sábado, 5 de enero de 2013

Siguiendo la pista del lobo ibérico

Durante siglos los lobos, y en especial el lobo ibérico (Canis lupus signatus), han sido perseguidos por el ser humano. Maltratado, envenenado, cazado, y ahuyentado, este mamífero que tanto protegió Félix Rodríguez de la Fuente ha sobrevivido en la Península Ibérica, pero sigue siendo un gran desconocido. Es hora de conocerlo mejor.

Pese a las constantes amenazas que acechan al lobo ibérico, especie endémica a la Península Ibérica, este mamífero mantiene sus hábitos en un territorio cada vez más limitado por el ser humano. Como cualquier carnívoros se alimenta de lo que caza y lucha por su territorio.

Según un estudio publicado recientemente en la revista Animal Behaviour, los lobos son capaces de tomar decisiones para seleccionar los sustratos en los que depositar sus marcas fecales. “Perciben su entorno y seleccionan aquellas especies que son menos abundantes en el medio, porque son las que más llaman a atención de otros individuos, sobre todo de lobos de otras manadas en los límites territoriales”, señaló Isabel Barja, autora del estudio e investigadora en la Universidad Autónoma de Madrid. Las distintas marcas indican el estatus social, el estado reproductor, y el estado emocional, entre otros. “Una misma señal tiene muchas funciones”, afirma la investigadora.


Comportamiento y características del lobo

La investigación, que ha sido la primera en llegar a estas conclusiones, demuestra que los lobos seleccionan, diferencian, y perciben, nada es cuestión del azar. “Depositan marcas fecales en las plantas porque retienen mejor los olores. Realza además el componente visual de la señal y aumenta la probabilidad de que ésta sea detectada por otros congéneres, y que la señal sea más efectiva”, recalca la experta, quien añade que es “muy importante a nivel cognitivo”.


El comportamiento del lobo refleja la sensibilidad que le suponen los cambios en su hábitat, sobre todo al ser un animal muy territorial. “En muchas zonas se tienen a limpiar y eliminar la vegetación de los caminos. Como los lobos se desplazan por pistas forestales y por cortafuegos, y si en esos eliminamos todos los sustratos que tienen para marcar, alteramos el comportamiento de ese animal”, alerta Barja.

La fragmentación de los territorios no es la única amenaza del lobo ibérico. “El lobo fue, es, y será un animal perseguido por el hombre, apreciado en el medio urbano, pero odiado en el medio rural. Esto va a seguir siendo así, sobre todo por los conflictos con la ganadería”, lamenta esta experta en ecología del comportamiento del lobo. 


El lobo ibérico cruza la barrera de la amenaza

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el lobo está catalogado en España como ‘casi amenazado’. En “el norte del Duero es especie una cinegética (de caza), y en el sur es una especie en peligro de extinción”, advierte Barja. En el resto del mundo, la preocupación es menor. Aunque no se ha realizado censo alguno de los lobos en la Península Ibérica durante los últimos años, algunos científicos consideran que existen entre 750 y 2.000 adultos reproductores.

“El censo del número absoluto de lobos es francamente difícil, de manera que las cifras disponibles se refieren a estimas resultantes de contabilizar manadas y asumir un número medio de integrantes para cada una”, declara a la plataforma de noticias Sinc José María Fernández García, investigador para el Instituto Alavés de la Naturaleza. En la actualidad “la situación es bastante desconocida. No existen estudios peninsulares desde hace muchos años”, a la espera de se establezca una metodología universal para su análisis y catalogación, las cifras de las que se tratan son del último censo en 1985.


En la Sierra de la Culebra (Zamora) existe la mayor densidad de lobos de Europa occidental. “En la Sierra Morena andaluza existe un núcleo demográficamente débil y en regresión, es decir, amenazado”, señala Fernández García. El lobo se enfrenta también a la caza ilegal, y “a otras amenazas que se conocen menos, pero están ahí”, como la endogamia en zonas de alta densidad y territorios muy pequeños. “Aquí los grupos son muy grandes y los animales tienen pocas posibilidades de dispersarse porque todo está ocupado”, informa Barja.

¿A qué otras amenazas se enfrenta el lobo ibérico?

Aunque en las poblaciones del norte ibérico (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja y Castilla y León) el lobo “no corre el riesgo de desaparición a corto plazo”, según el experto, el control por caza debe mantenerse en niveles moderados y evitarse el furtivismo “para que las poblaciones se mantengan en el tiempo”.

A la caza se suma el conflicto secular con la actividad ganadera que estimula “una persecución más o menos constante”, afirma el investigador, "se podría mitigar con la adopción de medidas preventivas y compensatorias" .

Sin embargo, por ahora el conflicto no se resuelve. El lobo ibérico parece no desprenderse de la imagen de “lobo feroz” adquirida a lo largo del tiempo. Pero la realidad muestra que es un mamífero ibérico que lucha por sobrevivir en territorios cada vez menos salvajes. ¿Para cuándo una segunda oportunidad?


Por: Adeline Marcos/Sinc - Mundo-Geo.es

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