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miércoles, 27 de septiembre de 2023

Trabajar el Olfato del Perro - El Rastro


 

Trabajar el Olfato del Perro - El Rastro


Adiestrar un perro para el rastro puede resultar útil en muchos casos. Pues el perro será capaz de contribuir eficazmente en la búsqueda de una persona que se haya perdido o de un malhechor, o encontrar un objeto perdido por su amo.


El Cuándo del Aprendizaje.


Seguir el rastro es un excelente ejercicio que se puede practicar desde que el perro es un cachorro y a lo largo de toda su vida. Por lo general, a los perros jóvenes les gusta rastrear, para lo cual no sólo hace falta olfato sino también dedicación e inteligencia sin que ello suponga un gran esfuerzo físico.


La mejor edad para empezar el aprendizaje del rastreo es entre los 3 y los 6 meses. La práctica del rastreo se podrá iniciar muy pronto, al mismo tiempo que se le educa para que acuda cuando se le llame y se le acostumbra a andar cogido de la correa. Por el contrario, el adiestramiento para morder habrá que empezarlo más tarde ya que el perro podría confundir la búsqueda de una persona con la persecución de un agresor y mordería o atacaría sin distinguir entre uno y otro.


Al comienzo, habrá que tener un ayudante que cogerá el perro cuando éste busque al amo y después hará el papel de trazador. Claro está que habrá que hacerle repetir al perro los diversos ejercicios hasta que ejecute perfectamente cada uno de ellos y así no habrá fracasos.


Primeros pasos.


Cuando el cachorro tiene 3 meses, se empieza por hacerle buscar libremente en un radio de cincuenta metros. El dueño le coge una delantera de 5 metros y se esconde detrás de un matorral llamando al perro que entonces intentará liberarse de la persona que lo tiene atado (persona que el perro no debe conocer porque entonces se sentirá demasiado seguro).


Después, el dueño se aleja unos 45 metros arrastrando los pies para señalar el rastro y se esconde detrás de cualquier obstáculo. Entonces, el ayudante dejará moverse al perro, sin soltar la correa: el perro le dará la vuelta al primer matorral y buscará al dueño olfateando; en cuanto ponga la nariz en el suelo y empiece a seguir el rastro, habrá que soltarlo para permitirle que encuentre al dueño. Y éste lo felicitará muy efusivo con caricias y palabras de aliento.


A continuación se repetirá el ejercicio en lugares diferentes aumentando progresivamente la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de soltar el perro. Cuando éste haya comprendido bien el ejercicio, “trabajará” con un pequeño arnés y una correa delgada que no lo frene.


A los 6 meses, el perro podrá dedicarse a buscar un objeto que el dueño haya dejado (que así habrá quedado impregnado su olor) con regreso por la misma pista, que por eso se llama pista recta doble. Antes habrá aprendido a coger y entregar los objetos lanzados.


El dueño hará que el perro se tumbe y le presentará el objeto que tenga que ir a buscar, después de lo cual lo llevará detrás de un obstáculo ordenándole “túmbate”, “quieto”. Entonces cogerá el objeto y, trazando bien la pista con los pies, irá más lejos a dejarlo y esconderlo.


El perro estará al principio de la pista en posición tumbado. Deberá partir a la orden “busca”. Una vez que haya traído el objeto deberá entregarlo a la orden “da”. Entonces se le felicitará como se merece.


A continuación se hará el mismo ejercicio con un regreso que haga un gran rodeo, pista recta simple, y después con una pista compleja que incluya varias vueltas (en la que el perro buscará siempre el objeto que el dueño haya depositado).


Estos diferentes ejercicios se podrán repetir hasta que el perro tenga un año, y a partir de entonces se complicará el adiestramiento.


Cada vez más difícil.


Desde ese momento, el perro podrá dedicarse a buscar personas que no sean el dueño, primero en pistas rectas simples, y después, buscar objetos depositados por un extraño, en cuyo caso el perro trabajará con el dueño.


Una vez que estos ejercicios hayan sido bien comprendidos y se ejecuten de forma casi automática, es decir, sin tener que ordenarlos, se podrán trazar pistas con vueltas, pistas en ángulo recto y pistas que combinen esos distintos trazados.


También se podrá adiestrar al perro para que recoja varios objetos colocados en medio de una pista recta o en un ángulo. A cada orden “da” el dueño meterá el objeto en el bolsillo y hará que el perro se lance a las órdenes “busca” y “trae”.


Más adelante, se podrá incluir el descubrimiento del trazador al final de la pista, es decir, que después de haber encontrado el objeto depositado por un extraño y haberlo entregado (eventualmente a los pies del dueño, sentado o de pie), el perro deberá seguir de nuevo la pista y descubrir al que ha depositado el objeto poniéndose delante de él y ladrándole una vez, pero sin morderle.


A continuación se aumentará la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de la salida, con los mismos ejercicios que hasta ahora.


¿Persona Extraviada o Individuo Sospechoso?


Después, el perro aprenderá a actuar en función de que la persona por encontrar sea amiga o indeseable. En todo caso, habrá que tener en cuenta que el indeseable puede adoptar una actitud amistosa para engañar al perro y que un paseante que se haya extraviado puede sentir miedo y reaccionar huyendo o defendiéndose.


Por tanto, habrá que adiestrar al perro para que tome alternativamente tal o cual actitud de acuerdo con el comportamiento de su amo; en un caso, éste estrechará la mano de la persona extraviada y le hablará amistosamente, y en el otro, cacheará al indeseable y le hablará en un tono más seco.


En el rastreo a distancia y en razón de la ausencia del dueño cuando se produce el descubrimiento de la persona, habrá que adiestrar al perro para que inmovilice al individuo sin atacarlo ni morderlo y ladre para indicar su presencia hasta que el dueño decida qué actitud habrá de adoptar el perro.


Para los perros que no tengan acometividad o les inspire miedo el bastón, habrá que limitarse a la búsqueda de objetos, incluso en concursos. En todo caso, el perro habrá de estar acostumbrado al ruido de los disparos ya que el comienzo de cada prueba se señala con un tiro.


