sábado, 29 de febrero de 2020

Diferencias Morfológicas del Perro

Erik Farina 2012

Por medio de la cría selectiva se han producido en el perro más variaciones entre razas que en cualquier otra especie animal. En lo tocante al tamaño, los perros pueden ser desde tan diminutos como el chihuahua hasta tan gigantescos como el Dogo Alemán, pasando por todas las tallas intermedias entre ambos.

La complexión puede variar enormemente también, desde el perfil achaparrado y longilíneo de los Dachshund hasta la altiva esbeltez del Saluki. La increíble diferencia entre tamaños, complexiones y temperamentos de las diferentes razas caninas se debe, en parte, a la maleabilidad genética de esta especie, pero también es el resultado de la intervención humana, responsable de una intensa cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos o de carácter que mejoras en el rendimiento de los perros a la hora de realizar tareas determinadas.

Colarse por Cualquier Agujero

En general, la forma del cuerpo revela la función desempeñada por cada raza. Por ejemplo, los perros criados para penetrar en escondrijos subterráneos en busca de presas veloces y a veces formidables suelen ser relativamente pequeños, delgados aunque fuertes y sumamente ágiles, como la mayoría de los Terriers.

Aunque también existen Terriers de gran talla, como por ejemplo el Airedale, el aspecto del Jack Rusell, el Cairn y el Border revela claramente su antiguo oficio de predadores de caza menor y pequeñas alimañas.

Raudos y con Buena Vista

Los perros de caza de carrera, por su parte, suelen ser altos para detectar mejor con la vista las presas en terreno abierto, y su cuerpo está diseñado para darles alcance a enorme velocidad, aunque recorriendo distancias relativamente cortas. El Greyhound Inglés y el Galgo Español, son típicos ejemplos de perros de carrera. Su piel, fina y revestida de pelo corto, deja ver la esbelta y atlética figura del perro, diseñada expresamente para el sprint, aunque no para recorrer grandes distancias. Estos, con su pecho ancho y profundo y sus largas patas, pueden recorrer cortas distancias a increíble velocidad casi sin esfuerzo, y tal vez sin siquiera jadear al final de la carrera.

La complexión de los Lebreles se asemeja mucho a la del animal terrestre más rápido del mundo, el Guepardo, capaz de alcanzar una velocidad de 115km/h. A pesar de ello, su velocidad es muy inferior, ya que no superan los 65km/h. En cualquier caso, superan ampliamente la de su antepasado el Lobo, que no suele is más allá de los 55km/h.

Corredores de Fondo

Otras razas de perros se criaron, en cambio, para recorrer enormes distancias sin descansar, aunque a velocidades mucho más discretas. El Husky Siberiano, el Alaskan Malamute y el perro común son más resistentes que los corredores de sprint, y poseen reservas de grasa que les permiten aguantar durante largos viajes.

Estos perros se usan aún en la actualidad como perros de tiro para el transporte del trineo de largo recorrido en algunas regiones más frías e inhóspitas del planeta. También se utilizan en pruebas deportivas, en varios terrenos, nieve, tierra e hierba. Normalmente, trotan en vez de correr, lo cual les permite economizar energía e ir consumiendo sus reservas lentamente.

No Veloces Pero Más Fuertes

Los perros criados expresamente para guarda y protección, poseen cuerpos macizos, casi cuadrados, que los hacen muy fuertes restándoles velocidad. La idea es crear un guardián formidable, imponente y poderoso, aunque a expensas de la agilidad del animal. Sus huesos suelen ser robustos y rectos, pero su cabeza y su cuello pueden resultar desproporcionadamente anchos en comparación con el resto del cuerpo. Los Rottweiler y Mastines son ejemplos típicos.

Diseño Experimental

Las mayores diferencias entre las actuales razas de perros se deben al humano, que, viendo incrementarse su tiempo libre en épocas históricas recientes, comenzó a elegir a su perro no ya por su capacidad de trabajo, sino exclusivamente por su aspecto externo. La cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos, no obstante, ha repercutido de forma negativa en la salud de los perros, dando lugar a numerosas enfermedades hereditarias y trastornos físicos.

