. -Nunca damos refuerzo si el perro no está por detrás de nosotros.

Explicación de la técnica: Si tú tiras, vas delante. Si yo giro 180 grados, te quedas detrás.
Esta simplicidad me permite reforzar esta posición mientras camino después de girar en U (el perro está atrasado) proporcionando pequeños pedacitos de comida continuamente mientras se mantenga detrás. La “meta mental” no debe ser “caminar paralelo a mi pierna”, al menos no por el momento, ha de ser “camina atrás de mí” (ese comportamiento es el que reforzaremos). Cuando no tire de la correa ya moldearemos una posición más exacta (con las patas delanteras en paralelo a nuestras piernas). Eso es muy sencillo modificando el lugar en el cual recibe el refuerzo, más adelante.

¿Por qué extingue el comportamiento de tirar de nosotros? ¿Por qué funciona?

1.- Supresión del condicionante: Sensación corporal totalmente diferenciada al no poder ejercer presión hacia delante, tirando de la correa. Se suprime la sensación (elemento condicionante) de tirar, por tanto la situación es nueva (está abierto a comprenderla y a adaptarse a ella).

2.- Aversivo sutil: La frustración de no poder ir donde quiere. El control de decidir nosotros el camino (aumento del valor jerárquico del guía, explicar profundamente esta expresión acerca de la jerarquía podría ser motivo de otro artículo).

Otra explicación más operante, igualmente válida: Sobrepasar nuestra pierna al caminar hacia adelante tiene el resultado final de un giro, por tanto, de no poder ir en la dirección que el perro escoge (ayuda a la extinción, no se auto-refuerza con un resultado beneficioso para el perro, llevarnos donde él decide). Escoged la que queráis, pero para mí las cosas no pasan por un único motivo, las dos me parecen ciertas en la misma medida.

3.- Refuerzo positivo: Asociar el refuerzo a la posición correcta (mantenerse atrás). No hacen falta mayores explicaciones. Sólo hay que repasar el condicionamiento operante. Es lógico entender que la recompensa permite y potencia que se repita esa situación.
Muchas veces, la imposibilidad de entregar refuerzos en perros que estiran continuamente no nos permite iniciar la actividad con éxito.
Girar en U nos permite cuándo decidir nosotros el instante en que el perro quedará en una posición de poder ser reforzado.

El detalle de la actividad.

Empezamos a caminar con el perro en la izquierda. Si queremos, le damos una orden verbal en el momento de empezar a caminar, pero esto es optativo. Funciona igual aunque no digamos absolutamente nada. El tira inmediatamente, giramos y esperamos brevemente a que nos siga. Este es el único momento en que la correa se tensa, para pararlo… debemos aguantarla para que pare y nos mire. Cuando sintamos en la mano que ha parado y no sigue tirando, dejamos ir un poco de correa para buscar la destensión de la misma manteniendo al
perro sin moverse), llamándolo y enseñando la recompensa. Cuando empieza a andar hacia nosotros empezamos a andar también y le ofrecemos la recompensa antes de que nos rebase. La cogerá, y volverá a estirar, la primera vez.  Tal vez la segunda también. Repetimos el proceso tantas veces como haga falta. O reforzamos o giramos, una vez tras otra.

Recordemos que el momento de girar en U nos lo marca el perro al rebasarnos (lo que sucede, lo decide él al rebasarnos, es una consecuencia de su comportamiento).
Si una persona externa fuera capaz de ir contando los pasos que andamos en línea recta antes de girar en 180 grados, veríamos los rápidos avances, repetición tras repetición. Observaríamos que cada vez podemos andar más metros en línea recta sin tener que girar en U.

Evidentemente, hemos de ir reforzando continuamente mientras el perro esté detrás nuestro, mientras caminamos, y dejaremos de reforzar justo antes que nos empiece a rebasar. Al principio, para el guía resulta ciertamente mareante, porque no puede mirar demasiado hacia delante. Debemos controlar todos los movimientos del perro y reaccionar ágilmente girando en U o reforzando, dependiendo de la situación. Podría ser que nos sintiésemos mareados en algún momento. Por tanto, elegid un lugar amplio y sin obstáculos. Os lo dice alguien que algunas veces ha estado a punto de golpearse en alguna farola mientras hace esto.

La práctica contínua.

Repetición a repetición, empezaremos a notar avances rápidamente. Enseguida notaremos que el perro asocia que si se mantiene por detrás de nosotros, recibe recompensas continuamente. Es una idea similar cuando trabajamos la inmovilidad. “Mientras no me mueva, me recompensan, por tanto, mejor no me muevo”. Es el momento de intentar alargar un poco el espacio entre recompensas.
Y entonces podemos incluir otro concepto:
Generar atención. En todo este proceso, veremos que cuando el perro empieza a entender la actividad, nos mira más a menudo. Debemos de entender esta señal, como si nos estuviera pidiendo el refuerzo. Reforzar cuando nos mira, tantas veces como lo haga, y conseguiremos atención en la actividad. Retrasaremos la dispersión, evitaremos la distracción, y generaremos interés en el refuerzo. Por tanto, debemos tener continua atención para reforzar cuando nos mira y está caminando atrasado, especialmente. Moldearemos su interés en la orden.

Moldeando y Generalizando.

Mantenemos esta práctica unos 5-10 minutos diarios (antes de la dispersión por distracción) y repetimos la actividad al día siguiente, a la misma hora, en el mismo sitio. El tiempo de duración de la sesión, realmente lo marca la madurez del animal, entre otros aspectos. Hemos de ser especialmente sensibles para valorar su motivación constantemente, y acabar la sesión con un ejercicio fácil y muy recompensado.
Con el tiempo y las repeticiones, podremos alargar el tiempo en que podemos hacer esta práctica.
Cuando ya camine habitualmente sin tirar, junto a nosotros, alargaremos los espacios de recompensa sólo para elementos que deseemos moldear especialmente, como caminar exactamente en una posición, si lo deseamos, su atención constante, lo que deseemos.

Cuando ya lleve un tiempo ejerciendo la actividad a la perfección (en lo posible, y dependiendo de nuestro grado de exigencia en ello), podemos empezar a generalizar lugares y situaciones. Para ello, deberemos volver atrás en el tiempo de duración de la sesión, y conseguir el mismo resultado, repetición tras repetición, en otros sitios en los que aumentará su posibilidad de distracción de forma gradual.

