Mostrando entradas con la etiqueta castigo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta castigo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Adiestramiento Canino – Psicología Canina – Aprendizaje

Erik Farina 2016
La dualidad castigo recompensa, se presenta como la base y el principio mismo de la acción de educación y control que el humano ejerce sobre el perro.

Para la mayoría de los propietarios, la educación de un perro consiste en reprimir algunos comportamientos indeseables y recompensar sus intentos de acercarse a lo que desea. 

Sin embargo, no se debe reducir esas operaciones educativas a manifestaciones impulsivas difíciles de controlar, ya que castigo y recompensa tienen características psicofisiológicas precisas.

Psicología y Aprendizaje

Cuando la psicología experimental definió las diferentes vías del aprendizaje propuso la noción de refuerzo. Éste corresponde a la aparición de una estimulación después de que el animal haya adquirido un nuevo comportamiento, estimulación que ejercerá una influencia sobre la probabilidad de reaparición de aquel comportamiento.

Cuando la estimulación resulte agradable al perro, el comportamiento se verá reforzado y a partir de entonces formará parte del repertorio comportamental del animal: éste lo habrá aprendido. Ese refuerzo positivo (estimulación agradable) es una recompensa. En cambio, si la estimulación es desagradable, rápidamente impedirá la reaparición del nuevo comportamiento; en ese caso se habla de refuerzo negativo o de condicionamiento adverso. El refuerzo negativo es un castigo.

Eficacia de los Castigos y las Recompensas

Los trabajos de los psicólogos nos han permitido definir las características de los castigos y las recompensas.

El primer criterio de la eficacia de una castigo o una recompensa radica en la realidad de su carácter desagradable o positivo para el perro sobre el que se ejercen. En otras palabras, la principal dificultad consiste en apreciar la cualidad punitiva o gratificante de una estimulación.

Cuando el propietario de un perro que se ha orinado en el suelo de su casa, decide castigar al perro metiéndole la nariz en la orina, está convencido de que le inflige una sanción humillante y repugnante. Sin embargo, el estudio del comportamiento de la especia canina permite saber que al perro no le produce asco su orina, sino que le atrae e incluso la absorbería; por consiguiente, meter la nariz del perro en la orina no constituye un castigo, y es un maltrato al animal.

Del mismo modo, recompensar al perro implica que se conozcan los elementos susceptibles de satisfacerle, el deseo de conseguir de nuevo la recompensa ha de ser lo bastante fuerte para motivar la aparición del comportamiento que le está asociado.

El segundo parámetro fundamental es de carácter temporal; por una parte interviene el tiempo transcurrido entre el comportamiento buscado por la operación educativa y el refuerzo positivo o negativo, y, por otra, la repetitividad. Ahí se encuentran las reglas más importantes que se han de conocer, pues su transgresión anularía el efecto del castigo o de la recompensa y hasta podría invertirlo.

Es fundamental saber que el castigo debe ser aplicado inmediatamente después de la acción que se quiere prohibir. Sancionar un comportamiento varios minutos y hasta varias horas después no tiene más efecto que el de poner al perro en una situación que éste es incapaz de interpretar y que puede hacerse ansiógena si se reproduce demasiado a menudo.

Erik Farina 2016
Algunos adiestradores, sin embargo que parece y se creen que consiguen resultados con castigos diferidos, pero esta técnica, mal codificada y que nunca se ha estudiado en serio, es desaconsejable hoy por hoy, pues no hay garantías de que siempre se vea coronada por el éxito, y sobre todo por el bien del perro.

En cuanto a la recompensa, no tiene por qué ser consecutiva a la consecuencia comportamental que se intenta reforzar. Desde luego que debe estarle muy asociada pero lo importante es que no sea repetitiva, ni durante el aprendizaje, ni después; aunque en los primeros momentos del refuerzo es importante que cada buena respuesta del animal tenga su recompensa, después habrá que modificar esa relación.

