lunes, 22 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 7

Erik Farina Club Psicolmascot

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 7


Relaciones del Perro con el Humano


La tradición literaria de las distintas culturas ha consolidado a través del tiempo una concepción diferente pero demasiado romántica y esencialmente falsa de la relación entre el humano y el perro, definiendo a este último como el amigo más fiel al humano.


Si esto nos agrada podemos continuar afirmando que se trata de fidelidad y de amistad, pero en realidad la relación perro-humano se basa en el espíritu de grupo, dominio y subordinación.


El perro que entra a formar parte de una familia de humanos, transfiere a los seres humanos las relaciones sociales que normalmente desarrolla con sus semejantes.


El humano debería hacer lo mismo adaptándose a tratar al perro como si fuese un perro, y no como a una persona como por desgracia ocurre muchas veces, lo que va en detrimento de la armonía de la relación entre ambos.


El perro no es capaz de comprender unos comportamientos distintos del suyo, por lo que todas nuestras acciones las interpreta en clave canina, originándose así equívocos y malentendidos con nuestro fiel amigo.


La mayor parte de los problemas de los propietarios con sus perros tienen que ver con la agresividad y la desobediencia.



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Es sabido que hay algunas razas de perros con más carácter y por tanto más difíciles de controlar, y otras con tendencia a cultivar un espíritu muy independiente.


Este tipo de razas necesitan atenciones especiales. Necesitan un propietario que entienda y comprenda esta raza, y que esté acostumbrado a manejar estos perros, capaz de imponer su voluntad, y el mejor modo para salir adelante es tratar a los perros precisamente según el esquema dominador subordinado, no haciendo ninguna concesión que un jefe de manada no haría a sus inferiores.


Pero a la vez el amo debería tratar de no aterrorizar al perro, nunca meterle miedo y castigarlo, tratando de alterar la severidad con la capacidad de mostrar afecto, pues de lo contrario podría convertirse en un perro miedoso y excesivamente sumiso, nunca podrías saber si te obedece por afecto o por miedo.


En estos casos se desarrolla entre perro y humano una relación social totalmente errada, no basada en el esquema dominador sometido, lo que supone impedir crecer al perro y que llegue a su fase adulta correctamente y equilibrado.


El mismo efecto se obtiene cuando alguien se comporta de modo demasiado oprimente con su perro, tratándolo con demasiada dureza, limitando su libertad y manteniéndolo en una situación psicológica de eterno cachorro.


Cada vez que un perro trata de dominar a su amo, o muestra agresividad, o no se comporta como alguien de rango inferior, el amo deberá llamarlo inmediatamente al orden y a la disciplina.



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Si en cambio el amo no muestra la autoridad suficiente para aparecer como un jefe de la manada, el perro tratará de tomar el papel de dominador que ha quedado vacante.


Esto ocurre con más frecuencia de lo que se piensa, sobre todo con grandes perros que tienen amos demasiado tímidos. La imagen frecuente de una persona llevando al perro tirando de la correa y luchando con él porque el perro tira demasiado, es un ejemplo de un perro que manda sobre el amo humano, obligado a seguirlo casi a trompicones hasta que encuentra una farola a la que agarrarse para detener la carrera sin control ninguno.


Cuando un perro quiere imponer su ley, no obedece y se muestra hostil, es difícil vivir con él. En algunos casos el perro puede mandar sobre toda la familia, en otros sobre alguno de sus miembros.


Si no se quiere correr el riesgo de estar a las órdenes del propio perro, lo mejor será adoptarlo cuando es todavía un cachorro de no más de dos meses de vida. Durante esta fase, llamada de socialización, el perro está dispuesto a establecer su más estrecho contacto con el humano.


Este es el periodo en que el humano debe imponer firmemente su voluntad, impartiendo órdenes que deben seguirse sin vacilación, no cediendo en nada y rechazando cualquier tipo de rebelión por parte de los perros, hay que enseñarle que comportamientos son agradables para el humano que que comportamientos no son de agrado para el humano, haciendo agradable la convivencia.


Otra recomendación que hay que seguir es tratar de no intervenir en las luchas jerárquicas entre perros, dándoles la oportunidad de ajustar sus cuentas por sí mismos, libres de correas, para que, llegado el caso, puedan escapar de los ataques agresivos del contendiente.



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Incluso cuando uno se encuentra entre luchas cruentas entre dos perros por cualquier problema de dominio, el humano no debe dejarse llevar por sus sentimientos y tomar partido por el más débil que está perdiendo.


Hasta en los momentos más tranquilos no conviene mostrar demasiado afecto por los más débiles frente a los dominadores. En efecto, el dominador podría mostrar su celo interpretando esa acción como una afrenta a la jerarquía y podría atacar al más débil.


A su vez el débil podría sentirse respaldado por el humano y encontrar coraje para agredir al perro más fuerte con consecuencias a menudo dramáticas para uno de los dos perros.


Por el contrario, se debe mostrar siempre preferencia por el dominador y tratarlo con afecto, al menos cuando se está en presencia del más débil. De este modo se respetará la jerarquía; primero el humano, luego el perro dominador y finalmente el sometido.