Variaremos horarios, variaremos duración, variaremos distracción, e incluso variaremos la persona que lo guía. Todo esto hará más sólido el aprendizaje. Evidentemente, reduciendo drásticamente el tiempo de la sesión (por la incapacidad de concentrarse por un largo espacio) y aumentando el tiempo de generalización, este sistema es especialmente adecuado para los cachorros. Se puede aplicar perfectamente en animales de tres meses, cuando ya tienen las vacunas en regla, y esto se convertirá en su comportamiento habitual con la correa. Muchas veces, mucho más fácilmente que con perros adultos.

domingo, 20 de mayo de 2012

La Agresividad Entre Perros

Me he decidido a escribir este artículo a causa de que últimamente vengo observando que en los foros de perros en Internet, en la zona de Etología, cuando ponen algún post sobre agresividad entre perros cuando los propietarios están paseándolo, algunas personas que contestan los post manifiestan que es recomendable “la utilización técnicas aversivas”- castigo- y así como que “la castración es efectiva en el macho” para eliminar dicha agresividad. Quiero recalcar que la castración del animal no sirve absolutamente de nada si estamos ante una agresividad por miedo, por protección de recurso o territorial e incluso
intrasexual-ya que no la elimina del todo, como se verá más adelante- y la utilización del castigo menos aún para la modificación de la conducta agresiva.

Por todo lo anterior paso a explicar desde el punto de vista de la Etología Clínica lo que es la agresividad entre perros que no viven juntos, su diagnóstico, diagnóstico diferencial, pronóstico y tratamiento.

Hay cuatro diagnósticos y son los siguientes: la intrasexual, por miedo, territorial y por protección de recurso -ver punto 4-.

1) Aprendizaje de la agresividad.

Sabemos que la agresividad en el perro doméstico no es hereditaria, a  excepción dada del carácter miedo. Este es el responsable de una agresividad muy peligrosa cuando nuestro perro “cree o entiende” que su supervivencia está en peligro. 
La agresividad es una respuesta que cualquier ser vivo ofrece en situaciones que suponen una amenaza-o que son percibidas como tal- o ataque como consecuencia de un estímulo que lo desencadena-en este caso, otro perro o perra-. 
La conducta agresiva es una conducta de adaptación que, directa o indirectamente, beneficia al individuo. El acto agresivo en el perro doméstico es un comportamiento que la selección natural ha premiado y por lo tanto que ha evolucionando en pro de su supervivencia y reproducción. La agresividad no solo se basa en morder, sino también cuando el perro gruñe o enseña los dientes -desnudamiento de belfos-.

Hay que tener presente que los perros-y todas las especies- cuando toman decisiones lo hacen a tenor de una relación de costes/beneficios. Si los costes son mayores que los beneficios, ese comportamiento no se llevará a cabo, si por el contrario, los beneficios son mayores que los costes, esa conducta si se llevará  a cabo-los perros siempre están aprendiendo-

La agresión o conductas agresivas permiten al perro conseguir el control de la situación, reforzando la conducta y aumentando la probabilidad de que el perro escoja este modelo de conducta en situaciones comparables en el futuro y si es reforzada en muchas ocasiones-por condicionamiento instrumental u operante- será muy  difícil de modificar ese comportamiento. 
En los cuatro tipos de agresividad en los que nos encontramos, los perros  están aprendiendo en esas ocasiones mediante el condicionamiento de evitación y escape, ya que en todas las situaciones en que se acerca otro perro son tomadas como aversivas-condicionamiento de escape con la aplicación de refuerzo negativo-. Mediante la evitación, el animal aprende que puede interrumpir el estímulo aversivo y comienza a responder antes de que se presente el mismo, aprendiendo que las conductas agresivas son conductas de evitación muy efectivas.

En este caso, aparte de establecerse  rápidamente el condicionamiento de evitación también el mismo se hace  muy resistente a la extinción. 
Por lo anterior, no es de extrañar, que de ahí aparezca la posterior apariencia de la llamada agresión “impredecible” y “no provocada”.

2) Castigo de la agresividad.

El castigo está contraindicado en el tratamiento de estos problemas, ya que por muy aversivo que fuese el mismo, siempre lo será más el estímulo que desencadena la conducta agresiva en el animal. El propietario debe abstenerse de las reprimendas verbales, la fuerza físicapegarle tirones o someter al perro- y así como realizarle al perro comunicaciones agonísticas de intención-gesticular -. “No hay que castigar porque  se corre el riesgo de lesión”. Quiero recordar la Ley del Efecto de Thorndike: toda conducta premiada tenderá a repetirse y toda conducta castigada tenderá a “eliminarse y/o a derivarse hacia otra”.
Hay que tener presente que las conductas tensas o impredecibles-como son el castigo- pueden exacerbar el problema actual intensificando los comportamientos agresivos. Es más, castigar al animal  en presencia de otro perro puede reforzar la conducta agresiva –no suprimiéndola, sino intensificándola- por la asociación del animal con la experiencia aversiva condicionamiento de escape y evitación-. 

3) Diagnóstico Diferencial.

Según Manteca (2.003): “como en cualquier otro problema de comportamiento, resulta necesario, en primer lugar, descartar posibles problemas orgánicos y realizar, por lo tanto, una exploración general y un examen neurológico de  los animales. Además, es recomendable determinar los niveles plasmáticos de T4 y TSH para confirmar o descartar un posible problema de hipotiroidismo-pudiendo éste actuar como factor agravante de la agresividad-”. 
También la agresividad por miedo se puede confundir con la agresividad territorial y viceversa. Para poder llegar a un buen diagnóstico  hay que ver los contextos en los que aparece, los perros a los que va dirigida y la postura del animal. En cuanto a la postura del animal sobre todo en la ofensiva, a veces esto no se suele cumplir ya que perfectamente podemos estar ante un perro que defienda el territorio con una postura corporal defensiva.

4) Diagnóstico.

