lunes, 27 de mayo de 2013

Adiestramiento Canino; TERAPIA-ACTIVIDAD ASISTIDA CON ANIMALES Y DISCAPACIDAD FISICA.

Dado que los animales no pueden juzgar, la confianza en uno mismo y la autoestima pueden mejorar gracias al contacto con estos. Las personas suelen estar cohibidas debido a sus deficiencias físicas durante (o después) de una enfermedad o un accidente.

Estas deficiencias pueden ir desde problemas de expresión oral hasta la falta de coordinación muscular o de movimientos. Los pacientes notan rápidamente cuando los cambios que han experimentado hacen que los demás se sientan incómodos. Los animales se onvierten en un recurso maravilloso para quienes necesitan desesperadamente ser aceptados sin condiciones.

A los animales no les importa que alguien tenga defectos de pronunciación o diga cosas sin sentido. Dejan que los pacientes se relajen y simplemente disfruten del contacto físico directo que supone sostener y acariciar una criatura viva” Granger y Kogan (2.003)

Dentro de este colectivo de personas existe una gran variedad de causas por las cuales se presenta la discapacidad física, como factores congénitos o hereditarios, enfermedades degenerativas, neuromusculares, infecciosas, metabólicas y accidentes de tráfico, entre otras. Habiendo personas que padecen parálisis cerebral, paraplejia, Parkinson, problemas auditivos y visuales; que hace que precisen de silla de ruedas, muletas, prótesis, etc.

 Fines de la Rehabilitación.

La realización de sesiones de Terapia o Actividad contribuye a minimizar la discapacidad y mejorar la calidad de vida de estas personas tanto a nivel físico como emocional. Con un animal se puede trabajar, entre otras cosas, lo siguiente:

-Área psicológica y cognitiva: El incremento de la capacidad de prestar atención; el aumento de la autoestima y la confianza en sí mismos; la memoria; la disminución de los síntomas y comportamientos derivados de un trastorno de adaptación.

-Área de la comunicación y del lenguaje: La facilitación de la comunicación tanto
verbal como no verbal; aumento del vocabulario; la Construcción correcta de las
frases; la mejora en la articulación de las palabras; el aprender el nombre de personas
importantes para el paciente.
-Área psicomotora: La Mejora en la coordinación, en los reflejos, en la movilidad y en la habilidad motora; La mejora en la relajación de la musculatura.

-Área de aprendizaje: La adquisición de nuevos aprendizajes en referencia a responsabilidades como los cuidados del perro (higiene y alimentación); sus juegos y su adiestramiento.
-Área de socialización: El incremento en las relaciones afectivas y en el deseo de ejercitarse; El desarrollo del respeto hacia los animales; El aumento del deseo de realizar actividades en grupo; El seguimiento de instrucciones.

A los animales en las sesiones de Terapia o Actividad con este colectivo tan amplio, se les puede utilizar como:

Estimulo Multisensorial.

Los animales como seres vivos que son, se convierten en un estímulo multisensorial muy fuerte ya que son capaces de captar la atención y motivación del paciente mejorando su cooperación e implicación en la Terapia o Actividad. Serpell (2.003) dice: Los animales pueden inducir un estado de relajación inmediata, psicológicamente tranquilizador, por el simple hecho de atraer y mantener nuestra atención (Katcher et al., 1983).

Por ejemplo, un perro al atraer y mantener la atención de un niño o niña con parálisis
cerebral puede reducirle las conductas de falta de adaptación. Burch (2.003) dice respecto a estas conductas: “Los pacientes con estereotipias como el balanceo, aleteo de las manos, o que hacen ruidos, pueden mostrar menos conductas de falta de adaptación en presencia de un animal”.
Cusack (2.008) dice: “La contemplación de las actividades animales induce a un estado relajante de meditación o de ensueño. Los beneficios principales son a corto plazo y persisten mientras se observa al animal. Los animales son muy efectivos en este aspecto porque sus actividades son relativamente aleatorias e impredecibles y debido a esto mantienen el interés del paciente (Serpell, 1.983)”
También mientras se está prestando interés o atención a un animal, el paciente se puede olvidar un poco del dolor corporal que tenga y de sus problemas. 
Fuente de Contacto Físico.

Sabemos que la salud y el bienestar de una persona dependen en gran parte de la calidad de relaciones sociales, en las cuales está involucrado el tacto.
Las sesiones de Terapia o Actividad son una gratificación táctil, con valor terapéutico, tanto para la salud psicológica como en la física. La realización de movimientos físicos como acariciar, arreglar, darle de comer y jugar con un perro, proporcionan la oportunidad para el ejercicio de motricidad fina y general y brindan estimulo a aquellas personas que tienen afectadas las habilidades motoras.

Fuente de Motivación.

El trabajar ciertos ejercicios con los animales aumenta la motivación, estimulando al
paciente por lo que se alcanzan los objetivos de una forma más rápida y satisfactoria. Según Hart, 2.003: “Los animales también tienen la capacidad de inspirar y motivar a las personas para que emprendan actividades constructivas que no habrían realizado de otra manera”. 