A continuación vendrá la introducción de pistas falsas, es decir, de pistas que el trazador interrumpe volviendo sobre sus pasos: también el perro habrá de retroceder al final de la pista falsa para seguir por la pista principal y continuar su trabajo.


El Rastreador de Élite.


Si el perro presenta una aptitud especial para el rastro o si quiere presentarlo en competiciones y concursos, se podrán ir complicando cada vez más los ejercicios.


Éstos podrán consistir en que el animal descubra al trazador en un grupo de personas, hacer el ejercicio de noche o recorrer una pista fría, es decir, que lleve una hora por lo menos remontarla, ejercicios todos ellos que reproducen las condiciones especiales del rastreo de policía o las que se encuentran en los concursos de rastreo.


El dueño podrá también, tanto por razones profesionales como por mera afición (suya y del perro) adiestrar al animal para rastreo en terrenos accidentados, campos, pastos de ganado o de venados, lugares públicos o ruidosos, etc.


La vida del perro está centrada en el olfato (relaciones con otros perros, comida, caza, juegos, etc.), y resulta muy agradable potenciar la aptitud natural que tiene el perro para el rastreo, aunque no se tenga intención de dedicarlo a la competición. En cualquier caso, quien quiera convenir su perro en un verdadero rastreador habrá de dedicarle mucho tiempo y paciencia.


Dr. Erik Farina Biólogo y Etólogo Canino con 31 años de Experiencia en el Comportamiento de los Perros, Rehabilitación Cognitiva Canina, Educador y Adiestrador Canino Profesional desde el año 1992.


jueves, 29 de septiembre de 2022

Estimulación Olfativa Canina Cachorro Dálmata


 

ESTIMULACIÓN OLFATIVA CANINA CACHORRO DE 4 MESES


En el siguiente video se ve a MAX (Pawppaloosa Carbon Crown) un cachorro de Dálmata de 4 meses y medio en su clase de adiestramiento en estímulo olfativo con distracciones de otros perros y personas, realizando el trabajo del rastro en el Club Psicolmascot. MAX es muy cachorro, pero en el Club Psicolmascot enseñamos des una edad muy temprana en trabajo del estímulo olfativo en el juguete del perro, rechazando la comida del suelo. El perro debe jugar y adiestrarse siempre por el estímulo de su juguete.


Lo más importante en el adiestramiento del estímulo olfativo, trabajo de olfato y rastro, ES QUE NUNCA, PERO NUNCA SE HACE CON COMIDA..!!! lo único que está haciendo los otros adiestradores o educadores, es enseñando a los perros a comer del suelo, les están convirtiendo en aspiradoras caninas, en que se coman todo por la calle, por el parque o en cualquier lugar. Tirar premios de comida al suelo para los perros, esparcir el pienso, o golosinas por la hierba o suelo, es lo que se hacía durante toda la vida con las gallinas para sacarlas del gallinero y para volverlas a meter en el gallinero, no es ningún estudio muy científico este método, es solo para inútiles en la educación el adiestramiento canino el utilizar salchichas, golosinas u otra comida.





El trabajo de olfato o estímulo olfativo se hace con un Apport, un objeto, un juguete, donde el perro tiene que discriminar todos los demás estímulos de olores y comida, y centrarse en buscar el olor del objeto que queremos que busque. 


El enseñar a una edad temprana el rechazo de señuelo, de comida en el suelo, de buscar comida escondida o tirada por la hierba o el suelo, eso evitara que su perro coma todo lo que se encuentre, y lo más importante que no se coma nada envenenado o con alfileres. Es sabido que hay personas enfermas mentales, que meten alfileres en trozos de salchichas o carne, o la envenenan, por la maldad que tienen hacia los perros, o a los dueños de esos perros.


MAX es un Dálmata muy pequeño, solo 4 meses y medio, pero está siempre dispuesto al trabajo, su adiestramiento de juego, y se centra muy bien. Es un perro muy equilibrado, con una respuesta inmediata al adiestramiento. MAX es muy feliz en sus clases de adiestramiento en el Club Psicolmascot www.psicolmascot.com 


VIDEO:


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto: psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

lunes, 17 de enero de 2022

El Adiestramiento del Olfato del Perro

 



Clases de Adiestramiento para el Olfato del Perro. 


Con las clases del adiestramiento para el olfato, los perros trabajan en un concepto emocionante que permite al participante de cualquier nivel poder unirse a cualquiera de las clases. Cada clase es un grupo mixto de diferentes niveles de experiencia que permite que todos puedan aprender unos de otros y además hay menos espera para comenzar una clase. Cada búsqueda es personalizada con el nivel de habilidad de su perro, para que su perro reciba siempre los retos que se le plantean para él o ella y poder estar listo para recibirlos. Usted puede apuntarse a nuestras clases si usted es nuevo en el adiestramiento del olfato o de haber recibido una o más clases del adiestramiento del olfato y de tener un perro más experimentado.



Los perros tienen un increíble sentido del olfato y un deseo natural para olfatear, buscar y cazar. El deporte del rastreo está diseñado para que los perros estén usando sus narices para desarrollar habilidades del olfateo natural de su perro mediante el uso de su deseo de cazar y su amor por los juguetes, la comida y el ejercicio. Es una gran manera para que su perro pueda divertirse, crear confianza, y quemar una gran cantidad de energía mental y física. En esta clase se toma habilidad instintiva de su perro y enseñamos a utilizarlo para jugar a juegos con su olfato.



La nariz de su perro es aproximadamente 100 veces más sensible que la suya propia. Un perro puede detectar 1 cucharadita de azúcar en el interior del agua de una cantidad que se necesitaría para llenar dos piscinas de tamaño olímpico. Su perro está creado para olfatear. Y lo que sucede en el cerebro de su perro puede ser aún más importante. Es aquí que los perros son capaces de discriminar entre los olores y los componentes de los olores, que pueden mejorarse aún más mediante la formación.





Este es un ejercicio apto para cualquier perro.