En efecto, se ha constatado que el refuerzo sistemático anula progresivamente el comportamiento aprendido pues, como se sabe, la banalización de la recompensa disminuye la motivación.

Tan pronto como parezca que el nuevo comportamiento ha sido asimilado, será necesario distribuir las recompensas de manera aleatoria, llevando a cabo lo que se llama un refuerzo intermitente. Esta técnica tiene como efecto consolidar notablemente el aprendizaje y que éste proporcione mejores resultados.

La Teoría en la Práctica

La Recompensa

En primer lugar conviene insistir en la diferencia entre recompensa e incentivo. La recompensa no es visible o en todo caso, no le es directamente accesible al perro hasta que éste haya tenido el comportamiento deseado. El incentivo sí que está disponible de inmediato y el perro no puede saber qué comportamiento le ha permitido conseguirlo.

Hay muchas personas que al no conseguir que el perro acuda cuando lo llaman, le muestran comida para atraerlo. No cabe duda que en tales condiciones el perro acudirá salvo que éste presente otra estimulación más motivadora (una perra en celo, por ejemplo), pero, después, sólo reproduciría aquel comportamiento si ve la comida, que en este caso tiene una función de incentivo. En tal supuesto, recompensar consistirá en darle una golosina cualquiera cuando el perro haya respondido a la llamada y acuda.

Así, pues, recompensar al perro es encontrar una estimulación que le resulte gratificante. Una golosina y el contacto físico con el dueño son dos ejemplos de recompensa particularmente evidentes y simples.

A resaltar que las caricias deben ser muy marcadas, casi caricaturescas incluso, al principio del aprendizaje; el dueño ha de abrazar al perro y manifestar muy fuertemente su alegría jugando con la entonación de la voz para que el perro se entere de que está contento.

El Castigo

Ante todo conviene resaltar, que al perro nunca se le puede pegar, la mano que le acaricia y le premia no puede castigarle con agresión, nunca debe tocar al perro para un castigo. Simplemente con una voz diferente de enfado y el NO, seguidamente de alejarnos de el o no hacerle caso, será suficiente como castigo, o terminar el juego con el.

Si el perro se tumba y presenta el vientre, mostrando sumisión, se deberá dar por terminada la corrección. Hay que enseñarle a asociar la palabra corta del NO como un castigo, siempre sin tocar al perro.

Recuerde siempre que los aprendizajes positivos (por recompensa) son más sólidos que los aprendizajes represivos (por castigo). De modo que es preferible enseñar al perro lo que se quiere que haga en vez de esperar a que haya cometido un error para reprenderlo.

Si desea recibir clases de adiestramiento canino en positivo, cognitivo emocional, modificación de conducta o una educación básica, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

martes, 12 de noviembre de 2019

Adiestramiento Canino, La Disciplina

Erik Farina 2012
Los Perros son muy hábiles para interpretar nuestros gestos, aprender palabras clave y prever nuestras reacciones, pero con frecuencia son totalmente incapaces de entender nuestra escala de valores y nuestra conducta.

Debemos ser Justos

Aunque para nosotros la explicación sea totalmente evidente, un perro no es capaz de entender por qué no puede saltar sobre su dueña o dueño cuando lleva ropa elegante, pero si se le permite hacerlo cuando lleva un pantalón viejo. Castigar a los perros por ser perros no tiene mucho sentido. 

Podemos evitar conductas inapropiadas adiestrándolos de forma correcta, pero no es justo ni lógico esperar que hagan distinciones entre un día y otro de la semana, o entre nuestra distintas formas de vestir.

El Castigo Físico O Golpecitos con la Mano

El castigo físico casi siempre contraproducente. A veces se cree que es preciso impedir físicamente que un perro siga haciendo una determinada cosa, pero jamás se debe pegar al perro, utilizar la fuerza bruta ni tampoco la violencia. Los manotazos y golpes con la mano o la patadita o la rodilla, (mucho show de televisión sin ningún fundamento de estudio y base científica) pueden traer malas consecuencias de varios tipos; un perro con cierta propensión a la ansiedad puede llegar a asociar este castigo con quien le castiga y negarse en adelante a acudir si lo llama, o no dejarse tocar, mostrándose atemorizado cada vez que alzase la mano.


