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martes, 8 de febrero de 2022

El Perro, el Bebé, el Niño y el Adolescente


 


El Perro, el Bebé, el Niño y el Adolescente


En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.


Todo Empieza Por La Comunicación


En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.


La Primera Infancia


Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.






La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.



Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.



El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.





Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.


Evitar Los Accidentes


Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.



A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.





Cuando el Niño se Hace Adolescente


Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.


El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro. 


Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.


Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto: psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

martes, 25 de febrero de 2020

¿ Los Perros son celosos ?

Erik Farina 2014

Los perros pueden sentir celos frente a cualquier persona o animal que les pueda robar el protagonismo con sus dueños. Muestran una respuesta emocional ante la sensación de posible pérdida del sujeto u objeto deseado. Demuestran celos ante determinadas situaciones, pero por causas distintas a las personas, como la lucha por perpetuar sus genes. Y es que, en este sentido, personas y perros somos más parecidos de lo que creemos.

El origen de los celos caninos radica a menudo en un cambio de roles, para un perro que funciona de manera muy mimado, cuesta entender ese inesperado cambio de roles cuando deja de tener la atención anterior a la llegada del nuevo miembro de la familia.

Se pueden distinguir varios tipos de celos:

SexualesSe supone que los perros no sienten celos por amor, como les ocurre a las personas, pero sí hay disputas por conseguir relaciones sexuales con la hembra. Ello se debe a un instinto ancestral para perpetuar los genes, como forma de dejar su huella.

Celos por atención: Es una manera de llamar la atención de los perros frente a la llegada de algún extraño a casa o cuando hay un nuevo miembro en la familia. Reclaman la atención de sus dueños frente a la nueva situación. Perciben que se les dedica menos tiempo y se sienten inseguros.

Celos con el bebé: Si el recién llegado es un bebé, hay que dejar que el perro sacie su curiosidad con él. Le puede oler y lamer, como medio para ayudar a que acepte a este nuevo miembro. Para el perro, el bebé ocupa el último lugar en la llegada familiar, pero está por delante del animal.

La correcta socialización es muy importante para que el perro se sepa relacionar y compartir espacio con personas y otros animales. No obstante, la relación entre niño y perro debe estar supervisada siempre por un adulto.

El perro debe estar pendiente de sus dueños y no al contrario. Los perros saben cómo captar la atención de sus dueños, pero hay que enseñarles que no tienen lo que demandan cuando ellos quieren, sino cuando sus dueños consideran que es el momento adecuado. El perro tiene que adaptarse a los nuevos cambios y necesidades del bebé, pero los dueños deben intentar equilibrar el cuidado del bebé y del perro, que necesitará sus tres paseos diarios, atención veterinaria, cariño y juegos.

Celos y socialización correcta

En caso de que sea un animal quien llega a casa, si el perro está bien socializado, podrá asimilar mejor que otro le robe protagonismo. Para que así sea, ha tenido que aprender desde cachorro a jugar con otros congéneres, salir a la calle y compartir juguetes, como la pelota. Si está acostumbrado a que otros perros vengan de visita a su casa, se tumben en su cama, beban de su plato y se relacionen con sus dueños, habrá mucho camino recorrido para lograr una buena aceptación del nuevo perro.

Cuando llega un animal nuevo a casa hay que dejar que se organicen entre ellos y establezcan una socialización que les resulte más adecuada. En ocasiones, intentamos arreglar u organizar la situación entre los perros, pero lo estropeamos.

El sentimiento de los celos en los perros se asemeja bastante al de las personas. Su comportamiento social se parece al nuestro en muchos aspectos. En torno a los celos pueden detectarse comportamientos conflictivos porque las reacciones de algunos perros debido a los celos son imprevisibles. El perro puede sufrir una pérdida de contacto con la realidad y se descontrola. Cuando finaliza el episodio de celos, muestra un comportamiento normal, e incluso cariñoso, como si no hubiera ocurrido nada. Un ataque de celos puede tardar en repetirse meses o años.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

martes, 26 de noviembre de 2019

El Perro, el Bebé, el niño y el adolescente


En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.

Todo Empieza Por La Comunicación

En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.

La Primera Infancia

Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.

La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.

Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.

El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.

Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.

Evitar Los Accidentes

Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.

A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.

Cuando el Niño se Hace Adolescente

Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.

