domingo, 14 de febrero de 2021

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN - HAPPY VALENTINES DAY


 

PSICOLMASCOT OS DESEA UN FELÍZ DÍA DE SAN VALENTÍN 


PSICOLMASCOT WISHES YOU A HAPPY VALENTINE'S DAY



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 13 de febrero de 2021

Día de San Valentín para perros y gatos


Mima a tu mascota en el Día de San Valentín


Mañana es 14 de Febrero, el día de San Valentín, mientras que mucha gente estará haciendo planes para ellos y sus parejas con este motivo romántico, nosotros estamos animando a los dueños de las mascotas para cuidar a sus mascotas en el Día de San Valentín.


En Psicolmascot decimos que el Día de San Valentín es la oportunidad perfecta para mostrar a los seres queridos en su vida lo mucho que te importan, especialmente los de cuatro patas.


Aunque sabemos que nuestras mascotas se habrían conformado con el mismo cariño y el amor que les mostramos todos los días, ¿por qué no mimarles con algo especial?


Aquí os dejamos algunas cosas simples que ustedes pueden hacer junto con su amigo peludo, el 14 de febrero:


-Si usted no tiene identificado aun a su mascota, ahora es un buen momento para tener una mascota con microchip. Se asegurará de que puedan ser fácilmente identificados si se pierden o se separan y siempre regrese a casa con usted.


-Un paseo de San Valentín con su perro y con su juguete favorito o un frisbee o una pelota de goma nueva.


-Un cascabel para el cuello de su gato, aunque no necesariamente les encanta, sin duda será mejor para advertir de cualquier especie silvestre que podría estar pensando en la captura y que puede hacer que sea más fácil encontrarlos en la casa.


-Una sesión en el veterinario o en el peluquero para recortar las uñas o limpiar los dientes.


-Considere para su gato la compra de un ratón de juguete y otros juguetes que se puedan perseguir y recuperar. Esto proporciona un gran ejercicio para los gatos de interior y significa que ustedes puede pasar el tiempo jugando juntos.


-O usted podría ir a una clase de adiestramiento con su perro, basada en la recompensa, que también es algo que pueden hacer juntos.


-Si usted desea dar a su mascota una golosina especial, hay un montón de opciones seguras nutritivas disponibles en las tiendas de alimentos para mascotas y en su veterinario local. Asegúrese de que NO sean fabricadas en China.


-Una sesión de fotos en bonitos lugares y románticos, para luego enmarcarlos en un fondo de corazones, también es una buena idea.


Pero recuerde, si bien muchos de nosotros podríamos quedarnos atorados en algunos chocolates en forma de corazón, estos son un NO-NO para sus mascotas. El Chocolate y los dulces pueden causar problemas de estómago en los gatos y en los perros se vuelven tóxicos una vez ingeridos.


Y para los animales de dos patas en la casa, piense en ver una película romántica, como que le gusten a los perros, para que toda la familia puede disfrutar.


¿Cómo va a mostrar su amor por su mascota en este Día de San Valentín? Escríbanos como va a ser su día y envíanos fotos de sus mascotas a: psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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jueves, 11 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 5

ERIK FARINA año 2012

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 5


Relaciones entre el perro Adulto y el Cachorro


Si se quiere aclarar la relación que existe entre un perro adulto y un cachorro, es muy difícil hacer la referencia a las relaciones que se dan entre los individuos jóvenes y los mayores de una manada de lobos.


En efecto, mientras los cánidos en estado salvaje constituyen una población de cánidos totalmente autosuficiente, los perros domésticos son demasiado dependientes del human para considerarlos adultos incluso después de haber engendrado varias camadas.


En realidad nosotros tratamos a los perros como si fueran niños; hemos reforzado y seleccionado a través de los siglos sus caracteres morfológicos y de comportamiento infantiles, y les hemos enseñado a depender de nosotros para la comida y la protección.


Comparado con el lobo, el perro doméstico puede considerarse un cachorro, y los pequeños de un perro son a todos los efectos los cachorros de un cachorro. Con frecuencia las hembras que han parido una camada, acogen las intervenciones de ayuda de sus dueños con manifestaciones de celo más que de gratitud.


Un perro al que su dueño ha tratado siempre con cariño, no puede aceptar que éste empiece de pronto a cuidar de otros perros, aunque sean sus hijos.


En el caso de los machos, además, la situación es más compleja. La ayuda y la colaboración por parte del padre en la crianza de los cachorros, tan importante en las manadas de lobos, está totalmente ausente en los perros domésticos. Los machos viven con distancia su paternidad, e incluso la mayoría de las veces es precisamente la hembra la que acepta que macho se puede acercar a su progenie.


