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sábado, 28 de abril de 2012

Controlar los ladridos de su perro solo cuando sea necesario.

El ladrido es un tipo de vocalización canina que fue desarrollado por y para el hombre. Algunas subespecies de lobos rara vez ladran.

Sin embargo, en la medida en que el lobo se hizo compañero de aventuras del hombre, se privilegiaba cada vez más en ellos el que ladraran y dieran señales de alarma ante la presencia de intrusos en los asentamientos humanos. Por lo tanto, el ladrido es un rasgo en la conducta de los caninos, que ha sido heredado y ha cambiado en diferentes razas de trabajo.

Por ejemplo, los caninos cazadores y sabuesos como los beagle y los terriers fueron seleccionados excepcionalmente por los diferentes tipos de vocalizaciones que emiten al cazar. Los perros de guardia se utilizan sobre todo por su conducta de acecho y ladrido para ahuyentar a otros.

De acuerdo con esto, debemos tener en cuenta que el ladrido es una característica racial que puede ser redirigida, pero no eliminada. Por ello, es determinante asesorarse de un especialista para escoger una raza que se ajuste a las condiciones de la vivienda del humano.

Tipos de ladrido

Existen diversos tipos que, al igual que en el humano, varían según su tono (de grave a agudo), siendo el grave un ladrido de mayor peligrosidad; su frecuencia (las vocalizaciones rápidas y cortas denotan mayor urgencia), y volumen (que indican el nivel de excitación y ansiedad del canino), y todos ellos van acompañados de expresiones posturales que refuerzan la intención del canino.

 Se emiten ladridos de amenaza para evitar la proximidad de otro individuo; de alarma, para anunciar algún extraño; de cohesión, que buscan la comunicación territorial con otro animal que no pueden ver; de demanda, que buscan la atención de su manada, y los ladridos de ansiedad, sobre todo cuando se quedan solos, entre otros.

Por otra parte, es de vital importancia determinar la causa del ladrido para poderlo manejar adecuadamente. Cuando a través de técnicas de adiestramiento, castigos u objetos de control, como collares antiladridos, se busca eliminar las vocalizaciones sin identificar su causa, se puede aumentar el problema, la ansiedad y hasta desencadenar la agresividad.

Vocalizaciones excesivas

Por lo general, estas están determinadas por el nivel de jerarquía que el canino percibe de su grupo familiar. Para evitarlas, es necesario implementar un programa integral de modificación de conducta, sobre todo cuando la vocalización se acompaña de gruñidos o ansiedad extrema (cuando se queda solo) o se han agotado los recursos sin ningún resultado. Es conveniente consultar a un profesional en el área.

Situaciones comunes

Si el ladrido se manifiesta especialmente en presencia del propietario, es porque el perro busca llamar la atención. Es un error corregirlo, gritarle o golpearlo, pues esto sería reforzar su conducta. Lo mejor es usar la técnica de evitación: cuando ladre, el propietario se retira inmediatamente y le quita el contacto. Esto solo funcionará si el canino es premiado tan pronto guarde silencio.

En la calle, cuando en presencia de uno de los propietarios en particular, el perro les ladra a otros caninos o a las personas, es porque ha desarrollado un ritual de comportamiento creado para llamar la atención de su dueño. Por ejemplo, si el propietario cada vez que ve acercarse a otro perro inmediatamente se pone ansioso y le habla al suyo para que se tranquilice, ya le está dando señales de alarma para que aumente su ladrido. Lo mejor es ignorar a los otros perros.

El sonido del timbre de la residencia y las visitas también pueden ser motivo para que empiecen a ladrar.
Para evitar que pase, lo mejor es guardarlo hasta que entre la persona y solo debe liberarse cuando esté tranquilo y en silencio.

sábado, 21 de abril de 2012

Mi cachorro no para de ladrar.

El cachorro que no cesa de ladrar puede querer llamar la atención de forma excesiva, por lo que no se le debe evitar, sino educar con cariño y refuerzos positivos.

No es extraño que un cachorro de perro ladre: es la forma que tiene de comunicarse. No obstante, conviene aprender a tranquilizar al can que ladre de forma excesiva. Lograr que se calme no es difícil si se tienen en cuenta algunos consejos: hay que ignorar al cachorro ladrador que intenta llamar la atención del dueño, evitar el contacto visual con él y separarse si ladra de forma compulsiva.

¿Qué significa el ladrido del cachorro?

