viernes, 16 de diciembre de 2011

Muere ahogado un tigre del zoo de Barcelona tras un ataque de epilepsia


Increíble pero cierto. Un tigre del zoo de Barcelona falleció ayer al ahogarse en el foso de agua que limita su instalación durante un ataque de epilepsia. El felino, según informó el zoo, cayó al foso mientras sufría una crisis de la enfermedad que padecía hace años y de la que estaba en tratamiento. Los trabajadores del parque fueron incapaces de salvar al animal que se encontraba sumergido en una zona del foso a la que era imposible acceder. Tampoco ha de ser fácil sacar a un tigre epiléptico del agua, se dice uno. Y más si, como era el caso, en la misma instalación estaba su pareja, otro tigre.
Barus, el animal finado, era un macho de tigre de Sumatra, la subespecie más pequeña de las ocho de este felino, dentro de que no deja de ser un tigre con todas las de la ley. Se ve que ya había sufrido otras crisis parecidas antes, con zambullida incluida, aunque entonces pudo ser rescatado o salió del foso por sus propios medios. Barus había nacido en el mismo zoo en 2003 y desde pequeño estaba aquejado de la enfermedad.
El tigre de Sumatra (panthera tigris sumatrae), que pesa entre 80 y 180 kilos (una hembra de 72 kilos es el tigre adulto más pequeño del que se tiene noticia), puede vivir hasta 25 años en cautividad. Es más oscuro que sus congéneres y tiene más largos los mechones de la cara. Apenas quedan 500.
Una de las causas del peligro de extinción del tigre es su caza para usar partes de su cuerpo en la medicina tradicional asiática; resulta paradójico que los ojos se empleen en ese contexto como remedio contra, precisamente, la epilepsia.
La epilepsia en realidad no afecta solo a los humanos. Numerosos animales pueden sufrirla. La incidencia entre los perros, por ejemplo, es según algunos estudios de entre el 0,5% y el 5,7%. No se sabe por qué pero los pastores belgas son especialmente propensos. Existe una epilepsia felina. Los animales sufren convulsiones y arrojan espuma por la boca. Los gatos que más la padecen son los siameses y los persas. En un gato un ataque ya impresiona así que imagínense en un tigre.
Lo más común es que las crisis duren unos tres minutos.Los veterinarios recomiendan inyectar diazepam o insertarle una pastilla rectalmente (¡) al bicho y tener cuidado de que no te muerda. El tratamiento más común, según algunas fuentes, es con fenobarbital. Los tigres blancos resultan ser más proclives a esta como a otras enfermedades. Dado que son especialmente apreciados en los circos, pueden suponerse los problemas que presenta a un domador un tigre con ataques epilépticos…
Con el episodio del tigre, el zoo de Barcelona añade un nuevo hecho dramático a un historial reciente que incluye la muerte de un delfín, la fuga (temporal, gracias a Dios) de un lobo y varios sucesos luctuosos en la piscina de las focas, incluidos una muerte y varios abortos.Por no hablar de la polémica en torno a la elefanta Susi -de la que han hecho bandera los animalistas- y su salud psíquica.

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