* La agresividad intrasexual se da frecuentemente en machos adultos- que ya han  alcanzado la madurez sexual- y hacia otros machos adultos, ya que es una conducta sexualmente dimórfica, siendo la postura de agresividad ofensiva la que adopta el animal. Generalmente suele pasar cuando los perros van atados con la correa ya que los mismos se ven incapacitados para tener una interacción más libre. También es más visible en razas pequeñas sobre todo hacia las grandes y esto es debido a las comunicaciones de intención. Este tipo de
comunicación es deshonesta-el perro puede ir de farol, te voy a atacar y voy a resistir mucho, cuando en realidad el perro no piensa resistir tanto-. La señales deshonestas suelen utilizarlas normalmente los individuos menos fuertes e inseguros y las mismas como han sido exitosas han evolucionado en el Canis familiaris-solo lo que está en los genes produce adaptación-.

* La agresividad por miedo se da indistintamente en machos y hembras de cualquier edad a causa de que el carácter miedo tiene una heredabilidad del 40-50%. También puede  venir por una mala socialización o experiencia traumática que haya tenido el animal. La postura es de agresividad defensiva, aunque a veces no está tan clara, y puede dirigirse hacia algunos perros en concreto-de un tamaño, de un color- o hacia todos y la agresividad   puede ir acompañada de ladridos intensos. 
También estos perros suelen evitar el contacto-retrocediendo- y pueden atacar  en última instancia-aunque no estén acorralados-.

Un factor determinante de la intensidad de la respuesta de miedo sería el rango de percepción sensorial del individuo-por  ejemplo, un grado de sensibilidad corporal muy alto-. 
* La agresividad territorial puede ser más frecuente en machos, aunque se da en  los dos sexos y es normalmente cuando otro perro intenta entrar o se acerca a su territorio. También se puede dar el caso en que un perro intente acercarse en la calle-ya que hay perros que llevan consigo su territorio y el mismo sería una zona específica vigilada por el animal-. La postura del animal es ofensiva. Un agravante de esta agresividad se puede comprobar en perros que viven permanentemente confinados en un lugar  o si están siempre atados. Hay que tener presente que el territorio es muy valioso para el animal ya que en el mismo se lleva a cabo el acceso a fuentes de recurso, se evita la depredación y se extienden sus genes.

* La agresividad por protección de recurso se suele dar cuando nuestro perro protege a toda costa algún recurso, como la comida, juguetes e incluso a la persona que es considerada como su propietario. La agresividad normalmente va dirigida  hacia animales de ambos sexos y así como de diferentes edades-cachorros, jóvenes, adultos o veteranos-. 

En cuanto al tema del propietario, dicha agresividad suele suceder cuando el mismo saluda o acaricia a otro perro delante del suyo-los mal llamados “celos”-. Esto algunos perros no se lo suelen tomar muy bien a causa de que ven al perro-saludado o acariciado- como a un rival que en ese momento le está quitando la atención y cercanía de su propietario-siendo este un recurso muy valioso por el que vale la pena competir-, por lo que hay que tener un poco de vista e intentar evitar estas situaciones de riesgo.
También este tipo de agresividad la podemos ver en  madres que la dirigen hacia sus cachorros-una vez destetados- bien protegiendo la comida o juguetes, pero esto ya entraría dentro de la educación de los mismos. 
Personalmente dejaría hacer a la madre su cometido de educadora excepto en el caso en que la misma sea demasiado agresiva y pueda lesionar a sus cachorros.

5) Tratamiento.

En la agresividad intrasexual el tratamiento consiste en la castración del animal y en unas sesiones de adiestramiento para ejercer un mayor control del perro durante el paseo. Según Mertens (2.002): “castrar a los machos, se dice que reduce o resuelve la agresión hacia otros perros fuera del hogar en un 50-60% de los animales (Neilson et al, 1.997)”, pero si hay un aprendizaje de la conducta puede seguir continuando las agresiones. 

El tratamiento de estos cuatro tipos de agresividad se basa en reducir el estímulo que induce las conductas agresivas hasta tal punto que el animal no reaccione. Esto se consigue con el contracondicionamiento y  buscamos que el perro efectúe una conducta durante el acercamiento de otro perro que sea incompatible con una respuesta de agresividad-gruñidos, desnudamiento de colmillos o mordedura-, disminuyendo por tanto esta. 

Esto se consigue mediante un programa de adiestramiento consistente en la desensibilización sistemática. La misma consiste en exponer al perro  a estímulos a un nivel muy bajo de exposición, controlando la distancia, duración y distracción para que el animal no experimente una respuesta sensibilizada, y de este modo se le permite al mismo habituarse a la intensidad de la exposición.

En el tratamiento es imprescindible el adiestramiento del perro a Obediencia Básica para poder tener un control absoluto del animal, de lo contrario fracasaremos. Aconsejo que se le realice las siguientes órdenes: sentado, echado, junto, llamada, quieto y “NO”-que utilizaremos como orden de bloqueo-. También se le  enseñará la orden de suelta-por si llegara a morder a algún animal-, aunque al perro no se le puede dar ninguna oportunidad de que intente atacar o morder. Para ello el perro deberá ir atado y llevará un  bozal-también se puede utilizar un Halty- durante los ejercicios de modificación de conducta. 

Una vez tengamos al perro adiestrado en Obediencia,  debe exponerse al animal a las situaciones que desencadenan la agresividad. El propietario debe interrumpir los primeros síntomas de agresividad mediante una orden de bloqueo-comando NO- o respuesta incompatible -por ejemplo, la orden de sentado- y una vez se haya interrumpido el comportamiento, inmediatamente hay que recompensar  con comida, caricias o juego las respuestas no agresivas. 

En el caso de la agresividad territorial, hay que empezar desde las zonas periféricas-la agresividad en el perro es menos intensa- hasta llegar al núcleo del territorio-la agresividad en el perro es más intensa-.

También es muy importante, que no se recompense jamás al animal intentando
tranquilizarlo-ni verbalmente, ni con caricias, ni miradas- cuando se muestra agresivo ya que esto  reforzaría la conducta, con lo que la misma tenderá a repetirse. 

Personalmente prefiero no utilizar una distracción  cuando el animal se muestra agresivoenseñarle una pelota-, a causa de que estaremos reforzando esa conducta. Por ejemplo, un perro está enseñándole los dientes a otro y el propietario le enseña la pelota-¡mira lo que tengo!-. El perro en ese momento aprende que el desnudamiento de colmillos va unido a la pelota-que es un refuerzo-. Es preferible cortar la agresividad-orden de bloqueo- y premiar seguidamente con la pelota.