Cualquier persona con cualquier perro puede hacer estas clases de adiestramiento del Olfato. El arte y la práctica del adiestramiento del olfato está abierto a perros de todas las formas, tamaños y edades, incluso los cachorros, los jóvenes y los mayores. Se ha hecho que las habilidades básicas de los perros de búsqueda sean disponibles para los perros de compañía, la creación de una nueva área deportiva para los amantes del perro. No sólo se ha demostrado ser una gran actividad para todos los tipos de perros, si no que también, es una de las actividades más accesibles para la más amplia variedad de guías de perros, independientemente de la experiencia de formación previa que tengan. No se requiere ningún trabajo de obediencia anterior.



Esta es una gran salida para perros reactivos, perros que normalmente no les va bien en una clase de obediencia tradicional, debido a la proximidad a otros perros. Con cada clase de búsqueda trabajando el olfato, esta se realiza sin ningún tipo de otros perros presentes. Siempre y cuando el perro no sea agresivo hacia los seres humanos, será probablemente un buen candidato para los juegos de trabajo del olfato.



El adiestramiento del olfato se puede iniciar con cachorros de tres meses o más. Los cachorros son los mejores instructores, exponerlos y verlos, son todos naturales. También es apropiada para perros de todas las edades, incluyendo los perros de edad avanzada y aquellos cuya salud física les impide hacer deportes más rigurosos, como el agility.





¿Por qué trabajar el olfato de tu perro?


-Proporciona quemar la energía mental y física.


-Desarrolla una relación entre guía y perro.


-Genera una confianza para el perro.


-Cualquier persona puede enseñar a sus perros.


-Cualquier perro con una nariz puede aprenderlo.


-No hay ningún requisito previo, excepto que los perros deben tener una nariz.


-Es el enriquecimiento más increíble para su perro.


-A los perros les encanta hacer esto.


-Usted puede hacer este adiestramiento en cualquier lugar y en cualquier momento.


-Los perros se ponen muy satisfechos y muy cansados haciendo el trabajo del olfato.


-Y sobre todo es muy divertido para el perro y para usted.


Puede registrarse o recibir información escribiendo al correo: psicolmascot@gmail.com o por WhatsApp 674 41 52 33


Artículo relacionado: El Olfato y el Gusto


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


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Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

jueves, 27 de febrero de 2020

Adiestramiento Canino – El Rastro

Erik Farina 2016

Adiestrar un perro para el rastro puede resultar útil en muchos casos. Pues el perro será capaz de contribuir eficazmente en la búsqueda de una persona que se haya perdido o de un malhechor, o encontrar un objeto perdido por su amo.

El Cuándo del Aprendizaje

Seguir el rastro es un excelente ejercicio que se puede practicar desde que el perro es muy pequeño y a lo largo de toda su vida. Por lo general, a los perros jóvenes les gusta rastrear, para lo cual no sólo hace falta olfato sino también dedicación e inteligencia sin que ello suponga un gran esfuerzo físico.

La mejor edad para empezar el aprendizaje del rastreo es entre los 3 y los 6 meses. La práctica del rastreo se podrá iniciar muy pronto, al mismo tiempo que se le educa para que acuda cuando se le llame y se le acostumbra a andar cogido de la correa. Por el contrario, el adiestramiento para morder habrá que empezarlo más tarde ya que el perro podría confundir la búsqueda de una persona con la persecución de un agresor y mordería o atacaría sin distinguir entre uno y otro.

Al comienzo, habrá que tener un ayudante que cogerá el perro cuando éste busque al amo y después hará el papel de trazador. Claro está que habrá que hacerle repetir al perro los diversos ejercicios hasta que ejecute perfectamente cada uno de ellos y así no habrá fracasos.

Primeros pasos

Cuando el cachorro tiene 3 meses, se empieza por hacerle buscar libremente en un radio de cincuenta metros. El dueño le coge una delantera de 5 metros y se esconde detrás de un matorral llamando al perro que entonces intentará liberarse de la persona que lo tiene atado (persona que el perro no debe conocer porque entonces se sentirá demasiado seguro).

Después, el dueño se aleja unos 45 metros arrastrando los pies para señalar el rastro y se esconde detrás de cualquier obstáculo. Entonces, el ayudante dejará moverse al perro, sin soltar la correa: el perro le dará la vuelta al primer matorral y buscará al dueño olfateando; en cuanto ponga la nariz en el suelo y empiece a seguir el rastro, habrá que soltarlo para permitirle que encuentre al dueño. Y éste lo felicitará muy efusivo con caricias y palabras de aliento.

A continuación se repetirá el ejercicio en lugares diferentes aumentando progresivamente la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de soltar el perro. Cuando éste haya comprendido bien el ejercicio, “trabajará” con un pequeño arnés y una correa delgada que no lo frene.

A los 6 meses, el perro podrá dedicarse a buscar un objeto que el dueño haya dejado (que así habrá quedado impregnado su olor) con regreso por la misma pista, que por eso se llama pista recta doble. Antes habrá aprendido a coger y entregar los objetos lanzados.

El dueño hará que el perro se tumbe y le presentará el objeto que tenga que ir a buscar, después de lo cual lo llevará detrás de un obstáculo ordenándole “túmbate”, “quieto”. Entonces cogerá el objeto y, trazando bien la pista con los pies, irá más lejos a dejarlo y esconderlo.

El perro estará al principio de la pista en posición tumbado. Deberá partir a la orden “busca”. Una vez que haya traído el objeto deberá entregarlo a la orden “da”. Entonces se le felicitará como se merece.

A continuación se hará el mismo ejercicio con un regreso que haga un gran rodeo, pista recta simple, y después con una pista compleja que incluya varias vueltas (en la que el perro buscará siempre el objeto que el dueño haya depositado).

Estos diferentes ejercicios se podrán repetir hasta que el perro tenga un año, y a partir de entonces se complicará el adiestramiento.

Cada vez más difícil

Desde ese momento, el perro podrá dedicarse a buscar personas que no sean el dueño, primero en pistas rectas simples, y después, buscar objetos depositados por un extraño, en cuyo caso el perro trabajará con el dueño.

Una vez que estos ejercicios hayan sido bien comprendidos y se ejecuten de forma casi automática, es decir, sin tener que ordenarlos, se podrán trazar pistas con vueltas, pistas en ángulo recto y pistas que combinen esos distintos trazados.

