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sábado, 5 de marzo de 2022

Los Niños que viven con perros son menos propensos a tener asma


 


Los Niños que viven con perros son menos propensos a tener asma, según dicen los estudios.


He aquí algunas buenas noticias para los dueños de los perros.


Buenas noticias para los amantes de los perros. Los estudios muestran que los niños expuestos con perros a una edad temprana, está vinculado a tener un menor riesgo de asma infantil a los 6 años.


En un estudio, publicado en la revista JAMA Pediatría, los investigadores analizaron más de 376.600 niños en edad preescolar y más de 276.200 niños estudiantes en edad escolar y encontraron un posible beneficio para los que estuvieron alrededor de los perros desde un principio.


La exposición con los perros a los niños durante el primer año de vida se relacionó con un riesgo de un 13% menor de asma en los niños en edad escolar, y la exposición a los animales de granja se relacionó con un riesgo de un 52% menor en los niños de edad escolar y un riesgo de un 31% menor entre los niños en edad preescolar.


El estudio no determinó qué los niños que tenían perros o animales de granja parecían ser menos propensos a desarrollar asma. Sin embargo, los investigadores dicen que sus hallazgos caen en línea con la hipótesis de la higiene, lo que sugiere que la falta de exposición a los gérmenes y microbios durante la infancia podría llevar a más alergias, y que la exposición puede conducir a un sistema inmunológico más favorable.


Otras investigaciones han vinculado que estar con perros tienen un riesgo de alergia más baja, lo que podría tener que ver con los microbios en nuestros intestinos que afectan nuestra capacidad para combatir las infecciones. Se ha demostrado que la exposición de estar con un perro está asociado con la flora bacteriana alteradas en el polvo de la casa y que los ratones expuestos a ese polvo tienen alteraciones en su composición de la flora intestinal, así como un menor número de reacciones alérgicas, según dicen los autores de los estudios.


Esta información podría ser útil en la decisión de las familias y los médicos sobre la conveniencia y oportunidad de la decisión a una exposición precoz de los niños con los perros, concluyeron los investigadores.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto: psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

viernes, 4 de marzo de 2022

Tener un Perro es bueno para tu salud


 


Los Perros proporcionan compañía, amor incondicional y un montón de sonrisas, pero también te hacen estar más saludable sólo por vivir contigo. Los beneficios para la salud de tener un perro son tanto físicos como psicológicos, y se extienden a lo largo de la vida de su dueño. Al mantener a tu compañero peludo sano y feliz, en realidad estás mejorando tu propia salud y la salud de toda tu familia.


Mientras que comer bien y hacer ejercicio son componentes importantes para mantener un corazón sano, compartir tu hogar con un perro puede ser otra manera de mejorar tu salud cardiovascular, de acuerdo con los institutos de investigación sanitaria. Tener un perro está vinculado a disminuir la presión arterial, los niveles de colesterol y los niveles de triglicéridos.


Si usted tiene un perro, su paseo diario será juntos porque ambos necesitan ejercicio. Los dos a menudo disfrutaran con el juego activo, de un juego con la pelota, un mordedor o el de tira y afloja con una cuerda, por lo que es fácil de conseguir pequeños momentos de actividad durante todo el día cuando tienes un perro en casa.


Ser el propietario de un perro puede ser particularmente beneficioso para los niños. Según los estudios médicos, los niños que viven con uno o más perros en el hogar durante la infancia son menos propensos a tener alergias a los seis o siete años. Los perros también proporcionan apoyo emocional que necesita cuando un niño está molesto o preocupado, y los perros pueden ayudar a los niños a desarrollar la empatía y la responsabilidad.


Las personas mayores a menudo tienen más necesidades de atención médica, pero tener un perro puede ayudar a mantenerlos sanos a medida que envejecen. Las personas mayores de 65 años que tienen un perro, estarán más capacitadas de mantener y mejorar su capacidad de gestionar las actividades de la vida diaria, lo que significa que tener un perro puede ayudar a vivir de forma independiente durante más tiempo. Los perros también proporcionan compañerismo social para las personas mayores, lo cual es vital para la salud psicológica y el bienestar.