ERIK FARINA año 2012


La relación que muestran es de indiferencia o hasta evitan acercarse, y lo mismo hacen con los cachorros de otros perros.


Los adultos son conscientes de la debilidad de los cachorros y de ahí que no pretendan establecer relaciones jerárquicas con ellos, más aún, cuando se encuentran perros que no tratan de evitar a los cachorros, y que quizá juegan afectuosamente juntos, es posible hasta observar alguna transgresión de la estructura jerárquica por parte de los cachorros.


En los lobos este comportamiento es mucho más común y es del lobo natural que los cachorros se aferren con los dientes, para jugar, al rabo o a las orejas del jefe de la manada en un modo que ningún otro lobo adulto podría permitirse.


Sin embargo, tanto en los perros como en los lobos, la jerarquía continúa teniendo su importancia y en el momento en que el adulto decide que el juego se acabó, basta un pequeño gruñido para hacer volver al cachorro a su puesto.


La misma madre de los cachorros continúa teniendo la autoridad entre sus hijos cuando éstos han crecido. Y es verdaderamente raro que un hijo someta a la madre aunque sea de mayor tamaño.


Por desgracia no siempre el freno de la agresividad y del dominio que muestran los perros hacia los cachorros es suficiente para regular las relaciones entre el perro adulto y el cachorro; unos perros que están acostumbrados a tener contacto sólo con el humano o a los que se les ha enseñado a ser agresivos con los demás perros, pueden mostrar una agresividad exagerada incluso con los recién nacidos, pero afortunadamente se trata de muy pocas excepciones.


CAPÍTULO 6


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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martes, 9 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 4

ERIK FARINA año 1994


Comportamiento Social del Perro Capítulo 4


Relaciones entre cachorros


Es difícil observar casos de cooperación y de ayuda entre los hermanos, el egoísmo es nota distintiva de los animales de esta edad. Es una especie de lucha por la supervivencia que, sin la intervención del hombre, seleccionaría a los individuos más fuertes y violentos. 


Ya desde la primera mamada del cachorro en la mama de su madre, los cachorros comienzan a empujarse y a coger sitio para llegar al pezón de la madre, un comportamiento de lucha que van desarrollando con la edad.


Sólo más tarde, después de algunas semanas de vida, comienza a formarse una especie de escala jerárquica. Antes, sin embargo, se advierte su comportamiento de imitación, indispensable para que se instaure la cohesión de la manada.


Los cachorros se persiguen y se imitan unos a otros pero sin que se dé una verdadera relación de jefe y subordinado. De ordinario, el primero en observar un objeto extraño sale corriendo tras de él y los además lo siguen, pero el primero en moverse no es necesariamente siempre el mismo, y no está dicho que sea el futuro jefe del grupo.


En cambio, cuando los perros están más crecidos y viven juntos en la misma casa o en una manada en estado salvaje, es casi siempre el más fuerte el que toma la iniciativa. El instinto de imitación del jefe continúa manifestándose también en los adultos e incluso se hace extremadamente meticuloso.


El dominio es un elemento importante del carácter de los cachorros. Sus primeras luchas jerárquicas, simuladas con juegos amigables, comienzan a manifestarse pasadas algunas semanas del nacimiento.


La supremacía viene determinada por el tamaño, la fuerza, el sexo y los componentes hereditarios. Observando a los cachorros que juegan simulando luchas, se sabe enseguida quién será el dominador; será el más agresivo, el que ataque a los hermanos aferrándolos por el cuello y el que en el momento del alimento sea el primero en lanzarse sobre la comida.


Es precisamente mediante el juego y mediante los actos de fuerza y de prepotencia como los pequeños construyen su escala jerárquica que mantendrán también de adultos.


CAPÍTULO 5


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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lunes, 8 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 3


 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 3


Relaciones entre perros adultos


Ciertamente no se puede afirmar que entre dos perros adultos pueda darse una cierta forma de diálogo tal como lo entendemos nosotros. Difícilmente el perro más fuerte aceptará rebajarse a pactar con el perro sometido.


Afortunadamente, en el comportamiento canino existen distintas estratagemas para manifestar su fuerza y evitar luchas demasiado cruentas. La disputa por un hueso es el clásico ejemplo de lucha entre dos perros que comprende diversos mecanismos de persuasión en donde cada contendiente utiliza las estratagemas más variadas para obtener y o mantener la posesión del hueso.


Si al comienzo del encuentro uno de los dos perros tiene ya el hueso, tiene parte de ventaja, como si jugase en casa. En realidad, en la mayoría de los casos la posesión constituye una parte importante de la ley canina, y un perro puede quedarse con el hueso incluso frente a perros de rango mayor.


