martes, 1 de octubre de 2013

El Adiestramiento de Su Perro – 2

Erik Farina 1994
Póngase en el Lugar del Perro


Todo el adiestramiento se basa en que el adiestrador descienda hasta el nivel del perro. Por su importancia, esto ha de tenerse en cuente desde el mismo principio del adiestramiento y aprendizaje. Una diferencia entre personas y perros es que aquéllas analizan y absorben pensamientos complejos, mientras que el perro está mayormente desarrollado en cuanto a vigor, olfato, vista y oído; pero sólo puede aprender cosas sencillas.


El problema surge cuando los adiestradores no saben utilizar la capacidad superior del cerebro humano para adaptarlo al punto de vista del perro. Aceptan, con gran dificultad, que el adiestramiento de un perro es bastante sencillo, siempre y cuando el adiestrador sepa anticipar la forma como reaccionará el perro, en lugar de esperar que el perro reaccione como una persona.


Sobre todo, el dueño ha de tener en cuenta que el perro es un animal gregario, y los perros domesticados heredan el tipo de comportamiento que guía a los animales que viven en grupos. Los instintos elementales del perro son comer, dormir y reproducirse de acuerdo con unos intervalos regulares determinados por el sol, el clima y la cantidad de alimento de que dispone.


Cuando aún es muy joven, el cachorro juega y se pelea con el cesto donde duerme, como más tarde lo hará de adulto. Cuando el cachorro llega a la manada está acompañado por su madre, pero pronto aprende que tanto su padre como sus tíos y sus tías son unos brutos intolerantes.


Cuando algo les molesta, los perros machos y hembras adultos muestran su descontento enseñando los dientes, y el cachorro aprende a someterse, tumbándose de espalda hasta que el animal dominante se aleja.

Erik Farina 2000
A medida que crece en la manada el cachorro aprende a reconocer quiénes son sus superiores, sus iguales y sus inferiores. Cuando el macho tiene un año suele desafiar al jefe de la manada, pero sale vencido.


Esta dominación se practica con frecuencia, porque si el joven perro gana se hace jefe y se le permite que desarrolle toda su tendencia agresiva natural para defender y proteger a la manada, en su calidad de jefe. Las hembras se desarrollan de una manera similar y con las mismas tendencias, aunque menos marcadas.


Todo estos aspectos biológicos están relacionados con los problemas del adiestramiento del perro. No olvide que su perro es, en el fondo, un animal de grupo; aprende pronto por medio de la repetición y el ejemplo, y en un momento determinado se empeña en desafiarle, pero se contenta una vez que su puesto dentro del grupo esté firmemente establecido.


En su caso, su familia representa el grupo, y usted, y probablemente otro miembro de la familia, desempeñan el papel de jefe (porque puede haber más de uno). Pensando como un Perro, se ha de lograr que éste aprenda y reconozca que su lugar está por debajo de usted y posiblemente de otros miembros de la familia, siempre y cuando éstos sepan ganar esta posición a los ojos del perro.


Se puede decir, pues, que todos los aspectos relacionados con el adiestramiento a edad temprana están relacionados con el establecimiento de las reglas que rigen la vida en manada. Si esto se acepta, el período de adiestramiento del perro concluye con menos problemas que los que usted había supuesto.


Teniendo en cuenta estas ideas generales sobre la vida común en grupos, es posible llevar a perros dispares por la misma fase de adiestramiento, usando tonos y órdenes diferentes, y lograr que todos ellos respondan de la misma manera. Las reglas son elementales y bastante simples, el adiestrador ha de recordar que algunas veces el perro, o el propio instructor, las rompe, o por lo menos se permite algunas libertades con ellas.


El buen adiestrador, es decir, el que está en buenas relaciones con el perro, conserva la capacidad de aprender de la docilidad canina. No se puede utilizar el dogmatismo para la enseñanza de los perros. Es asombroso ver cómo un perro usa su olfato, sus ojos y el cerebro para dirigir esa energía que se canaliza por medio del adiestramiento.