Finalmente, conviene anotar algunas convicciones que caracterizan nuestro modo de considerar las capacidades intelectivas de los perros.


La primera se refiere a la pregunta de si los perros son o no inteligentes. La respuesta es sin duda que “Si” los perros son muy inteligentes, si bien sigue la dificultad de determinar hasta qué punto son inteligentes, y sobre todo si algunas razas son más inteligentes que otras.



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Cuando nosotros definimos con palabras la inteligencia, hablamos de la capacidad de resolver los problemas, pero en realidad los test que miden la inteligencia se basan en pruebas que dependen la mayor parte de las veces de capacidades físicas t sensitivas o provenientes de experiencias pasadas.


Además, cuando hablamos de razas más o menos inteligentes, en realidad mezclamos inteligencia y adiestramiento. Este último depende de ordinario del grado de socialización con el humano y no tiene nada que ver con la inteligencia.


Este error está muy arraigado entre las convicciones de los cinófilos y comúnmente se oye hablar de razas más inteligentes que otras sólo porque logran realizar mejor un ejercicio o porque se hacen entender mejor con su dueño.


La segunda convicción se refiere a la capacidad de pensar de los perros. El egocentrismo y la soberbia del hombre no han admitido nunca que se pudiera creer que los animales piensen igual que los humanos, y se ha sostenido siempre que todas las acciones de los perros están dictadas por el instinto.



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Seguramente hay diferencias muy grandes en la capacidad de pensar entre humanos y perros, pero podría ser que las diferencias existentes sean más cuantitativas que cualitativas. En efecto, lo que ayuda al humano es seguramente el lenguaje que le permite comunicar sus pensamiento y razonamientos, y nuestra medida de calibrar la capacidad de razonar sigue siendo el lenguaje mismo.


Es sabido que los perros son capaces de comprender el significado de muchas palabras y de responder a determinadas órdenes. Es evidente, por otra parte, que no aprendes solos, sino a través de la enseñanza de sus dueños.


Sin embargo su capacidad o no de comprender el lenguaje humano no puede ser un patrón válido para medir la capacidad de razonar de los perros. Los mismos perros tienen su lenguaje y; ¿Cómo podemos afirmar los humanos que hemos entendido su mecanismo de comunicación? ¿Cómo podemos afirmar que los perros no pueden acordarse de algunos sucesos vividos y que sus reacciones son siempre de carácter instintivo?


Se trata del eterno problema de antropomorfizar todo tipo de comportamientos o de comunicación animal, cuando en realidad no podemos afirmar de modo científico desde nuestras bases de partida ni que los perros sean capaces de pensar, recordar, soñar y razonar del mismo modo que los humanos, ni lo contrario.


CAPÍTULO 8


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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domingo, 21 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 6

Erik Farina 2015

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 6


El Comportamiento Sexual del Perro


Los perro muestran sus primeros instintos de deseo sexual en torno a las siete semanas de vida, a través de manifestaciones de montas simuladas. Estas actitudes forman parte del comportamiento lúdico normal de los cachorros y son necesarias para el desarrollo correcto de las respuestas sexual en el adulto.


No hay que confundirlas con similares comportamientos de monta entre perros machos adultos, que deben considerarse además como trastornos en su comportamiento.


Sin embargo, la pubertad en los perros machos depende mucho de la raza, puede comenzar alrededor de los 6 meses, hay razas muy precoces que empiezan a los 5 meses, la madurez sexual del macho (capacidad de montar y fecundar a una hembra) se alcanza alrededor de los 9 meses, aunque se pueden encontrar grandes diferencias entre raza y raza, siendo las más pequeñas a la vez las más precoces.


La pubertad en las perras hembras llega entre los 7 y los 12 meses de edad si bien se puede atrasar hasta los 24 meses y es normalmente 2 o 3 meses después de obtener su peso adulto. Las razas pequeñas son más precoces y llegan a la pubertad entre los 5-6 meses, las de tamaño grande a los 10-12 meses y las de tamaño gigante a los 24 meses


Pero también los factores ambientales como los periodos del año, los recursos de comida y las relaciones sociales tienen una notable importancia en el estímulo del desarrollo sexual.


En los machos las consecuencias más importantes de la aparición de la pubertad son; el aumento del nivel de hormonas sexuales masculinas, la testosterona que cambia el olor de la orina, confiriéndole un olor más “macho”, y por la que se le puede reconocer como perro adulto, y la distinta postura que toma al orinar, que pasa de la infantil agachado a la adulta con la pata levantada y marcando.





Pero los cambios más grandes se producen en la hembra, en la que con la pubertad comienza a presentarse el celo, el periodo del Estro durante el que se vuelve fecunda.


El ciclo sexual está compuesto por 4 fases llamadas; Proestro, Estro, Diestro y Anoestro, y dura entre 140 y 300 días. El tiempo de celo aparece dos veces al año, aunque en algunos casos puede ocurrir cada 7, 8, 9 meses; incluso una sola vez al año.