También se podrá adiestrar al perro para que recoja varios objetos colocados en medio de una pista recta o en un ángulo. A cada orden “da” el dueño meterá el objeto en el bolsillo y hará que el perro se lance a las órdenes “busca” y “trae”.

Más adelante, se podrá incluir el descubrimiento del trazador al final de la pista, es decir, que después de haber encontrado el objeto depositado por un extraño y haberlo entregado (eventualmente a los pies del dueño, sentado o de pie), el perro deberá seguir de nuevo la pista y descubrir al que ha depositado el objeto poniéndose delante de él y ladrándole una vez, pero sin morderle.

A continuación se aumentará la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de la salida, con los mismos ejercicios que hasta ahora.

¿Persona Extraviada o Individuo Sospechoso?

Después, el perro aprenderá a actuar en función de que la persona por encontrar sea amiga o indeseable. En todo caso, habrá que tener en cuenta que el indeseable puede adoptar una actitud amistosa para engañar al perro y que un paseante que se haya extraviado puede sentir miedo y reaccionar huyendo o defendiéndose.

Por tanto, habrá que adiestrar al perro para que tome alternativamente tal o cual actitud de acuerdo con el comportamiento de su amo; en un caso, éste estrechará la mano de la persona extraviada y le hablará amistosamente, y en el otro, cacheará al indeseable y le hablará en un tono más seco.

En el rastreo a distancia y en razón de la ausencia del dueño cuando se produce el descubrimiento de la persona, habrá que adiestrar al perro para que inmovilice al individuo sin atacarlo ni morderlo y ladre para indicar su presencia hasta que el dueño decida qué actitud habrá de adoptar el perro.

Para los perros que no tengan acometividad o les inspire miedo el bastón, habrá que limitarse a la búsqueda de objetos, incluso en concursos. En todo caso, el perro habrá de estar acostumbrado al ruido de los disparos ya que el comienzo de cada prueba se señala con un tiro.

A continuación vendrá la introducción de pistas falsas, es decir, de pistas que el trazador interrumpe volviendo sobre sus pasos: también el perro habrá de retroceder al final de la pista falsa para seguir por la pista principal y continuar su trabajo.

El Rastreador de Élite

Si el perro presenta una aptitud especial para el rastro o si quiere presentarlo en competiciones y concursos, se podrán ir complicando cada vez más los ejercicios.

Éstos podrán consistir en que el animal descubra al trazador en un grupo de personas, hacer el ejercicio de noche o recorrer una pista fría, es decir, que lleve una hora por lo menos remontarla, ejercicios todos ellos que reproducen las condiciones especiales del rastreo de policía o las que se encuentran en los concursos de rastreo.

El dueño podrá también, tanto por razones profesionales como por mera afición (suya y del perro) adiestrar al animal para rastreo en terrenos accidentados, campos, pastos de ganado o de venados, lugares públicos o ruidosos, etc.

La vida del perro está centrada en el olfato (relaciones con otros perros, comida, caza, juegos, etc.), y resulta muy agradable potenciar la aptitud natural que tiene el perro para el rastreo, aunque no se tenga intención de dedicarlo a la competición. En cualquier caso, quien quiera convenir su perro en un verdadero rastreador habrá de dedicarle mucho tiempo y paciencia.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

jueves, 9 de enero de 2020

Los perros rastreadores y los de carreras

Erik Farina 2014
Los perros de rastro y los perros para correr.

Datos Históricos

Este grupo engloba razas antiquísimas y poco alteradas con el paso de los siglos. Los Lebreles por ejemplo, son los primeros perros de caza conocidos en la historia de la humanidad.

La historia de todos los Hounds (Deerhound, Bloodhound, Greyhound, etcc..) está ligada a la historia de los celtas. Los perros que utilizaban los antiguos celtas para cazar se extendieron por Europa acompañándolos a sus nuevos asentamientos. Los posteriores colonizadores, no obstante, causaron la extinción de la cultura céltica en algunas regiones y la incorporaron a la propia en muchas otras.

En el primer caso, con los celtas desaparecieron los antecesores de los modernos Hounds; en el segundo, también los perros celtas se mestizaron con los perros que trajeron consigo los nuevos pobladores. En algunas regiones, sin embargo, la cultura céltica pervivió (Irlanda, Bretaña, Gran Bretaña), y allí las viejas razas célticas también pervivieron, dando lugar a todos Hounds que conocemos ahora.

Un antepasado común de muchos Hounds actuales fue el Saint Hubert Hound, el perro que criaron los monjes belgas en el siglo VI en honor de San Huberto, su patrono, que se convirtió al cristianismo después de haber visto un venado con una cruz en mitad de la cuerna. El Bloodhound (sabueso) actual, concretamente, es descendiente directo del que criaron los monjes.

Con el paso de los siglos, casi todas las naciones europeas criaron sus propios perros rastreadores y de carrera, aunque fue en Francia donde surgieron más razas. Además, muchas de las razas producidas en otras regiones (como Devon Staghound y el Welsh Hound, por ejemplo) se extinguieron, mientras que la popularidad de muchas razas francesas ha perdurado hasta nuestros días.

En Francia, la caza era uno de los entrenamientos favoritos de los nobles, y por ello los perros de caza se criaban con el mayor cuidado. En el siglo XII, Luis IX planificaba las guerras para el verano y el otoño con el fin de reservarse el invierno y la primavera para cazar. Muchas razas se extinguieron con la aristocracia tras la Revolución Francesa. Otras, como el Baset Griffon Vandéen, aunque estuvieron a punto de extinguirse, han sido recuperadas en épocas recientes y con los años han ganado popularidad.


Los Perros Rastreadores y de Carrera

Aunque tanto unos como otros son perros de caza utilizados para localizar a las presas, en la forma en que lo hacen, más exactamente, es el órgano sensorial del que se valen para hacerlo, nos obliga a dividirlos en dos grandes grupos: los perros rastreadores, que se valen de su olfato, sumamente desarrollado, para seguir el rastro de la caza, y los perros de carrera que utilizan la vista principalmente.

