sábado, 14 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino - La Inteligencia del Perro

Erik Farina 2012
El potencial intelectual del perro es incuestionable aunque a veces lo hayan exagerado algunos propietarios demasiado entusiasmados. Pero, ¿se puede hablar realmente de inteligencia?


Para dar con una respuesta válida a esa pregunta conviene evitar dos prejuicios tan reductores el uno como el otro: el que, en nombre de la superioridad absoluta de la razón humana, niega que los animales en general y los perros en particular tengan cualquier tipo de inteligencia, y el prejuicio opuesto, que termina por reconocer sistemáticamente al animal unas motivaciones calcadas de las del hombre.


Tampoco es mucho más exacto afirmar que el perro está sometido al instinto mientras que la razón ha liberado al hombre; también los humanos estamos sometidos a pulsiones del mismo modo que el animal evolucionado no tiene sólo reacciones reflejas o estereotipadas. Bien es verdad que el espíritu del hombre alcanza niveles de complejidad más elevados pero también lo es que el perro está perfectamente adaptado a su nicho ecológico, y eso supone una habilidad intelectual indudable.


Abstracción y Lenguaje


La capacidad de abstraer, de crear imágenes mentales, es uno de los componentes de la inteligencia. No parece que los perros la tengan muy desarrollada a pesar de que su comportamiento pudiera indicar lo contrario a veces. Tampoco tiene un lenguaje articulado, lo que no significa desde luego que no se puedan expresar: al igual que todos los mamíferos, se comunican por la voz, las actitudes y ciertas señales principalmente olfativas. Pero ese lenguaje no sirve de soporte al pensamiento abstracto y únicamente permite intercambiar mensajes cuya significación es fundamentalmente social.

Erik Farina 1994
Un Vocabulario de Cincuenta Palabras


Un perro dotado y adiestrado puede reconocer una cincuentena de palabras. Pero es por lo menos tan sensible a la entonación como a los sonidos propiamente dichos, de modo que una palabra pronunciada en tono colérico la interpretación seguramente como una reprimenda, incluso a pesar de que esté asociada normalmente con una recompensa. El perro no distingue fácilmente entre fonemas muy parecidos. Por lo que conviene variar el vocabulario para que no confunda órdenes como al lado y sentado.


¿Cual es el Q.I del Perro?


El perro no está dotado de una gran capacidad de abstracción, lo que hace imposible determinar cualquier cociente intelectual canino ni tampoco definir una escala numérica que permita situar la inteligencia de los perros con respecto al humano. Pero el conocimiento de la evolución de las especies ha llevado a situar el perro en un lugar bastante elevado en la escala de los mamíferos evolucionados.


Inteligencia y Capacidad de Adaptación


Si la capacidad de adaptarse fácilmente a situaciones nuevas denota una cierta inteligencia, entonces el perro es muy inteligente. La misma historia de su domesticación lo demuestra, como también lo prueba cada día la habilidad que tiene para resolver los problemas derivados de la vida moderna: todos los perros saben subir por una escalera, empujar una puerta e incluso abrirla accionando la manilla, y en general, orientarse sin problemas en el verdadero laberinto que es la habitación de su dueño. Por otra parte, cualquier perro puede superar de modo espontáneo los muy complejos tests de orientación espacial a que se someten los animales de laboratorio.


Según otra definición clásica, la inteligencia es la “capacidad de adaptar los medios a los fines”. Desde este punto de vista, el perro también la tiene: todos los ejemplares son capaces de utilizar las patas para coger objetos, y la mayoría de ellos saben tirar del mantel o de un hilo para acercar lo que quieren coger. Esta aptitud, parecida a la que manifiestan los primates más evolucionados, no es muy diferente de la que le permitió al hombre primitivo transformar los objetos en herramientas.

