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jueves, 9 de enero de 2020

Los perros rastreadores y los de carreras

Erik Farina 2014
Los perros de rastro y los perros para correr.

Datos Históricos

Este grupo engloba razas antiquísimas y poco alteradas con el paso de los siglos. Los Lebreles por ejemplo, son los primeros perros de caza conocidos en la historia de la humanidad.

La historia de todos los Hounds (Deerhound, Bloodhound, Greyhound, etcc..) está ligada a la historia de los celtas. Los perros que utilizaban los antiguos celtas para cazar se extendieron por Europa acompañándolos a sus nuevos asentamientos. Los posteriores colonizadores, no obstante, causaron la extinción de la cultura céltica en algunas regiones y la incorporaron a la propia en muchas otras.

En el primer caso, con los celtas desaparecieron los antecesores de los modernos Hounds; en el segundo, también los perros celtas se mestizaron con los perros que trajeron consigo los nuevos pobladores. En algunas regiones, sin embargo, la cultura céltica pervivió (Irlanda, Bretaña, Gran Bretaña), y allí las viejas razas célticas también pervivieron, dando lugar a todos Hounds que conocemos ahora.

Un antepasado común de muchos Hounds actuales fue el Saint Hubert Hound, el perro que criaron los monjes belgas en el siglo VI en honor de San Huberto, su patrono, que se convirtió al cristianismo después de haber visto un venado con una cruz en mitad de la cuerna. El Bloodhound (sabueso) actual, concretamente, es descendiente directo del que criaron los monjes.

Con el paso de los siglos, casi todas las naciones europeas criaron sus propios perros rastreadores y de carrera, aunque fue en Francia donde surgieron más razas. Además, muchas de las razas producidas en otras regiones (como Devon Staghound y el Welsh Hound, por ejemplo) se extinguieron, mientras que la popularidad de muchas razas francesas ha perdurado hasta nuestros días.

En Francia, la caza era uno de los entrenamientos favoritos de los nobles, y por ello los perros de caza se criaban con el mayor cuidado. En el siglo XII, Luis IX planificaba las guerras para el verano y el otoño con el fin de reservarse el invierno y la primavera para cazar. Muchas razas se extinguieron con la aristocracia tras la Revolución Francesa. Otras, como el Baset Griffon Vandéen, aunque estuvieron a punto de extinguirse, han sido recuperadas en épocas recientes y con los años han ganado popularidad.


Los Perros Rastreadores y de Carrera

Aunque tanto unos como otros son perros de caza utilizados para localizar a las presas, en la forma en que lo hacen, más exactamente, es el órgano sensorial del que se valen para hacerlo, nos obliga a dividirlos en dos grandes grupos: los perros rastreadores, que se valen de su olfato, sumamente desarrollado, para seguir el rastro de la caza, y los perros de carrera que utilizan la vista principalmente.

Estos perros suelen complementar su gran vista con una excepcional velocidad, necesaria para alcanzar y abatir a las presas. Los rastreadores, en cambio, no son necesariamente rápidos, ya que su estrategia principal es el acoso en vez de la persecución.

Los Rastreadores

A diferencia de los perros de muestra y cobradores, estos perros, una vez localizada su presa, la abaten y esperan que el cazador acuda a recogerla. Criados originalmente para abatir a los lobos y jabalíes, son fuertes y corpulentos, además de resistentes. En épocas posteriores, la necesidad de cazar zorros y venados favoreció la aparición de razas menos voluminosas, capaces de alcanzar velocidades mayores, a veces obtenidas cruzando los rastreadores con perros de carrera.


Los Basset fueron expresamente criados por sus patas cortas para cazar en cubierto, es decir, en la espesura: los cazadores, que debían ir a pie, podían seguir a los perros más cómodamente. Además, éstos caminaban sin despegar la trufa del suelo, lo que les permitía seguir el rastro olfativo con mayor precisión.


Los Perros de Carrera

Entre estos cazadores que no localizan a las presas valiéndose del olfato, sino de la vista, se encuentran en todos los Galgos y Lebreles, cuyo inconfundible perfil de atletas se aprecia ya con toda claridad en las cerámicas persa y asiria del año 6000 a.C., lo que parece indicar que el origen de estas razas es muy anterior al de los rastreadores con los que están emparentadas.

Estas razas proceden de regiones no boscosas del hemisferio sur, donde la escasez de árboles permitía localizar las presas a simple vista, siempre que ésta fuese aguda. El olfato no era tan necesario, ya que ni las gacelas ni los antílopes podían ocultarse tras la maleza. Fue la necesidad de cazar estas presas tan veloces la que los convirtió en perros de carrera.