En el caso de que nos encontremos ante una pelea entre dos perros, los propietarios deben abstenerse de disolver personalmente  la misma por  el riesgo de sufrir una mordeduraagresión redirigida- ya que agravaría el problema ya existente, es decir, tendríamos una agresividad entre perros y otra hacia el propietario, dificultando el tratamiento de modificación de conducta-ya que habría que aplicar  dos terapias-.
Las mismas deben interrumpirse mediante orden de bloqueo o respuesta incompatible pero para eso es imprescindible tener un buen control del animal.
Sería bueno estimular al perro tanto física como mentalmente. La estimulación física del animal mediante la realización de ejercicio físico  aumenta los niveles de serotonina en sangre y lo relaja, a la vez que le permite desarrollar su conducta exploratoria, lo que le equilibra física y mentalmente. Para la estimulación mental del animal se pueden utilizar juguetes interactivos para que el animal esté entretenido, los kongs u otros específicos-como los puzles de Nina Ottosson-. 
También sería muy importante realizarle al perro la inhibición de la mordida para que así desarrolle una “boca blanda” y evitar lesiones graves. 

Sin inhibición del mordisco, socialización o habituación  MORDISCO NO INHIBIDO+DIENTES+AMENAZA PERCIBIDA = MORDISCO DAÑINO  -  Con inhibición del mordisco, sin socialización o habituación MORDISCO INHIBIDO+DIENTES+AMENAZA PERCIBIDA = MORDISCO NO DAÑINO  -  Con inhibición del mordisco, socialización y habituación
MORDISCO INHIBIDO+DIENTES+NO AMENAZA PERCIBIDA = NO MORDISCO

6) Pronóstico. 

El pronóstico depende de varios factores, siendo los generales para todos los tipos de agresividad los siguientes:
- la edad que tenga el animal. No es lo mismo que le pase a un cachorro o perro joven que aun perro que ya es adulto-ya ha llegado a la fase de madurez sexual-, es decir, ya ha fijado los patrones de comportamiento. 
- la experiencia y aprendizaje que ha tenido el animal en este tipo de agresividad. Cuanto más aprendizaje y experiencia, peor pronóstico.
- la duración del problema. Cuanto más tiempo, peor pronóstico.
- la actitud del propietario en lo referente a la habilidad y la predisposición para  trabajar con el perro.
- Si el perro tiene una Obediencia Básica, tiene mejor pronóstico

Aparte de lo anterior, también tendríamos:

En la agresividad por miedo el pronóstico es variable y también depende de estos tres factores:
- si es por la falta de contacto con otros perros durante el periodo sensible de socialización, tiene peor pronóstico. 
- si es por una causa traumática, tiene mejor pronóstico.
- la respuesta de animal al miedo. Hay que tener presente que tanto el miedo como el estrés dificultan el aprendizaje. Cuanto más intensa sea la respuesta peor pronóstico. 
En la agresividad por protección de recurso, también el mismo es variable y depende de este factor: 
- el valor que tenga para el animal el recurso. Por ejemplo, si es la comida puede que sea difícil de corregir.

Miguel Ángel Signes Llopis.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La llegada de un perro al hogar, consejos utiles.

Antes de llevarte a tu futuro perro a su nuevo hogar, prepara a tu familia para su llegada. Todos deben involucrarse para definir espacios, cuidados y responsabilidades, además de reglas no sólo para el perro sino para la familia también. Por último, todos en la familia pueden y deben hacerse partícipe de la preparación del hogar. Tener una casa a prueba de perros significa que éste no encuentre nada que le resulte peligroso, dañino o que le pueda afectar negativamente, ya sea a su salud, bienestar o comportamiento.

• Todas las habitaciones, incluso el baño, deben estar cerradas. Por lo general tu perro no debería tener acceso a las habitaciones sin ti y de la misma manera que supervisarías un niño, no está de más supervisar a tu perro siempre, sobre todo si es un cachorro o lleva poco tiempo viviendo contigo. Los productos del baño, incluyendo las medicinas, deben estar en el botiquín.

• No permitas que tu perro entre a la cocina sin ti. Hay todo tipo de productos en la cocina. Los utensilios, sobre todo los cuchillos, le podrían causar mucho daño al perro. Gran parte de la comida para humanos, como las cebollas y tu postre favorito, el chocolate, es peligrosa para los perros. 

 Tu casa está llena de productos potencialmente tóxicos para tu perro y tienen que estar fuera de su alcance. Los productos de limpieza, los anticongelantes, aceites y químicos, y los demás productos caseros deben estar guardados.

• Guarda todo lo que no quieres que muerda: los zapatos, artículos de ropa, juguetes de los niños, los cables eléctricos, objetos de piezas pequeñas que el perro se pueda tragar, entre otros. Si encuentras a tu perro mordiendo algo, intercámbiaselo por otra cosa de valor para él, como un juguete. No lo regañes o lo hará cuando no estés presente. Intenta no dejar cosas en el medio que él pueda morder.

• Los artículos de vidrio o cerámica, o cualquier otro artículo que se pueda romper, deben estar fuera de su alcance. No sólo perderías un objeto valioso para ti; tu perro también se podría hacer daño.

Si tienes un jardín, tu perro debe ir solamente cuando estés con el. Hay muchas plantas que podrían envenenar a tu perro. El crotón, el tulipán, la difenbaquia y el filodendro son algunas de las plantas tóxicas. Lo mejor sería que no tuvieras estas plantas en tu jardín, pero si las tienes en éste o en los alrededores de tu casa, mantente al tanto de que tu perro no las ingiera.

En caso de que lo haga y su comportamiento se note distinto o que tenga diarrea o vómitos, consulta al veterinario. Es necesario educar al perro, sin gritarle o castigarlo, para que no mastique las plantas.

• Si tienes piscina, cúbrela. Tu perro no debe tener acceso a ésta sin ti, ya que se podría ahogar. Lo mejor es que además de cubrirla, le enseñes a tu perro a nadar y, dependiendo de la raza, colócale un chaleco salvavidas para enseñarle. Siempre debes vigilar a tu perro cuando salgan a la piscina.