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lunes, 30 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – Diferencias Morfológicas del Perro

Erik Farina
Por medio de la cría selectiva se han producido en el perro más variaciones entre razas que en cualquier otra especie animal. En lo tocante al tamaño, los perros pueden ser desde tan diminutos como el Chihuahua hasta hasta tan gigantescos como el Dogo Alemán, pasando por todas las tallas intermedias entre ambos.


La complexión puede variar enormemente también, desde el perfil achaparrado y longilíneo de los Dachshund hasta la altiva esbeltez del Saluki. La increíble diferencia entre entre tamaños, complexiones y temperamentos de las diferentes razas caninas se debe, en parte, a la maleabilidad genética de esta especie, pero también es el resultado de la intervención humana, responsable de una intensa cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos o de carácter que mejoras en el rendimiento de los perros a la hora de realizar tareas determinadas.


Colarse por Cualquier Agujero


En general, la forma del cuerpo revela la función desempeñada por cada raza. Por ejemplo, los perros criados para penetrar en escondrijos subterráneos en busca de presas veloces y a veces formidables suelen ser relativamente pequeños, delgados aunque fuertes y sumamente ágiles, como la mayoría de los Terriers.


Aunque también existen Terriers de gran talla, como por ejemplo el Airedale, el aspecto del Jack Rusell, el Cairn y el Border revela claramente su antiguo oficio de predadores de caza menor y pequeñas alimañas.

Raudos y con Buena Vista


Los perros de caza de carrera, por su parte, suelen ser altos para detectar mejor con la vista las presas en terreno abierto, y su cuerpo está diseñado para darles alcance a enorme velocidad, aunque recorriendo distancias relativamente cortas. El Greyhound Inglés y el Galgo Español, son típicos ejemplos de perros de carrera. Su piel, fina y revestida de pelo corto, deja ver la esbelta y atlética figura del perro, diseñada expresamente para el sprint, aunque no para recorrer grandes distancias. Estos, con su pecho ancho y profundo y sus largas patas, pueden recorrer cortas distancias a increíble velocidad casi sin esfuerzo, y tal vez sin siquiera jadear al final de la carrera.


La complexión de los Lebreles se asemeja mucho a la del animal terrestre más rápido del mundo, el Guepardo, capaz de alcanzar una velocidad de 115km/h. A pesar de ello, su velocidad es muy inferior, ya que no superan los 65km/h. En cualquier caso, superan ampliamente la de su antepasado el Lobo, que no suele is más allá de los 55km/h.


Corredores de Fondo


Otras razas de perros se criaron, en cambio, para recorrer enormes distancias sin descansar, aunque a velocidades mucho más discretas. El Husky Siberiano, el Alaska Malamute y el perro común son más resistentes que los corredores de sprint, y poseen reservas de grasa que les permiten aguantar durante largos viajes.


Estos perros se usan aún en la actualidad como perros de tiro para el transporte del trineo de largo recorrido en algunas regiones más frías e inhóspitas del planeta. También se utilizan en pruebas deportivas, en varios terrenos, nieve, tierra e hierba. Normalmente, trotan en vez de correr, lo cual les permite economizar energía e ir consumiendo sus reservas lentamente.

 No Veloces Pero Más Fuertes

Los perros criados expresamente para guarda y protección, poseen cuerpos macizos, casi cuadrados, que los hacen muy fuertes restándoles velocidad. La idea es crear un guardián formidable, imponente y poderoso, aunque a expensas de la agilidad del animal. Sus huesos suelen ser robustos y rectos, pero su cabeza y su cuello pueden resultar desproporcionadamente anchos en comparación con el resto del cuerpo. Los Rottweiler y Mastines son ejemplos típicos.