A diferencia de los rastreadores, que podríamos considerar corredores de fondo por su resistencia, ya que abaten a las presas acosándolas hasta agotarlas, los perros de carrera son más bien corredores de sprint, como demuestran sus largas extremidades, sus nervudas ijadas y su perfil aerodinámico, así como el profundo pecho, que les confiere una notable capacidad pulmonar.

Al popularizarse el antiguo deporte de las carreras de perros, los Galgos ganaron popularidad, al considerarse los más veloces, aunque en realidad los Irish Wolfhound, los Deerhound y los Lebreles Afganos no se quedan atrás persiguiendo una liebre mecánica.

La Vida en el Hogar

Los rastreadores, criados para cazar en jauría, tienden a llevarse bien con los demás perros, siempre y cuando haya una armonía social entre ellos. Cuando un perro rastreador encuentra un rastro olfativo en el parque, su instinto lo lleva a seguirlo con obcecación, volviéndose sordo ante su amo, por lo que es fundamental adiestrarlos desde muy jóvenes para acudir cuando se les llame. Estos perros ladran bastante, ya que solían valerse de la voz para indicar a los cazadores que ya podían acudir a recoger las piezas.

Los perros de carrera suelen ser más silenciosos. Como solían cazar en solitario en vez de en jauría, tienen espíritu independiente. Como los rastreadores, se vuelven sordos en cuanto creen haber localizado una presa, por lo que también es preciso adiestrarlos para acudir cuando se les llame desde muy jóvenes.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

jueves, 19 de septiembre de 2013

Los Perros de Trineo – Entrenamiento Para Las Carreras

El entrenamiento de los perros de tiro con un trineo o con un kart depende básicamente del objetivo de la carrera que se prepara, y lo difícil es saber dosificar la velocidad y la resistencia según el tipo de competiciones en las que se utilizarán.


Velocidad y Resistencia

En cuanto el perro llega a la edad adulta (entre los 12 y los 14 meses) el criador ya puede empezar el entrenamiento.

El entrenamiento que se realiza para las carreras de velocidad o distancias cortas intenta desarrollar los reflejos del perro. Por el contrario, la preparación para las carreras en medias y grandes distancias exige un entrenamiento en velocidad y resistencia.

Cuando las etapas son largas, el perro pierde velocidad poco a poco, como es normal. En los entrenamientos se le enseñará a mantener la marcha reduciendo la distancia.

El perro se acostumbra a las distancias que se le hace correr y en función de ellas adapta su velocidad. Así, cuando se entrena regularmente un perro en 45 kilómetros, éste adoptará la velocidad media óptima para recorrer esa distancia, y en una carrera de 8 kilómetros por ejemplo, llevará naturalmente la misma marcha que si tuviera que cubrir 45 kilómetros y, por consiguiente, no será lo bastante rápido.

Por eso se recomienda prever un recorrido de entrenamiento menos largo (por lo general, dos veces menos) que el de la carrera. De esta manera, el perro partirá muy rápido el día de la prueba y cuando haya cubierto la distancia a la que se había acostumbrado en los entrenamientos, continuará corriendo bajo el efecto de los estímulos.

Músculos y Aliento


El entrenamiento debe ser diversificado: el animal puede entrenarse a correr en llano, a subir o a descender, según sus aptitudes, y lo importante es que no pierda en fuerza lo que ha ganado en aliento.


En el entrenamiento es fundamental no pedir lo que se exige en la carrera y, por consiguiente, no forzar al perro ni en velocidad ni en larga distancia.


Por el contrario, es bueno entrenar a los perros para que tiren de una carga más pesada que la que se les pondría el día de la carrera. Por la misma razón, si están acostumbrados a tirar en terreno fangoso, correrán mejor el día de la prueba sobre la nieve o hielo.


El Entrenamiento Continúa Después del Descanso Estival


Durante el verano, los perros descansan o, como máximo, se ejercitan por la mañana temprano o al caer la tarde cuando no hace demasiado calor. El entrenamiento suele iniciarse de nuevo en septiembre cuando el termómetro desciende por debajo de los 15ºC. Entonces se vuelve a aumentar la distancia poco a poco y se acelera el ritmo de las sesiones para estar perfectamente a punto cuando empiece la temporada de las carreras.


En nuestras regiones, los Mushers, se encuentran al fourwheeler o al kart, a menudo preparado a su aire. Lo cual puede ir desde el triciclo al chasis de coche según el número de perros que compongan el tiro. Las carreteras asfaltadas, que calientan las almohadillas de los pies del perro, han de evitarse a toda costa.

En opinión de los Mushers, no puede hablarse de tiro si no se dispone de seis perros por lo menos; dos perros en cabeza, dos perros de tripulación, y dos wheelers. Durante el entrenamiento es importante asegurarse de que todos los perros trabajan en el tiro de la misma manera pues a veces ocurre que algunos hacen como si trabajan y se dejan tirar.


