lunes, 28 de febrero de 2022

¿Por qué mi perro lame los hocicos de otros perros?


 


¿Qué podría ser mas adorable que tu perro dando a su perro amigo un beso en el hocico? Nada, en realidad. 


¿Pero tu perro realmente le está dando un beso a su perro amigo? Sí, lo está haciendo, pero esto sólo es una de las razones porque tu perro puede lamer el hocico de otro perro.


Lo que quieren expresar los perros.


Durante una introducción entre perros, un perro tímido y de menor rango, bajará la cabeza, evitando el contacto directo de los ojos y con suavidad extenderá su lengua para lamer el hocico de un perro más dominante, seguro y de más alto rango.


El primer perro lame el hocico del segundo perro para confirmar simplemente que esto es porque él viene en son de paz. Piense en esto como el equivalente de los besos sociales de los perros.


Los perros que son ya amigos también se intercambiaran besos. Dos perros amigos fuertemente unidos se lamerán y acicalaran unos a otros. Se dan unos a otros "besos de perro" en muestras de afecto y amistad. En este escenario, la jerarquía de los perros sociales no es un problema.


Estos perros se conocen y confían entre ellos. También se buscan el uno al otro: Un perro que lame excesivamente la boca de su compañero canino, puede también hacer esto porque el perro tiene un tumor, un corte u otra necesidad médica que requiere atención veterinaria y tratamiento.


Los cachorros también "besan" a sus madres, pero no es un gesto de afecto. Cuando los cachorros realizan la transición de mamar las mamas de su madre para pasar de la leche a comer alimentos semisólidos, vigorosamente lamen el hocico de su madre con la esperanza de conseguir su regurgitar y algo de comida semi-digerida para ellos.






Si usted tiene un perro enfermo en una camada de cachorros, siga las indicaciones de su veterinario para asegurarse de que los cachorros están recibiendo la nutrición adecuada y saber cuándo y cómo hacer la transición de la leche materna a los alimentos para los cachorros.


Como debes actuar con tu Perro.


Ayuda a tu perro a socializarse con sus compañeros caninos: Seleccione con cuidado los perros seguros y equilibrados, de fácil y paciente carácter para jugar con tu perro tímido, para ayudarle a perfeccionar sus habilidades sociales. Ten en cuenta también de poder apuntarte a unas clases de adiestramiento canino, especialmente centradas en la socialización de perros con perros, impartidas por un adiestrador profesional que esté certificado, en las prácticas y técnicas de formación positiva.


No interfiera cuando los dos perros están jugando "besándose la cara" brevemente entre ellos. Siéntese y disfrute de esta muestra de amistad canina, después llámalos y dales una orden como "sentarse" o “dame la patita,” premiándolos con unas golosinas simultáneamente como una recompensa por estar bien el uno con el otro.


Si adopta o trae un perro nuevo a su casa y tienen tres o más perros residentes, debes introducir el perro adoptivo a su grupo con un solo perro a la vez y dejar chuparse el hocico entre ellos surgiendo de forma natural. Comienza con tu perro más sociable y equilibrado, el que sea más tranquilo. Nunca debes forzar una introducción entre varios perros, ya que puedes profundizar en la sumisión y miedo del perro nuevo y provocar una pelea.


Puedes apuntarte a nuestras clases espaciales de socialización con perros: 674 41 52 33


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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domingo, 27 de febrero de 2022

El Perro en el Coche


 


Según como haya sido educado el perro así será su comportamiento en el coche. La calma del animal depende del control que sobre él ejerza su dueño en todas las circunstancias.


¿Cuántos son los perros que viven en compañía del humano y que nunca han subido a un coche?


Muy pocos sin duda, pues para muchísimos perros el coche constituye su marco de vida cotidiano, sea porque acompañan a su dueño en el coche que le sirve de instrumento de trabajo, o porque guardan el vehículo. En todo caso, los animales pueden resultar molestos en los trayectos. Así pues, hay que educarlos sabiendo claramente qué cosas hacen que se sientan bien y qué elementos les impiden permanecer tranquilos.


Los Mareos


Esta patología, muy frecuente en el humano y el perro, está inducida por numerosos factores orgánicos (vibraciones, percepción del desplazamiento, olor de los carburantes) y psíquicos; a ella van asociadas principalmente manifestaciones periféricas del miedo, salivación y vómitos.


Ahora bien, las primeras experiencias marcan, y por tanto, pueden dar lugar a perturbaciones fisiológicas que engendren una situación estresante que puede desembocar rápidamente en fobia al coche.