O lo que es todavía peor: un perro nervioso puede asociar de forma equivocada los malos tratos con los seres humanos, los perros o cualquier elemento de su entorno. Este tipo de de asociaciones pueden llevar al perro a defenderse de los niños, los adultos, los perros que no conoce, considerando que ellos son los responsables de su dolor o su miedo. Y por otro lado, un perro asertivo y seguro de sí mismo puede llegar a atacar si se siente amenazado psicológicamente.

Erik Farina 2013
Evitar La Violencia

No es raro que los perros maltratados empiecen a mostrarse agresivos, ni casual que los perros violentos ataquen mucho más a sus propios amos que a personas que no conocen de nada; su conducta agresiva procede, casi siempre, de los malos tratos infligidos por los propietarios.


Pocos propietarios recurren al castigo físico, ya que saben que probablemente lo único que conseguirían es empeorar su conducta. Muchos optan por enseñar la conducta apropiada a sus perros como si se tratase de niños: mediante instrucciones verbales y explicándoles claramente qué es lo que han hecho mal. Por desgracia, tratar a los perros como si fuesen niños tampoco da buen resultado.

Los perros, simplemente, no entienden nuestro idioma. En vez de eso, se orientan principalmente por nuestro tono de voz. Muchos perros interpretan los gritos como una invitación a que ladren. También es posible que algunos perros se comporten de forma inaceptable precisamente porque desean ver enfurecidos a sus amos: pegar a estos perros da mucho peor resultado como castigo que dejar de prestarles atención.

Prevenir Malos Hábitos

Hay muchas técnicas eficaces y en absoluto crueles de interrumpir conductas no deseadas, impedir que se produzcan o evitar que se conviertan en costumbre. La primera, denominada “negociación de retribución”, consiste en asegurarse de que el perro no obtendrá ningún tipo de recompensa mediante esa conducta inapropiada, ya que cualquier conducta que no reporta ningún beneficio acaba abandonándose finalmente.


Erik Farina 2013
Muchos perros, por ejemplo, saludan a las personas saltando sobre ellas. Aunque se trata de un gesto amistoso, hay a quien no le agrada. 

No se extingue esta conducta ni regañando al perro ni saludándolo de forma efusiva, sino que ignorándolo por completo, dándole la espalda y esperando a que tenga las cuatro patas tocando el suelo para saludarlo. 

Cuando el perro salude adecuadamente, hay que felicitarlo con entusiasmo. 

Es necesario ser constantes y no prestarles nunca atención hasta que saluden con calma.

Otra técnica muy utilizada para eliminar conductas indeseables es la de la aversión. Consiste en interrumpir la conducta mediante un estímulo que el perro considere desagradable, como un ruido estrepitoso. No obstante, esta técnica debe ser utilizada con precaución, ya que algunos perros podrían asociar dichos estímulos desagradable con personas, objetos, etc..

Una técnica muy segura, natural y que funciona de verdad es la de Psicolmascot, ya que solamente se utiliza la psicología, donde el perro lo acata con placer y sin necesidad de golosina ni castigo, ni ruidos. Es un método muy utilizado en muchos países donde los resultados son asombrosos y eficaces. EL perro esta contento y feliz y el amo satisfecho y feliz.

Un adiestramiento adecuado impide que aparezca los malos hábitos, pero si éstos ya han aparecido casi siempre es posible eliminarlos, aunque solo con paciencia y contando con la ayuda de un profesional en conducta canina. 

Puede solicitar ayuda y asesoramiento a un buen Psicólogo canino especialista en conducta canina, escribiendo a; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)



Copyright © Por: Erik Farina, Etólogo Canino y Adiestrador Profesional

lunes, 16 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – El Castigo y La Recompensa

Erik Farina


La dualidad castigo recompensa, se presenta como la base y el principio mismo de la acción de educación y control que el humano ejerce sobre el perro.