Si usted tiene una enfermedad crónica o discapacidad, los perros pueden actuar como un controlador de su salud y a usted o a otras personas alertarlos de posibles problemas. En algunos casos, los perros pueden alertar a los propietarios de un ataque epiléptico o cambios inminentes peligrosos en los niveles de azúcar en sangre, según un informe médico publicado.


Mientras que tu perro te ofrece un montón de beneficios para tu salud y así aumente tu bienestar, tu perro depende de ti para todas sus necesidades de su salud.


Establecer una buena relación con un veterinario de confianza, asegura que tu perro reciba la atención necesaria para su salud a largo plazo. Tu perro debe acudir al veterinario al menos seis veces al año para comprobar si hay posibles problemas de salud y mantenerse al día sobre las necesidades de mantenimiento de su salud, tales como las vacunas.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto: psicolmascot@gmail.com


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jueves, 3 de marzo de 2022

¿Está tu perro marcado emocionalmente?


 


Cómo saber si las malas experiencias están haciendo ser a tu perro temeroso o agresivo, y qué hacer al respecto.


Cuando se va a una protectora de animales, y se ve a un perrito triste y desnutrido, quedas encantado de poder adoptarlo. Pero después de unos días, empieza a demostrar signos de miedo y agresividad hacia los perros.


Tiene miedo de todo y de todas las personas. Tiene miedo a los contenedores de basura, a los coches aparcados, etc.. La gente puede ver a tu perrito muy bonito y agradable y caminan hacia el y quieren acariciarlo. El irá hacia atrás con los ojos abiertos, ladrando o gruñendo y nervioso e intentando esconderse detrás de usted.


Sabía usted que los perros temerosos pueden progresar desde estar gruñendo, erizarse, gruñir y morder. De hecho, el miedo y la agresión son los principales problemas de comportamiento que afectan a los propietarios de los perros, de acuerdo con un estudio en el comportamiento de los perros adoptados.


Pregunta: ¿Es cierto, que como mucha gente cree, los perros temerosos o agresivos han sido emocionalmente marcados por los abusos del pasado o el maltrato?


Respuesta: De vez en cuando, pero rara vez. Algunos perros tienen una predisposición genética a tener miedo. Así como la gente que puede ser muy tímida o a ser sociable, los perros son lo mismo. El escenario típico implica una pobre socialización durante un período crítico de desarrollo entre las tres semanas y las dieciséis o veinte semanas.


Un gran problema que nos encontramos con los perros, es la forma en que están planteados inicialmente. Cuando un perro es un cachorro, incluso antes de las 20 semanas de edad, tienen que aprender cómo es la gente, quienes son la gente grande y quienes la gente pequeña. Ellos tienen que aprender cómo son los otros perros. Ellos tienen que aprender cómo son los diferentes tipos de ambientes, los que son cómodos para estar en las situaciones a medida que crecen.


Debido a que era un perro abandonado, usted nunca sabrá la verdad sobre sus primeros meses. Sin embargo, después de consultar con un etólogo canino, usted puede creer que el perro se perdió en esta exposición valiosa. El perro probablemente estaba en una habitación en el apartamento de alguien todo el día y nunca se ha socializado.


El perro temeroso.


Los perros pueden temer a una persona que se acerca, a un ruido, a un relámpago y al trueno, o a cualquier recuerdo de una experiencia traumática. El miedo es algo que está ocurriendo que el perro no entiende, y hace que el perro esté incómodo.


¿Qué pueden hacer los propietarios?


Aprenda a reconocer cuando su perro tiene miedo. Hay todo un mundo de lenguaje corporal del perro que la mayoría de los dueños de los perros no tienen ni idea acerca de que es.