Por lo demás, las perras son ya fecundadas a un año de vida, mientras que en los lobos la madurez sexual no se alcanza hasta el segundo o incluso tercer año. Los perros que han vuelto al estado salvaje como los perros de raza Basenji Africanos o los Dingos Australianos tienen su ciclo sexual igual al de los lobos.


Durante el Protoestro, la hembra presenta secreciones vaginales, y transcurre gran parte de su tiempo lamiéndose. Su comportamiento cambia sensiblemente: se vuelve más activa e inquieta y recorre grandes distancias, siempre que se le permita vagabundear por las calles del barrio o parque de los alrededores. Durante estas excursiones marca marca frecuentemente el terreno con orina, lo que constituye una fuente irresistible de atracción para los machos.


En efecto, la sustancia química dejada en la orina llama a los machos hasta de grandes distancias, volviéndoles extremadamente excitados y haciendo que a la mínima ocasión traten de montar a la hembra que, sin embargo, no está todavía dispuesta a que la cortejen.


Después de diez días, aunque también este periodo puede variar en las razas, en el último de los cuales la hembra muestra una actitud de aproximación y retirada con respecto a los machos, comienza el periodo del Estro, durante el cual parece que la hembra y sus eventuales cortejadores, muchas veces en jauría, van verdaderamente a enloquecer.





Durante este período las hembras son fecundadas y comienzan a estar dispuestas para el apareamiento. Los galanteos de los machos se hacen cada vez más serios. Una actitud típica, que se observa tanto en los perros como en los lobos, es la de dos perros, tanto el macho como la hembra, sentados sobre sus patas, uno al lado de la otra, sus patas estiradas sobre el suelo, con los dedos muy separados, que manteniendo la cabeza ladeada y la lengua caída hacia fuera, se dan pequeños golpecitos con el hocico o con las patas.


Otro comportamiento común es el de los dos perros que alternativamente se agarran con las manos en torno al cuello del otro en una especie de abrazo juguetón.


El galanteo no es, sin embargo, indispensable para llegar a la cópula, pues a menudo un macho y una hembra receptiva se pueden encontrar y aparearse enseguida sin ningún preámbulo.


La hembra muestra estar dispuesta para la cópula ladeando el rabo y mostrando la vagina al macho, éste reacciona montándola por atrás, y mediante golpes de pelvis, tras alguna tentativa en el vacío, logra acoplarse, ayudado por los movimientos de la hembra.





El tercer periodo el Metaestro, es el de la preñez o en el caso en que la hembra no se haya apareando, el de la pseudopreñez. Dura dos meses, al término de los cuales llega el parto.


El último periodo es el Anoestro, es el tiempo de reposo sexual, la inactividad reproductiva. No se presentan cambios hormonales, y la hembra vuelve a su comportamiento normal.


En el estado salvaje, entre los lobos y los perros asilvestrados, el comportamiento sexual se manifiesta raramente en los períodos fuera del celo las hembras. En los perros domésticos, por el contrario, es bastante frecuentes ver a perros que tratan de montar a otros perros del mismo sexo.


A menudo el significado de este comportamiento es el de simple dominio entre dos perros, por el que el dominador monta al sometido, otras veces se trata de un juego, pero la mayoría de las veces se trata de un trastorno sexual propiamente dicho.


El deseo sexual de los machos es fuerte y continuo a lo largo de todo el año. No hay períodos de indisposición, y ante una hembra en celo se excita enseguida.





Las hembras, por el contrario, sólo son receptivas durante dos breves períodos al año.


El problema para los perros machos que viven en la ciudad es que durante cada periodo del año hay siempre alguna hembra en celo, y su olor terriblemente atrayente se puede olfatear en cada esquina de la calle.


La inmensa mayoría, un noventa por ciento, de los perros machos están en un estado de perenne frustración ya que sienten el olor del celo, pero no ven a la hembra, y el único modo que les queda de desfogarse es encontrar un modelo sustitutivo que, dependiendo de la fantasía de cada perro, puede ser otro perro, la pierna del humano, el respaldo de un sillón o un muñeco.


CAPÍTULO 7


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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viernes, 19 de febrero de 2021

Agorafobia en Perros, miedo excesivo a la ciudad.

Erik Farina con Gaia Febrero 2021

 

Los miedos y las fobias son relativamente comunes y pueden afectar a perros de todas las edades y razas. Pero existe una diferencia entre el miedo y la fobia. El miedo es la respuesta normal de autoprotección que muestra un perro frente a situaciones que son percibidas como una amenaza para él. El miedo es un mecanismo adaptativo, utilizado para escapar a los peligros conocidos o desconocidos, y representa una ventaja evolutiva para el perro, diremos que es una de las características psíquicas que conforman el carácter de un perro. Una fobia es una respuesta de miedo exagerada que puede abrumar por completo a un perro. Una fobia es un miedo intenso y persistente que ocurre mientras el perro fóbico se enfrenta a, o incluso anticipa, la señal desencadenante. Una fobia se adquiere típicamente como resultado de experiencias de vida adversas, a menudo repetidas, aunque en algunas circunstancias un solo desencadenante puede consolidar una señal particular como desencadenante fóbico.