Para la mayoría de los propietarios, la educación de un perro consiste en reprimir algunos comportamientos indeseables y recompensar sus intentos de acercarse a lo que desea. Sin embargo, no se debe reducir esas operaciones educativas a manifestaciones impulsivas difíciles de controlar, ya que castigo y recompensa tienen características psicofisiológicas precisas.


Psicología y Aprendizaje


Cuando la psicología experimental definió las diferentes vías del aprendizaje propuso la noción de refuerzo. Éste corresponde a la aparición de una estimulación después de que el animal haya adquirido un nuevo comportamiento, estimulación que ejercerá una influencia sobre la probabilidad de reaparición de aquel comportamiento.


Cuando la estimulación resulte agradable al perro, el comportamiento se verá reforzado y a partir de entonces formará parte del repertorio comportamental del animal: éste lo habrá aprendido. Ese refuerzo positivo (estimulación agradable) es una recompensa. En cambio, si la estimulación es desagradable, rápidamente impedirá la reaparición del nuevo comportamiento; en ese caso se habla de refuerzo negativo o de condicionamiento adverso. El refuerzo negativo es un castigo.


Eficacia de los Castigos y las Recompensas


Los trabajos de los psicólogos nos han permitido definir las características de los castigos y las recompensas.


El primer criterio de la eficacia de una castigo o una recompensa radica en la realidad de su carácter desagradable o positivo para el perro sobre el que se ejercen. En otras palabras, la principal dificultad consiste en apreciar la cualidad punitiva o gratificante de una estimulación. 

Erik Farina
Cuando el propietario de un perro que se ha orinado en el suelo de su casa, decide castigar al perro metiéndole la nariz en la orina, está convencido de que le inflinge una sanción humillante y repugnante. Sin embargo, el estudio del comportamiento de la especia canina permite saber que al perro no le produce asco su orina, sino que le atrae e
incluso la absorbería; por consiguiente, meter la nariz del perro en la orina no constituye un castigo.


Del mismo modo, recompensar al perro implica que se conozcan los elementos susceptibles de satisfacerle, el deseo de conseguir de nuevo la recompensa ha de ser lo bastante fuerte para motivar la aparición del comportamiento que le está asociado.


El segundo parámetro fundamental es de carácter temporal; por una parte interviene el tiempo transcurrido entre el comportamiento buscado por la operación educativa y el refuerzo positivo o negativo, y, por otra, la repetitividad. Ahí se encuentran las reglas más importantes que se han de conocer, pues su transgresión anularía el efecto del castigo o de la recompensa y hasta podría invertirlo.

Es fundamental saber que el castigo debe ser aplicado inmediatamente despues de la acción que se quiere prohibir. Sancionar un comportamiento varios minutos y hasta varias horas después no tiene más efecto que el de poner al perro en una situación que éste es incapaz de interpretar y que puede hacerse ansiógena si se reproduce demasiado a menudo.

Erik Farina
Algunos adiestradores, sin embargo que parece y se creen que consiguen resultados con castigos diferidos, pero esta técnica, mal codificada y que nunca se ha estudiado en serio, es desaconsejable hoy por hoy, pues no hay garantías de que siempre se vea coronada por el éxito, y sobre todo por el bien del perro.


En cuanto a la recompensa, no tiene por qué ser consecutiva a la consecuencia comportamental que se intenta reforzar. Desde luego que debe estarle muy asociada pero lo importante es que no sea repetitiva ni durante el aprendizaje ni después; aunque en los primeros momentos del refuerzo es importante que cada buena respuesta del animal tenga su recompensa, después habrá que modificar esa relación.


En efecto, se ha constatado que el refuerzo sistemático anula progresivamente el comportamiento aprendido pues, como se sabe, la banalización de la recompensa disminuye la motivación.