Los ladridos son el modo en que el cachorro se comunica con el dueño. No obstante, el exceso de ladridos que caracteriza a algunas crías de perro puede tener distintos significados. En ocasiones, el pequeño solo intenta llamar su atención. Es normal que se sienta desubicado en su nuevo hogar, ya que aún no cuenta con las herramientas sociales que precisa y que adquirirá con los meses. Usted es su punto de referencia.

No todos los lamentos del cachorro, sin embargo, se explican como una llamada de atención. En ciertas ocasiones, los ladridos continuados del cachorro pueden ser la señal de que está aburrido y precisa juegos o actividades divertidas para entretenerse, lógicas por su corta edad.

Aprender a calmar a una cría de perro ansiosa es relevante, ya que los nervios pueden hacer que un cachorro se descontrole con mayor facilidad. El estrés de los neonatos aumenta a menudo las posibilidades de que el can sufra algún accidente indeseado, fruto de su falta de control y atención.

Ignorar al cachorro ladrador que intenta llamar la atención

Cuando un cachorro ladra con el fin de acaparar su atención de forma continuada, en general, es recomendable ignorar este comportamiento. Prestarle la atención desmesurada que solicita la cría, a menudo, deriva en una cada vez mayor exigencia y dependencia de atención. En consecuencia, el estrés y la ansiedad del can aumentarán.

Un cachorro que recibe una atención excesiva puede desarrollar el síndrome de la ansiedad por separación. Una cría muy dependiente, que siente un apego excesivo por su dueño, sufre cuando se queda sola en casa. Esto se conoce como ansiedad por separación: la mascota ladra de forma compulsiva, puede destrozar muebles en casa, e incluso, hacer sus necesidades en sitios no apropiados para llamar la atención.

El cachorro demasiado dependiente puede pasarlo mal cuando llega el momento de separarse de su dueño. La mascota, por un lado, se muestra muy cariñosa y sociable con la familia: el perro es un animal de manada. Pero cuando el apego es excesivo, este aprecio desproporcionado puede transformarse en una dolorosa y poco saludable falta de autonomía. "La ansiedad por separación es un trastorno de conducta que se observa en algunos perros al ser separados de sus propietarios", explican desde la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA).

Evitar el contacto visual con el cachorro ladrador


Retirar por completo el contacto visual a su cachorro ladrador es una forma de impulsarle a que desarrolle su necesaria autonomía.

Es normal que pueda parecer complicado no prestar la atención que la ansiosa cría solicita de nosotros. No se sienta culpable: conviene no olvidar que trabajamos para hacer de ese cachorro un perro autónomo más feliz.

Recuerde, asimismo, que es importante no hablar a su cachorro cuando ladre de forma compulsiva. Para ello, es esencial esperar hasta que nuestra cría de perro se haya tranquilizado y hayan cesado sus ladridos nerviosos. Entonces, conviene acariciar al cachorro y proponerle juegos y caricias para que se relaje.

Separarse del cachorro que ladra de forma compulsiva

Una vez que la cría de perro comienza a ladrar de un modo excesivo, suele funcionar tratar de alejarse de ella. Espere unos minutos o el tiempo que el can precise para calmarse. Es entonces el momento de volver a acercarse y acariciarlo como recompensa.

También sirve ofrecer al cachorro, una vez que hayan cesado los ladridos, algún premio comestible: se intenta que aprenda a relacionar sus buenas conductas con ciertos refuerzos positivos. La paciencia y la constancia son fundamentales para que el perro lo asimile de manera correcta. Siempre hay que tender hacia el refuerzo positivo y no hacia el castigo.

Consejos

-Recuerde que los ladridos son el modo que utiliza el cachorro para comunicarse con usted.
-En ocasiones, el pequeño solo intenta llamar su atención: es normal que se sienta desubicado en su nuevo hogar, ya que aún no cuenta con las herramientas sociales que precisa y que adquirirá con los meses. Usted es su punto de referencia.
-Aprender a calmar al perro ansioso es relevante, ya que los nervios pueden hacer que un cachorro se descontrole con mayor facilidad.
-Cuando un cachorro ladra con el fin de acaparar su atención de forma continuada, es recomendable ignorar por completo este comportamiento.
-Retirar del todo el contacto visual a su cachorro ladrador es una forma de impulsarle a que desarrolle su necesaria autonomía.
-Recuerde que es importante no hablar a su cachorro cuando ladre de forma compulsiva.
.-Una acción efectiva consiste en alejarse del perro y esperar unos minutos hasta que se calme. Entonces es el momento de acercarse y acariciarlo como recompensa.