En Todas las Tallas

La estatura de un perro se establece midiendo la distancia entre el suelo y la cruz, que es la parte más alta del lomo. A pesar de sus enormes diferencias de tamaño, la anatomía básica del perro es siempre la misma, y es únicamente el tamaño de los distintos huesos lo que realmente varia.

El perro de más estatura es el Dogo Aleman que suele superar  los 80cm o Irish Wolfhound que suele superar los 79 cm a la cruz. Por su parte el más diminuto de los perros es el Chihuahua, que puede no superar los 17 0 18 cm de altura. Esta espectacular diferencia en las tallas se debe íntegramente a la intervención del humano, que seleccionó los ejemplares más extremos para la creación con el fin de producir ejemplares cada vez más grandes o diminutos respectivamente.

Las razas gigantes con frecuencia estuvieron destinadas a intimidar más eficazmente a los intrusos, o bien a cazar bestias grandes y peligrosas como el jabalí, por ejemplo. En algunas de las razas más menudas, como el Jack Rassell Terrier, la reducción de la talla, incrementaba la habilidad del animal para exterminar alimañas. En otras razas, como es el caso de todas las variedades Toy, la reducción del tamaño estaba destinada a facilitar que el perro pudiera llevarse permanentemente en brazos.

Algunos de los perros más enanos, de hecho, se diseñaron como calentadores portátiles, y su exiguo tamaño respondía a la necesidad de colocarlos entre el cuerpo y la ropa para mantener caliente a su propietario. Algunas razas , en especial los Pastores Alemanes, pueden producir ejemplares enanos. El enanismo es una disfunción que impide al perro alcanzar la talla normal durante el desarrollo y le obliga a conservar las proporciones de un cachorro aun en la edad adulta y desgraciadamente suele provocar una muerte prematura.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

viernes, 28 de febrero de 2020

Adiestramiento Canino – La orden de Llamada

Erik Farina 2014
La llamada de un perro a la orden de ven

Un importante elemento en el adiestramiento del perro para los particulares, para guarda o para defensa, es la llamada a los pies de su dueño. En efecto, por evidentes razones de seguridad, resulta esencial que el animal aprenda a volver con su dueño cuando éste lo llame cualesquiera que sea las circunstancias.

Una vez que el perro realice sin que se le obligue los primeros ejercicios de obediencia, en cuanto reaccione favorablemente a las órdenes “sentado”, “tumbado” y se acostumbre a andar con la correa, se le podrá adiestrar para la llamada. Este aprendizaje no comenzará hasta que el perro tenga 4 meses, lo que no quiere decir evidentemente que no haya que acostumbrarlo desde muy pequeño a que responda cuando se le llama por su nombre.

¿Por Qué la Llamada?

El objetivo del adiestramiento a la llamada, es que cuando se le llame por su nombre seguido de la orden “ven”, el perro acuda sin vacilar y se ponga a la derecha de su amo en posición sentado.

Cuando el perro haya comprendido la llamada se le podrá entrenar para responder a la orden “a jugar” indicándole hacia adelante para que se vaya.

También se le enseñará a permanecer a distancia sin moverse. Y sólo cuando el perro haya asimilado perfectamente estas nociones se podrá pensar en adiestrarlo para que recoja y traiga objetos, o para la búsqueda, por ejemplo.

Cómo Actuar en el Adiestramiento

A la Hora de la Comida

Primero se puede ejercitar al perro en la hora de la comida provocándole las ganas de comer para hacerlo volver. Sin embargo, conviene evitar las golosinas pues ello perturbaría después el aprendizaje de la negativa a coger el cebo.

Para empezar se llama al perro por su nombre seguido de la orden “ven” presentándole el comedero ( se puede dar la orden de “ven” o “aquí” a elección del dueño). El perro deberá colocarse a su derecha en posición sentado. Si es necesario, ayúdalo colocándolo a sentarse. Espere a que haya realizado bien este ejercicio y después dale la comida y hágale muchas caricias.