Tan pronto como parezca que el nuevo comportamiento ha sido asimilado, será necesario distribuir las recompensas de manera aleatoria, llevando a cabo lo que se llama un refuerzo intermitente. Esta técnica tiene como efecto consolidar notablemente el aprendizaje y que éste proporcione mejores resultados.

Erik Farina
La Teoría En La Práctica


La Recompensa


En primer lugar conviene insistir en la diferencia entre recompensa e incentivo. La recompensa no es visible o en todo caso, no le es directamente accesible al perro hasta que éste haya tenido el comportamiento deseado. El incentivo sí que está disponible de inmediato y el perro no puede saber qué comportamiento le ha permitido conseguirlo.


Hay muchas personas que al no conseguir que el perro acuda cuando lo llaman, le muestran comida para atraerlo. No cabe duda que en tales condiciones el perro acudirá salvo que éste presente otra estimulación más motivadora (una perra en celo, por ejemplo), pero, después, sólo reproduciría aquel comportamiento si ve la comida, que en este caso tiene una función de incentivo. En tal supuesto, recompensar consistirá en darle una golosina cualquiera cuando el perro haya respondido a la llamada y acuda.


Así, pues, recompensar al perro es encontrar una estimulación que le resulte gratificante. Una golosina y el contacto físico con el dueño son dos ejemplos de recompensa particularmente evidentes y simples.


A resaltar que las caricias deben ser muy marcadas, casi caricaturescas incluso, al principio del aprendizaje; el dueño ha de abrazar al perro y manifestar muy fuertemente su alegría jugando con la entonación de la voz para que el perro se entere de que está contento.

Erik Farina
El Castigo


Ante todo conviene resaltar, que al perro nunca se le puede pegar, la mano que le acaricia y le premia no puede castigarle con agresión, nunca debe tocar al perro para un castigo. Simplemente con una voz diferente de enfado y el NO, seguidamente de alejarnos de el o no hacerle caso, será suficiente como castigo, o terminar el juego con el.


Si el perro se tumba y presenta el vientre, mostrando sumisión, se deberá dar por terminada la corrección. Hay que enseñarle a asociar la palabra corta del NO como un castigo, siempre sin tocar al perro.


Recuerde siempre que los aprendizajes positivos (por recompensa) son más sólidos que los aprendizajes represivos (por castigo). De modo que es preferible enseñar al perro lo que se quiere que haga en vez de esperar a que haya cometido un error para reprenderlo.


Si desea recibir clases de adiestramiento canino en positivo, cognitivo emocional, modificación de conducta o una educación básica, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com .


Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Contacto: psicolmascot@gmail.com


Copyright 2013 Psicolmascot. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed. - Derechos de autor 2013 Psicolmascot. Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, transmitido, reformado o redistribuido.

domingo, 25 de agosto de 2013

Adiestramiento Canino, La Disciplina

Erik Farina  2012
Los Perros son muy hábiles para interpretar nuestros gestos, aprender palabras clave y prever nuestras reacciones, pero con frecuencia son totalmente incapaces de entender nuestra escala de valores y nuestra conducta.

Debemos ser Justos

Aunque para nosotros la explicación sea totalmente evidente, un perro no es capaz de entender por qué no puede saltar sobre su dueña o dueño cuando lleva ropa elegante, pero si se le permite hacerlo cuando lleva un pantalón viejo. Castigar a los perros por ser perros no tiene mucho sentido. 

Podemos evitar conductas inapropiadas adiestrándolos de forma correcta, pero no es justo ni lógico esperar que hagan distinciones entre un día y otro de la semana, o entre nuestra distintas formas de vestir.

El Castigo Físico O Golpecitos con la Mano

El castigo físico casi siempre contraproducente. A veces se cree que es preciso impedir físicamente que un perro siga haciendo una determinada cosa, pero jamás se debe pegar al perro, utilizar la fuerza bruta ni tampoco la violencia. Los manotazos y golpes con la mano o la patadita o la rodilla, (mucho show de televisión sin ningún fundamento de estudio y base científica) pueden traer malas consecuencias de varios tipos; un perro con cierta propensión a la ansiedad puede llegar a asociar este castigo con quien le castiga y negarse en adelante a acudir si lo llama, o no dejarse tocar, mostrándose atemorizado cada vez que alzase la mano.