El miedo, la ansiedad y el estrés como retirarse o esconderse. La retirada no significa siempre huyendo. Se puede agachar, mover hacia atrás, tratando de hacer pequeño su cuerpo. Se puede decir que la cara y la cabeza son las únicas cosas que quiere esconder. A veces, significa que la cabeza se cae o se flexiona hacia un hombro, o los ojos apartarlos hacia abajo.


Intente leer lo que su perro está tratando de decirle. Pero con demasiada frecuencia, los dueños pueden hacer lo contrario. El perro no quiere venir, lo retienes con la correa, así que, ¿ qué hacemos ? Lo arrastramos hacia delante.


Evite las situaciones que desencadenen el miedo de su perro.


Usted no lo coja y lo ponga en medio de todo lo que está causándole el miedo.


Por ejemplo, si un rayo y el trueno aterrorizan a su perro, no lo deje cerca de un gran ventanal durante una tormenta. En su lugar, ponga a su perro en una habitación interior y encender una radio para ayudarle a ocultar el sonido.


Muchos perros también están asustados de los niños. Los niños miran, la mirada es la amenaza, ellos tienen sus manos, que están a nivel de su cara, un perro que no sabe lo que es un niño, tiene mucho miedo. O los agarran por el cuello, y el perro no sabe quien es el niño, y se pregunta: ¿Por qué me estás agarrando por el cuello?


Puede limitar el contacto de su perro con los niños. Pero por supuesto, eso no es siempre posible.


Cuando los niños corren hacia su mascota durante los paseos, el perro se asusta. Al trabajar con expertos en perros, usted aprenderá a dar a su perro el espacio necesario para poder respirar. Usted se moverá entre el niño y el perro, creando una barrera con su cuerpo y de la mano del niño que tratará de tirar de su perro. Entonces usted le permitiría a su perro de poder dar el primer paso. Dejé que su perro realice la llamada acerca de cómo se sentía cómodo con este niño. Yo no dejaría que un niño corriera hacia mi perro, porque eso le asustaría, y yo no quiero que un niño sea brusco con el.


Vincule el mal con el bien para crear nuevas asociaciones en la mente de su perro.


Puede trabajar con varias técnicas en muchas situaciones diferentes. Si a su perro algo le atemoriza, utilice contra-acondicionamiento, o vincular lo malo de la cosa con lo bueno de algo fabuloso, como los alimentos o los juguetes.


Por ejemplo, si su perro teme a una cierta persona cuando viene a su casa, por ejemplo, los hombres con sombreros, no les deje acariciar a su perro. En su lugar, les pedimos que lo alimenten con una golosina . Con el tiempo, tu perro asociará a los hombres extraños con sombreros con algo placentero.


No castigue nunca a su perro.


Nunca es una buena idea, ni nunca se debe hacer, es el golpear a tu perro o utilizar el refuerzo negativo para tratar de ayudar a superar el miedo. Si tu perro te tiene miedo, ¿cómo podría pensar tu perro que lo vas a mantener a salvo?


En cambio, establezca una buena relación estructurada en el refuerzo positivo con su perro. Enséñele a su perro un truco, y entonces recompénsele con una golosina sabrosa.


Usted establece este paradigma donde el perro le contempla para la instrucción y refuerzo y comienza a verle como la seguridad, y esto es la llave al miedo que se cambia por estar seguro, y esa es la clave para cambiar el miedo. Si el propietario no se considera como un protector en la mente del perro, el perro tratará de mantenerse a salvo y así es como sube la escalera de la agresión.


El perro agresivo.


Los perros actúan agresivamente por muchas razones, incluyendo la protección de su comida o el territorio y el poder proteger a sus crías. Pero los perros temerosos pueden convertirse en agresivos porque han aprendido que un gruñido o el mordisco hacen que la gente retroceda rápidamente.


La agresión es un intento de causar daño. No significa que el perro es malo. Esto no quiere decir que el perro razone y ha decidido que tiene que hacerte daño. En ese momento, él está tan excitado que neuroquímicamente el perro te hará daño porque está en una lucha o huida.