De modo que los primeros viajes conviene administrar al perro un medicamento para prevenir la aparición de esas indisposiciones.


El Lugar del Perro


El código de la circulación dispone que el perro viaje en la parte posterior del coche y esté quieto y sujeto, para no molestar al conductor. Sin embargo, el cachorro que mete las patas por primera vez en un coche, no se quedará espontáneamente en un lugar determinado. Así pues resulta necesario fijar ese lugar materializándolo con un objeto familiar, y al menos en los primeros viajes, procurar que alguien vigile al perro y lo haga estar quieto.


Lo mejor siempre es poder tener habituado al perro desde cachorro a viajar en el tranportín; En ningún caso se dejará que el perro se instale en el asiento delantero aunque no lo ocupe ningún pasajero. En efecto, para el perro el coche no es sólo un objeto en movimiento sino también una versión reducida del territorio de la familia con la que vive.


Y en función de la jerarquía y organización de los grupos humano-perro, el animal identificará entre las zonas del espacio frecuentado por el grupo las que tienen un valor social importante. Así, la plaza del pasajero de delante será un lugar que el perro quiera poseer porque suele estar reservado a un miembro de la familia. Y cedérsela una vez podría plantear problemas jerárquicos que dieran lugar a mordeduras.


Dejar Solo al Perro


También se plantea el problema de los destrozos cuando se deja al perro solo en el coche. En todo caso, como esta situación es parecida a la que se crea cuando se le deja solo en casa, lo que procede es acostumbrarlo a la soledad, y ello conviene hacerlo dentro de la vivienda por evidentes razones prácticas.


Reglas para los Primeros Viajes


-No permitir que el cachorro se ponga enfermo. Para ello, y de acuerdo con el veterinario, administrarle un tratamiento previo (entre una hora y media antes de la salida) de homeopatía.


-Decidir el lugar del cachorro y no cambiarlo por más que se queje. El transportín es el mejor lugar y seguro para el perro.


-Los perros de talla grande o gigante, deben ir en un coche adecuado y en la parte de atrás con una barrera de hierro.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 26 de febrero de 2022

Los Perros De Trabajo como Mascota

 



A lo largo de la historia, los perros han realizado muy diversos trabajos para el hombre. Muchas razas incluidas en este grupo datan de los tiempos en que los perros se utilizan como guardianes de los asentamientos, animales de tiro o arma militar. Los molosos (antepasados del Mastín) llevan muchos milenios al servicio del hombre. Desde hace 10.000 años sus descendientes defienden nuestros rebaños de los osos y los lobos. Por su parte, los perros de pastor propiamente dichos son tan antiguos como la ganadería.


Los Subgrupos


La protección y conducción del ganado ovino y bovino ha producido tantas razas caninas y tanta especialización en las tareas que el 1 de Enero de 1999, en el Reino Unido, se decidió clasificar a los perros de pastor como un grupo independiente. Ya en 1983, el Kennel Club Americano había declarado independiente el subgrupo de los perros de pastor, que a su vez puede dividirse en muchas ramas como veremos después de mencionar algunos ejemplos de perros de trabajo no utilizados nunca en la protección del ganado o el pastoreo propiamente dicho.


Los Perros de Trabajo


Típico ejemplo de perro de trabajo es el de tiro, como los Husky Siberiano y los Alaska Malamute, que se utilizaban para arrastrar pesados cargamentos en trineo en condiciones de extrema peligrosidad. Menos típicos son los perros de pescador, como el Perro de Aguas Portugués, por ejemplo, que se utilizaba para recuperar las redes que los pescadores habían soltado al agua.


Otro tipo famoso son los perros San Bernardo, que buscaban a los viajeros perdidos entre la nieve y los reavivaba con el brandy que transportaba en el barrilito que llevaba colgado de cuello. Otros antiguos trabajos como la guarda y protección siguen acomodándose a los perros hoy en día; el Dobermann Pinscher, excelente perro guardián en el pasado, sigue desempeñando esas funciones con la misma eficacia en la actualidad.


Los Perros de Pastor


Las razas de los perros de pastor podrían dividirse en varios subgrupos, dependiendo de la tarea que tuviera que realizar (proteger o conducir el ganado) y del tipo de ganado que tuvieran a su cargo (ovejas o vacas), ya que ambos factores influyeron de forma decisiva en el aspecto y el carácter de los perros.