Erik Farina 2013
Inteligencia y Aprendizaje


En el perro, igual que en el hombre, una parte de la inteligencia es innata y la otra, adquirida, sin que se pueda determinar muy bien la importancia de una con respecto a la otra. De todos modos, decir que algunas razas son más inteligentes que otras, no tiene mucho sentido. Todo lo más que se puede decir es que el Mastín del Pirineo, por ejemplo, está mejor adaptado genéticamente para la guarda de rebaños que el Setter, que este en cambio, lo está mejor genéticamente como perro de caza. Lo cual no significa que todos los Mastines del Pirineo ni que todos los Setters tengan la misma capacidad en principio.


Por último, el potencial de cada individuo sólo se desarrollará por completo si las circunstancias lo permiten; así, se sabe que un cachorro que esté aislado de los humanos o de sus congéneres durante los primeros meses estará retrasado con respecto a otro cuya vida social haya sido normal. De ahí la importancia de la educación que, aunque no haga al perro más inteligente, sí le permitirá aprovechar al máximo sus posibilidades.


Inteligencia y Reflejos Condicionados


El perro aprende enseguida a asociar ciertas señales con acontecimientos inminentes, agradables o desagradables. Así, el tintineo de las llaves de casa, que este suele anunciar el paseo, bastará para desencadenar la febrilidad del perro incluso aunque su dueño no se disponga a salir. Los trabajos del premio Nobel ruso Pavlov (1849-1936) pusieron de manifiesto la adquisición de estos “reflejos condicionados” que, siendo al principio actos razonados, se convierten enseguida en simples automatismos.


Si usted está interesado en poder medir el Q.I de su perro, y desea una educación o una modificación de conducta, puede escribirnos al correo: psicolmascot@gmail.com Nos pondremos en contacto con usted lo antes posible, para poder satisfacer sus necesidades con respecto a su perro.


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viernes, 13 de septiembre de 2013

Adiestramiento Canino – El Aprendizaje

Erik Farina
El aprendizaje es un mecanismo gracias al cual un ser vivo adquiere una nueva secuencia de comportamiento (cuyos efectos le resultan favorables) o, por el contrario, renuncia a una reacción (porque le es sistemáticamente desfavorable). Clásicamente, la noción de aprendizaje puede ser más sutil y no depender completamente de la presencia de esas dos intervenciones externas.


De la misma manera que existen varias escuelas de psicofisiología, también existen varios tipos de aprendizaje. El término condicionamiento se ha utilizado a propósito de las dos formas más simples de aprendizaje, pero cada vez se emplea menos por la connotación peyorativa que tiene. Para una mayor claridad de exposición, trataremos cada una de esas dos formas de aprendizaje y sus aplicaciones en el perro.


El Condicionamiento Pavloviano


Históricamente, la noción de aprendizaje o de condicionamiento va asociada al nombre de Pavlov, por lo que se suele hablar de acondicionamiento Pavloviano. El perro está directamente implicado en esta primera fase de la exploración del aprendizaje puesto que Pavlov realizó con perros sus célebres experimentos.


A pesar de que su principio es extremadamente sencillo y conocido por todos vamos a recordarlo brevemente. Cuando se le presenta un plato de comida, el perro saliva. Al principio, Pavlov le hacía oír al perro el sonido de una campa antes de darle la comida. Después. Una vez que hubo repetido sistemáticamente esta asociación, sometió el perro al ruido de la campana pero suprimió la comida, a pesar de lo cual, el perro volvió a salivar. Pavlov dedujo que el plato de comida constituía el estímulo obligatorio y la campana el estímulo condicionante.


A partir de ese resultado, Pavlov elaboró una teoría del aprendizaje que explicaba por este tipo de condicionamiento todos los comportamientos observables en el hombre y en los animales. El gobierno soviético hizo suya esta teoría que dejaba al entorno (generador de estímulos condicionados) la facultad de moldear por completo la personalidad humana, y decidió utilizar el condicionamiento Pavloviano en la educación y reeducación de la población y en la formación de los perros militares.