• No permitas que el perro se autopremie. Tú como dueño debes decidir cómo y cuándo premiar al perro y los premios deben ser delicias, juegos, paseos u otra recompensa creativa. Pero cuando un perro consigue algo para jugar o con lo que se puede entretener, como un zapato para morder o el control remoto de la televisión, se premia por su propia cuenta. Si tienes todo en orden esto no sucederá.

• Utiliza una jaula para tu perro. Ten un jaula adonde él se pueda recluir cuando quiera estar solo. Si tienes un cachorro que aún no está educado para saber qué no debe morder, lo puedes colocar en la jaula siempre que haya utilizado el baño. La jaula también se utiliza para viajar con el perro y para la educación higiénica.

martes, 8 de mayo de 2012

Mi perro me vuelve loca...

Llevar una mascota a casa de cualquier procedencia implica un contrato con el animal para proveerle comida, agua, refugio, adiestramiento y compañía. El perro está más que deseoso de cumplir con su parte del trato, porque sabe de dónde viene la comida. Los perros han sido compañeros de los humanos por miles de años; junto con los instintos y conductas que lo hacen un canino, cada cachorro nace con una afinidad hacia la vida en una familia humana.

El contrato se pone tirante cuando las expectativas que tienen los humanos sobre el perro difieren de la realidad. Para prevenir problemas, la apuesta del mejor de los propietarios, es considerar que su cachorro o su perro adulto tienen el potencial de ser la compañía perfecta, bajo las circunstancias correctas - y entonces pueden comenzar a orquestar esas circunstancias.

En este punto, no importa si el perro viene de una fábrica de cachorros o de un criador acreditado, de una tienda minorista o de la hermana del jefe o de la hembra que solo tendrá una camada; los dueños deben construir el lazo humano-animal con el perro que ya tienen, no con el que desean tener. Entonces, olvide el pasado. Use el origen del perro para explicar su comportamiento, no como una excusa para ignorar los problemas hasta que sean insuperables. Un cachorro proveniente de una tienda de mascotas puede ser difícil de enseñar a ser limpio en la casa o puede ser hiperactivo, pero una vez que llegó a su casa, es importante que usted entienda como ocuparse de esta conducta. Un Golden retriever criado en el campo o el Springel Spaniel pueden tener una iniciativa de trabajo que lo vuelve loco, pero si el perro es suyo, entonces es SU responsabilidad tratar esta conducta.

Reconociendo el potencial

Cada perro se comporta de acuerdo a su componente genético. Esta tendencia genética puede ser deducida de sus ancentros -raza pura o mestizos- y debe ser adecuado a través de adiestramiento y las oportunidades de comportarse como la naturaleza pretende. En otras palabras, un Basset Hound o un Dachshund puede que no sea un buen compañero de trotes, pero cualquiera de ellos puede ser un encantador perro para la casa, estupendo para paseos en el parque, bueno para rastrear y divertido para que un niño lo lleve a participar en competencias. Por otro lado, un revoltoso Labrador Retriever o un Dálmata puede ser difícil de manejar por un niño y difícil de mantenerlo en el jardín, pero ambos son sensibles al ejercicio diario, un consistente adiestramiento en obediencia y una disciplina firme. El truco es estar alerta a las posibilidades, aún si usted está desanimado a que Toby sea un tornado de energía (casi siempre destructivo) y Snoopy preferiría echarse en el sofá en vez de acompañarlo a practicar bicicleta.

El potencial genético es solo una parte de la fórmula. Cada perro tiene también un potencial de comportamiento; potencial que puede ser moldeado con un adiestramiento firme y consistente. Afortunadamente, los perros son moldeables, ellos pueden ajustar con firmeza y consistencia comenzando hoy, aunque no hayan tenido experiencia alguna en el pasado. El período de ajuste puede ser duro, pero los resultados hacen que valga la pena.

Qué hacer ?

Entonces, ¿cómo traducir todo para tener un perro bien educado que reúna las expectativas familiares? Primero, usted tiene que ajustar un poco esas expectativas para adecuarlas a la personalidad y carácter propio del perro. Luego usted tiene que abordar cada problema seriamente, quizás yendo tan lejos como para hacer una lista de lo primero que hay que tratar y las alternativas para hacerlo.

Por ejemplo, si Boby no ha sido adiestrado para ser limpio en casa y muerde los tobillos, ambos serios problemas, intente una solución que le ayude con las dos conductas. Una jaula puede ayudar. Alimentarlo en la jaula, luego sacarlo a su lugar para hacer sus necesidades. Use una palabra o frase que él aprenderá a asociar con hacer sus necesidades en el sitio correcto, como "al baño" o "haz tu asunto". Cuando él tiene éxito, elógielo y déle un premio especial como trocitos de pollo o queso.

Si él no hace sus necesidades en 5 minutos, llévelo de vuelta adentro y póngalo en su jaula por 10-15 minutos, luego inténtelo otra vez. Nada de juegos hasta que lo logre. No le permita correr por toda la casa hasta que ya esté entrenado en hacer sus necesidades en su sitio.

Cuando él pellizca los tobillos, diga un fuerte "¡NO!" tómelo y póngalo en su jaula por 10 minutos. Si persiste en esa conducta, repita el proceso.

Comience el adiestramiento en obediencia ahora mismo, e insista en que toda la familia participe. Aunque participar en clases de adiestramiento puede ayudar, no siempre es necesario si usted está determinado y tiene un buen libro como ayuda. Carol Lea Benjamin tiene 2 libros escritos para perros rescatados, pero son apropiados para adiestrar a cualquier perro y cuestan baratos. Los títulos son "The chosen puppy" y "Second hand dog" (*ambos disponibles en inglés). El libro de Job Michael Evans, "The evans guide to housebreaking your dog" (*disponible en inglés) también ayuda a construir un lazo con su perro y de esta forma resolver otros problemas de conducta. El libro de Karen Pryor "No lo mates.. enséñale" (disponible en español; titulo en inglés "Don't shoot the dog") da a conocer una nueva tendencia en adiestramiento positivo motivacional, moldeando una conducta deseable más que castigar las conductas indeseables. Puede encontrar docenas de otros libros en librerías, así usted probablemente encontrará uno que reúna sus notas y su filosofía de adiestramiento.