Estos perros suelen complementar su gran vista con una excepcional velocidad, necesaria para alcanzar y abatir a las presas. Los rastreadores, en cambio, no son necesariamente rápidos, ya que su estrategia principal es el acoso en vez de la persecución.

Los Rastreadores

A diferencia de los perros de muestra y cobradores, estos perros, una vez localizada su presa, la abaten y esperan que el cazador acuda a recogerla. Criados originalmente para abatir a los lobos y jabalíes, son fuertes y corpulentos, además de resistentes. En épocas posteriores, la necesidad de cazar zorros y venados favoreció la aparición de razas menos voluminosas, capaces de alcanzar velocidades mayores, a veces obtenidas cruzando los rastreadores con perros de carrera.


Los Basset fueron expresamente criados por sus patas cortas para cazar en cubierto, es decir, en la espesura: los cazadores, que debían ir a pie, podían seguir a los perros más cómodamente. Además, éstos caminaban sin despegar la trufa del suelo, lo que les permitía seguir el rastro olfativo con mayor precisión.


Los Perros de Carrera

Entre estos cazadores que no localizan a las presas valiéndose del olfato, sino de la vista, se encuentran en todos los Galgos y Lebreles, cuyo inconfundible perfil de atletas se aprecia ya con toda claridad en las cerámicas persa y asiria del año 6000 a.C., lo que parece indicar que el origen de estas razas es muy anterior al de los rastreadores con los que están emparentadas.

Estas razas proceden de regiones no boscosas del hemisferio sur, donde la escasez de árboles permitía localizar las presas a simple vista, siempre que ésta fuese aguda. El olfato no era tan necesario, ya que ni las gacelas ni los antílopes podían ocultarse tras la maleza. Fue la necesidad de cazar estas presas tan veloces la que los convirtió en perros de carrera.

A diferencia de los rastreadores, que podríamos considerar corredores de fondo por su resistencia, ya que abaten a las presas acosándolas hasta agotarlas, los perros de carrera son más bien corredores de sprint, como demuestran sus largas extremidades, sus nervudas ijadas y su perfil aerodinámico, así como el profundo pecho, que les confiere una notable capacidad pulmonar.

Al popularizarse el antiguo deporte de las carreras de perros, los Galgos ganaron popularidad, al considerarse los más veloces, aunque en realidad los Irish Wolfhound, los Deerhound y los Lebreles Afganos no se quedan atrás persiguiendo una liebre mecánica.

La Vida en el Hogar

Los rastreadores, criados para cazar en jauría, tienden a llevarse bien con los demás perros, siempre y cuando haya una armonía social entre ellos. Cuando un perro rastreador encuentra un rastro olfativo en el parque, su instinto lo lleva a seguirlo con obcecación, volviéndose sordo ante su amo, por lo que es fundamental adiestrarlos desde muy jóvenes para acudir cuando se les llame. Estos perros ladran bastante, ya que solían valerse de la voz para indicar a los cazadores que ya podían acudir a recoger las piezas.

Los perros de carrera suelen ser más silenciosos. Como solían cazar en solitario en vez de en jauría, tienen espíritu independiente. Como los rastreadores, se vuelven sordos en cuanto creen haber localizado una presa, por lo que también es preciso adiestrarlos para acudir cuando se les llame desde muy jóvenes.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

miércoles, 2 de octubre de 2013

Qué sabe el perro - La Ciencia y la Maravilla de los Perros de Trabajo

EL Libro; “What the Dog Knows, The Science and Wonder of Working Dogs”


Cat Warren de 57 años, es una profesora asociada en la Universidad del Estado de Carolina del Norte desde el año 1995, donde imparte clases de periodismo científico, edición y cursos de informes. Ella vive con su marido, David, y dos pastores alemanes, Solo y Coda, en Durham, Carolina del Norte.


Esta historia empieza hace nueve años cuando Cat Warren trajo a su casa un cachorro de Pastor Alemán, el fue el único cachorro que nació en el parto, donde se había perdido la socialización entre hermanos en una camada, donde lucharía en un futuro para llevarse bien con otros perros.


Warren que se dio cuenta de que era un perro que tenia mucho que ofrecer y que ella no estaba capacitada en poder manejarlo, busco consejos de un profesional con una amplia experiencia en el mundo, donde ella quería canalizar su alta energía y sus puntos fuertes en ser un perro de búsqueda de cadaveres.


Esta decisión fue la que le llevo a una gran investigación y a escribir este libro en solitario como autora; "What the Dog Knows: The Science and Wonder of Working Dogs."




Warren dice que la relación entre su perro Solo y ella en esa búsqueda exitosa, fue lo que le llevo hace tres años a empezar a escribir este libro, donde ofrece un fascinante recorrido donde lleva la investigación de como los seres humanos preparan a los perros para detectar las drogas, bombas y los cadáveres, y por qué los perros pueden ser buenos en esta tarea.

Warren dice que; "No es un libro acerca de los perros", "Es un libro acerca de los perros, la historia, la ciencia y la sociología." Cuenta como ciertas razas de perros como el Bloodhounds se convirtió en un icono en los Estados Unidos como perro de rastro, y como los perros fueron una de las muchas especies para los investigadores en la guerra de Vietnam, y la investigación en curso de una nariz electrónica para sustituir a los perros.

Cat Warren y Solo
Warren profundiza en las prácticas cuestionables de los manipuladores de como pueden influir sin saberlo en los perros a la hora de dar los avisos y que creen demasiado en la infalibilidad de la nariz de sus perros, siendo un problema grave cuando la evidencia defectuosa sirve para condenar a un inocente.


Warren nos cuenta en su libro, como hizo la formación de su perro Solo, como juntos emprendieron ese camino del adiestramiento, los casos que tuvieron de voluntaria con la unidad K9, resaltando la búsqueda de un chico que murió en los pantanos.


Su perro Solo, que con nueve años sigue trabajando en la búsqueda de cadáveres, ella está adiestrando a su nueva Pastor Alemán Coda de un año. Ella quiere aprovechar este libro para reconocer y elogiar a los controladores de perros con más experiencia que la ayudaron a formarse a ella y adiestrar a su perro.


