sábado, 9 de diciembre de 2023

Etología Canina - El Contacto Físico al Perro


 

Etología Canina - El Contacto Físico al Perro


Sensaciones Gratas e Ingratas


Los Perros, como nosotros, utilizan el tacto para expresar su afecto y normalmente disfrutan del contacto físico, pero no de idéntica forma que los humanos. Para nosotros normalmente es reconfortante un abrazo estrecho, que alguien acerque su cara a la nuestra o que nos acaricien el rostro. 


Los perros, en cambio, al ser abrazados pueden sentir que otro perro agresivo o un predador les da caza, y sentirse alarmados en vez de queridos.


Incluso puede darles la impresión de que se les está intentando montar, y por lo tanto dominar abusivamente. Aunque los perros se lamen mutuamente alrededor de la boca en señal de sumisión, acercar nuestra cara demasiado a la suya podría provocar en ellos una respuesta agresiva. Es importante enseñar, sobre todo a los niños, cómo hay que tocar a los perros, y en general todos debemos aprender cómo hay que tomarlos en brazos y manipularlos físicamente.


Sostener a un Cachorro


Rodee su pecho con una mano mientras soporta el peso de su cuerpo con la otra, colocada debajo de los cuartos traseros. Estréchelo contra su propio pecho para infundirle seguridad. Jamás levante a un cachorro agarrándolo por las axilas, las patas o la cola, ni lo lance y recoja en el aire.


Levantar a un Perro Adulto


A los perros adultos no les suele gustar que los alcen en brazos, en parte porque no se sienten cómodos y muchas veces también porque asocian ese gesto a cuando se les sube a la mesa del veterinario para que los examinen. Si el perro es de talla grande o mediana, lo más prudente es hacerlo como sigue: con el perro en pie y de costado, rodear su tronco y patas con ambos brazos y alzarlo entonces con suavidad, en un solo movimiento. De este modo el peso corporal se reparte de forma homogénea y se impide que el perro forcejee para soltarse.


Es bueno practicar esta técnica con regularidad y así estar preparados para ponerla en práctica cuando sea realmente necesario. Bastará con sostener al perro en los brazos como si se fuese a alzarlo y ofrecerle a continuación una golosina o jugar con él para que llegue a asociar este gesto con experiencias agradable para él. De otro modo, cuando tenga que tomar a su perro en brazos, para él será una experiencia desconcertante y se sentirá atemorizado.




Dejarse Tocar


Es obsolutamente imprescindible que su perro le permita tocar cualquier parte de su cuerpo sin oponer resistencia. Acostúmbralo a ser tocado por usted cuando no siente ninguna molestia, o le será imposible el día de mañana tratarle una dolorosa infección en el oído o examinar una pata que le duele. 


Hay que tocar y manipular al perro a diario, tal vez mientras se le cepilla o se le da un masaje.


Los ojos, orejas, dientes y encías son particularmente sensibles: tóquelos siempre con mucha suavidad. Recuerde que el perro no puede decir con palabras que no le gusta que le toquen cierta parte del cuerpo, así que, si se resiste, intenta escaparse o amaga con morderle, no se enfade ni se muestre agresivo. Deténgase, vaya a buscar un juguete o golosina y vuelva a intentarlo con mucha delicadeza. Si no opone resistencia, prémialo.


Tocar a un Perro Desconocido


Si desea acariciar al perro de otra persona, pida permiso antes de hacerlo. Si el propietario acepta de buen grado, asegúrese de que el perro está de acuerdo también. De lado y evitando mirarle de forma directa, ofrézcale su mano para que la olfatee. Su reacción suele ser muy significativa: si el perro se acerca a olerla o a saludarle, no tiene por qué haber ningún problema.


Si el perro retrocede, echa hacia atrás las orejas o parece incomodarse, no siga adelante. Si posa su mano sobre la cabeza o el cuello del perro, éste podría sentirse amenazado; es mejor que le rasque con suavidad el pecho o bajo la barbilla la primera vez que lo toque. Muchos perros piden entonces más caricias acercándose más al desconocido o dándose la vuelta para que les rasquen los cuartos traseros, en el lenguaje de los perros, es una invitación a la amistad.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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