La agresión puede aparecer a cualquier edad, pero a partir de las edades de uno a tres años, es cuando es más probable ver a un perro temeroso convertirse en un perro agresivo.


Reconocer la agresión de su perro.


¿Qué significa y que parece la agresión? Hay un montón de signos diferentes. Un perro que tiende a levantar su labio enseñando los dientes, gruñe, mira fijamente, levanta su pelo sobre su espalda, pone su cola muy alta cuando esto no es una posición normal para aquella cola, estas son cosas que dicen,  yo estoy enfadado y soy peligroso.


Otros no dan ninguna advertencia. Algunos perros no muestran señales, excepto que envisten y muerden.


Obtenga ayuda profesional.


Porque los perros agresivos plantean la grave amenaza de morder, considere buscar ayuda profesional. Usted tiene que mirar, que es lo hace resaltar y protegerlo de cualquiera que le muestra estos signos.


Acuda a un buen Etólogo Canino profesional titulado y con mas de 20 años de experiencia en comportamiento canino.


Los adiestradores de perros también pueden ayudar, pero no tienen ningún requisito de licencia. La mayoría de los veterinarios saben los adiestradores de su área, por lo que les pueden recomendar. Si utiliza un adiestrador de perros, asegúrese de que él o ella utilizan el entrenamiento positivo, así que utilicen recompensa, en lugar de castigo.


Esto es muy importante, porque muchos de los dueños de los perros pagan el consejo dañoso que promueve una relación adversa con perros, según un estudio realizado a muchos propietarios descontentos.


Algunas personas piensan, que el perro está tratando de dominar, así que tengo que dominar de nuevo. Muchas veces, como los adiestradores, tenemos clientes después de que han estado siguiendo lo que han leído en Internet o lo que vieron en la televisión y terminó asustando al perro aún más, y entonces el perro actuó agresivamente.


El castigo puede ser contraproducente.


Si usted castiga a un perro cuando está mostrando signos de agresión, el perro dejará de mostrar los signos, y de repente lo que va a hacer es lanzarse a morder.


Por ejemplo, he tratado a un perro que se comportaba agresivamente hacia otros perros. Un entrenador le había dicho a sus bien intencionados propietarios para ponerle un collar eléctrico y darle una descarga cada vez que estuviera erizado.


Lo que sucedió fue que castigaban las señales del lenguaje corporal, de las advertencias. Para cuando llegué a ver al perro, este perro era reactivo saltándose todas las advertencias naturales y mordía directamente. La única señal que tenía antes de que de plano se lanzara contra otro perro, era que sus pupilas se dilataban.


El lenguaje corporal agresivo sirve a un propósito útil. Ese perro te está dando un montón de advertencias, y ahora usted puede intervenir y redirigir el perro rápidamente a un comportamiento adecuado o empezar a contrarrestar la condición.


Para algunos perros, la vida es terrible. Algunos de ellos necesitan rehabilitación para que disminuya la ansiedad generalizada para que pueda empezar a aprender. Con un perro calmado, se puede empezar una buena educación, una modificación de conducta o un adiestramiento.


Para una consulta pueden escribir o llamar al número de teléfono: 674 41 52 33


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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martes, 8 de febrero de 2022

El Perro, el Bebé, el Niño y el Adolescente


 


El Perro, el Bebé, el Niño y el Adolescente


En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.


Todo Empieza Por La Comunicación


En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.


La Primera Infancia


Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.






La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.



Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.



El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.





Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.


Evitar Los Accidentes


Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.



A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.





Cuando el Niño se Hace Adolescente


Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.


El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro. 


Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.


Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

lunes, 7 de febrero de 2022

¿Cómo introducir un nuevo perro en casa?


 


El Perro y la Toma de Contacto con la Familia, otro Perro, un Gato y otras Mascotas.


El Perro y la Familia.