Erik Farina
El Aprendizaje Skinneriano O Condicionamiento Operante


No hay que ser especialista en el estudio del comportamiento para entender las objeciones que planteaba tal teoría (con independencia de cualquier discurso político o ideológico). El psicólogo estadounidense Skinner trabajó en otra dirección. En lugar de reforzar una respuesta orgánica tan simple como la salivación refleja, intentó moldear en los animales de laboratorio (el bestiario Skinneriano se limitaba a la rata y a la paloma) comportamientos motores voluntarios.


Skinner puso ratas en ayunas en jaulas, desprovistas de cualquier características estimulante, en las que la comida sólo se podía conseguir por medio de una pequeña palanca situada al alcance de los animales. Cuando las ratas exploraron la jaula, no dejaron de tocar la palanca liberando así la comida que podían llevarse a la boca. A partir de entonces, los roedores se pusieron a buscar de nuevo la comida y para ello exploraron alrededor de la palanca; poco a poco, comprendieron que tenían que levantar la palanca para que apareciera la comida; y a partir de entonces supieron que el gesto de “levantar la palanca” era operante (es decir, eficaz). Ésta es la razón de que el aprendizaje Skinneriano se llame también aprendizaje operante.


Estos experimentos permitieron definir las reglas que rigen el castigo y la recompensa. Siguiendo el mismo método de Pavlov, Skinner intentó reducir el conjunto de las ciencias del comportamiento al estudio de las ciencias del comportamiento al estudio del condicionamiento operante y creó la Escuela Behaviorista (que significa del comportamiento) cuya importancia social y política fue enorme en Europa occidental y en los Estados Unidos. Las técnicas de reeducación del hombre y de los animales basadas en dicha teoría se denominan terapias comportamentales.


Así, el cazador que refuerza con la voz el ardor de su perro cuando éste empieza a seguir una vía y lo recompensa cada vez más a medida que su comportamiento se acerca a lo que se pretende de él, y que se calla cuando el perro comete un error, está poniendo en práctica, aunque no lo sepa, el shaping (modelaje), una aplicación directa de los trabajos de la escuela Skinneriana.

Erik Farina 1994
El Aprendizaje Por Imitación


Sin embargo, la etología (ciencia del comportamiento animal) ha demostrado que los comportamientos observados en situaciones naturales (y no en un medio cuidadosamente simplificado como el de las jaulas de Skinner) no podían explicarse únicamente por el aprendizaje Skinneriano.


Razonando en términos de duración, se llega a la conclusión de que la esperanza de vida de un perro debería prolongarse de quince a veinte años para que el animal que procediera por ensayos y errores (caso la rata y la palanca) pudiera aprender todo lo que necesita.


Lo cual también debería ser evidente para los hombres que trabajan con perros puesto que utilizan el aprendizaje por imitación desde hace mucho tiempo. En efecto, ¿qué cazador no se ha llevado un día un cachorro para que aprenda directamente de sus congéneres más experimentados lo que tienen que hacer en el trabajo de busca?


El aprendizaje por imitación exije la presencia de un “monitor” que efectúe los gestos que deben aprenderse delante del alumno que lo observa. Al cabo de un período de tiempo más o menos largo según los ejemplares, el alumno reproducirá directamente la secuencia de comportamiento. Este método implica la existencia de procesos mentales suficientes para que el animal pueda representarse las etapas motrices del comportamiento por adquirir; por consiguiente, sólo puede aplicarse a especies que tengan un potencial psíquico importante y hayan tenido un desarrollo psicomotor correcto. Según parece, el perro aprende de este modo gran parte de sus comportamientos de adulto así como otras muchas cosas de las que su dueño quizá tenga que arrepentirse algún día.


Si desea recibir clases de adiestramiento, psicología, o de Etología, puede ponerse en contacto con nosotros para recibir un curso; Básico, Avanzado o Continuado. Correo: psicolmascot@gmail.com


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jueves, 12 de septiembre de 2013

El Perro, Lenguaje y Comunicación

Erik Farina
A menudo escuchamos a los propietarios de perros la frase de “solo les falta hablar”. En efecto, el perro dispone de varios medios de comunicación, señales olfativas, visuales, acústicas a si como mímicas corporales. A fuerza de vivir al lado del hombre, el perro ha terminado por “imitar” algunas expresiones de los humanos y viceversa.