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


Esta perra de la foto se llama Gaia es un cruce de Westy con Foxterrier, es una perra adoptada y presenta Agorafobia. Gaia es una perra adoptada de 7 años, pero ha sido adoptada con 2 años, que ha vivido en el campo, ha pasado a vivir en la ciudad, teniendo una mala introducción a la ciudad y una mala socialización. Posiblemente experimentó un miedo significativo y persistente cuando estaba en la ciudad en presencia o anticipando la presencia del sonido de su miedo a eso desconocido, es decir, había desarrollado una fobia similar al trastorno de estrés postraumático, lo que le ha creado agorafobia y ahora no quiere salir de casa.


Es posible que Gaia de cachorra fuera privada de una estimulación sensorial y ambiental, creándole el síndrome de privación y de la inhibición de conductas normales. La característica principal y común de los perros que padecen el síndrome de privación sensorial, es el déficit en la gestión de las informaciones sensoriales tras el desarrollo en un medio hipoestimulante. Existe un defecto en las conexiones entre neuronas, conllevando la incapacidad de llevar a cabo estrategias de adaptación al entorno, hablamos de una fobia manifestada en miedo a distintos estímulos, como el tráfico, los ruidos, los niños, las personas, persianas metálicas que se cierran fuertes de las tiendas, las sirenas de policía, ambulancia, bomberos, las multitudes... etc.. 



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


Gaia estaba predispuesta a ciertos miedos debido a una mala socialización o al experimentar un evento que la hacía temerosa. A menos que se aborde temprano, el miedo se vuelve omnipresente y se convierte en una fobia que altera la vida, en este caso en agorafobia, su lugar seguro es dentro de casa y no quiere salir de ella, de su rincón seguro.


Que es la Agorafobia


Se entiende que la agorafobia es el miedo exagerado, o fobia, a estar en espacios abiertos. Los perros pueden tener miedos y fobias, incluido el miedo a lugares o situaciones nuevas.


El comportamiento agorafóbico suele generarse como consecuencia de una experiencia traumática, con o sin dolor, que ocurrió fuera de la zona primaria de influencia territorial, la casa de los propietarios.


Los eventos causantes pueden ser por un simple cierre de persianas metálicas en una tienda comercial, un posible accidente de tráfico o el ser asustado por un automóvil que pasa, o incluso una reacción repentina o extraña de un humano, o cualquier ruido que le afecte a ese miedo a lo desconocido.



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


Cualquier variación de comportamiento que pueda manifestar un perro tiene un origen. El problema es descubrir qué es exactamente lo que ha hecho que el perro tema a lo que sea que tenga miedo.


Si se trataba de petardos, por ejemplo, no es por la luminosidad del relámpago o el sonido del trueno, sino por una combinación de ambos sin el lugar de donde proviene.


¿Quién no ha visto al menos una vez a un perro corriendo aterrorizado, buscando un lugar para esconderse o el refugio de su dueño?


Es por eso que al asociar este evento negativo con determinadas áreas el perro lo evitará como medida de autodefensa. El verdadero problema comienza cuando el perro generaliza, y lo hace con mayor frecuencia.


Si intentamos forzar la situación, reforzaremos su miedo a determinados objetos o elementos e incluso lo extenderemos a un espectro más amplio de cosas y áreas.


Los animales que sufren este tipo de trauma dentro de la etapa de socialización o antes de alcanzar la madurez, que es entre los 18 y los 24 meses de edad, son receptores especialmente pobres para la aplicación de un programa de supresión de la sensibilidad.



Erik Farina con Gaia Febrero 2021


En casos extremos, los resultados serán nulos. Por ejemplo, cualquier programa de tratamiento para la fobia a los fuegos artificiales requiere meses de "desensibilización" gradual, en lugar de semanas.


Si su perro tiene fobia a algo, incluido el miedo a ciertos sonidos en el entorno, como ruidos de la calle, sirenas, bebés llorando, niños jugando, fuegos artificiales o tormentas eléctricas, está sintiendo una emoción muy real y se debe tener cuidado al crear un plan de tratamiento. Sea muy paciente, vaya despacio y nunca fuerce a su perro a situaciones que lo abrumen. Puede ponerse en contacto con nosotros para ayudarle con su perro, escríbanos al email: psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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domingo, 14 de febrero de 2021

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN - HAPPY VALENTINES DAY


 

PSICOLMASCOT OS DESEA UN FELÍZ DÍA DE SAN VALENTÍN 


PSICOLMASCOT WISHES YOU A HAPPY VALENTINE'S DAY



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 13 de febrero de 2021

Día de San Valentín para perros y gatos


Mima a tu mascota en el Día de San Valentín


Mañana es 14 de Febrero, el día de San Valentín, mientras que mucha gente estará haciendo planes para ellos y sus parejas con este motivo romántico, nosotros estamos animando a los dueños de las mascotas para cuidar a sus mascotas en el Día de San Valentín.