La llegada del nuevo perro crea un clima de expectación y alegría en la casa, pero el nuevo cachorro o perro adulto se sentirá un poco inseguro cuando llegue, y ese exceso de entusiasmo de la familia puede resultarle abrumador. Intente que las presentaciones no sean exageradamente efusivas, sino más bien tranquilas y sosegadas. Saque al perro inmediatamente fuera de casa para que pueda hacer sus necesidades y después vaya mostrando las distintas habitaciones de la casa una por una, vigilando con atención, pero a distancia, mientras explora. Deje bien claro si hay niños, que no se les permite coger al perro en brazos, ni atosigarle, ni hacer que se sienta acorralado.


El Perro y los Niños.


Asumir la responsabilidad de cuidar a un perro, es sumamente beneficioso para un niño, pero si éste tiene menos de siete u ocho años, tal vez sea aún demasiado joven para cumplir con sus compromisos. Una vez que el cachorro deja de ser novedad, los niños suelen desentenderse de todo y les toca a los padres cargar con el nuevo miembro de la familia.


Deben intentar que los niños participen en las comidas del perro, pueden servir el alimento o echar de vez en cuando en el comedero algún bocadito delicioso, evitando que en el futuro el perro defienda su comida de forma agresiva y posesiva.


A veces los niños resultan excelentes adiestradores caninos, trate de que un adiestrador profesional, le imparta unas clases a su hijo sobre la educación del cachorro, su comportamiento y sus cuidados.


Ayude a sus hijos a relacionarse con el perro de modo que quede claro que ellos tienen autoridad. Si enseña a los niños a esconder objetos para que el perro los busque, o a enseñar nuevos trucos para jugar con el perro, o a cepillarlo, todos se beneficiarán.






La presentación del Perro a otro Perro.


Si tiene usted otro perro en casa, lo mejor es que ambos se conozcan en terreno neutral. Lo ideal sería que su perro le acompañase al lugar donde fuese a recoger al nuevo perro. Después de hacer juntos el viaje a casa, ambos perros deberían permanecer juntos en el jardín, terraza, o al aire libre, en un lugar seguro y controlado, durante media hora, antes de entrar en casa con el nuevo perro, invitando a los dos perros  a entrar en casa juntos.


No deje a mano ningún objeto que su perro sienta que necesita proteger del nuevo perro, como sus juguetes o hueso. Si teme que su perro se muestre agresivo con el nuevo perro, no suelte a ninguno de la correa y si es un cachorro déjelo dentro del transportín o parque de cachorros, mientras ambos se comunican, cosa que debería repetirse varias veces hasta que el perro adulto se haya acostumbrado a su presencia.


Durante los próximos meses deberá dejar claro al nuevo perro que el perro mayor y más antiguo de la casa, es el que manda, saludándolo siempre en primer lugar, dándole el plato de comida primero, y dándole en general, la prioridad a la hora de recibir mimos y atenciones. Aunque no le será fácil poder ignorar a ese precioso nuevo perro, pero no quedará más remedio, ya que de lo contrario podrían surgir entre ambos problemas de rivalidad.





Cómo presentar al Perro y al Gato.


Si se les presenta como es debido, un perro y un gato pueden convertirse en amigos entrañables. Los problemas suelen surgir cuando se permite que el perro pueda ir a correr detrás del gato, ya que éste desconfiará a partir de ese mismo momento, y será muy difícil que el perro se olvide de lo divertido que es perseguir a un gato. Si tiene una caseta de interior, transportín o jaula, coloque dentro al perrito y cierre. Deje entonces entrar al gato en la habitación, pero asegúrese de que tiene una repisa o mesa en alto hacia donde pueda saltar el gato si se asusta.


Para sentirse seguro, un gato tiene que saber que existe una vía de escape o un lugar elevado y seguro donde refugiarse. Normalmente, el gato mirará con recelo al perro, pero no tardará en bajar al suelo y acercarse. La próxima vez que se comuniquen, mantenga a su perro sujeto con la correa y dale una golosina para que sea positivo ese momento.