Sólo un perro particularmente prepotente y desde luego de rango muy elevado podría atreverse a quitar el hueso que está en posesión de otro. Y lo puede hacer de manera muy sencilla acercándose directamente y dando a entender que lo quiere, o bien, si el otro no tiene intención de soltarlo, con una serie de amenazas como gruñidos o ladridos y pequeños ataques.


Si los dos perros se conocen, y por tanto cada uno sabe la categoría del otro, la situación se simplifica; el más débil puede dejarlo con total naturalidad simulando que no le importa nada, aunque el hueso fuera suyo. Este comportamiento que el humano calificaría de cobardes, es en realidad del todo natural. No es miedo propiamente dicho lo que empuja a un perro a renunciar a su hueso; simplemente es normal que se lo deje al perro más fuerte.


En cambio la presencia de un tercer perro, puede complicar mucho las cosas.


A veces, la sola presencia de un perro puede influir en el comportamiento de otro sin lugar a dudas. Un perro subordinado puede aparentar querer un hueso de otro perro de rango mayor, aunque nada más sea porque cerca hay otro perro de rango todavía mayor con el que tiene alguna relación de simpatía.


Puede también darse que la disputa por el hueso entre dos hembras esté ya resuelta, y una de ellas, la dominante, se haya apropiado de él en presencia de un tercer perro, un macho, y podría suceder que fuera este último quien se lo apropiara para compartirlo a solas con la hembra subordinada.





Situaciones de este tipo son numerosas y dependen de las preferencias, las amistades y los distintos caracteres de los perros implicados.


En el caso de encuentros entre perros que no se conocen o de perros del mismo rango, se pone en marcha una actitud de amenaza con gruñidos, refunfuños y ladridos. La tensión sube enormemente y parece que de un momento a otro pueda estallar la ira de los contendientes.


Pero de ordinario, un perro decide dejarlo tras haber captado la superioridad del adversario; doblará entonces la cabeza de lado y se alejará lentamente marcando el terreno con orina.


A veces se puede llegar a una lucha propiamente dicha que será tanto más cruenta cuanto los perros sean de parecidas fuerzas. Pero en general la lucha se decide en poco tiempo, y aunque haya mucho ruido los mordiscos y por tanto las heridas que se hagan serán de poca importancia.


Hay sin embargo, algunas razas de perros que han sido seleccionadas para luchar con tenacidad, aunque se encuentren debilitadas por las heridas de su enemigo.


Una vez resuelta la disputa, el comportamiento del vencedor cambia. Ya seguro de ser el dominador, puede hacer alardes ante el perdedor mostrando el hueso conquistado.


Algunos pueden continuar amenazando al vencido hasta que éste se aleja lo suficiente. A veces, aunque el vencido dé señales de sumisión, el vencedor puede continuar amenazando al adversario enseñando los dientes o ladrando.


Este comportamiento no sirve sólo para simbolizar la victoria y por tanto la humillación del vencido, sino también para advertir al adversario que debe mantenerse lejos en posibles futuros encuentros.




El caso descrito de lucha por un hueso representa sólo un ejemplo de interacción entre dos perros, pero las mismas luchas pueden observarse en cualquier disputa que puede surgir por cualquier motivo o juguete.


Aunque normalmente haya dos escalas jerárquicas distintas, la de los macho y la de las hembras, también el trato entre los machos y las hembras está regulado por relaciones de dominio.


La jerarquía de los machos es extremadamente estable, mientras que la de las hembras puede variar de semana a semana. En los casos en que los perros provienen de la misma camada, el rango de cada perro está ya establecido desde la infancia. Entre las hembras el tamaño de las perras no es en realidad importante para establecer la jerarquía, mientras que en los machos los perros más grandes y pesados tienden a dominar sobre otros.


En cuanto a las relaciones entre los machos y las hembras, son generalmente los primeros los que dominan, sea por su tamaño, por término medio más grande que las hembras, sea por su mayor agresividad. En cualquier caso es muy difícil que se dé el caso contrario.


Las diferencias en las relaciones de dominio que se advierten entre los machos y las hembras se explican fácilmente observando sus diferencias de comportamiento. Raramente las hembras llegan a luchar entre sí, estableciendo de ordinario su dominio mediante refunfuños, gruñidos y ladridos, o simulando amenazas.


Lo machos luchan entre sí con más facilidad, y naturalmente en estos casos su mayor tamaño es importante para determinar quién será el vencedor y las consecuencias de la pelea.


Del mismo modo, es difícil que un macho se deje intimidar por las simulaciones de amenaza de una hembra, ya que responderá sin más con un verdadero ataque y el resultado será que, ya por su mayor tamaño ya por su agresividad, saldrá vencedor el macho.


CAPÍTULO 4


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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