Ni que decir tiene que no se le debe dar comida al perro hasta que no haya hecho correctamente el ejercicio pues hay que evitar que asocie recompensa con fracaso. En caso de fracaso, usted dará algunos pasos para alejarse del perro y lo llamará hasta que comprenda.

En Cualquier Circunstancia

Una vez que el perro haya aprendido la llamada a la hora de la comida intente que haga ejercicios en horas diferentes.

Para ello, proceda como en el caso anterior, llamándolo por su nombre seguido de “ven” y si no viene espontáneamente, utilice la correa hasta que comprenda y obedezca la orden, de que tiene que ir junto de usted de inmediato. De manera general y sobre todo si el perro no obedece sin la correa, aléjese de él, lo que le hará volver por miedo a perder a su amo.

Es importante darle siempre la misma orden al perro con la misma palabra, y a ser posible, con la misma entonación, sin agresividad ni nerviosismo. Si usted cambiara de vocabulario o de entonación, al perro le llevaría más tiempo asimilar las diferentes órdenes.

Más tarde le hará falta volver a empezar el ejercicio en diferentes momentos, pero sin abusar, cuando el perro esté comiendo o jugando, para que responda en cualquier momento.

Al Silbato

También es útil para el caso de que el perro esté muy lejos o se encuentre en un ambiente ruidoso que se acostumbre a responder a sonidos diferentes del de la voz del dueño (un silbato normal como de arbitro)

Para ello, acompañe progresivamente la orden “nombre seguido de la orden” del toque de silbato y después utilice alternativamente uno y otro método. El perro deberá venir a sentarse a su derecha en todos los casos de llamada.

También podrá acompañar la orden o el toque de silbato con un gesto dirigiendo el índice hacia su pie de usted, por ejemplo.


jueves, 27 de febrero de 2020

Adiestramiento Canino – El Rastro

Erik Farina 2016

Adiestrar un perro para el rastro puede resultar útil en muchos casos. Pues el perro será capaz de contribuir eficazmente en la búsqueda de una persona que se haya perdido o de un malhechor, o encontrar un objeto perdido por su amo.

El Cuándo del Aprendizaje

Seguir el rastro es un excelente ejercicio que se puede practicar desde que el perro es muy pequeño y a lo largo de toda su vida. Por lo general, a los perros jóvenes les gusta rastrear, para lo cual no sólo hace falta olfato sino también dedicación e inteligencia sin que ello suponga un gran esfuerzo físico.

La mejor edad para empezar el aprendizaje del rastreo es entre los 3 y los 6 meses. La práctica del rastreo se podrá iniciar muy pronto, al mismo tiempo que se le educa para que acuda cuando se le llame y se le acostumbra a andar cogido de la correa. Por el contrario, el adiestramiento para morder habrá que empezarlo más tarde ya que el perro podría confundir la búsqueda de una persona con la persecución de un agresor y mordería o atacaría sin distinguir entre uno y otro.

Al comienzo, habrá que tener un ayudante que cogerá el perro cuando éste busque al amo y después hará el papel de trazador. Claro está que habrá que hacerle repetir al perro los diversos ejercicios hasta que ejecute perfectamente cada uno de ellos y así no habrá fracasos.

Primeros pasos

Cuando el cachorro tiene 3 meses, se empieza por hacerle buscar libremente en un radio de cincuenta metros. El dueño le coge una delantera de 5 metros y se esconde detrás de un matorral llamando al perro que entonces intentará liberarse de la persona que lo tiene atado (persona que el perro no debe conocer porque entonces se sentirá demasiado seguro).

Después, el dueño se aleja unos 45 metros arrastrando los pies para señalar el rastro y se esconde detrás de cualquier obstáculo. Entonces, el ayudante dejará moverse al perro, sin soltar la correa: el perro le dará la vuelta al primer matorral y buscará al dueño olfateando; en cuanto ponga la nariz en el suelo y empiece a seguir el rastro, habrá que soltarlo para permitirle que encuentre al dueño. Y éste lo felicitará muy efusivo con caricias y palabras de aliento.