Los Boyeros, por ejemplo, conducían a las reses mordiendo en el calcañar a cualquiera que se quedase rezagada, por lo que a menudo eran cortos de patas, como el Corgi Galés, lo que les permitía esquivar mejor las coces. También debían traer de vuelta cualquier res despistada, y la iniciativa y autonomía necesarias para realizar estas tareas han marcado su carácter. Otros Boyeros notables son el Lancashire Heeler, el Boyero Australiano y el Vallhund Sueco.


Algunos perros de pastor descienden de primitivos ovejeros procedentes del norte o el este de Europa que originariamente trabajaron con renos. Entre los ovejeros habría que distinguir dos grandes grupos: los encargados de proteger a los rebaños de ladrones y fieras, y los pastores propiamente dichos.


Los primeros debían ser corpulentos y fuertes para enfrentarse a tan feroces predadores. Como a menudo trabajaban en zonas montañosas y agrestes, debían ser rústicos y poseer un pelaje a prueba de inclemencias, ya que el clima era extremadamente duro en cualquier época del año. Su autonomía con respecto al pastor los obligaba a tener iniciativa y a cumplir su cometido por puro instinto.


Otro rasgo importante de su carácter era la lealtad incondicional, ya que de lo contrario el hambre podría inducirlos a devorar el mismo ganado que estaban custodiando. Debían ser animales tan fiables que el ganadero pudiese dejar los rebaños a su cargo con la seguridad de que se dejarían morir de hambre antes de atacar a una de sus ovejas o corderos.


A diferencia de los perros protectores, los perros conductores o de pastor propiamente dichos trabajaban en estrecha colaboración con su amo, obedeciendo fielmente sus órdenes. A eso se debe que en la actualidad se identifiquen tanto con los propietarios y sientan un deseo natural de complacer. Por otra parte, debían ser menos rudos de modales que los Boyeros, ya que las ovejas no son ni tan duras ni tan fuertes como las vacas y un fuerte mordisco podía causarles verdaderas lesiones.


Algunos granjeros necesitaban perros de pastor que pudieran al mismo tiempo proteger los rebaños y cruzaron sus ovejeros con guardianes de ganado o Mastines para obtener pastores protectores. Muchas regiones desarrollaron a través de la historia el tipo de pastor que mejor se ajustaba a sus necesidades: Francia produjo, por ejemplo, el Pastor de Brie; Bélgica los cuatro Pastores Belgas; Alemania, el Pastor Alemán; Inglaterra, el Bobtail; Escocia, el Collie; las Islas Shetland, el Sheltie, por citar sólo algunos ejemplos.


Los Perros de Trabajo Como Mascota


Tanto los perros de pastor como los de trabajo propiamente dichos son con frecuencia corpulentos, fuertes y vigorosos, además de muy inteligentes. Todas estas virtudes juntas llegan a ser un problema, ya que realmente necesitan ejercitar sus músculos y su cerebro. Si no se canaliza de otro modo su talento, un perro de pastor puede acabar considerando a los ciclistas y las personas que corren en el parque como cabezas de ganado descarriadas y actuar en consecuencia.


En contrapartida, estos perros suelen identificarse plenamente con sus amos y ser sumamente leales. Muchas razas, sobre todo de ovejeros, descuellan de manera muy especial en los concursos de Agílity y obediencia.


Los perros de pastor y de trabajo también suelen tener el manto muy espeso, ya que con frecuencia trabajaban a la intemperie sufriendo toda clase de inclemencias, y su capa no da poco trabajo a sus propietarios actuales. Si usted se horroriza al ver huellas de patas por el suelo o pelos en la alfombra, tal vez no le convenga como mascota un perro de ninguna de estás razas.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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viernes, 25 de febrero de 2022

Síndrome de Disfunción Cognitiva en Perros y Gatos


 

El Síndrome de Disfunción Cognitiva  o (SDC) es una enfermedad que implica la degeneración y pérdida de las células nerviosas dentro del cerebro en los animales domésticos más viejos, resultando en unos cambios de comportamiento. Estos cambios no son el resultado de cualquier otra condición médica, como un tumor cerebral, los tiroides, una enfermedad hepática o renal.


El cerebro está formado por más de 100 mil millones de células nerviosas. Cada célula nerviosa se comunica con la célula nerviosa adyacente para una liberación de una sustancia que estimula la siguiente célula.


Se piensa, que el inicio de este proceso degenerativo es debido a una disfunción de las mitocondrias y la acumulación de las sustancias tóxicas en el cerebro. (Las mitocondrias son las estructuras en todas las células que proporcionan energía a las células. Las células se mueren sin un suministro de energía suficiente.) La razón por la que aprovecha las mitocondrias está aún bajo investigación, y la respuesta puede conducir a un plan de tratamiento extraordinario para el SDC de los pacientes.