Cuando se habla de comunicación entre el perro y el humano aparecen dos tendencias opuestas: mientras unos piensan que el perro capta todo lo que se le dice, otros consideran que es incapaz de comprender nada. Las dos opiniones son excesivas, aunque hay un hecho cierto y es que el perro no tiene lenguaje y no comprende las palabras.

De ello no se puede deducir, sin embargo, que la comunicación entre hombre y el animal es imposible. En realidad, el lenguaje no es la única vía de información, y hay otros sistemas que lo pueden sustituir.

El Lenguaje Canino

Cuando el perro se comunica con sus congéneres utiliza diversos medios de expresión que los llamamos canales de comunicación.

El Canal Vocal

Los perros utilizan diferentes series de sonidos para expresar sus estados emocionales, y ello muy precozmente, puesto que los cachorros se manifiestan ruidosamente para pedir ayuda a la madre o conseguir comida. Este medio de comunicación perderá importancia a lo largo del tiempo: el adulto es menos parlanchín que el cachorro. Sólo las razas de perros bloodhound tienen un variado repertorio de voces que les permiten a los cazadores seguir los progresos de la busca.

Erik Farina
El Canal Olfativo


Debido a la menor agudeza de nuestro sentido olfativo y al hecho de que sea tan poco importante en nuestra vida, nos resulta muy difícil poder aprenderlo. Sin embargo, en el perro, muchos mensajes relativos al rango social, al estado de receptividad genital y quizá incluso a la jauría de origen, se transmiten por esa vía. Así, los mensajes urinarios depositados por los machos están destinados principalmente a informar a los congéneres del rango social del emisor.


En este caso también interviene el aspecto visual: la postura del depósito de orina está hecha para ser vista, y así los dominantes levantan la pata cuanto pueden para depositar la orina lo más alto posible. Y desde luego, está presente el aspecto olfativo, pues hay sustancias de naturaleza todavía no precisada en esta especie que están mezcladas con la orina. En cuanto a las perras en celo, también depositan algo de sus secreciones vaginales en la orina para atraer a los perros desde muy lejos.


El Canal Visual


Más importante en el adulto, asocia mímicas faciales y posturas. El cachorro recién nacido es incapaz de utilizar completamente este medio de expresión debido a su escaso control corporal (pues el sistema nervioso no está terminado) ; lo adquirirá gracias al juego en el seno de la camada.


Este aprendizaje y la conformación de los sistemas de comunicación parece que duran hasta la edad de la pubertad; los jóvenes machos habrán aprendido entonces todas las sutilezas necesarias para evitar los enfrentamientos con los ejemplares dominantes.

Erik Farina
Un Mimetismo A Veces Asombroso

Estos modos de comunicación no verbal no son ajenos al hombre. Ya Darwin describió la expresión de las emociones en el hombre y en los animales, y resulta sorprendente comprobar que las manifestaciones de los diferentes estados emocionales son completamente comparables en especies tan diferentes a priori como el hombre y el perro. 

Así, la agresividad se expresa descubriendo los caminos, levantando los ángulos externos de los párpados, proyectando la cabeza hacia adelante y levantando los hombros, posturas y mímicas todas ellas que se encuentran tanto en el moloso más irascible como en el automovilista víctima de un atasco.

Y más todavía, cuando las dos especies, hombre y perro, tienen desde muy pronto reacciones afectivas muy estrechas, se generará un ajuste recíproco de sus comportamientos. Este fenómeno particular, descrito por Hediger, se llama “tendencia a la asimilación”; el animal puede adoptar posturas o mímicas que reproducen los sistemas humanos, y entonces se presentan tales casos, que son zoomorfismos. 

De todas formas, éstos no son los únicos modos de comunicación que funcionan, y es interesante ver cómo el hombre puede transmitir informaciones a su perro a través del lenguaje.