A continuación se repetirá el ejercicio en lugares diferentes aumentando progresivamente la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de soltar el perro. Cuando éste haya comprendido bien el ejercicio, “trabajará” con un pequeño arnés y una correa delgada que no lo frene.

A los 6 meses, el perro podrá dedicarse a buscar un objeto que el dueño haya dejado (que así habrá quedado impregnado su olor) con regreso por la misma pista, que por eso se llama pista recta doble. Antes habrá aprendido a coger y entregar los objetos lanzados.

El dueño hará que el perro se tumbe y le presentará el objeto que tenga que ir a buscar, después de lo cual lo llevará detrás de un obstáculo ordenándole “túmbate”, “quieto”. Entonces cogerá el objeto y, trazando bien la pista con los pies, irá más lejos a dejarlo y esconderlo.

El perro estará al principio de la pista en posición tumbado. Deberá partir a la orden “busca”. Una vez que haya traído el objeto deberá entregarlo a la orden “da”. Entonces se le felicitará como se merece.

A continuación se hará el mismo ejercicio con un regreso que haga un gran rodeo, pista recta simple, y después con una pista compleja que incluya varias vueltas (en la que el perro buscará siempre el objeto que el dueño haya depositado).

Estos diferentes ejercicios se podrán repetir hasta que el perro tenga un año, y a partir de entonces se complicará el adiestramiento.

Cada vez más difícil

Desde ese momento, el perro podrá dedicarse a buscar personas que no sean el dueño, primero en pistas rectas simples, y después, buscar objetos depositados por un extraño, en cuyo caso el perro trabajará con el dueño.

Una vez que estos ejercicios hayan sido bien comprendidos y se ejecuten de forma casi automática, es decir, sin tener que ordenarlos, se podrán trazar pistas con vueltas, pistas en ángulo recto y pistas que combinen esos distintos trazados.

También se podrá adiestrar al perro para que recoja varios objetos colocados en medio de una pista recta o en un ángulo. A cada orden “da” el dueño meterá el objeto en el bolsillo y hará que el perro se lance a las órdenes “busca” y “trae”.

Más adelante, se podrá incluir el descubrimiento del trazador al final de la pista, es decir, que después de haber encontrado el objeto depositado por un extraño y haberlo entregado (eventualmente a los pies del dueño, sentado o de pie), el perro deberá seguir de nuevo la pista y descubrir al que ha depositado el objeto poniéndose delante de él y ladrándole una vez, pero sin morderle.

A continuación se aumentará la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de la salida, con los mismos ejercicios que hasta ahora.

¿Persona Extraviada o Individuo Sospechoso?

Después, el perro aprenderá a actuar en función de que la persona por encontrar sea amiga o indeseable. En todo caso, habrá que tener en cuenta que el indeseable puede adoptar una actitud amistosa para engañar al perro y que un paseante que se haya extraviado puede sentir miedo y reaccionar huyendo o defendiéndose.

Por tanto, habrá que adiestrar al perro para que tome alternativamente tal o cual actitud de acuerdo con el comportamiento de su amo; en un caso, éste estrechará la mano de la persona extraviada y le hablará amistosamente, y en el otro, cacheará al indeseable y le hablará en un tono más seco.

En el rastreo a distancia y en razón de la ausencia del dueño cuando se produce el descubrimiento de la persona, habrá que adiestrar al perro para que inmovilice al individuo sin atacarlo ni morderlo y ladre para indicar su presencia hasta que el dueño decida qué actitud habrá de adoptar el perro.

Para los perros que no tengan acometividad o les inspire miedo el bastón, habrá que limitarse a la búsqueda de objetos, incluso en concursos. En todo caso, el perro habrá de estar acostumbrado al ruido de los disparos ya que el comienzo de cada prueba se señala con un tiro.

A continuación vendrá la introducción de pistas falsas, es decir, de pistas que el trazador interrumpe volviendo sobre sus pasos: también el perro habrá de retroceder al final de la pista falsa para seguir por la pista principal y continuar su trabajo.