Estas comunicaciones y acercamientos controlados, deben repetirse hasta que ambos animales se acepten mutuamente. Asegúrese de que la comida y el agua del gato están fuera del alcance del perro, y de que éste no puede abordar por sorpresa al gato en sus momentos más vulnerables, por ejemplo; mientras esta utilizando su cajón de arena.


Aunque a veces puede haber problemas cuando el perro tiene fuertes instintos de persecución, por ejemplo los Galgos, la verdad es que los gatos son excelentes tutores para el perro. De hecho, casi siempre que un perro y un gato conviven en el mismo hogar, es el gato el que manda.


El Perro y Otras Mascotas


Los perros pueden aprender a ver como un miembro más de la familia a cualquier mascota si la conocen cuando aún son cachorros. Para que un perro considere miembro de su familia a una cobaya o a un conejo, es preciso que lo haya conocido antes de cumplir las doce semanas de edad.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

jueves, 10 de septiembre de 2020

El Perro con el Bebé, el niño y el adolescente


 

El Perro con el Bebé, el niño y el adolescente


En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.


Todo Empieza Por La Comunicación


En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.


La Primera Infancia


Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.


La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.


Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.



El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.


Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.


Evitar Los Accidentes


Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.


A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.


Cuando el Niño se Hace Adolescente


Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.


El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro. 


Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.


Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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viernes, 7 de febrero de 2020

La introducción de un perro a un nuevo hogar

Erik Farina
El Perro y la Toma de Contacto con la Familia, otro Perro, un Gato u otras Mascotas

Con La Familia

La llegada del nuevo perro crea un clima de expectación y alegría en la casa, pero el nuevo cachorro o perro adulto se sentirá un poco inseguro cuando llegue y ese exceso de entusiasmo puede resultarle abrumador. Intente que las presentaciones no sean exageradamente efusivas, sino más bien tranquilas y sosegadas. Saque al perro inmediatamente al jardín, la terraza, o a la calle para que pueda hacer sus necesidades y después vaya mostrando las distintas habitaciones una por una, vigilando con atención, pero a distancia, mientras explora. Deje bien claro si hay niños, que no se les permite coger al perro en brazos, ni atosigarle, ni hacer que se sienta acorralado.

El Perro Y Los Niños

Asumir la responsabilidad de cuidar a un perro, es sumamente beneficioso para un niño, pero si éste tiene menos de siete u ocho años tal vez sea aún demasiado joven para cumplir con sus compromisos. Una vez que el cachorro deja de ser novedad, los niños suelen desentenderse de todo y les toca al papá o a la mamá cargar con el nuevo miembro de la familia.

Que los niños participen en las comidas. Pueden servir el alimento o echar de vez en cuando en el comedero algún bocadito delicioso, evitando que en el futuro el perro defienda su comida de forma agresiva y posesiva.

A veces los niños resultan excelentes adiestradores caninos. Trate de que un adiestrador profesional, le imparta unas clases a su hijo sobre la educación del cachorro, comportamiento y cuidados.

Ayude a sus hijos a relacionarse con el perro de modo que quede claro que ellos poseen autoridad en cuanto que son seres humanos. Si enseña a los niños a esconder objetos para que el perro los busque, o a enseñar nuevos trucos en el juego al perro, o a cepillarlo, todos se beneficiarán.

La presentación a otro Perro

Si tiene usted otro perro en casa, lo mejor es que ambos se conozcan en terreno neutral. Lo ideal sería que el perro adulto le acompañase a casa del criador o refugio, cuando fuese a recoger el cachorro. Después de hacer juntos el viaje a casa, ambos perro deberían permanecer juntos en el jardín, terraza, o al aire libre, en un lugar seguro y controlado, durante media hora, antes de entrar en casa con el cachorro, invitando al perro adulto a acompañarlos.