Zoomorfismo y Antropomorfismo

En el hombre, el Zoomorfismo más evidente se refiere a la llamada al juego emitida en presencia del perro; el dueño se inclina rítmicamente, se golpea en las rodillas con las palmas de las manos o golpea el suelo con ellas, y puede incluso balancearse sobre uno y otro pie. Estas actitudes gestuales se corresponden con una postura parecida en el perro que invita a alguien a jugar con él.

Del mismo modo, el cachorro “imitará” a los niños con quienes vive. Naturalmente, cuando intenta iniciar una secuencia de juego, el perro joven puede poner una de las patas delanteras en contacto con el hocico e inclinar ligeramente la cabeza. Pero el animal exagerará enseguida esa postura para conseguir un juguete o comida, como puede hacerlo un niño.

Erik Farina 1994
La relación hombre-perro pone de manifiesto numerosos comportamientos de ese tipo, que servirán para reforzar la calidad de los lazos entre el animal y su dueño.

Mímicas Faciales Y Posturas

El perro utiliza los movimientos de la cara para comunicar con sus congéres. Los grupos de músculos más utilizados son los tres siguientes:

-La musculatura auricular permite el movimiento de las orejas.

-La musculatura labial provoca el movimiento de los labios.

-La musculatura palpebral (parpados) modifica las dimensiones de los ojos.

Las mímicas faciales asociadas a las posturas corporales le señalan al interlocutor el estado emocional del emisor y su rango social. En los dominantes, el porte levantado de las orejas y la apariencia tranquila del resto de la cara traducen su posición elevada en la jerarquía de los perros.

En los ejemplares no tan bien situados, los movimientos de los ángulos de los ojos y de los labios intervienen permanentemente. En todo caso, cuando son agredidos, los perros dominantes también presentan mímicas faciales que ponen en juego otros grupos musculares.

Aunque más sutil, el diámetro pupilar, controlado por el sistema neurovegetativo, es el signo de las emociones: cuando las sensaciones son agradables, la pupila está completamente abierta; si son desagradables, la pupila se cierra.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Consejos de Seguridad de la CDC para los Alimentos de las Mascotas

Las Mascotas no son los únicos que pueden enfermarse por los alimentos de las mascotas contaminados. Los seres humanos que manipulan los alimentos pueden enfermarse también. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tiene algunos consejos para ayudar a mantener seguras a las personas cuando están alimentando a sus mascotas.

Los síntomas de una infección por Salmonella pueden causar diarrea, vómitos y fiebre en los animales y en los seres humanos. Si su mascota presenta estos síntomas, usted puede reducir su riesgo de enfermarse lavándose las manos después de acariciarlo. Recoja los residuos de su perro rápidamente, sellarla en una bolsa de plástico y disponerlo en un recipiente cerrado. Para los gatos, échele un poquito de arena todos los días y deseche los residuos en una bolsa de plástico bien cerrada.

Para reducir el riesgo de que su mascota pueda contraer una intoxicación alimentaria, no lo alimente con alimentos crudos, como los alimentos crudos para perros, carne cruda o aves de corral o huevos crudos. No compre latas de alimentos para mascotas que están abolladas o bolsas que se rompan.

Para reducir su riesgo de contraer la enfermedad, guarde los alimentos para las mascotas lejos de los alimentos de los humanos. No use el plato de comida de su mascota para llenarlo directamente dentro del saco, utilice un vaso y lávelo todos los días.

Después de alimentar a su mascota con la comida o con una golosina, debe lavarse las manos durante 20 segundos con agua tibia y jabón, lo suficiente como para que quede bien limpias. Debido a que sus sistemas inmunológicos están todavía en desarrollo, los niños pequeños están especialmente en riesgo de infecciones bacterianas y los niños menores de cinco años no se deben permitir manejar los alimentos para mascotas o golosinas para mascotas.