El adiestramiento en obediencia establece efectos sobre el perro y le da la oportunidad de reencauzar su centro. Si Boby responde a "sienta" y "echate", usted puede utilizar estos comandos para calmarlo y evitar que mordisquee los tobillos, que ocurre cuando está agitado. Si "Toby" obedece "sentado-quieto" antes que usted abra la puerta, es menos probable que lo deje afuera después del gato del vecino o la pelota de los niños.

 La hiperactividad

Razas y mestizos con altos niveles de energía pueden ser tan destructivos como dañinos. Pointers, retrievers, perros de caza, terriers, coonhounds y muchas otras razas tienen una firme y psicológica necesidad de estar ocupado. Si usted no les da algún trabajo que hacer, ellos encontrarán uno, y es altamente probable que usted no esté muy contento con eso.

Los perros activos necesitan juguetes, paseos diarios, tiempos de juego, y otras oportunidades para quemar su energía. Frisbees, pelotas de tenis, Buster cubes, juguetes Kong, etc., todos ayudan, tanto como jugar con otros perros. Hacer al perro parte de la vida diaria de la familia ayuda también; en vez de encerrarlo en una jaula o habitación cuando usted atraviesa la puerta, llévelo con usted. Hacerlo parte de las actividades familiares le da algo que hacer y esperar con , lo hará más responsable de una buena conducta.

Cuando usted no puede llevarlo consigo asegúrese que tenga algo de ejercicio antes de dejarlo solo en la casa y que tenga cosas entretenidas por hacer para mantenerlo ocupado cuando usted se va. Un Buster Cube llenado con media taza de comida para perros guardada de su desayuno y un juguete Kong rellenado con pellets o galletas humedecidas con mantequilla de maní o miel, son grandes favoritos. Cada cierto tiempo él sacará la comida de los juguetes, se cansará tanto y se dormirá. Usted volverá a su casa con los muebles intactos, y su perro no temerá verlo llegar por esa puerta.

Si su perro es destructivo, vea de cuantas maneras puede mantener su hogar a salvo. Encerrar al perro, recoger el basurero, poner trampas de ratón bajo una capa de papel de diario en la mesa o el sofá, rocíe las superficies con algo amargo o una mezcla de agua y vainilla, o ponga una reja para niños en las puertas. Si él es muy dañino, vea de cuantas maneras usted se las puede ingeniar para mantener su cordura y comenzar a apreciar su naturaleza cariñosa. Enséñele a echarse en su propia alfombra y quedarse ahí, juegue con él en pequeños esfuerzos varias veces al día, incorpórese a clases de obediencia y competencias para aprovechar su fuerte lazo con un miembro de la familia, o juegue a "esconder la golosina" y "busca el juguete" para mantenerlo ocupado.

 Tranquilidad y paciencia

Cambiar las conductas inapropiadas de una mascota requiere paciencia, persistencia, consistencia, sentido del humor, paciencia y sentido del humor. Y paciencia.

Lo primero que debe arrojar por la ventana es la idea que el perro aprenderá automáticamente lo que usted quiere que aprenda. Deje atrás el mito de que el perro entiende intuitivamente que es lo que quiere decir "no", "sienta" "quieto" "ven aquí" y otras ordenes. El perro puede ser un experto leyendo el lenguaje corporal y como comunicar su estado de ánimo a los humanos y otros perros, pero él no es bilingüe. Canino, el sabe; español, no.

Lo primero que hay que hacer es conectar una acción con una palabra. "Siéntate" para una persona generalmente significa "inclínate y coloca tu trasero en una silla", pero "siéntate" para un perro no significa nada hasta que es conectado con una conducta. Tanto si usted le enseña la conducta primero, como en el adiestramiento con clicker, y luego le agrega la orden, o le enseña la palabra mientras usted guía al perro a la posición, usted todavía tiene que enseñarle y reforzar que "siéntate" SIEMPRE significa "baja tus cuartos traseros hasta el piso". Significa lo mismo en el auto como en el living, lo mismo en el jardín como en la puerta de entrada, lo mismo cuando usted está solo en casa como lo hace cuando tiene invitados a una fiesta.

Cambiando las expectativas

Estudios han mostrado que el fracaso de un perro en reunir las expectativas de sus dueños, pone al animal en un alto riesgo de ser entregado a un refugio canino. Si el perro que usted tiene se vuelve en el perro que usted particularmente no quiere, cambie sus expectativas y así podrá disfrutar sus buenas características y mejorar o ignorar las malas. Si él es tele-adicto y usted quería un compañero de excursión, adquiera otro perro que satisfaga esa necesidad y disfrútelos a ambos. Si él es un alborotador, tiene un carácter activo que ponga a prueba su paciencia, juegue con él, haga su casa a prueba de perros y enséñele algunos modales. Si él es demasiado atrevido o muy tímido o ladra demasiado o es dominante con algunos miembros de la familia, compre un libro o busque la ayuda de un adiestrador. Únase a él, se alegrará de haberlo hecho.
Por: Norma Bennett Woolf

lunes, 7 de mayo de 2012

La educación del cachorro

Cuando usted ve una clase para cachorros, es muy fácil quedar fascinado con la vista de cachorros felices y obedientes respondiendo sin correa a ordenes verbales y señales con las manos para venir, sentarse, caminar junto y echarse-quieto, que uno tiende a olvidar la principal razón para demorar el inicio de las clases de cachorro.

Un programa para cachorros realmente efectivo comprende adiestramiento de la conducta y adiestramiento del temperamento junto a la alternativa de hacer un trabajo de obediencia. El ingrediente más vital es el adiestramiento del temperamento - proporcionando un foro educacional para que el cachorro aprenda habilidades sociales, desarrolle la confianza y la comunicación social para tener una amistosa relación con otros perros y especialmente con personas. A los cachorros se les debe permitir jugar con otros cachorros y perros y disfrutar numerosas interacciones positivas con una amplia variedad de personas, especialmente niños y hombres.
La socialización debería ser siempre la principal directiva de cualquier programa de educación del cachorro, en donde las clases comprenden un grupo de dueños de perros formando un círculo en el piso con cachorros teniendo un muy buen momento de juego en el centro, o entretenidas habilidades de obediencia realizadas sin correa en el medio de una continua sesión de juego.