En Psicolmascot decimos que el Día de San Valentín es la oportunidad perfecta para mostrar a los seres queridos en su vida lo mucho que te importan, especialmente los de cuatro patas.


Aunque sabemos que nuestras mascotas se habrían conformado con el mismo cariño y el amor que les mostramos todos los días, ¿por qué no mimarles con algo especial?


Aquí os dejamos algunas cosas simples que ustedes pueden hacer junto con su amigo peludo, el 14 de febrero:


-Si usted no tiene identificado aun a su mascota, ahora es un buen momento para tener una mascota con microchip. Se asegurará de que puedan ser fácilmente identificados si se pierden o se separan y siempre regrese a casa con usted.


-Un paseo de San Valentín con su perro y con su juguete favorito o un frisbee o una pelota de goma nueva.


-Un cascabel para el cuello de su gato, aunque no necesariamente les encanta, sin duda será mejor para advertir de cualquier especie silvestre que podría estar pensando en la captura y que puede hacer que sea más fácil encontrarlos en la casa.


-Una sesión en el veterinario o en el peluquero para recortar las uñas o limpiar los dientes.


-Considere para su gato la compra de un ratón de juguete y otros juguetes que se puedan perseguir y recuperar. Esto proporciona un gran ejercicio para los gatos de interior y significa que ustedes puede pasar el tiempo jugando juntos.


-O usted podría ir a una clase de adiestramiento con su perro, basada en la recompensa, que también es algo que pueden hacer juntos.


-Si usted desea dar a su mascota una golosina especial, hay un montón de opciones seguras nutritivas disponibles en las tiendas de alimentos para mascotas y en su veterinario local. Asegúrese de que NO sean fabricadas en China.


-Una sesión de fotos en bonitos lugares y románticos, para luego enmarcarlos en un fondo de corazones, también es una buena idea.


Pero recuerde, si bien muchos de nosotros podríamos quedarnos atorados en algunos chocolates en forma de corazón, estos son un NO-NO para sus mascotas. El Chocolate y los dulces pueden causar problemas de estómago en los gatos y en los perros se vuelven tóxicos una vez ingeridos.


Y para los animales de dos patas en la casa, piense en ver una película romántica, como que le gusten a los perros, para que toda la familia puede disfrutar.


¿Cómo va a mostrar su amor por su mascota en este Día de San Valentín? Escríbanos como va a ser su día y envíanos fotos de sus mascotas a: psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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jueves, 11 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 5

ERIK FARINA año 2012

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 5


Relaciones entre el perro Adulto y el Cachorro


Si se quiere aclarar la relación que existe entre un perro adulto y un cachorro, es muy difícil hacer la referencia a las relaciones que se dan entre los individuos jóvenes y los mayores de una manada de lobos.


En efecto, mientras los cánidos en estado salvaje constituyen una población de cánidos totalmente autosuficiente, los perros domésticos son demasiado dependientes del human para considerarlos adultos incluso después de haber engendrado varias camadas.


En realidad nosotros tratamos a los perros como si fueran niños; hemos reforzado y seleccionado a través de los siglos sus caracteres morfológicos y de comportamiento infantiles, y les hemos enseñado a depender de nosotros para la comida y la protección.


Comparado con el lobo, el perro doméstico puede considerarse un cachorro, y los pequeños de un perro son a todos los efectos los cachorros de un cachorro. Con frecuencia las hembras que han parido una camada, acogen las intervenciones de ayuda de sus dueños con manifestaciones de celo más que de gratitud.


Un perro al que su dueño ha tratado siempre con cariño, no puede aceptar que éste empiece de pronto a cuidar de otros perros, aunque sean sus hijos.


En el caso de los machos, además, la situación es más compleja. La ayuda y la colaboración por parte del padre en la crianza de los cachorros, tan importante en las manadas de lobos, está totalmente ausente en los perros domésticos. Los machos viven con distancia su paternidad, e incluso la mayoría de las veces es precisamente la hembra la que acepta que macho se puede acercar a su progenie.


ERIK FARINA año 2012


La relación que muestran es de indiferencia o hasta evitan acercarse, y lo mismo hacen con los cachorros de otros perros.


Los adultos son conscientes de la debilidad de los cachorros y de ahí que no pretendan establecer relaciones jerárquicas con ellos, más aún, cuando se encuentran perros que no tratan de evitar a los cachorros, y que quizá juegan afectuosamente juntos, es posible hasta observar alguna transgresión de la estructura jerárquica por parte de los cachorros.


En los lobos este comportamiento es mucho más común y es del lobo natural que los cachorros se aferren con los dientes, para jugar, al rabo o a las orejas del jefe de la manada en un modo que ningún otro lobo adulto podría permitirse.


Sin embargo, tanto en los perros como en los lobos, la jerarquía continúa teniendo su importancia y en el momento en que el adulto decide que el juego se acabó, basta un pequeño gruñido para hacer volver al cachorro a su puesto.