Cuando sea el momento para lavar los platos de comida de su mascota, es mejor no hacerlo en el fregadero o en el lavabo. Si no hay una alternativa, limpie y desinfecte el lavabo o la bañera después de haber lavado los platos.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Adiestramiento de Perros, Las Golosinas no son los únicos premios.

Erik Farina 2013
Pregunta: ¿Si adiestro con golosinas, tendré que llevarlas conmigo por el resto de mi vida para que mi perro me escuche?


Respuesta: No. En la mayoría de los casos, una vez que su perro entiende una conducta, no será necesario llevar las golosinas a su disposición las 24 horas del día para conseguir que pueda responder. Mientras que los beneficios asociados con un comportamiento se debe continuar para que el comportamiento mantenga la coherencia, las propias recompensas pueden ser variadas. De hecho, es importante no crear una dependencia de golosinas al adiestrarle en un nuevo comportamiento.


¿Por qué recompensar el comportamiento?


Los perros forman asociaciones entre las acciones y sus consecuencias, lo que influye en la frecuencia de ciertos comportamientos. Por ejemplo, un cachorro amigable puede sentarse tranquilamente al lado de su dueño cuando se acerca un visitante. Si el visitante se inclina y acaricia al cachorro mientras está sentado, el comportamiento tranquilo se ha visto recompensado y es probable que se repita.


Por otro lado, si los enfoques de visitantes y el cachorro se sienta tranquilamente al lado de su dueño y se ignora, el cachorro puede obtener inquieto cuando no recibe atención. En la frustración, el cachorro puede ladrar. Cuando ladra, el visitante, o el propietario, pueden agacharse y acariciar al cachorro. Esto le enseña al cachorro que si se sienta en silencio no funciona para llamar la atención, pero los ladridos lo hace, y él se sentará menos y ladrará más en el futuro.


Debido a que su perro está aprendiendo constantemente, es muy importante recompensar el comportamiento deseado cuando se produzca. También es muy importante tener en cuenta si la conducta que usted desea en su perro es lo suficientemente gratificante en sí mismo. Si le enseñas a sentarse con golosinas, los dulces pueden desvanecerse una vez que su perro entiende el comportamiento. Sin embargo, por el comportamiento de mantener la coherencia, los resultados positivos deben seguir el sentarse con suficiente frecuencia como para que valga la pena el esfuerzo del perro. 

Erik Farina 2013
Por ejemplo, si su perro se emociona cuando entra en la casa y se le ordena el sentarse, debe seguir adelante con algo que desea el perro, como acariciar o jugar con un juguete. También puede ofrecer el tratamiento ocasional, pero no debe sentirse como si esto fuera su única opción.


Varíe los Premios de su perro


Yo enseño a los dueños a adiestrar a su perro sin sobornarlo a realizar un comportamiento, como sentarse o acudiendo a la llamada, al mostrar al perro que tienen un regalo en sus manos. Cuando los perros son adiestrados de esta manera, aprenden a responder sólo cuando ven una golosina. En cambio, el perro debe ser adiestrado para hacer el comportamiento y luego conseguir un regalo escondido en un frasco o bolsa de premios de golosinas. El perro debe ser recompensado con regularidad también con una opción no alimentarios, como si de un juego de tira y afloja u obtención.


Una vez que su perro aprende un comportamiento, este se puede poner en un programa de refuerzo variable para conseguir que pueda responder con fiabilidad. También utilice recompensas que no sean golosinas, un perro puede ser recompensado por estar en junto al ser soltado al caminar con una correa floja, por ejemplo, en lugar de con una galleta para perros. Otras opciones de recompensa es que sean acariciados, jugar, salir a la calle, paseos, juegos y puzzles para perros con alimentos.


En situaciones donde las emociones de su perro son intensos, como cuando él está experimentando el miedo o la emoción, el uso de recompensas de comida puede ser útil para ayudar a calmarlo. Una vez que él está tranquilo, sin embargo, puede eliminar el premio de comida y ofrecer otra alternativa para el buen comportamiento.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)



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