Quiere que se reconozca lo difícil y duro que es este trabajo, el talento que hay que tener y la enorme dedicación que se le tiene que dar. Ella y su pastor alemán han pasado los últimos siete años buscando a los muertos. Solo es un perro de búsqueda de cadáveres. Lo que comenzó como una manera de aprovechar la energía y el entusiasmo rebelde de Solo pronto se convirtió en un llamado que le presentó al universo oculto y fascinante de perros de trabajo, sus controladores y sus entrenadores.


Warren ha entrevistado a psicólogos cognitivos, historiadores, médicos, epidemiólogos, antropólogos forenses, así como los criadores, adiestradores y manejadores que trabajan con y dependen de estos extraordinarios adaptables perros diariamente.


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viernes, 27 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – El Rastro

Adiestrar un perro para el rastro puede resultar útil en muchos casos. Pues el perro será capaz de contribuir eficazmente en la búsqueda de una persona que se haya perdido o de un malhechor, o encontrar un objeto perdido por su amo..


El Cuándo del Aprendizaje


Seguir el rastro es un excelente ejercicio que se puede practicar desde que el perro es muy pequeño y a lo largo de toda su vida. Por lo general, a los perros jóvenes les gusta rastrear, para lo cual no sólo hace falta olfato sino también dedicación e inteligencia sin que ello suponga un gran esfuerzo físico.


La mejor edad para empezar el aprendizaje del rastreo es entre los 3 y los 6 meses. La práctica del rastreo se podrá iniciar muy pronto, al mismo tiempo que se le educa para que acuda cuando se le llame y se le acostumbra a andar cogido de la correa. Por el contrario, el adiestramiento para morder habrá que empezarlo más tarde ya que el perro podría confundir la búsqueda de una persona con la persecución de un agresor y mordería o atacaría sin distinguir entre uno y otro.


Al comienzo, habrá que tener un ayudante que cogerá el perro cuando éste busque al amo y después hará el papel de trazador. Claro está que habrá que hacerle repetir al perro los diversos ejercicios hasta que ejecute perfectamente cada uno de ellos y así no habrá fracasos.

El Cómo del Aprendizaje


Primeros Pasos


Cuando el cachorro tiene 3 meses, se empieza por hacerle buscar libremente en un radio de cincuenta metros. El dueño le coge una delantera de 5 metros y se esconde detrás de un matorral llamando al perro que entonces intentará liberarse de la persona que lo tiene atado (persona que el perro no debe conocer porque entonces se sentirá demasiado seguro).


Después, el dueño se aleja unos 45 metros arrastrando los pies para señalar el rastro y se esconde detrás de cualquier obstáculo. Entonces, el ayudante dejará moverse al perro, sin soltar la correa: el perro le dará la vuelta al primer matorral y buscará al dueño olfateando; en cuanto ponga la nariz en el suelo y empiece a seguir el rastro, habrá que soltarlo para permitirle que encuentre al dueño. Y éste lo felicitará efusivamente con caricias y palabras de aliento.


A continuación se repetirá el ejercicio en lugares diferentes aumentando progresivamente la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de soltar el perro. Cuando éste haya comprendido bien el ejercicio, “trabajará” con un pequeño arnés y una correa delgada que no lo frene.


A los 6 meses, el perro podrá dedicarse a buscar un objeto que el dueño haya dejado (que así habrá quedado impregnado su olor) con regreso por la misma pista, que por eso se llama pista recta doble. Antes habrá aprendido a coger y entregar los objetos lanzados.

El dueño hará que el perro se tumbe y le presentará el objeto que tenga que ir a buscar, después de lo cual lo llevará detrás de un obstáculo ordenándole “túmbate”, “quieto”. Entonces cogerá el objeto y, trazando bien la pista con los pies, irá más lejos a dejarlo y esconderlo.


El perro estará al principio de la pista en posición tumbado. Deberá partir a la orden “busca”. Una vez que haya traído el objeto deberá entregarlo a la orden “da”. Entonces se le felicitará como se merece.


A continuación se hará el mismo ejercicio con un regreso que haga un gran rodeo, pista recta simple, y después con una pista compleja que incluya varias vueltas (en la que el perro buscará siempre el objeto que el dueño haya depositado).


Estos diferentes ejercicios se podrán repetir hasta que el perro tenga un año, y a partir de entonces se complicará el adiestramiento.

Cada Vez Más Dificil


Desde ese momento, el perro podrá dedicarse a buscar personas que no sean el dueño, primero en pistas rectas simples, y después, buscar objetos depositados por un extraño, en cuyo caso el perro trabajará con el dueño.


Una vez que estos ejercicios hayan sido bien comprendidos y se ejecuten de forma casi automática, es decir, sin tener que ordenarlos, se podrán trazar pistas con vueltas, pistas en ángulo recto y pistas que combinen esos distintos trazados.

También se podrá adiestrar al perro para que recoja varios objetos colocados en medio de una pista recta o en un ángulo. A cada orden “da” el dueño meterá el objeto en el bolsillo y hará que el perro se lance a las órdenes “busca” y “trae”.


Más adelante, se podrá incluir el descubrimiento del trazador al final de la pista, es decir, que después de haber encontrado el objeto depositado por un extraño y haberlo entregado (eventualmente a los pies del dueño, sentado o de pie), el perro deberá seguir de nuevo la pista y descubrir al que ha depositado el objeto poniéndose delante de él y ladrándole una vez, pero sin morderle.


A continuación se aumentará la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de la salida, con los mismos ejercicios que hasta ahora.

¿Persona Extraviada o Individuo Sospechoso?


Después, el perro aprenderá a actuar en función de que la persona por encontrar sea amiga o indeseable. En todo caso, habrá que tener en cuenta que el indeseable puede adoptar una actitud amistosa para engañar al perro y que un paseante que se haya extraviado puede sentir miedo y reaccionar huyendo o defendiéndose.