La misma madre de los cachorros continúa teniendo la autoridad entre sus hijos cuando éstos han crecido. Y es verdaderamente raro que un hijo someta a la madre aunque sea de mayor tamaño.


Por desgracia no siempre el freno de la agresividad y del dominio que muestran los perros hacia los cachorros es suficiente para regular las relaciones entre el perro adulto y el cachorro; unos perros que están acostumbrados a tener contacto sólo con el humano o a los que se les ha enseñado a ser agresivos con los demás perros, pueden mostrar una agresividad exagerada incluso con los recién nacidos, pero afortunadamente se trata de muy pocas excepciones.


CAPÍTULO 6


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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martes, 9 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 4

ERIK FARINA año 1994


Comportamiento Social del Perro Capítulo 4


Relaciones entre cachorros


Es difícil observar casos de cooperación y de ayuda entre los hermanos, el egoísmo es nota distintiva de los animales de esta edad. Es una especie de lucha por la supervivencia que, sin la intervención del hombre, seleccionaría a los individuos más fuertes y violentos. 


Ya desde la primera mamada del cachorro en la mama de su madre, los cachorros comienzan a empujarse y a coger sitio para llegar al pezón de la madre, un comportamiento de lucha que van desarrollando con la edad.


Sólo más tarde, después de algunas semanas de vida, comienza a formarse una especie de escala jerárquica. Antes, sin embargo, se advierte su comportamiento de imitación, indispensable para que se instaure la cohesión de la manada.


Los cachorros se persiguen y se imitan unos a otros pero sin que se dé una verdadera relación de jefe y subordinado. De ordinario, el primero en observar un objeto extraño sale corriendo tras de él y los además lo siguen, pero el primero en moverse no es necesariamente siempre el mismo, y no está dicho que sea el futuro jefe del grupo.


En cambio, cuando los perros están más crecidos y viven juntos en la misma casa o en una manada en estado salvaje, es casi siempre el más fuerte el que toma la iniciativa. El instinto de imitación del jefe continúa manifestándose también en los adultos e incluso se hace extremadamente meticuloso.


El dominio es un elemento importante del carácter de los cachorros. Sus primeras luchas jerárquicas, simuladas con juegos amigables, comienzan a manifestarse pasadas algunas semanas del nacimiento.


La supremacía viene determinada por el tamaño, la fuerza, el sexo y los componentes hereditarios. Observando a los cachorros que juegan simulando luchas, se sabe enseguida quién será el dominador; será el más agresivo, el que ataque a los hermanos aferrándolos por el cuello y el que en el momento del alimento sea el primero en lanzarse sobre la comida.


Es precisamente mediante el juego y mediante los actos de fuerza y de prepotencia como los pequeños construyen su escala jerárquica que mantendrán también de adultos.


CAPÍTULO 5


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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lunes, 8 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 3


 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 3


Relaciones entre perros adultos


Ciertamente no se puede afirmar que entre dos perros adultos pueda darse una cierta forma de diálogo tal como lo entendemos nosotros. Difícilmente el perro más fuerte aceptará rebajarse a pactar con el perro sometido.


Afortunadamente, en el comportamiento canino existen distintas estratagemas para manifestar su fuerza y evitar luchas demasiado cruentas. La disputa por un hueso es el clásico ejemplo de lucha entre dos perros que comprende diversos mecanismos de persuasión en donde cada contendiente utiliza las estratagemas más variadas para obtener y o mantener la posesión del hueso.


Si al comienzo del encuentro uno de los dos perros tiene ya el hueso, tiene parte de ventaja, como si jugase en casa. En realidad, en la mayoría de los casos la posesión constituye una parte importante de la ley canina, y un perro puede quedarse con el hueso incluso frente a perros de rango mayor.


Sólo un perro particularmente prepotente y desde luego de rango muy elevado podría atreverse a quitar el hueso que está en posesión de otro. Y lo puede hacer de manera muy sencilla acercándose directamente y dando a entender que lo quiere, o bien, si el otro no tiene intención de soltarlo, con una serie de amenazas como gruñidos o ladridos y pequeños ataques.


Si los dos perros se conocen, y por tanto cada uno sabe la categoría del otro, la situación se simplifica; el más débil puede dejarlo con total naturalidad simulando que no le importa nada, aunque el hueso fuera suyo. Este comportamiento que el humano calificaría de cobardes, es en realidad del todo natural. No es miedo propiamente dicho lo que empuja a un perro a renunciar a su hueso; simplemente es normal que se lo deje al perro más fuerte.


En cambio la presencia de un tercer perro, puede complicar mucho las cosas.


A veces, la sola presencia de un perro puede influir en el comportamiento de otro sin lugar a dudas. Un perro subordinado puede aparentar querer un hueso de otro perro de rango mayor, aunque nada más sea porque cerca hay otro perro de rango todavía mayor con el que tiene alguna relación de simpatía.


Puede también darse que la disputa por el hueso entre dos hembras esté ya resuelta, y una de ellas, la dominante, se haya apropiado de él en presencia de un tercer perro, un macho, y podría suceder que fuera este último quien se lo apropiara para compartirlo a solas con la hembra subordinada.