O lo que es todavía peor: un perro nervioso puede asociar de forma equivocada los malos tratos con los seres humanos, los perros o cualquier elemento de su entorno. Este tipo de de asociaciones pueden llevar al perro a defenderse de los niños, los adultos, los perros que no conoce, considerando que ellos son los responsables de su dolor o su miedo. Y por otro lado, un perro asertivo y seguro de sí mismo puede llegar a atacar si se siente amenazado psicológicamente.

Erik Farina  2013
Evitar La Violencia

No es raro que los perros maltratados empiecen a mostrarse agresivos, ni casual que los perros violentos ataquen mucho más a sus propios amos que a personas que no conocen de nada; su conducta agresiva procede, casi siempre, de los malos tratos infligidos por los propietarios.


Pocos propietarios recurren al castigo físico, ya que saben que probablemente lo único que conseguirían es empeorar su conducta. Muchos optan por enseñar la conducta apropiada a sus perros como si se tratase de niños: mediante instrucciones verbales y explicándoles claramente qué es lo que han hecho mal. Por desgracia, tratar a los perros como si fuesen niños tampoco da buen resultado.

Los perros, simplemente, no entienden nuestro idioma. En vez de eso, se orientan principalmente por nuestro tono de voz. Muchos perros interpretan los gritos como una invitación a que ladren. También es posible que algunos perros se comporten de forma inaceptable precisamente porque desean ver enfurecidos a sus amos: pegar a estos perros da mucho peor resultado como castigo que dejar de prestarles atención.

Prevenir Malos Hábitos

Hay muchas técnicas eficaces y en absoluto crueles de interrumpir conductas no deseadas, impedir que se produzcan o evitar que se conviertan en costumbre. La primera, denominada “negociación de retribución”, consiste en asegurarse de que el perro no obtendrá ningún tipo de recompensa mediante esa conducta inapropiada, ya que cualquier conducta que no reporta ningún beneficio acaba abandonándose finalmente.

Erik Farina 2012
Muchos perros, por ejemplo, saludan a las personas saltando sobre ellas. Aunque se trata de un gesto amistoso, hay a quien no le agrada. No se extingue esta conducta ni regañando al perro ni saludándolo de forma efusiva, sino que ignorándolo por completo, dándole la espalda y esperando a que tenga las cuatro patas tocando el suelo para saludarlo. 

Cuando el perro salude adecuadamente, hay que felicitarlo con entusiasmo. Es necesario ser constantes y no prestarles nunca atención hasta que saluden con calma.

Otra técnica muy utilizada para eliminar conductas indeseables es la de la aversión. Consiste en interrumpir la conducta mediante un estímulo que el perro considere desagradable, como un ruido estrepitoso. No obstante, esta técnica debe ser utilizada con precaución, ya que algunos perros podrían asociar dichos estímulos desagradable con personas, objetos, etc..

Una técnica muy segura, natural y que funciona de verdad es la de Psicolmascot, ya que solamente se utiliza la psicología, donde el perro lo acata con placer y sin necesidad de golosina ni castigo, ni ruidos. Es un método muy utilizado en muchos países donde los resultados son asombrosos y eficaces. EL perro esta contento y feliz y el amo satisfecho y feliz.

Un adiestramiento adecuado impide que aparezca los malos hábitos, pero si éstos ya han aparecido casi siempre es posible eliminarlos, aunque solo con paciencia y contando con la ayuda de un profesional en conducta canina. Puede solicitar ayuda y asesoramiento a un buen Psicólogo canino especialista en conducta canina, escribiendo a; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina, Etólogo Canino y Adiestrador Profesional

Copyright 2013 Psicolmascot. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed. - Derechos de autor 2013 Psicolmascot. Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, transmitido, reformado o redistribuido.