Diseño Experimental


Las mayores diferencias entre las actuales razas de perros se deben al humano, que, viendo incrementarse su tiempo libre en épocas históricas recientes, comenzó a elegir a su perro no ya por su capacidad de trabajo, sino exclusivamente por su aspecto externo. La cría selectiva destinada a fomentar determinados rasgos físicos, no obstante, ha repercutido de forma negativa en la salud de los perros, dando lugar a numerosas enfermedades hereditarias y trastornos físicos.


En Todas las Tallas


La estatura de un perro se establece midiendo la distancia entre el suelo y la cruz, que es la parte más alta del lomo. A pesar de sus enormes diferencias de tamaño, la anatomía básica del perro es siempre la misma, y es únicamente el tamaño de los distintos huesos lo que realmente varia.


El perro de más estatura es el Irish Wolfhound, que suele superar los 79 cm a la cruz, o el Dogo Aleman los 80cm. Por su parte el más diminuto de los perros es el Chihuahua, que puede no superar los 17 0 18 cm de altura. Esta espectacular diferencia en las tallas se debe íntegramente a la intervención del humano, que seleccionó los ejemplares más extremos para la creación con el fin de producir ejemplares cada vez más grandes o diminutos respectivamente.


Las razas gigantes con frecuencia estuvieron destinadas a intimidar más eficazmente a los intrusos, o bien a cazar bestias grandes y peligrosas como el jabalí, por ejemplo. En algunas de las razas más menudas, como el Jack Rassell Terrier, la reducción de la talla, incrementaba la habilidad del animal para exterminar sabandijas. En otras razas, como es el caso de todas las variedades Toy, la reducción del tamaño estaba destinada a facilitar que el perro pudiera llevarse permanentemente en brazos.


Algunos de los perros más enanos, de hecho, se diseñaron como calentadores portátiles, y su exiguo tamaño respondía a la necesidad de colocarlos entre el cuerpo y la ropa para mantener caliente a su propietario. Algunas razas , en especial los Pastores Alemanes, pueden producir ejemplares enanos. El enanismo es una disfunción que impide al perro alcanzar la talla normal durante el desarrollo y le obliga a conservar las proporciones de un cachorro aun en la edad adulta y desgraciadamente suele provocar una muerte prematura.


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domingo, 29 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino - El Perro, Evolución y Domesticación (Resumen)

Genealogía del Perro


El perro es un animal carnívoro tal como indican sus cuatro dientes carniceros, diseñados para hincarse profundamente en la carne de las presas. Se cree que los carnívoros aparecieron hace entre 54 y 38 millones de años, como respuesta a ciertos cambios climáticos y medioambientales. Probablemente, el antepasado más antiguo del perro fue un creodonte (carnivoro de reducidas dimensiones) de aspecto similar al de un hurón denominado Miacis, que vivía sobre los árboles durante el Paleoceno (Pleógeno).


Hace entre 38 y 26 millones de años, el Miacis fue poco a poco reemplazado por varias especies de cánidos (animales de la familia del perro), entre los que se incluía el Hesperocyon. Éste, que vivía en lo que actualmente llamamos Norteamérica, poseía un oído interno muy similar al de los cánidos actuales, lo cual confirma su vínculo evolutivo. A pertir de esta criatura evolucionó el Cynodictis, de aspecto más similar al del perro, una especie que se extendió por numerosas zonas del planeta.


Hacia el final del Mioceno, hace unos 12 millones de años, aparecieron 42 nuevas especies de cánidos, una de las cuales, el Tomarctus, tenía el morro largo, el cerebro muy grande y una complexión muy similar a la del perro moderno, así como una dentadura muy parecida. De este cánido proceden en última instancia todas las actuales razas caninas.


Evolución de la Especie


Se han propuesto diversas teorías para explicar el origen del perro, algunas de las cuales lo hacían descender directamente del lobo, mientras que otras aseguraban que su antepasado directo era el zorro o el chacal. Tanto el perro doméstico como el lobo y el chacal pertenecen a la familia de los cánidos.

El parentesco de estas tres especies, así como el hecho de que puedan procrear entre sí, hizo que se especulara con la posibilidad de que el perro fuese producto de un cruce de lobo y chacal. Los científicos modernos consideran, no obstante, que el antepasado directo del perro es el Canis Lupus Pallipes, una variedad de lobo gris que aún existe en la actualidad en la India y en el Oriente Medio.


El Perro y el Humano


La asociación entre perros y humanos es muy antigua. Ya en la pintura rupestre aparecen perros cazando junto con los humanos, y los huesos hallados en asentamientos muy primitivos revelan que el perro y el humano convivían 15.000 años como mínimo. Sin embargo, no parece probable que desde el primer momento humano y canes hayan sido amigos y camaradas. Por el contrario, las relaciones entre ambas especies debieron de ser al principio mucho menos idílicas de lo que podría imaginarse.


Aunque nadie duda de que el lobo sea el antepasdo directo del perro, una cosa es que los genes de éste hayan podido dar lugar a razas tan diversas como las de los perros actuales, y otra muy distinta a que el hombre haya sido capaz de domesticar de buenas a primeras a un lobo adulto, al fin y al cabo un predador salvaje que vivía integrado en la manada.


Y tampoco parece muy probable que el hombre robase cachorros de lobezno de su cubil, los trasladase a su casa y éstos se transformaran de manera automática en animales domésticos, ya que con el tiempo los lobeznos llegarían a ser lobos adultos y acabarían comportándose igualmente conforme a sus instintos naturales de predador.

Lo más probable es que se produjese una mutación genética en el lobo más o menos en la época en que el hombre estaba pasando de cazador nómada a sedentario, responsable del infantilismo de algunos lobos, que habrían visto detenida su evolución hacia el estado de predador adulto entre los cuatro y los seis meses de edad.


EL Origen de la Domesticación


Los desechos de comida que se acumulaban alrededor de los asentamientos humanos se convertirían en un magnífico recurso para los lobos menos desconfiados con el humano, los cuales encontrarían un alimento más seguro, cómodo y abundante que sus compañeros rebuscando simplemente entre los restos.


Estos lobos infantilizados, a su vez, debieron de constituir una fuente suplementaria de proteínas para el humano a medida que éste iba abandonando sus hábitos de caza para convertirse poco a poco en agricultor.


Por esta razón toleraría que los lobos más mansos merodeasen en busca de carroña y conocería perfectamente qué ejemplares producían las crías más robustas. Con el tiempo, estos lobos estancados en la adolescencia acabarían viviendo en los propios poblados. Y éste habría sido el primer paso de la domesticación.

Cuando los humanos empezaron a cultivar vegetales, a regresar al punto de origen tras las partidas de caza y a capturar ganado vivo, descubrirían en algunos de estos lobos unas cualidades muy útiles. Algunos, los más infantiles y juguetones, habrían perdido por completo sus instintos de caza y posesión, y resultarían particularmente aptos para guardar los rebaños. Otros destacarían por ser especialmente posesivos, y el hombre fomentaría este rasgo de su carácter si necesitaba ayuda para cobrar piezas cazadas.

El humano habría entonces conservado y criado aquellos ejemplares que le resultaban útiles, y habría matado, devorado o ahuyentado a todos los demás. Al principio, el humano habría criado perros para que lo ayudase en la caza o le protegieran a él y a sus bienes, como muestran las razas caninas más antiguas (Molosos, Lebreles, Bracos y perros Pastor). Por aquel entonces, y durante muchos milenios, al ser humano le importaba bien poco el aspecto externo del perro, ya que únicamente le interesaba su utilidad como animal de trabajo.

La evolución de la humanidad traería consigo la progresiva popularización del perro, y su dispersión por diferentes partes del mundo, probablemente a través de las rutas comerciales. Los perros serían valorados como animales de trabajo en todas partes, pero probablemente el aspecto de un perro de pastor en cierta parte del mundo diferiría mucho del otro perro de pastor utilizando en un punto distinto del planeta.

El tipo de trabajo realizado por el perro, en cambio, sí se reflejaría en el aspecto del perro. Los perros fornidos y corpulentos como el Mastín resultarían especialmente adecuados para cazar en el bosque, mientras los más ágiles y ligeros, como los Collies y Lebreles, resultarían muy útiles para perseguir, acorralar o levantar la caza en terreno abierto.

El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El humano no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX. 

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ERIK FARINA

 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – La Llamada

Erik Farina año 1994
Un importante elemento en el adiestramiento del perro para la guarda, la defensa, la caza o para el particular, es la llamada a los pies de su dueño. En efecto, por evidentes razones de seguridad, resulta esencial que el animal aprenda a volver con su dueño cuando éste lo llame cualesquiera que sea las circunstancias.


Una vez que el perro realice sin que se le obligue los primeros ejercicios de obediencia, en cuanto reaccione favorablemente a las órdenes “sentado”, “tumbado” y se acostumbre a andar con la correa, se le podrá adiestrar para la llamada. Este aprendizaje no comenzará hasta que el perro tenga 4 meses, lo que no quiere decir evidentemente que no haya que acostumbrarlo desde muy pequeño a que responda cuando de le llama por su nombre.


¿Por Qué la Llamada?


El objetivo del adiestramiento a la llamada, es que cuando se le llame por su nombre seguido de la orden “ven aquí”, el perro acuda sin vacilar y se ponga a la derecha de su amo en posición sentado.


Cuando el perro haya comprendido la llamada se le podrá entrenar para responder a la orden “a jugar” empujándolo hacia adelante para que se vaya.


También se le enseñará a permanecer a distancia sin moverse. Y sólo cuando el perro haya asimilado perfectamente estas nociones se podrá pensar en adiestrarlo para que recoja y traiga objetos, o para la búsqueda o el ataque, por ejemplo.


Cómo Actuar en el Adiestramiento


A la Hora de la Comida


Primero se puede ejercitar al perro en la hora de la comida provocándole las ganas de comer para hacerlo volver. Sin embargo, conviene evitar las golosinas pues ello perturbaría después el aprendizaje de la negativa a coger el cebo.


Para empezar se llama al perro por su nombre seguido de la orden “ven aquí” presentándole el comedero ( se puede dar la orden de “ven” o “aquí” a elección del dueño). El perro deberá colocarse a su derecha en posición sentado. Si es necesario, ayúdele colocándolo y obligándolo a sentarse. Espere a que haya realizado bien este ejercicio y después déle la comida y hágale muchas caricias.

Ni que decir tiene que no se le debe dar comida al perro hasta que no haya hecho correctamente el ejercicio pues hay que evitar que asocie recompensa con fracaso. En caso de fracaso, usted dará algunos pasos para alejarse del perro y lo llamará hasta que comprenda.


En Cualquier Circunstancia


Una vez que el perro haya aprendido la llamada a la hora de la comida intente que haga ejercicios en horas diferentes.


Para ello, proceda como en el caso anterior, llamándolo por su nombre seguido de “ven aquí” y si no viene espontáneamente tire de la correa hasta que comprenda y obedezca la orden, de que tiene que ir junto de usted de inmediato. De manera general y sobre todo si el perro no obedece sin la correa, aléjese de él, lo que le hará volver por miedo a perder a su amo.


Es importante darle siempre la misma orden al perro con la misma palabra, y a ser posible, con la misma entonación, sin agresividad ni nerviosismo. Si usted cambiara de vocabulario o de entonación, al perro le llevaría más tiempo asimilar las diferentes órdenes.


Más tarde le hará falta volver a empezar el ejercicio en diferentes momentos, pero sin abusar, cuando el perro esté comiendo o jugando, para que responda en cualquier momento.


Al Silbato


También es útil para el caso de que el perro esté muy lejos o se encuentre en un ambiente ruidoso que se acostumbre a responder a sonidos diferentes del de la voz del dueño (un silbato normal como de arbitro)


Para ello, acompañe progresivamente la orden “nombre seguido de la orden” del toque de silbato y después utilice alternativamente uno y otro método. El perro deberá venir a sentarse a su derecha en todos los casos de figuras.


También podrá acompañar la orden o el toque de silbato con un gesto dirigiendo el índice hacia su pie de usted o dándose un golpe en el muslo, por ejemplo.


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viernes, 27 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – El Rastro

Adiestrar un perro para el rastro puede resultar útil en muchos casos. Pues el perro será capaz de contribuir eficazmente en la búsqueda de una persona que se haya perdido o de un malhechor, o encontrar un objeto perdido por su amo..


El Cuándo del Aprendizaje


Seguir el rastro es un excelente ejercicio que se puede practicar desde que el perro es muy pequeño y a lo largo de toda su vida. Por lo general, a los perros jóvenes les gusta rastrear, para lo cual no sólo hace falta olfato sino también dedicación e inteligencia sin que ello suponga un gran esfuerzo físico.


La mejor edad para empezar el aprendizaje del rastreo es entre los 3 y los 6 meses. La práctica del rastreo se podrá iniciar muy pronto, al mismo tiempo que se le educa para que acuda cuando se le llame y se le acostumbra a andar cogido de la correa. Por el contrario, el adiestramiento para morder habrá que empezarlo más tarde ya que el perro podría confundir la búsqueda de una persona con la persecución de un agresor y mordería o atacaría sin distinguir entre uno y otro.


Al comienzo, habrá que tener un ayudante que cogerá el perro cuando éste busque al amo y después hará el papel de trazador. Claro está que habrá que hacerle repetir al perro los diversos ejercicios hasta que ejecute perfectamente cada uno de ellos y así no habrá fracasos.

El Cómo del Aprendizaje


Primeros Pasos


Cuando el cachorro tiene 3 meses, se empieza por hacerle buscar libremente en un radio de cincuenta metros. El dueño le coge una delantera de 5 metros y se esconde detrás de un matorral llamando al perro que entonces intentará liberarse de la persona que lo tiene atado (persona que el perro no debe conocer porque entonces se sentirá demasiado seguro).


Después, el dueño se aleja unos 45 metros arrastrando los pies para señalar el rastro y se esconde detrás de cualquier obstáculo. Entonces, el ayudante dejará moverse al perro, sin soltar la correa: el perro le dará la vuelta al primer matorral y buscará al dueño olfateando; en cuanto ponga la nariz en el suelo y empiece a seguir el rastro, habrá que soltarlo para permitirle que encuentre al dueño. Y éste lo felicitará efusivamente con caricias y palabras de aliento.


A continuación se repetirá el ejercicio en lugares diferentes aumentando progresivamente la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de soltar el perro. Cuando éste haya comprendido bien el ejercicio, “trabajará” con un pequeño arnés y una correa delgada que no lo frene.


A los 6 meses, el perro podrá dedicarse a buscar un objeto que el dueño haya dejado (que así habrá quedado impregnado su olor) con regreso por la misma pista, que por eso se llama pista recta doble. Antes habrá aprendido a coger y entregar los objetos lanzados.

El dueño hará que el perro se tumbe y le presentará el objeto que tenga que ir a buscar, después de lo cual lo llevará detrás de un obstáculo ordenándole “túmbate”, “quieto”. Entonces cogerá el objeto y, trazando bien la pista con los pies, irá más lejos a dejarlo y esconderlo.


El perro estará al principio de la pista en posición tumbado. Deberá partir a la orden “busca”. Una vez que haya traído el objeto deberá entregarlo a la orden “da”. Entonces se le felicitará como se merece.


A continuación se hará el mismo ejercicio con un regreso que haga un gran rodeo, pista recta simple, y después con una pista compleja que incluya varias vueltas (en la que el perro buscará siempre el objeto que el dueño haya depositado).


Estos diferentes ejercicios se podrán repetir hasta que el perro tenga un año, y a partir de entonces se complicará el adiestramiento.

Cada Vez Más Dificil


Desde ese momento, el perro podrá dedicarse a buscar personas que no sean el dueño, primero en pistas rectas simples, y después, buscar objetos depositados por un extraño, en cuyo caso el perro trabajará con el dueño.


Una vez que estos ejercicios hayan sido bien comprendidos y se ejecuten de forma casi automática, es decir, sin tener que ordenarlos, se podrán trazar pistas con vueltas, pistas en ángulo recto y pistas que combinen esos distintos trazados.

También se podrá adiestrar al perro para que recoja varios objetos colocados en medio de una pista recta o en un ángulo. A cada orden “da” el dueño meterá el objeto en el bolsillo y hará que el perro se lance a las órdenes “busca” y “trae”.


Más adelante, se podrá incluir el descubrimiento del trazador al final de la pista, es decir, que después de haber encontrado el objeto depositado por un extraño y haberlo entregado (eventualmente a los pies del dueño, sentado o de pie), el perro deberá seguir de nuevo la pista y descubrir al que ha depositado el objeto poniéndose delante de él y ladrándole una vez, pero sin morderle.


A continuación se aumentará la longitud de la pista y el tiempo de espera antes de la salida, con los mismos ejercicios que hasta ahora.

¿Persona Extraviada o Individuo Sospechoso?


Después, el perro aprenderá a actuar en función de que la persona por encontrar sea amiga o indeseable. En todo caso, habrá que tener en cuenta que el indeseable puede adoptar una actitud amistosa para engañar al perro y que un paseante que se haya extraviado puede sentir miedo y reaccionar huyendo o defendiéndose.


Por tanto, habrá que adiestrar al perro para que tome alternativamente tal o cual actitud de acuerdo con el comportamiento de su amo; en un caso, éste estrechará la mano de la persona extraviada y le hablará amistosamente, y en el otro, cacheará al indeseable y le hablará en un tono más seco.

En el rastreo a distancia y en razón de la ausencia del dueño cuando se produce el descubrimiento de la persona, habrá que adiestrar al perro para que inmovilice al individuo sin atacarlo ni morderlo y ladre para indicar su presencia hasta que el dueño decida qué actitud habrá de adoptar el perro.


Para los perros que no tengan acometividad o les inspire miedo el bastón, habrá que limitarse a la búsqueda de objetos, incluso en concursos. En todo caso, el perro habrá de estar acostumbrado al ruido de los disparos ya que el comienzo de cada prueba se señala con un tiro.


A continuación vendrá la introducción de pistas falsas, es decir, de pistas que el trazador interrumpe volviendo sobre sus pasos: también el perro habrá de retroceder al final de la pista falsa para seguir por la pista principal y continuar su trabajo.

El Rastreador de Élite


Si el perro presenta una aptitud especial para el rastro o si quiere presentarlo en competiciones y concursos, se podrán ir complicando cada vez más los ejercicios.


Éstos podrán consistir en que el animal descubra al trazador en un grupo de personas, hacer el ejercicio de noche o recorrer una pista fría, es decir, que lleve una hora por lo menos remontarla, ejercicios todos ellos que reproducen las condiciones especiales del rastreo de policía o las que se encuentran en los concursos de rastreo.


El dueño podrá también, tanto por razones profesionales como por mera afición (suya y del perro) adiestrar al animal para rastreo en terrenos accidentados, campos, pastos de ganado o de venados, lugares públicos o ruidosos, etc.


La vida del perro está centrada en el olfato (relaciones con otros perros, comida, caza, juegos, etc.), y resulta muy agradable potenciar la aptitud natural que tiene el perro para el rastreo, aunque no se tenga intención de dedicarlo a la competición. En cualquier caso, quien quiera convenir su perro en un verdadero rastreador habrá de dedicarle mucho tiempo y paciencia.


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