¿Parece tensa la línea central? Basta con mirar el elástico enganchado por un lado a la hebilla del arnés del perro y por otro a la cuerda que transmite el esfuerzo al ronzal central: si el perro trabaja, el elástico está tenso, si no, flota.


Entrenamiento Psicológico


De cara a las competiciones, hay que acostumbrar a los perros a ser sociables, a que se familiaricen con la gente pues a veces ocurre, por ejemplo, que algunos sean incapaces de franquear la línea de llegada por miedo a la gente que se arremolina alrededor.


También es útil enseñar a los perros a salir fácilmente de los check points, esos puntos de control veterinario que jalonan las largas pistas de las carreras y de las que los perros, que allí encuentran una temperatura agradable, ya no quieren salir.


En Alaska y Canadá los campos de entrenamiento son muy variados y más bien difíciles. Los perros pueden atravesar extensiones de hielo así como traidores over-flow, es decir, ríos helados en los que el agua remonta encima del hielo y lo hace hundirse. Los perros, y en particular el perro de cabeza, deben saber lanzarse y no detenerse.

Algunos Consejos


Para Atalajar: Los perros suelen estar impacientes por partir y siempre se excitan con el momento en que se atalaja un trineo. Incluso es posible que echen a correr antes de que esté listo. Por ello es prudente anclar el trineo antes de atalajar. También se enganchará en primer lugar el perro de cabeza al que se acostumbrará a que esté sentado o tumbado hasta la señal de partida. Después se engancharán los perros más dóciles y, por último, los turbulentos y los díscolos.


En la Carrera: Hay que vigilar siempre las orejas de los perros. Deben estar giradas hacia el Musher. Si están hacia delante es muy posible que el Musher sólo pueda controlar ya con el freno.


En el Entrenamiento: No hay que abusar de los botines con los jóvenes al comienzo de los entrenamientos porque impiden que los pies se endurezcan. Hay que tomar la costumbre de cortar los pelos que sobresalen de entre los dedos para evitar la formación de pequeñas bolas de nieve helada que frotan y cortan la piel, provocando cojeras.


Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 10 de agosto de 2013

El Aparato Locomotor del Perro

Erik Farina


Muchos factores influyen en la forma de moverse de un perro. El primero es su construcción, es decir, su estructura anatómica. Un perro con un ángulo correcto en la omoplato, como por ejemplo el Golden Retriever, disfrutará de más flexibilidad de movimientos que otro que tenga la omoplato demasiado recta, el cual posiblemente caminará con cierta rigidez, como al trote, lo cual constituye un defecto salvo cuando se considera característico de una raza determinada, como el Pinscher Miniatura, por ejemplo.

También la edad y la forma física influyen en la forma de moverse. Un perro joven y bien musculado se moverá con más soltura que otro perro más anciano en baja forma física o con sobrepeso. A los perros les ocurre como a nosotros: deberían adquirir un buen tono muscular gradualmente y después ser capaces de conservarlo. Sin embargo, por desgracia, abundan los perros demasiado perezosos y la obesidad se ha hecho ya tan frecuente en los perros como en los seres humanos.

El sobrepeso repercute en los órganos internos tanto como en la agilidad y en la elegancia al moverse. Actualmente existen numerosas consultas veterinarias especializadas en problemas de sobrepeso, y no deberá dudar en someter a su perro a tratamiento si necesita ayuda para hacerle adelgazar y estar en su peso correcto. Los perros se benefician tanto como nosotros de una dieta controlada unida a un incremento del ejercicio.

El cuerpo del perro es una máquina prodigiosa. Además de andar de forma pausada y armoniosa, el perro puede correr a gran velocidad, brincar y nadar. Su cuerpo goza, además, de una flexibilidad admirable, lo que le permite pasar de estar hecho un ovillo a ponerse en pie sobre las patas traseras sin esfuerzo. La enorme agilidad de los perros, unida a su naturaleza tan versátil, ha permitido a los humanos emplearlos en una enorme variedad de tareas a lo largo de los siglos: desde el rescate de personas hasta la caza, desde la tracción animal hasta el exterminio de la alimañas.




Las Cuatro Marchas



Los perros suelen desplazarse de una de estas cuatro maneras: al paso, al trote, a medio galope y al galope. Cada raza o tipo suele caracterizarse por una forma determinada de marchar al paso. 

Los perros grandes y poderosos suelen marchar con paso largo y majestuoso, mientras que los perritos menudos y vivarachos como el Terrier tienden a dar graciosos saltitos. Una de las mejores formas de desplazarse es al trote, un paso uniforme y regular que permite alcanzar buenas velocidades sin consumir tanta energía como el galope o el medio galope.