La Obediencia

El adiestramiento en obediencia es necesario para que los dueños puedan controlar la posición corporal de su perro, diferentes situaciones y actividades. Algunas formas de adiestramiento funcional en obediencia son necesarias para todos los perros, no importando en que etapa de la vida estén. Ciertamente, todos los aspectos del adiestramiento en obediencia pueden ser alcanzados efectivamente en cualquier etapa de la vida del perro, pero suele ser más fácil, más rápido y más entretenido adiestrar al perro cuando es un cachorro. De cualquier manera, a pesar de la facilidad del adiestramiento temprano, no debemos olvidar que la obediencia es solamente la razón secundaria para asistir a las clases de cachorro. Aún así, el modelo de cachorro sin correa y con buen control verbal, es ideal cebo para animar a los dueños a inscribir a sus cachorros en clases que adicionalmente ofrecen lejos una más urgente modificación de conducta y todo lo importante del adiestramiento del temperamento. Esto no les gusta a muchos dueños de perros que tienen mucha prisa en inscribir a su cachorro en una clase de adiestramiento anti-agresividad e inhibición de mordida.

El Comportamiento

Una conducta del perro puede ser modificada en cualquier etapa de su vida, aunque cuando el perro es más viejo, el trabajo es mucho más difícil. Generalmente es mejor atajar el problema de conducta en un principio; modificar la conducta del perro antes que un potencial problema eduque sus cabezas de chorlito, o antes de que un problema incipiente se vuelva uno verdadero. Sin suficiente guía (modificación de conducta), el perro se abandonará en improvisar su búsqueda de terapia ocupacional para pasar las largas horas cuando se queda solo en casa. Y sin duda los dueños juzgarán las improvisaciones de su perro no muy aceptables. Aún, después de todo, la expresión inapropiada de sus conductas normales se volverán una parte integral de su rutina diaria, esto es, las conductas se volverán hábitos - malos hábitos.

Esto es injusto para ambos, el perro y el dueño, porque por el resto de la vida del perro, no hay duda que el dueño frecuentemente se irritará con su comportamiento y por lo tanto, será frecuentemente castigado. Además, para reeducar al perro con malos hábitos bien establecidos, es necesario primero eliminar el mal hábito antes de readiestrar al perro. Por ejemplo, llevar al perro a abandonar el hábito de ladrar durante 10 años es equivalente a convencer a una persona a renunciar a 40 años de hábito de fumar.

Tiene mucho más sentido educar al perro cuando es un cachorro ya que habitualmente no se refuerza a sí mismo por ladrar excesivamente. Un ingrediente vital para cualquier clase para cachorro involucra la educación de los dueños sobre cómo prevenir comunes y predecibles problemas de conducta - como enseñar a sus perros alternativas apropiadas y aceptables para sus comportamientos caninos normales, esto es: qué objetos puede morder, donde hacer sus necesidades, donde hacer hoyos, cuando ladrar, cuando saltar y cuando estar activo, etc. En particular esto es esencial para dirigir inmediatamente cualquier problema incipiente de conducta que surja en clases, siempre a expensas de retrasar enseñarle como andar con correa y sentarse.

De hecho, la maestría en las habilidades de obediencia puede esperar en favor de los problemas de conducta, el tiempo se va rápidamente. Por ejemplo, más que permitir que el cachorro ladre y ensordezca a todos en clases por 6 semanas (esto es, sentando un precedente para el perro que irrita en forma crónica a sus dueños y engendra la cólera de sus vecinos por el resto de su vida), durante la primera semana de clases, enseñe al cachorro el "Sshhshhh" por progresivos períodos cada vez más largos de tiempo. Es muy útil educar al dueño sobre como enseñar a su perro a callarlo por su cena.

Igualmente, los problemas de suciedad en la casa deberían ser tratados en clases de inmediato; no pierda tiempo dando explicaciones, el dueño debe aprender muy de prisa - hay un error. y se da la instrucción de reprimenda "¡Fuera!" - todo en menos de 1 segundo. Una sola palabra le da a entender al perro, "estas haciendo algo mal y puedes rectificarlo haciéndolo afuera". "¡Buen perro!" Ahora, a limpiar. Los problemas de higiene en casa, se presentan especialmente como un aterrador prospecto. No por el pequeño charco que dejó el cachorro en el suelo, sino porque un pequeño desorden del cachorro en las clases de adiestramiento es usualmente el precursor de muchos miles de desordenes en proporciones de un perro adulto en la casa. Si el perro ensucia la casa, establece una buena oportunidad de ser relegado al patio, donde, por supuesto comenzará a mordisquear cosas, hacer hoyos, ladrar y escapar para aliviar el aburrimiento de su solitario confinamiento, con lo cual sus dueños encontrarán que su perro es malo e intentarán encontrarle un nuevo hogar.

Ayuda tener en mente que los problemas de conducta, aún el simple problema de hacer sus necesidades dentro de la casa, efectivamente mata más perros que cualquier virus o bacteria. Si la presentación de problemas de conducta del perro no se resuelve inmediatamente, con toda probabilidad el perro puede no estar mañana para poder enseñarle a caminar junto y a sentarse.

El Temperamento

A diferencia del adiestramiento de obediencia y modificación de conducta, el adiestramiento del temperamento debe ser visto en el contexto del desarrollo y debe ser completado durante la etapa de cachorro. La clave es la intervención preventiva; retrasarlo es completamente absurdo. Las medidas preventivas son sencillas, eficientes, eficaces, prácticamente no requieren esfuerzos, y es incluso agradable, mientras que en la mayoría de los casos, el tratamiento de problemas de temperamento en perros adultos consume mucho tiempo, es muy difícil y a menudo, demasiado peligroso.

Tal como es posible criar un perro que haga una puntuación perfecta en el ring de competencia y nunca rompa un sentado-quieto, es posible criar un perro con un temperamento perfecto - un perro que nunca pelea y nunca muerde. Naturalmente una buena raza es esencial, pero por sí misma, una crianza selectiva no es suficiente. Puntajes perfectos y "quietos" muy confiables son el producto de un buen adiestramiento. De la misma manera, los perros tienen que ser adiestrados para no pelear con otros perros y adiestrados para nunca morder a las personas.

