lunes, 16 de diciembre de 2013

El Estreñimiento en los Perros y en los Gatos.

El estreñimiento puede ocurrir en los perros y en los gatos, y se define como una defecación infrecuente, incompleta o que resulta con dificultad con el paso de heces duras y / o secas. Esto por lo general conduce a la distensión durante la defecación y, en algunos casos, las mascotas no son capaces de tener una evacuación intestinal durante algunos días. Si no se trata durante un período prolongado de tiempo, los intestinos pueden llegar a estar gravemente e irreversiblemente estirados, haciendo que se pierda la elasticidad y la capacidad para expulsar las heces. Cuando esto sucede, la afección se denomina "megacolon".

El estreñimiento puede producirse por varias razones. Se puede desarrollar por cualquier enfermedad que interfiere con el paso de las heces a través del colon. Por ejemplo, un problema médico subyacente, como las glándulas anales infectadas o con una fractura de cadera puede causar dolor a la defecación, lo que a su vez puede conducir al estreñimiento. Algunas mascotas pueden tener estreñimiento debido a la deshidratación debido a una enfermedad subyacente (por ejemplo, enfermedad de los riñones) o debido a un nervio o un trastorno muscular.

Tener sobrepeso y no hacer suficiente ejercicio pueden contribuir al estreñimiento, igual que los cambios en el medio ambiente o la rutina diaria, que puede hacer que un perro o un gato sean reacios a defecar.

Los factores dietéticos como la de no consumir suficiente fibra o la humedad pueden jugar un papel muy importante. Del mismo modo, si una mascota ingiere sustancias extrañas tales como el cabello, los huesos, basura, tela o piedras, puede conducir al estreñimiento. En particular, las bolas de pelo pueden ser una causa muy común de estreñimiento, sobre todo en los gatos de pelo largo.

Los medicamentos también pueden provocar estreñimiento. Por ejemplo, los antihistamínicos y los modificadores de la motilidad (por ejemplo, el Imodium) puede ralentizar los intestinos, lo que le resulta en aumento de la absorción de fluido en el intestino y el estreñimiento temporal. Paradójicamente, el uso excesivo de laxantes puede conducir a un empeoramiento del estreñimiento.

Cuando nos enfrentamos a un perro o un gato con estreñimiento, los veterinarios a menudo recomienda añadir un laxante de volumen alto contenido de fibra a la dieta como una solución a corto plazo. Ejemplos de este tipo de laxantes incluyen salvado sin procesar trigo (por ejemplo, de Kellogg All Bran), relleno de pastel de calabaza (por ejemplo, Libby), o fuentes comerciales de psyllium (Metamucil) por ejemplo.

No se recomiendan los laxantes lubricantes que contienen una combinación de aceite mineral y petrolato o (vaselina), ya que pueden causar neumonía por aspiración debido a su falta de gusto. También se cree que pueden agotar la vitaminas B si se usa durante un período prolongado de tiempo. Sin embargo, si se administra en una forma comercialmente disponible que es a la vez con un sabor y que contiene las vitaminas del grupo B, estas pueden ser un remedio eficaz a corto plazo para suavizar y lubricar las heces para que sean más fáciles de expulsar.

Cuando estos remedios no logran resolver el estreñimiento, los veterinarios suelen recurrir a una variedad de tratamientos alternativos, incluidos los laxantes osmóticos (por ejemplo, la lactulosa), enemas, fluidoterapia intravenosa, supositorios e incluso la evacuación manual bajo anestesia general. En casos raros, la desimpactación quirúrgica (es decir, la eliminación de las heces quirúrgicamente bajo anestesia general) puede llegar a ser necesario.

En el caso de los gatos, el estreñimiento puede prevenirse con la preparación regular para minimizar la ingesta excesiva de pelo, poniéndolos en un programa de pérdida de peso y promover el ejercicio diario frecuente para animar los movimientos regulares del intestino. El acceso a una caja de arena limpia es también muy importante. Sus gatos también deben tener acceso a un montón de agua fresca en todo momento con el fin de minimizar la probabilidad de la deshidratación.

Siempre debe consultar antes con su veterinario, antes de realizar cualquier acción, o hacer un cambio en la alimentación de su perro o de su gato. Un buen control en la alimentación, con la dosis justa de alimento, ayudará a saber si hay algún cambio.

Dr. Bernhard Pukay veterinario de Ottawa. - Trad: Erik Farina

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino, Especialista en Comportamiento Canino)


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