El Rastreador de Élite

Si el perro presenta una aptitud especial para el rastro o si quiere presentarlo en competiciones y concursos, se podrán ir complicando cada vez más los ejercicios.

Éstos podrán consistir en que el animal descubra al trazador en un grupo de personas, hacer el ejercicio de noche o recorrer una pista fría, es decir, que lleve una hora por lo menos remontarla, ejercicios todos ellos que reproducen las condiciones especiales del rastreo de policía o las que se encuentran en los concursos de rastreo.

El dueño podrá también, tanto por razones profesionales como por mera afición (suya y del perro) adiestrar al animal para rastreo en terrenos accidentados, campos, pastos de ganado o de venados, lugares públicos o ruidosos, etc.

La vida del perro está centrada en el olfato (relaciones con otros perros, comida, caza, juegos, etc.), y resulta muy agradable potenciar la aptitud natural que tiene el perro para el rastreo, aunque no se tenga intención de dedicarlo a la competición. En cualquier caso, quien quiera convenir su perro en un verdadero rastreador habrá de dedicarle mucho tiempo y paciencia.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

miércoles, 26 de febrero de 2020

Adiestramiento Canino - El Perro Pastor Capítulo 3

Erik Farina 2014

El aprendizaje del oficio de pastor exige que el perro preste mucha atención. Después del esfuerzo llegará la recompensa y el descanso merecidos.

Manipulaciones

En las manipulaciones en el redil de selección hay dos ejercicios que el perro debe hacer para ser útil.

Saltar Barreras

Para enseñarle a saltar, se lleva al perro con la correa cerca de la cerca de una barrera de 0,50 a 0,60 cm de altura; cuando estén a unos 2 metros de la barrera, se paran y a la orden de “Roc, salta”, los dos franquean el obstáculo en un sentido y después en el otro. En cuanto el perro haya conseguido saltar sin valerse de las patas delanteras, se aumente la altura progresivamente hasta 1 metro.

Cuando el perro haya comprendido, se hace que se tumbe a unos 2 metros y que se quede así. Se le pone con la correa alargada y se le lleva cerca de la barrera y se le hace saltar a la orden “Roc, salta”. En cuanto ejecute bien el ejercicio en los dos sentidos, se le hace repetirlo sin correa.

Subirse a la espalda de las Ovejas agrupadas

Esta maniobra permite tanto el paso del rebaño por un lugar estrecho actuado sobre los animales en cabeza como frenar el impulso demasiado fuerte tomado en una dirección no deseada.

Para enseñar este delicado ejercicio, se entra en un pasillo de selección situado, a ser posible, contra una pared y se agrupan las ovejas. Se lleva el perro por la correa y sin forzarlo se le pone encima de la espalda de las ovejas apretadas unas contra otras procurando que no se caiga entre las ovejas.

Se le ayuda a que se sienta seguro y se le anima a que ande por encima de ese substrato extraño procurando que no toque el suelo, pues se expondría a que lo pisaran. No debe descender más que para subir sobre otro grupo o colocarse al final del pasillo, detrás, de manera que el conjunto del rebaño pase por el postigo controlado por el pastor.

Fin del Trabajo

Una vez ejecutada la orden, y si ya no es necesaria la presencia del perro cerca de las ovejas, conviene decirle que el trabajo se ha terminado. Utilizar siempre la misma palabra para que no la confunda con las órdenes que se dan en los ejercicios. Decirle, por ejemplo, “Roc, se acabó”, hacer que se acerque y halagarle. Comprenderá, se relajará y se tomará un bien merecido descanso.

El Ladrido

Con el rebaño, el perro debe trabajar en silencio para no espantar las ovejas. Pero hay circunstancias en las que es útil que ladre, como cuando hay ciertas ovejas que le plantan cara, o se niegan a pasar por un paso estrecho, o cuando se descubre alguna oveja enferma, etc. 

Algunos ejemplares no ladran instintivamente cuando están impacientes o descubren algo; a éstos hay que enseñarles a ladrar a la orden.