Situaciones de este tipo son numerosas y dependen de las preferencias, las amistades y los distintos caracteres de los perros implicados.


En el caso de encuentros entre perros que no se conocen o de perros del mismo rango, se pone en marcha una actitud de amenaza con gruñidos, refunfuños y ladridos. La tensión sube enormemente y parece que de un momento a otro pueda estallar la ira de los contendientes.


Pero de ordinario, un perro decide dejarlo tras haber captado la superioridad del adversario; doblará entonces la cabeza de lado y se alejará lentamente marcando el terreno con orina.


A veces se puede llegar a una lucha propiamente dicha que será tanto más cruenta cuanto los perros sean de parecidas fuerzas. Pero en general la lucha se decide en poco tiempo, y aunque haya mucho ruido los mordiscos y por tanto las heridas que se hagan serán de poca importancia.


Hay sin embargo, algunas razas de perros que han sido seleccionadas para luchar con tenacidad, aunque se encuentren debilitadas por las heridas de su enemigo.


Una vez resuelta la disputa, el comportamiento del vencedor cambia. Ya seguro de ser el dominador, puede hacer alardes ante el perdedor mostrando el hueso conquistado.


Algunos pueden continuar amenazando al vencido hasta que éste se aleja lo suficiente. A veces, aunque el vencido dé señales de sumisión, el vencedor puede continuar amenazando al adversario enseñando los dientes o ladrando.


Este comportamiento no sirve sólo para simbolizar la victoria y por tanto la humillación del vencido, sino también para advertir al adversario que debe mantenerse lejos en posibles futuros encuentros.




El caso descrito de lucha por un hueso representa sólo un ejemplo de interacción entre dos perros, pero las mismas luchas pueden observarse en cualquier disputa que puede surgir por cualquier motivo o juguete.


Aunque normalmente haya dos escalas jerárquicas distintas, la de los macho y la de las hembras, también el trato entre los machos y las hembras está regulado por relaciones de dominio.


La jerarquía de los machos es extremadamente estable, mientras que la de las hembras puede variar de semana a semana. En los casos en que los perros provienen de la misma camada, el rango de cada perro está ya establecido desde la infancia. Entre las hembras el tamaño de las perras no es en realidad importante para establecer la jerarquía, mientras que en los machos los perros más grandes y pesados tienden a dominar sobre otros.


En cuanto a las relaciones entre los machos y las hembras, son generalmente los primeros los que dominan, sea por su tamaño, por término medio más grande que las hembras, sea por su mayor agresividad. En cualquier caso es muy difícil que se dé el caso contrario.


Las diferencias en las relaciones de dominio que se advierten entre los machos y las hembras se explican fácilmente observando sus diferencias de comportamiento. Raramente las hembras llegan a luchar entre sí, estableciendo de ordinario su dominio mediante refunfuños, gruñidos y ladridos, o simulando amenazas.


Lo machos luchan entre sí con más facilidad, y naturalmente en estos casos su mayor tamaño es importante para determinar quién será el vencedor y las consecuencias de la pelea.


Del mismo modo, es difícil que un macho se deje intimidar por las simulaciones de amenaza de una hembra, ya que responderá sin más con un verdadero ataque y el resultado será que, ya por su mayor tamaño ya por su agresividad, saldrá vencedor el macho.


CAPÍTULO 4


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 6 de febrero de 2021

Cómo evitar que mi perro muerda los muebles, sillas, zapatos, cables, etc..

ERIK FARINA 2014

 


¿Por qué mi Cachorro lo muerde todo?


El Cachorro que lo Muerde Todo:


El cachorro que lo muerde todo, es muy común entre todas las razas de perros, sobre todo cuando a un cachorro le están saliendo los dientes. Aquí están algunas ideas sobre cómo detener a su cachorro de mordisquear los objetos no deseados.


El mordisquear es normal en los perros, pero puede causar problemas cuando sus zapatos, libros o muebles son el objetivo. Para corregir el problema de mordisquear es a menudo simplemente una cuestión de la prevención del mordisqueo indeseado, fomentando al mismo tiempo por su perro de morder los juguetes apropiados del perro. Si el mordisqueo sólo ocurre cuando se queda solo, trate de hacer el confinamiento, y hablar con un adiestrador de perros calificado o etólogo canino ya que esto puede ser un signo de ansiedad por separación o aburrimiento.


¿Por qué los perros muerden?


El morder es generalmente una cosa normal y saludable de poder hacerlo cuando no es destructivo. Los perros muerden por muchas razones:


Para liberar la energía acumulada. - El Estrés. Por la Dentición, que generalmente se produce entre los tres y seis meses de edad. - Debido a que simplemente encuentra una sensación agradable al mordisquear.


Tenga en cuenta que un comportamiento que parece de masticar o morder, realmente es una introducción en la boca exploratoria. Los perros aprenden acerca de la sensación de un objeto y de su textura con la boca, en la misma manera en que las personas aprenden las cosas por las sensaciones con sus manos.