Aunque la edad es el mayor factor de riesgo para el desarrollo del SDC, no es el único factor implicado. Con estos signos neurológicos parecidos a la enfermedad del Alzheimer en los seres humanos, los animales domésticos de tan sólo ocho años de edad pueden presentar signos del SDC. En un estudio, el 28 por ciento de perros de 11 años a 12 años de edad y el 68 por ciento de 15 años a 16 años de edad, los perros tenían un signo menos en consonancia con el Síndrome de Disfunción Cognitiva.


Este problema crónico y progresivo tiene un impacto significativo en la vida de los animales de edad avanzada y sus propietarios. Los cambios que se producen en la conducta del perro o gato pueden ser muy frustrantes para el dueño. La terapia médica pretende reducir el impacto de estos problemas y retrasar el avance de la enfermedad.



Los signos clínicos de la SDC en los animales domésticos pueden incluir uno o más de los siguientes signos:


- Alteraciones en el sueño; presentando insomnio y deambulación nocturna.


- Pérdida de los hábitos de micción y defecación; el perro orina y defeca en casa; defeca u orina en la zona de descanso, sale a la calle pero elimina al volver a casa.


- Cambios en la memoria y el aprendizaje; tarda en reconocer a gente de la familia, no responde a órdenes conocidas, es incapaz de aprender tareas nuevas.


- Confusión o desorientación; va hacia el lado equivocado de la puerta, se pierde en lugares familiares.


- Cambios en la conducta social; ha descuidado su conducta de higiene, tiene problemas con la jerarquía social, tiene demasiada dependencia.


- Cambios en su actividad; presenta mirada fija o perdida, muerde objetos, deambula, presenta vocalización excesiva, su apetito se ha alterado, está apático.


- Ansiedad, irritabilidad; está más inquieto o agitado, se muestra agresivo lo que podría ser el reflejo de una falta de la capacidad de reconocimiento de los miembros de la familia.



Diagnóstico:


Lo que primero hay que determinar es si los cambios de conducta mencionados pertenecen al Síndrome de Disfunción Cognitiva o se deben a otro problema médico. Habrá que realizar un chequeo geriátrico que incluya analítica sanguínea completa y que descarte la existencia de patologías clínicas que justifiquen estos cambios de conducta.


Muchos de estos problemas no llegan a las consultas veterinarias porque los propietarios piensan que los cambios de conducta que tiene su animal son normales considerando su edad. Cuanto más avance la enfermedad menor respuesta obtendremos con el tratamiento llegando a agravarse los síntomas y deteriorando la calidad de vida del animal.



Tratamiento:


Lamentablemente no existe una cura para el SDC. Frecuentemente, voy a abordar este síndrome con múltiples modalidades de tratamiento para tratar de mejorar la calidad de la vida de la mascota. El tratamiento consiste en medicación, una dieta especial y cambios en el entorno de nuestros animales para adaptarlo a sus necesidades, como aumentar la frecuencia de salidas en el caso del perro para evitar una eliminación inadecuada (orinar en casa) o reubicar las cajas de arena de los gatos para facilitarles el acceso. No debemos castigarles ni exigirles la realización de conductas que antes efectuaban con absoluta normalidad. Es importante mantener un ambiente en casa tranquilo adecuado a la edad de los animales, ya que la falta de comprensión por parte de los dueños puede generar ansiedad que empeore su estado.



Por favor, póngase en contacto con su veterinario si su mascota está mostrando alguno de los signos clínicos anteriores de SDC. Los signos clínicos presentes en SDC también pueden estar presentes en otros procesos de la enfermedad. Es imprescindible que su veterinario pueda realizar un examen, análisis de sangre, análisis de orina y otras pruebas de diagnóstico físico completo (como radiografías o resonancia magnética) para confirmar el diagnóstico. Aunque no existe una cura para el presente Síndrome de Disfunción Cognitiva, hable con su veterinario acerca de las opciones terapéuticas disponibles para ayudar a su mascota olvidadiza, para que tenga una vida feliz. Con la investigación continuada, con suerte, pronto vamos a encontrar una cura para las mascotas con el Síndrome de Disfunción Cognitiva.


Consúltenos o pida una cita para su perro o gato si nota algún cambio: 674 41 52 33


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Síndrome de Disfunción Cognitiva Canina SDC - Perros Geriátricos


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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