Para ello conviene aprovechar ciertas ocasiones. Así, al llevarle la comida, se imita el ladrido de un perro diciéndole: ”ladra” y se le da la comida en recompensa cuando haya ladrado. También se puede escoger el momento del paseo para hacer una falsa salida (ponerle el collar por ejemplo). En cuanto se ponga a ladrar de impaciencia se le ordena: “ladra”. Se le hace una caricia y se le lleva de paseo. Si no ladra se le excita imitando el ladrido de un perro. En todo caso se ha de ser muy paciente y hacerle ladrar hasta que lo haga a la orden sea cual sea el lugar.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


martes, 25 de febrero de 2020

¿ Los Perros son celosos ?

Erik Farina 2014

Los perros pueden sentir celos frente a cualquier persona o animal que les pueda robar el protagonismo con sus dueños. Muestran una respuesta emocional ante la sensación de posible pérdida del sujeto u objeto deseado. Demuestran celos ante determinadas situaciones, pero por causas distintas a las personas, como la lucha por perpetuar sus genes. Y es que, en este sentido, personas y perros somos más parecidos de lo que creemos.

El origen de los celos caninos radica a menudo en un cambio de roles, para un perro que funciona de manera muy mimado, cuesta entender ese inesperado cambio de roles cuando deja de tener la atención anterior a la llegada del nuevo miembro de la familia.

Se pueden distinguir varios tipos de celos:

SexualesSe supone que los perros no sienten celos por amor, como les ocurre a las personas, pero sí hay disputas por conseguir relaciones sexuales con la hembra. Ello se debe a un instinto ancestral para perpetuar los genes, como forma de dejar su huella.

Celos por atención: Es una manera de llamar la atención de los perros frente a la llegada de algún extraño a casa o cuando hay un nuevo miembro en la familia. Reclaman la atención de sus dueños frente a la nueva situación. Perciben que se les dedica menos tiempo y se sienten inseguros.

Celos con el bebé: Si el recién llegado es un bebé, hay que dejar que el perro sacie su curiosidad con él. Le puede oler y lamer, como medio para ayudar a que acepte a este nuevo miembro. Para el perro, el bebé ocupa el último lugar en la llegada familiar, pero está por delante del animal.

La correcta socialización es muy importante para que el perro se sepa relacionar y compartir espacio con personas y otros animales. No obstante, la relación entre niño y perro debe estar supervisada siempre por un adulto.

El perro debe estar pendiente de sus dueños y no al contrario. Los perros saben cómo captar la atención de sus dueños, pero hay que enseñarles que no tienen lo que demandan cuando ellos quieren, sino cuando sus dueños consideran que es el momento adecuado. El perro tiene que adaptarse a los nuevos cambios y necesidades del bebé, pero los dueños deben intentar equilibrar el cuidado del bebé y del perro, que necesitará sus tres paseos diarios, atención veterinaria, cariño y juegos.

Celos y socialización correcta

En caso de que sea un animal quien llega a casa, si el perro está bien socializado, podrá asimilar mejor que otro le robe protagonismo. Para que así sea, ha tenido que aprender desde cachorro a jugar con otros congéneres, salir a la calle y compartir juguetes, como la pelota. Si está acostumbrado a que otros perros vengan de visita a su casa, se tumben en su cama, beban de su plato y se relacionen con sus dueños, habrá mucho camino recorrido para lograr una buena aceptación del nuevo perro.

Cuando llega un animal nuevo a casa hay que dejar que se organicen entre ellos y establezcan una socialización que les resulte más adecuada. En ocasiones, intentamos arreglar u organizar la situación entre los perros, pero lo estropeamos.

El sentimiento de los celos en los perros se asemeja bastante al de las personas. Su comportamiento social se parece al nuestro en muchos aspectos. En torno a los celos pueden detectarse comportamientos conflictivos porque las reacciones de algunos perros debido a los celos son imprevisibles. El perro puede sufrir una pérdida de contacto con la realidad y se descontrola. Cuando finaliza el episodio de celos, muestra un comportamiento normal, e incluso cariñoso, como si no hubiera ocurrido nada. Un ataque de celos puede tardar en repetirse meses o años.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot