viernes, 6 de abril de 2012

Las orugas y las espigas pueden provocar en el perro graves afecciones dermatológicas y otitis

La procesionaria del pino es la oruga responsable de muchas intoxicaciones en perros, que pueden llegar a causar úlceras, graves irritaciones orales e incluso la muerte. Esta oruga de pelos urticantes frecuenta nuestros bosques y jardines y debe su nombre, procesionaria del pino, a las largas filas que forman para desplazarse de un pino a otro, donde forman sus nidos.

El ciclo biológico de estas orugas comienza a finales de verano. En los últimos días de la primavera, las orugas comienzan una migración, para encontrar un lugar óptimo donde enterrarse en el suelo. Una vez allí, se transforman en crisálidas y después en mariposas.

Con los primeros calores de la primavera comienzan a estar activas y es cuando hay que vigilar su presencia por las zonas que frecuenta el perro.

Las larvas tienen la cabeza y piel de color negro, pelos rojizos por el dorso y son grises por los costados. Su revestimiento urticante las protege de los depredadores. Sus pelos están llenos de una sustancia muy irritante, que produce una fuerte reacción alérgica con sólo tocarlas.

Los perros son atraídos por las hileras de orugas, que les llama la atención por su forma y movimiento. Los perros tocan las orugas con las patas, mucosas y boca, entonces se quedan pegados los pelos de la oruga que son los que producen la irritación.

La reacción tras el contacto con la procesionaria del pino no se hace esperar: hipersalivación, lengua inflamada; con coloración roja o amoratada, ampollas con líquido. También pueden provocar úlceras, que producen pérdidas de trozos de lengua. Si las orugas se ingieren, pueden producir la muerte del animal.

Prevención contra las orugas

Para prevenir estos envenenamientos, se deberían de cortar y destruir las bolsas de las orugas durante el invierno. Con el inicio del calor hay que evitar pasear con el perro por zonas donde haya pinares y vigilar que no entre en contacto con las orugas. Si se produce una intoxicación , es recomendable acudir rápidamente al veterinario.

"La presentación de la sintomatología por contacto con orugas es siempre de urgencias para evitar males mayores y su tratamiento debe aplicarse cuanto antes, generalmente a base de corticoides y antihistamínicos , que suelen aplicarse por vía intravenosa" explica Manuel Lázaro, veterinario de la clínica Mirasierra en Madrid.

El peligro de las espigas para el perro

Además de la oruga procesionaria del pino, también hay que tener mucho cuidado con las espigas en el campo, porque pueden provocar graves problemas en los oídos del perro. Estas espigas pueden causar en los perros otitis muy graves, que les provocan fuertes dolores, ya que las espigas son ásperas, duras y pueden perforar el tímpano.

Las espigas tienen forma de arpón para adherirse a cualquier ser vivo que pase por su lado. De esta manera se pueden trasladar a un lugar adecuado para eclosionar. El pelo de los perros es idóneo para que las espigas queden enganchadas. Las espigas, una vez adheridas al pelaje del perro, tienen la cualidad de escalar. De esta forma se introducen en el oído.

Las razas más propensas a sufrir las afecciones producidas por las espigas son las que tienen las orejas largas y caídas, el pelo largo y un tamaño entre pequeño y mediano, como el Cocker Spaniel. Es decir, reúnen las condiciones apropiadas para que las espigas se enganchen con más facilidad al pelo largo y se introduzcan por el conducto auditivo.

La hora del aseo del perro es un buen momento para revisar sus oídos. Podemos fijarnos en si el acceso al conducto auditivo tiene un color rosado pálido, ya que este es un síntoma de buena salud.

Los síntomas que advierten que el animal padece otitis son la presencia anómala de cera en la zona del pabellón auditivo, así como la segregación de sustancias que desprenden un olor desagradable. La inflamación auditiva ocasiona dolor y molestias, que se traducirán en que el perro se rasque y sacuda las orejas con más insistencia de lo habitual.

Síntomas que provocan las espigas en el perro

Los síntomas que apuntan a que el perro tiene espigas en los oídos se concretan en que el animal se sacuda con fuerza la cabeza, camine con la cabeza inclinada y sufra molestias al rascarse las orejas. Las espigas también pueden introducirse en: boca, ojos, patas, abdomen y tórax. La forma de prevenir los estragos que provocan estas plantas es:

Evitar pasear por zonas de vegetación espesa.
Revisar el pelaje, orejas después de pasear por el campo.
Afeitar las caras internas de las orejas y de las patas de los perros con pelo largo para evitar que las espigas se enganchen al pelaje con facilidad.