No deje a mano ningún objeto que su perro sienta que necesita proteger del intruso, como sus juguetes o hueso. Si teme que el perro viejo se muestre agresivo con el nuevo, no suelte a ninguno de la correa o deje al cachorro en el transportín o parque de cachorros, mientras ambos se comunican, cosa que debería repetirse varias veces hasta que el perro adulto se haya acostumbrado a su presencia.

Durante los próximos meses deberá dejar claro al nuevo perro que el mayor y más antiguo de la casa, es el que manda, saludándolo siempre en primer lugar, dándole el plato de comida primero, y dándole en general, la prioridad a la hora de recibir mimos y atenciones. Aunque no le será fácil poder ignorar a ese precioso cachorro, pero no quedará más remedio, ya que de lo contrario podrían surgir entre ambos problemas de rivalidad.

Como el Perro y el Gato

Si se les presenta como es debido, un perro y un gato pueden convertirse en amigos entrañables. Los problemas suelen surgir cuando se permite que el perro pueda ir a correr detrás del gato, ya que éste desconfiará a partir de ese mismo momento, y será muy difícil que el primero se olvide de lo divertido que es perseguir a un gato. Si tiene una caseta de interior, transportín o jaula, coloque dentro al perrito y cierre. Deje entonces entrar al gato en la habitación, pero asegúrese de que tiene una repisa o mesa hacia donde pueda saltar el gato si se asusta.

Para sentirse seguro, un gato tiene que saber que existe una vía de escape o un lugar elevado y seguro donde refugiarse. Normalmente, el gato mirará con recelo al perro, pero no tardará en bajar al suelo y acercarse. La próxima vez que se comuniquen, mantenga a su perro sujeto con la correa y dale una golosina para distraerlo.

Estas comunicaciones y acercamientos controlados, deben repetirse hasta que ambos animales se acepten mutuamente. Asegúrese de que la comida y el agua del gato están fuera del alcance del perro, y de que éste no puede abordar por sorpresa al gato en sus momentos más vulnerables, por ejemplo; mientras esta utilizando su cajón de arena.

Aunque a veces puede haber problemas cuando el perro tiene fuertes instintos de persecución, por ejemplo los Galgos, la verdad es que los gatos son excelentes tutores para el perro. De hecho, casi siempre que un perro y un gato conviven en el mismo hogar, es el gato el que manda.

El Perro Y Las Otras Mascotas

Los perros pueden aprender a ver como un miembro más de la familia a cualquier mascota si la conocen cuando aún son cachorros. Para que un perro considere miembro de su familia a una cobaya o a un conejo, es preciso que lo haya conocido antes de cumplir las doce semanas de edad.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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lunes, 16 de diciembre de 2019

La Navidad Un Perro o un Gato no es un Juguete



En la Navidad no es una buena idea regalar un perro o un gato, no son juguetes

Llega la Navidad, reunión de familia, alegría, grandes fiestas, comilonas, y sobretodo muchos regalos. Muchos niños y adultos desean un perro o un gato por navidad, sobretodo por la cantidad de anuncios y publicidad con estos dulces y adorables animalitos. El marketing por la venta de estos animales es muy grande, y se lo meten por los ojos a la gente, que sin meditar, ni recapacitar, inconscientemente los compran para regalar, que a diferencia de otros regalos como los juguetes o la ropa, las mascotas no tienen un ticket de devolución, ni llevan pilas para desconectarlos cuando te cansas.

No siempre somos conscientes de la responsabilidad que se tiene al regalar un  perro o un gato. Ya que esta mascota no estará con nosotros solo los primeros días cuando todavía es un cachorro y que por la novedad no nos importará realizar diferentes tareas para el cuidado del animal sino que será para toda la vida. Pero la novedad pasa y viene el momento en el que nos damos cuenta que hay que sacarle a pasear todos los días en el caso del perro, que el animal suelta pelo, que a veces enferman, que ladran o maúllan, que rompen cosas, comportamientos no deseados, visitas al veterinario..etc..