El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro.

Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.

Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Jade Una Pastor Alemán Salva A una Bebé Abandonada

Jade una Pastor Alemán descubrió a una Bebé abandonada en un parque de Birmingham y su dueño habló sobre el increíble rescate de su perro y dijo: "Estábamos en el lugar correcto en el momento adecuado."

Roger Wilday, de 68 años, caminaba con su perra Jade una Pastor Alemán, en Stechford, cuando inexplicablemente corrió hacia los arbustos, y luego se acostó junto a lo que parecía una bolsa abandonada, y se negó a regresar a junto de él.

A medida que Roger se acercaba, se daba cuenta de lo que su perra fiel había descubierto, era una bebé recién nacida, que ahora lleva el nombre de su salvadora de cuatro patas, Jade.

Roger dijo:'' Me acerqué y vi una bolsa de una tienda, entonces vi que se movía. Pensé que era una bolsa con gatos, pero luego vi sus pequeños brazos y la cabeza, y la Bebé empezó a llorar.''

Roger corrió a la casa cercana de un amigo y marcó el número de emergencia, y luego se apresuró a regresar para recoger a la Bebé. El descubrimiento dramático tuvo lugar el jueves por la tarde.

Él dijo: "Creo que no voy a tocar nada, porque si me pongo a ensuciar y vienen los forenses ... Yo simplemente no quiero obstaculizar su trabajo.

Los policías me dijeron que estaban en camino y me pidieron ir a recogerla y llevarla fuera del parque''.

Momentos más tarde, siete coches de la policía y una ambulancia llegaron al lugar de la escena, fuera de la carretera de Stuart.

Roger, desde Yardley, dijo: "Se llevaron a la Bebé de mis brazos y la pusieron directamente en la ambulancia. Entonces tuve que mostrarle a los agentes de policía el lugar donde la encontré''.

La Bebé fue llevada al Hospital Heartlands, donde el personal le pusieron el nombre de Jade en honor a su héroe después de que la salvara.

La fidelidad de Jade de nueve años de edad, está recibiendo una atencion especial adicional de Roger y su esposa Catherine, que tiene cinco nietos, como Eliza, que nació hace poco más de dos semanas.

Catherine, de 65 años, dijo: "Jade nuestra Pastor Alemán, no había encontrado nada antes. Ella debió de oír el llanto del bebé, ya que estos perros tienen muy buen oído, además de que es muy aficionada a nuestros nietos.

Cada vez que oye su nombre ella gime. Ella ama a los niños''.

Y agregó: "Estoy muy contenta de que las enfermeras le pusieran el nombre de Jade a la niña Bebé, estoy muy orgullosa de ella.

No es una cosa típica el poder encontrar a un bebé, pero eso es justo el tipo de cosas que podría suceder a Roger. Él es ese tipo de persona. Él se preocupa por todo el mundo ".

La niña Jade está siendo supervisada en todo momento por los pediatras, mientras la policía continúa la búsqueda de su madre.

Roger y su esposa también están esperando para poder reunirse muy pronto con la niña. '' Estamos a la espera de escuchar a la policía si podemos verla'', dijo.

El inspector jefe Ian Green, de la Policía de West Midlands, dijo que las consecuencias de que su perra Jade no hubiera descubierto a la niña Bebé podría haber sido grave.

La Bebé tuvo la suerte de haber sido encontrara cuando ella tan siquiera llevaba un par de horas a la intemperie, podría haber tenido consecuencias fatales'', dijo.

Afortunadamente, ahora sabemos que está a salvo y bien , y nuestra prioridad está mucho más ahora en la búsqueda de su madre para garantizar su seguridad.

Todavía estamos dispuestos para escuchar a los testigos, en especial a cualquiera que haya visto a alguien con una bolsa de la tienda de juguetes The Entertainer. O a cualquier persona que pueda tener información que nos lleve a identificar a la madre "

Están solicitando a cualquier persona con información que puede llamar a la policía.
Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino)


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martes, 10 de septiembre de 2013

El Perro con el Bebé, el niño, el adolescente

En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.


Todo Empieza Por La Comunicación


En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.


La Primera Infancia


Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.

La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.


Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.


El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.

Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.


Evitar Los Accidentes


Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.


A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.

Cuando el Niño se Hace Adolescente


Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.


El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro. 

Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.


Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com


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