La Corrección de la Mordida Indeseada


Debe comprarle los juguetes adecuados para que pueda morderlos. Tiene que dárselo, cuando vea a su perro mordiendo algo inapropiado:


-Debe decirle "NO" o "Suelta" en voz natural. (Es un sonido similar al rugido de la madre, que a su cachorro tendrá como signo de desaprobación)


-Si el perro deja de mirar el objeto, debe darle una alabanza y darle a su cachorro su juguete preferido. No use zapatos viejos, calcetines o guantes, porque en realidad le enseñará a su perro a poder morder sus cosas.


-Felicite a su perro cada vez que lo veas mordiendo sus juguetes. Esto le enseña a su perro que no está mal el mordisquear, sólo morder las cosas equivocadas está mal.


-Asegúrese de que los cachorros tengan disponible juguetes para poder mordisquear en todo momento, especialmente durante la dentición.


-Cuando sea posible, ponga las cosas que le gusta mordisquear a su perro lejos o fuera de su alcance. Si no puede, mantenga a su perro fuera del área con las puertas o verjas de cierre.


-Cuando usted no esté en casa, debe tener a su cachorro en una habitación acondicionada y segura o en un parque para cachorros.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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viernes, 5 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 2

ERIK FARINA 2013

Comportamiento Social del Perro Capítulo 2


Dominio Subordinación


Todos los animales que viven en un grupo social, establecen una jerarquía para regular las relaciones entre sus miembros. Los animales dominantes muestran de diversos modos su agresividad con lo que los dominados acaban sometiéndose. Naturalmente todos los pertenecientes al grupo asumen distintas posiciones de la escala jerárquica, guardando una cierta graduación entre los dos extremos.


El comportamiento social de los perros, heredado de sus antepasados salvajes refleja esta estructura social.


Es sabido desde antiguo que las relaciones entre perros se basan en un binomio dominante subordinado, en que uno tiende a dominar sobre otro.


Esto es verdad, pero sólo en un análisis provisional, una vez más este tipo de análisis es demasiado simplificador y rígido si se quiere explicar más a fondo una situación mucho más compleja.


En efecto, en algunas cosas este concepto de dominio y subordinación se interpreta mal y no describe exhaustivamente cómo funciona el sistema social de los cánidos.


La estructura social de los perros domésticos es en realidad mucho más compleja que una simple relación jerárquica.


A veces la sola presencia de un perro puede influenciar el comportamiento de otro perro. La estructura social de los perros domésticos no sólo no es un sistema rígido, sino que muchas veces está sometida a continuos cambios.


Los miembros de un grupo social pueden cambiar de un día a otro e igualmente las variaciones exteriores pueden tener una influencia significativa.


ERIK FARINA 2013


 Las situaciones en las que un perro de rango mayor domina físicamente a otro perro son bastante raras. Frente a cualquier problema de dominio entre dos perros, cada sujeto emplea una gran variedad de estrategias para solucionar la disputa.


Tales estrategias no se refieren exclusivamente a la relación dominio subordinación, sino que tienen en cuenta el conocimiento recíproco o no de los dos animales en cuestión, las actitudes de jactancia que sacan a relucir, la confianza con el lugar en que se encuentran, y la presencia o no de otros individuos, sean estos perros o humanos.


Una vez establecida la supremacía entre dos sujetos, los perros, sea en su estado salvaje, sea en su estado doméstico, pueden proceder a la constitución de un grupo más consistente.


En realidad, cada una de las relaciones entre los individuos representa las bases para la formación de la organización social. A través de estas relaciones concretas es posible construir una jerarquía lineal con las respectivas posiciones sociales de cada uno de los perros.


Cuando dos perros viven bajo el mismo techo, se establece entre ellos una relación que en general no causa ningún problema mientras la posición del dominante sigue siendo estable. Pero si el jefe es herido o se pone enfermo, el siguiente podría aprovecharse de ello para dominarlo y ocupar su puesto.


ERIK FARINA 2013


Esta supremacía puede ponerse en cuestión no sólo entre los perros domésticos, sino también entre los lobos.


Pueden producirse luchas en el grupo por la escasez de comida o porque una hembra en celo se ha unido con otro. Si el jefe pierde, el orden social se pone en cuestión.


Esto demuestra hasta qué punto la estructura jerárquica, por muy severa que sea, es en realidad una relación muy fluida.


Además, la jerarquía que así se establece no sólo no es una estructura rígida, sino que está a su vez dividida en otras jerarquías lineales; la de los machos, la de las hembras y la de los cachorros.


En efecto, los mecanismos de comportamiento que se establecen entre un perro y los demás miembros del grupo varían mucho según la edad y el sexo de los animales.


Por lo demás podría no ser correcto hablar de una organización social de los perros domésticos, considerando que casi toda la población canina que vive en estrecho contacto con el humano se limita en sus relaciones sociales únicamente a sus interacciones con la familia humana y sus encuentros con otros perros son raros y excepcionales sin que entre ellos haya convivencia.


CAPÍTULO 3


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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