Por tanto, habrá que adiestrar al perro para que tome alternativamente tal o cual actitud de acuerdo con el comportamiento de su amo; en un caso, éste estrechará la mano de la persona extraviada y le hablará amistosamente, y en el otro, cacheará al indeseable y le hablará en un tono más seco.

En el rastreo a distancia y en razón de la ausencia del dueño cuando se produce el descubrimiento de la persona, habrá que adiestrar al perro para que inmovilice al individuo sin atacarlo ni morderlo y ladre para indicar su presencia hasta que el dueño decida qué actitud habrá de adoptar el perro.


Para los perros que no tengan acometividad o les inspire miedo el bastón, habrá que limitarse a la búsqueda de objetos, incluso en concursos. En todo caso, el perro habrá de estar acostumbrado al ruido de los disparos ya que el comienzo de cada prueba se señala con un tiro.


A continuación vendrá la introducción de pistas falsas, es decir, de pistas que el trazador interrumpe volviendo sobre sus pasos: también el perro habrá de retroceder al final de la pista falsa para seguir por la pista principal y continuar su trabajo.

El Rastreador de Élite


Si el perro presenta una aptitud especial para el rastro o si quiere presentarlo en competiciones y concursos, se podrán ir complicando cada vez más los ejercicios.


Éstos podrán consistir en que el animal descubra al trazador en un grupo de personas, hacer el ejercicio de noche o recorrer una pista fría, es decir, que lleve una hora por lo menos remontarla, ejercicios todos ellos que reproducen las condiciones especiales del rastreo de policía o las que se encuentran en los concursos de rastreo.


El dueño podrá también, tanto por razones profesionales como por mera afición (suya y del perro) adiestrar al animal para rastreo en terrenos accidentados, campos, pastos de ganado o de venados, lugares públicos o ruidosos, etc.


La vida del perro está centrada en el olfato (relaciones con otros perros, comida, caza, juegos, etc.), y resulta muy agradable potenciar la aptitud natural que tiene el perro para el rastreo, aunque no se tenga intención de dedicarlo a la competición. En cualquier caso, quien quiera convenir su perro en un verdadero rastreador habrá de dedicarle mucho tiempo y paciencia.


Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 3 de agosto de 2013

LOS PERROS RASTREADORES Y DE CARRERA

Erik Farina año 2012
Datos Históricos

Este grupo engloba razas antiquísimas y poco alteradas con el paso de los siglos. Los Lebreles por ejemplo, son los primeros perros de caza conocidos en la historia de la humanidad.

La historia de todos los Hounds (Deerhound, Bloodhound, Greyhound, etcc..) está ligada a la historia de los celtas. Los perros que utilizaban los antiguos celtas para cazar se extendieron por Europa acompañándolos a sus nuevos asentamientos. Los posteriores colonizadores, no obstante, causaron la extinción de la cultura céltica en algunas regiones y la incorporaron a la propia en muchas otras.

En el primer caso, con los celtas desaparecieron los antecesores de los modernos Hounds; en el segundo, también los perros celtas se mestizaron con los perros que trajeron consigo los nuevos pobladores. En algunas regiones, sin embargo, la cultura céltica pervivió (Irlanda, Bretaña, Gran Bretaña), y allí las viejas razas célticas también pervivieron, dando lugar a todos Hounds que conocemos ahora.

Un antepasado común de muchos Hounds actuales fue el Saint Hubert Hound, el perro que criaron los monjes belgas en el siglo VI en honor de San Huberto, su patrono, que se convirtió al cristianismo después de haber visto un venado con una cruz en mitad de la cuerna. El Bloodhound (sabueso) actual, concretamente, es descendiente directo del que criaron los monjes.

Con el paso de los siglos, casi todas las naciones europeas criaron sus propios perros rastreadores y de carrera, aunque fue en Francia donde surgieron más razas. Además, muchas de las razas producidas en otras regiones (como Devon Staghound y el Welsh Hound, por ejemplo) se extinguieron, mientras que la popularidad de muchas razas francesas ha perdurado hasta nuestros días.

En Francia, la caza era uno de los entrenamientos favoritos de los nobles, y por ello los perros de caza se criaban con el mayor cuidado. En el siglo XII, Luis IX planificaba las guerras para el verano y el otoño con el fin de reservarse el invierno y la primavera para cazar. Muchas razas se extinguieron con la aristocracia tras la Revolución Francesa. Otras, como el Baset Griffon Vandéen, aunque estuvieron a punto de extinguirse, han sido recuperadas en épocas recientes y actualmente están ganando popularidad.


Los Perros Rastreadores y o de Carrera

Aunque tanto unos como otros son perros de caza utilizados para localizar a las presas, en la forma en que lo hacen, más exactamente, es el órgano sensorial del que se valen para hacerlo, nos obliga a dividirlos en dos grandes grupos: los perros rastreadores, que se valen de su olfato, sumamente desarrollado, para seguir el rastro de la caza, y los perros de carrera que utilizan la vista principalmente.

Estos perros suelen complementar su gran vista con una excepcional velocidad, necesaria para alcanzar y abatir a las presas. Los rastreadores, en cambio, no son necesariamente rápidos, ya que su estrategia principal es el acoso en vez de la persecución.

Los Rastreadores

A diferencia de los perros de muestra y cobradores, estos perros, una vez localizada su presa, la abaten y esperan que el cazador acuda a recogerla. Criados originalmente para abatir a los lobos y jabalíes, son fuertes y corpulentos, además de resistentes. En épocas posteriores, la necesidad de cazar zorros y venados favoreció la aparición de razas menos voluminosas, capaces de alcanzar velocidades mayores, a veces obtenidas cruzando los rastreadores con perros de carrera.

Los Basset fueron expresamente criados por sus patas cortas para cazar en cubierto, es decir, en la espesura: los cazadores, que debían ir a pie, podían seguir a los perros más cómodamente. Además, éstos caminaban sin despegar la trufa del suelo, lo que les permitía seguir el rastro olfativo con mayor precisión.


Los Perros de Carrera

Entre estos cazadores que no localizan a las presas valiéndose del olfato, sino de la vista, se encuentran en todos los Galgos y Lebreles, cuyo inconfundible perfil de atletas se aprecia ya con toda claridad en las cerámicas persa y asiria del año 6000 a.C., lo que parece indicar que el origen de estas razas es muy anterior al de los rastreadores con los que están emparentadas.