El galope es la marcha utilizada para recorrer cortas distancias a gran velocidad. Consume muchísima energía y aunque hay razas creadas expresamente por su capacidad como sprinters (Greyhounds - Galgos), ni siquiera éstas son capaces de resistir mucho tiempo a galope tendido.


Otras razas se crearon, en cambio, por su gran flexibilidad. Los Border Collies, como otros perros de pastor, pueden girar en seco para reorientar el rebaño o echarse al suelo en un segundo cuando se lo ordenen. En cualquier caso, todos estos rasgos de conducta tienen su origen en la efectiva secuencia avistamiento, acecho, persecución utilizada para cazar por el lobo.





La Potencia Muscular


Los perros poseen tres tipos de músculos: los lisos, que controlan el movimiento de los órganos internos; el músculo cardíaco, que constituye la mayor parte del corazón, y los estriados o esqueléticos, que son todos los demás. El perro puede controlar a voluntad todos y cada uno de sus músculos esqueléticos.


Los músculos están formados por fibras que se contraen al ser estimuladas por un impulso eléctrico y están unidos a los huesos por tendones. Las contracciones y relajaciones musculares mueven las articulaciones haciéndolas plegase o extenderse, desplazarse hacia adentro o hacia fuera, o rotar. Por cada músculo hay otro que realiza la función opuesta y gracias a esto es posible que los movimientos alcancen un alto grado de precisión.


Además de los movimientos más obvios, los músculos son también los encargados de controlar otros movimientos menos visibles, como los que se producen al temblar o tiritar, al respirar, al defecar o en el parto.



La Natación



Aunque todos los perros saben nadar por instinto, algunas razas fueron criadas expresamente para trabajar en el medio acuático. El Terranova, provisto de un denso manto termoaislante, no sólo es un excelente nadador, sino que incluso tiene los dedos de los pies palmeados. 

En su origen, esta raza fue criada y adiestrada para ayudar a los pescadores a halar las redes cargadas ya de pesca, y más tarde para rescatar seres humanos que se habían caído al agua.


Su fuerza es tal que puede sacar un bote de remos del agua si se le entrena para ello. Son numerosas las noticias sobre Terranovas que han rescatado contra voluntad a algún bañista que se proponía disfrutar tranquilamente del agua.


Otras razas, como el Caniche y el Perro de Aguas portugués (a los que es posible adiestrar para que recuperen redes de pescar caídas y las traigan hasta la orilla), deben su actual aspecto al origen nadador de su raza. Su actual corte de pelo procede del utilizado cuando eran perros de trabajo para incrementar su movilidad en el agua, pero manteniendo sus articulaciones bien abrigadas.




La Tracción de Sangre



Los perros han sido durante generaciones el único motor utilizado para trasladar personas o mercancías en trineo a través de terrenos cubiertos de hielo o nevados. Los perros de tiro trabajan en equipo, arrastrando la carga a la que están enganchados bajo las órdenes del musher o conductor del trineo.


Los perros de tiro se utilizan también en carreras deportivas de trineo. El cornering (tomar curvas cerradas a enorme velocidad) no tiene por qué representar una prueba excesivamente dura para estos perros, pero desde luego no es precisamente cómodo para el musher, colocado en pie tras las riendas a lo largo de hasta 32 km (en carreras relativamente cortas) y desplazándose a una velocidad que puede alcanzar lo 40 km/h.


En las carreras largas, aunque tal vez no se alcancen tales velocidades, las distancias recorridas son en cualquier caso escalofriantes: hay récords de más de 1600 km en menos de 10 días. También se han criado como animales de tiro el Bernés, un perro de montaña suizo elegido por su gran fuerza y flexibilidad, y los perros que aún se usan en Asia central para hacer girar las norias.





La Caza


El instinto de acechar y cobrar piezas de caza, natural del perro, ha sido aprovechado por los humanos desde que se inició su domesticación. Una de las familias caninas más antiguas fue la de los Lebreles, como el Greyhound, el Lebrel Afgano (Tazi) y el Deerhound, perros dotados de buena vista, larguísimas patas y una agilidad más propia de un guepardo que de un perro, capaces de avistar la caza y de perseguirla a toda velocidad.


El cuerpo ágil y menudo de los Terrier, por su parte, les confiere flexibilidad y rapidez, cualidades muy útiles para acechar y cobrar caza menor o exterminar pequeñas alimañas penetrando en sus escondrijos subterráneos, sobre todo si se unen a los magníficos reflejos de este tipo de perros.


Los perros, en general, son verdaderos atletas. Lo normal es que cualquier perro sobrepase corriendo, saltando o maniobrando hasta al más ágil de los humanos, y también que se acomode con flexibilidad de contorsionista en el rincón más angosto que se pueda imaginar para dormir plácidamente.


Más vale un perro que nunca se está quieto que un perro siempre dormido.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)