Consejos

-Tener especial cuidado con las orugas cuando empieza a subir la temperatura en primavera.
-Procurar no pasear con el perro por zonas con pinos en la época de calor.
-Una vez que el perro ha entrado en contacto con las orugas; las ha mordido o pisado, acudir al veterinario sin dilación.
-Revisar bien al perro tras los paseos por zonas de vegetación espesa por si tuviera enganchadas espigas en las orejas, los espacios interdigitales, y en general por todo el pelaje.
-Si se detecta que el perro tiene molestias en los oídos, si se rasca mucho las orejas o cabecea, es recomendable acudir al veterinario para que le pueda revisar a fondo.

jueves, 5 de abril de 2012

Una investigación ayuda a predecir y controlar las convulsiones en perros epilépticos.


Las personas con epilepsia también podrían beneficiarse del dispositivo y la medicina preventiva.

Las investigaciones realizadas por la Universidad de Minnesota, Colegio de Medicina Veterinaria, podría ayudar a predecir a los propietarios de los perros epilépticos graves, y controlar más eficazmente el tratamiento de las convulsiones de sus mascotas.

La investigación se centra en un pequeño dispositivo implantado que monitorea continuamente la actividad cerebral mediante EEG o electroencefalograma, dando las lecturas.

El dispositivo, que ya ha sido probado para detectar los ataques en ciertas especies, se está desarrollando para el tratamiento de convulsiones preventivas, no sólo en los perros, también en los humanos.

“Qué sería más importante, que nadie lo ha hecho todavía, es que puede predecir un ataque antes de que ocurra, y luego intervenir con los medicamentos", dijo Ned Patterson, investigador principal del estudio y co-fundador de la Red de epilepsia en perros.

Mientras que el dispositivo no está implantado en los perros en la clínica de Patterson, predice que el dispositivo será "totalmente en marcha y funcional" en los pacientes caninos en los próximos seis meses.

En todo el país, se informó que 2.1 millones de perros - entre el 1 y el 5 por ciento de todos los perros en los EE.UU. - sufren de algún tipo de epilepsia o convulsiones recurrentes, incluyendo JD, un terrier Jack Russell propiedad de Elizabeth Prescott estudiante de tercer año de veterinaria.

JD comenzó a tener convulsiones a los 5 años, dijo Prescott, y sufrió de cerca de un mes antes de ser atendido en la clínica veterinaria de la Universidad.

La crisis
 afectó no sólo en el comportamiento de JD y la salud, sino en su dueña también.
"No quería salir mucho, no quería caminar tanto tiempo, parecía un poco nervioso", dijo. "Tiene un poco de miedo cuando le pasa [tienen un ataque]. Es muy estresante”.

JD es uno de los cerca de 300 perros que reciben tratamiento en las clínicas veterinarias de la Universidad de crisis epilépticas o que se repiten cada año.

Ahora con 12 años de edad, JD sólo experimenta una convulsión de un año, una mejora que Prescott cree a Patterson, que sirve no sólo como médico de su perro, sino como uno de sus profesores también.

"Ha sido muy agradable como estudiante saber que alguien que está haciendo una gran investigación y es realmente un experto en el campo se está haciendo para enseñarnos", dijo Prescott. "Y me ayuda a sentirme realmente bien acerca de cómo estamos tratando a mi perro."

La investigación de Patterson, incluyendo su trabajo actual con el dispositivo implantado, tiene como objetivo ayudar a los dueños de los perros alcanzar la paz mental, el saber siempre y cuando su mascota tendrá un ataque y cómo se puede tratar usando la medicación.

El estudio del dispositivo, la colaboración entre los investigadores interesados de la salud ​​en los varios ataques, tanto en los humanos como en los perros, también pueden ayudar a dar a las personas con epilepsia, la misma paz en la mente.

Financiado a través de una subvención del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebro vasculares, la investigación es una colaboración entre la facultad de veterinaria de la Universidad y la Facultad de Farmacia, de la Clínica Mayo, de la Universidad de Pennsylvania y Neuro Vista Corporation, la compañía que está detrás del dispositivo.

Las pruebas preliminares de la eficacia del dispositivo en los seres humanos se están llevando a cabo en 15 pacientes humanos en Australia, agregó Patterson.

Con el dispositivo, a una persona con epilepsia que se le advierta cuando un ataque se produce y evitar que con menos fármacos que se requiere para detener un ataque que ya está ocurriendo, dijo James Cloyd, un profesor en la Facultad de Farmacia y un investigador en el estudio.

En la investigación, Cloyd se centra en el uso de los medicamentos ya existentes para tratar con eficacia las crisis previstas en pacientes que usan el dispositivo implantado.

"Este estudio nos da esta maravillosa oportunidad para determinar cómo este sistema puede funcionar, y lo podemos hacer en los perros que tienen casi el mismo tipo de epilepsia, que los seres humanos", dijo Cloyd.

Si bien la investigación de Patterson normalmente se centra en los animales, él está muy entusiasmado con los beneficios potenciales de este estudio presenta a los pacientes humanos.

"Soy, ante todo, un veterinario, así que sólo voy a hacer la investigación si se va a ayudar a los perros", dijo. "Pero si también ayuda a los humanos, es realmente genial."