Estas razas proceden de regiones no boscosas del hemisferio sur, donde la escasez de árboles permitía localizar las presas a simple vista, siempre que ésta fuese aguda. El olfato no era tan necesario, ya que ni las gacelas gacelas ni los antílopes podían ocultarse tras la maleza. Fue la necesidad de cazar estas presas tan veloces la que los convirtió en perros de carrera.

A diferencia de los rastreadores, que podríamos considerar corredores de fondo por su resistencia, ya que abaten a las presas acosándolas hasta agotarlas, los perros de carrera son más bien corredores de sprint, como demuestran sus largas extremidades, sus nervudas ijadas y su perfil aerodinámico, así como el profundo pecho, que les confiere una notable capacidad pulmonar.

Al popularizarse el antiguo deporte de las carreras de perros, los Galgos ganaron popularidad, al considerarse los más veloces, aunque en realidad los Irish Wolfhound, los Deerhound y los Lebreles Afganos no se quedan atrás persiguiendo una liebre mecánica.

La Vida en el Hogar

Los rastreadores, criados para cazar en jauría, tienden a llevarse bien con los demás perros, siempre y cuando la jerarquía social entre ellos quede clara. Cuando un perro rastreador encuentra un rastro olfativo en el parque, su instinto lo lleva a seguirlo con obcecación, volviéndose sordo ante su amo, por lo que es fundamental adiestrarlos desde muy jóvenes para acudir cuando se les llame. Estos perros ladran bastante, ya que solían valerse de la voz para indicar a los cazadores que ya podían acudir a recoger las piezas.

Los perros de carrera suelen ser más silenciosos. Como solían cazar en solitario en vez de en jauría, tienen espíritu independiente. Como los rastreadores, se vuelven sordos en cuanto creen haber localizado una presa, por lo que también es preciso adiestrarlos para acudir cuando se les llame desde muy jóvenes.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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jueves, 13 de junio de 2013

Un centro de perros de rescate cumple 30 años.

Frankie, es un perro labrador negro de 6 años de edad, que no pudo pasar en su primer entrenamiento de trabajo para poder convertirse en un perro lazarillo en San Antonio. Su nivel de energía era demasiado alto.

Pero encontró su vocación con un Equipo de Búsqueda y Rescate de Dallas, que está cumpliendo sus 30 años de localizar personas desaparecidas y perdidas.

"Es una manera única de dar algo a la comunidad. Nos gusta trabajar al aire libre y nos gustan los perros. Esto se ajusta a todos los criterios ", dijo Steve Deutsch, el guía de Frankie.

Desde que se fundó el centro de búsqueda y rescate por Paul Lake en 1983, la organización no lucrativa ha pasado de seis a 32 voluntarios humanos, más 23 perros. El equipo ha trabajado con más de 200 agencias de la ley, sobre todo en el norte central de Texas, y ha respondido a unas 1.400 llamadas. En el años 2000, los equipos buscaron restos después del tornado Fort Worth, y en 2003, pasaron 11 días en una misión de recuperación después del transbordador espacial Columbia se desintegró en todo el estado.

"Ellos son unas personas excepcionales. Ofrecen un servicio muy agradable para las agencias que no tienen los perros con esta experiencia ", dijo el teniente Mike Hollier del Departamento de Policía de Arlington, y señaló un caso en el que Lake con su perro, Shadow, ayudarón a localizar a un paciente desaparecido con Alzheimer. "Es un consuelo para nosotros saber que tenemos ese tipo de recursos para poder recurrir."

En el 2012, Frankie tuvo su primer confirmado al encontrarlo después de haber seguido el olor de la descomposición en un arroyo en el condado de Ellis, donde encontró los restos de un niño.

"Son una gran herramienta para la aplicación de la ley, ya que ayudan a poder etiquetar un caso", dijo Michelle Grigg, un investigador de abuso infantil en el departamento de policía de Carrollton.

Para estar preparados para las llamadas, el equipo se entrena sin descanso.

Cada semana, los miembros del equipo se encuentra cerca de su base, una caravana en un campo cerca del aeropuerto internacional Dallas Fort Worth para su sesión de entrenamiento.

El equipo de búsqueda y rescate está compuesto por gerentes de búsqueda, que organizan las misiones en las que utilizan los dispositivos de seguimiento y radio; los guías caninos como Deutsch, y los flancos, que acompañan al perro y al guía, están gestionando las actividades, incluyendo la obtención de la asignación y la ayuda con la estrategia de búsqueda.

"Siempre tiene que ser divertido para los perros", dijo Deutsch, quien ha estado con el equipo desde el año 1999. Los perros especializados en la formación de desastres; detección de restos humanos; aroma del aire, lo que significa que puede rastrear cualquier humano vivo y el seguimiento de cualquier aroma específico.

Frankie se ha especializado en la detección de restos humanos. Durante una sesión de entrenamiento reciente, su objetivo era encontrar un paño cubierto de sangre seca. Cuando se liberó en el área pequeña, cubierta de hierba, la recorrió. En cuestión de segundos, Frankie se sentó, lo que significa que había encontrado el objeto, y luego disfrutó con entusiasmo su recompensa: un juego de tira y afloja con Deutsch.

La sesión del fin de semana de cuatro horas, solo marca una fracción de las horas de las prácticas de los guías con sus perros de forma independiente. También gastan miles de dólares al año en el entrenamiento y en el equipo. Se necesita un promedio de ocho a diez meses para entrenar como un flanco y de 12 a 18 meses adicionales para entrenar como un guía canino.

Pero ni el tiempo ni el dinero parece disuadir a los voluntarios.

"Tiene que ser algo que está en tu sangre y te encanta", dijo Lake, que también trabaja como director de desarrollo de negocios. "Si te gusta el desafío. Te gusta el trabajo en equipo. Si te gusta la capacidad de ayudar a la gente ". Por: Tegan Hanlon

Copyright © Por: Erik Farina, Psicólogo Canino y Adiestrador Profesional