El temperamento de cada perro necesita ser modificado en cierto grado - moldeado para ajustarse al estilo de vida de sus dueños. Todos los perros son diferentes: algunos carecen de confianza, mientras que otros son demasiado avasalladores, algunos son haraganes y otros demasiado activos, algunos son tímidos y reservados, fríos, asociales o antisociales, mientras que otros son demasiado amistosos o desordenados. Las personas tienden a olvidar que un perro doméstico no es domesticado hasta que haya sido adecuadamente adiestrado y socializado. Si el perro no es socializado y no ha aprendido la inhibición de mordida, entonces el así llamado perro doméstico (de cualquier raza), es mucho peor que un animal salvaje.

Los programas para cachorros que promueven una temprana socialización, un ambiente social muy enriquecedor y adiestramiento del carácter con el generoso uso de juegos de adiestramiento, más comida, juguetes y premios, son la única solución factible para tratar problemas de carácter. Si los dueños dan a sus cachorros suficientes oportunidades para jugar con otros cachorros y perros, la mayoría de los potenciales problemas entre perros se tratarán por sí mismos. Los cachorros virtualmente se adiestran ellos mismos para ser amistosos y sociables.

Un perro socializado jugará mucho más con otros perros, más que esconderse o pelear. Efectivamente, el miedo que predomina en gran parte de los perros adultos es virtualmente inexistente después de unas clases de socialización para cachorros. Por supuesto, hasta un perro adulto bien socializado tendrá ocasionales errores. Al respecto no hay mucha diferencia con las personas. Hay muy pocas personas que pueden decir honestamente que nunca han perdido el control, nunca han tenido una discusión y nunca han agredido físicamente a otra persona (usualmente un niño o un cónyuge) en un momento de enojo. Por otro lado, muy pocas personas han lastimado seriamente o matado a alguien. Así como es casi imposible encontrar perros (especialmente machos) que nunca pelean, es absolutamente normal encontrar perros que saben como resolver sus diferencias sin agarrarse, en efecto, sin siquiera hacer contacto con sus dientes o derramar sangre.

Estas habilidades sociales deben ser adquiridas tempranamente mientras el perro es un cachorro. La principal razón de los juegos entre cachorros es aprender a inhibir la fuerza de su mordida y desarrollar bocas blandas, antes que sus mandíbulas desarrollen el poder de infligir serios daños. El juego también permite a los más jóvenes aprender el contexto apropiado de los elementos de su completo repertorio conductual. Un perro inadecuadamente socializado carece de confianza en sus interacciones sociales, mostrándose temeroso y mordiendo, o con muy machos gruñidos y manifestaciones sexuales como evidencia de problemas de apareamiento, una pequeña camada, problemas maternales, etc.

Los cachorros, sin embargo, requieren una guía humana considerable para prevenir el desarrollo de miedos y agresividad hacia las personas. Los dueños son simplemente reacios a aprender como desensibilizar al perro de potenciales amenazas y situaciones provocantes como, proteger objetos (por ejemplo: el plato de comida o los huesos), con extraños, niños, o durante una inocente (pero no deseable) caricia y abrazo, o un manejo aversivo (dolor) y restrictivo.

Resumiendo, las clases para cachorros son esenciales para educar a los dueños sobre como enseñar a sus cachorros a inhibir la mordida - a inhibirla sistemáticamente, primero la fuerza de su mordida (hasta que toda la presión sea eliminada) y en segundo lugar, la incidencia de la mordida (que por ahora es solamente abrir la boca). Cuando nos enfrentamos con potenciales problemas como la agresión hacia las personas, es prudente tener varias líneas de defensa; como mínimo, un programa de intervención dual:

1. Intentar desensibilizar al cachorro de cada imaginable provocación potencial; y

2. Enseñar al cachorro a inhibir tanto la fuerza como la frecuencia de su mordida.

Así, aparecerán situaciones para las cuales no hemos probado adecuadamente al perro, (por ejemplo, puede ser un pequeño "Batman" que salta sobre el abdomen del perro o apretar su cola con la puerta del auto); el perro ha sido al menos socializado con niños, ha sido expuesto a una variedad de situaciones extrañas, ha sido desensibilizado a un manejo doloroso y en general sabe que no debe morder, pero si lo hace. un perro con una buena inhibición de mordida apenas romperá la piel, eso si llega a hacer contacto con la piel del todo.

Existen muchos ejercicios de desensibilización y para ganar confianza - en mi libro "Preventing Agression" están descritos y algunos están demostrados en mi video de Adiestramiento para Cachorros SIRIUS. La mayoría de los ejercicios se basan fuertemente en el adiestramiento utilizando comida como señuelo-recompensa, siendo el mejor método cuando trabajamos con perros temerosos y agresivos. Desafortunadamente, a menudo al comenzar el adiestramiento del temperamento, es contraproducente premiar o acariciar al perro cuando está frecuentemente asustado o molesto por voces y contacto de extraños. Irónicamente, éstas han sido con frecuencia la causa de los problemas en primer lugar.

Descripción de un ejercicio: alimentación manual. Dando manualmente la porción inicial de la cena del perro, éste aprende a disfrutar la compañía humana alrededor de su plato de comida. Aprende a tomar su comida delicadamente (inhibición de mordida) y aprende el "¡deja!" o "¡espera!" (muy útil también en la enseñanza de la inhibición de mordida) y el "¡toma!". Inicialmente, el perro es adiestrado para que no toque su comida por intervalos de tiempo cada vez mayores, y siempre se le permitirá tomarla. Una vez aprendido, el dueño tiene la opción de prohibir con la orden "¡deja!", que ahora significa que no lo toque en absoluto.

Existen numerosas aplicaciones de estos comandos: "¡toma!" anima a un perro temeroso a tomar su comida o juguete de un extraño. "¡Suave!" enseña al perro como tomar comida desde la mano de un niño desconocido, y como jugar con el gato o con un perro tímido. "¡Deja!" es útil para enseñar al perro a detener la mordida así como no tocar una gran variedad de objetos como, los pañales de bebé, el bebé, el conejo de pascua del vecino, un cuervo muerto, desechos fecales de procedencia desconocida, los insectos, un perro temeroso, o un enorme perro agresivo. Dr. Ian Dunbar

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