Por ejemplo, una persona se puede motivar enseñándole al perro a que pase por debajo de sus piernas, ejercitando la motricidad general, incrementando su confianza y su autoestima.

Reforzador de Conductas.
Por ejemplo, en pacientes con Parkinson se puede trabajar la motricidad fina y la general.

En el caso de la motricidad finasería rellenando un tubo de PVC con agujeros de 2

centímetros (un juguete interactivo del animal que sirve para su estimulación mental), con bolitas de pienso que una vez la persona ha finalizado de rellenarlo, se le da al perro para que saque las bolitas de su interior. El perro al darle con la pata o el hocico al tubo caen las bolitas de pienso el cual se come reforzando la conducta del paciente.

En el caso de la motricidad general se podría realizar enseñándole a un perro algún truco, como por ejemplo, que gire sobre sí mismo. También el cepillar al perro hace que se trabaje la motricidad general. En ambos casos, aumenta la autoestima y la confianza del paciente ya que está adiestrando y cuidando al animal.

Potenciador del aprendizaje.
En niños con parálisis cerebral y utilizando a un perro se les puede ayudar a aprender nuevas habilidades como, por ejemplo: enseñarle el nombre de personas importantes, el del perro, darle alguna orden al animal; explorar el entorno mediante la organización espacial, cepillando y acariciando al animal; a tirarle al perro pelotas con diferentes pesos y muchas otras más.

Potenciador de la Autoestima y Confianza en sí mismo.

En cuanto a perros terapeutas para personas con discapacidad, Cusack (2.008) explica: “Aquí tenemos a personas con visibles incapacidades físicas y mentales a quienes les falta autoestima y confianza en sí mismos debido a estos impedimentos. El control físico de un animal sin estas incapacidades y su utilización como la extensión de uno mismo incrementa la coordinación, la movilidad y la habilidad, y de esta manera incrementa la confianza y la autoestima. En estos casos el animal es principalmente un objeto y no necesita ser personificado para influir en la mejoría. Los animales dóciles y fácilmente entrenables tienden a encajar mejor en este contexto (Serpell, 1.983)”

Un ejercicio para incrementar la coordinación, la movilidad y la habilidad motora sería que el animal haga de input sensorial acompañando a la persona, por ejemplo, a realizar motricidad general paseando al animal por un circuito hecho con conos y aros, utilizando al perro como la extensión de uno mismo.

Facilitador social.

Sabemos que los animales facilitan la socialización entre pacientes del centro de
rehabilitación, los trabajadores, los familiares y la persona encargada del control del animal (Técnico en Terapia Asistida con Animales o Voluntario); lográndose una mejora en las relaciones interpersonales que conlleva un aumento del bienestar psicológico. Es más, Serpell (2.003) nos dice: Los animales de compañía pueden proporcionar a las personas una forma de apoyo social que reduce y amortigua el estrés (McNicholas & Collis, 1995; Serpell, 1996; Siegel, 1990).

Catalizador de emociones.

Los animales pueden desencadenar comportamientos divertidos que provocan la alegría y la risa. Sabemos que el humor resulta beneficioso para mejorar el estado mental de una persona y también sus impedimentos físicos. Según Fine (2.003): “Se han dado muchos casos en que los animales incorporados desde un punto de vista terapéutico provocan situaciones cómicas. Parece que cuando esto ocurre, las risas generadas tienen valor terapéutico”

También Cusack (2.008) dice a este respecto: “Hay situaciones en las que los animales de compañía pueden ser utilizados sin necesidad de tenerlos todo el día. El valor terapéutico es evidente por sí mismo. Las investigaciones demuestran su gran valor para fomentar el buen humor, la risa y el juego, y también un sentimiento de autoimportancia. Hacen que uno se sienta importante (McCulloch, 1984)”

Elevadores de la Tasa de Aptitud.

Observar o interaccionar con animales tiene unos efectos a corto plazo para la salud,
elevando la tasa de aptitud y aumentando la supervivencia. Sabemos que el estar en contacto con ellos ayuda y previene las enfermedades cardiovasculares y el acariciarlos reduce la tensión arterial. También sabemos que el observar o el estar en presencia de animales es bueno para nuestra salud psicológica, para tener menos depresión, ansiedad y estrés.

Existen estudios que reflejan las ventajas aportadas por el Canis familiaris en la asociación con el Homo sapiens y que se refieren a “estar en compañía de un perro”, siendo estos los siguientes:

-disminuye la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos (Katcher, 1.987);
- coadyuva en el tratamiento de la ansiedad (Holcomb, 1.989);
- reduce los problemas menores de salud (Serpell, 1.991);
- aumenta la supervivencia en afecciones coronarias (Bustad, 1.996).
- es beneficioso para el desarrollo del niño (Melson, 1.990);

En definitiva, la utilización de animales de compañía, especialmente el Canis familiaris, como herramienta al servicio del Educador/a o Terapeuta potencia el aprendizaje, modifica el entorno educativo y terapéutico y facilita que se logren los objetivos más rápidamente, Resultando especialmente útil en personas con discapacidad física, mejorando su calidad de vida y su integración social. Miguel Ángel Signes Llopis

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