Muchos de los perros que son abandonados han sido regalo en las navidades, que al pasar unos meses han crecido mucho o dan más trabajo a sus dueños de lo esperado, por lo que deciden en la mayoría de los casos abandonarlos sin pensar que este animal tiene derechos propios, o peor aún pueden ser desatendidos, o maltratados. Cada año, según un estudio, se abandonan a más de 150.000 animales, entre perros y gatos, que terminan en las protectoras que están llenas de animales no deseados.

Adquirir un perro o un gato entraña madurez, responsabilidad y el compromiso en las personas que evite que este ser vivo pueda ser abandonado como algo inservible. La decisión de adquirir o no una mascota muchas veces se realiza desconociendo las ventajas e inconvenientes que las mascotas pueden tener en el hogar. Alerto sobre la necesidad de una reflexión previa en el momento de tomar la decisión de incorporar un animal de compañía para que sea un miembro más de la familia.

Quiero concienciar a través de este artículo que aboga por la reflexión antes de decidirse a compartir nuestra vida con un perro o un gato con el claro objetivo de reducir los futuros abandonos. La magia de la Navidad hace que los niños aprovechen estas entrañable fechas para tratar de conseguir algo que, en ocasiones, les parecería imposible. Sería ideal que los padres trasladarán el mensaje a sus hijos de que incorporar una mascota al entorno familiar merece una reflexión por parte de todos.

Me gustaría animar a las personas que están pensando en adquirir un perro para su hijo, o para el mismo, que primero debe visitar las protectoras caninas, ver los diferentes tipos de perros que hay, tamaño, pelo largo, corto, liso, el carácter, la actividad que tiene. etc.. Les animo a recibir cursos de la introducción de un perro a un nuevo hogar, adiestramiento para principiantes, los perros y los niños, cómo jugar con tu perro. Pasar un tiempo como voluntario en la protectora, ser casa de acogida de un perro, todo un previo antes de la adopción.

Las mascotas, especialmente los perros pequeños y los gatos, tienen muchas ventajas para los niños, sobre todo para aquellos que viven solos, sin hermanos, con padres muy atareados o con escaso tiempo para sus hijos. También para los solitarios, inseguros, introvertidos, tristes o poco comunicativos.

Según un estudio científico sobre el vínculo entre personas y mascotas, en un 60 por ciento de los casos los niños asocian al perro o gato con un compañero de actividades y juegos e incluso, 8 de cada 10 niños en edades comprendidas entre los 9 y los 12 años prefieren jugar con su mascota antes que con las consolas. Además, para uno de cada dos niños el animal, después de sus padres, representa la principal fuente de apoyo emocional. Este estrecho vínculo con la mascota ayuda a superar sensaciones de miedo, tristeza e incluso inseguridad, y es a ellos a quienes recurren los más pequeños a la hora de encontrar alivio en situaciones desfavorables. Destaca también la percepción que los niños tiene de su relación con su mascota: el primer concepto que asocia la mayoría es el de cuidar, seguido por jugar y alimentar. De esta forma, el estudio subraya los valores de responsabilidad que las mascotas transmiten a los niños.

Los animales de compañía pueden vivir durante 15 años, y la necesidad de atención de toda la vida en los hogares donde son queridos y tratados como miembros de la familia. Antes de tomar la decisión, debemos analizar nuestros hábitos de vida, nuestras costumbres y saber cómo vamos a integrar a este animal de compañía en nuestra vida cotidiana.

¿Quién cuidará del perro o del gato?

Aunque los niños tengan intención firme de cuidar a la mascota, la realidad es que antes o después declinarán esta responsabilidad parcial o totalmente, bien por falta de tiempo, o por falta de madurez para asumir este compromiso. En este caso los padres tienen que asumir esta responsabilidad. La mascota no es un juguete que se puede abandonar, es un ser vivo que siente y sufre. Los niños deberían tener un contrato, incluso escrito que les recuerde su compromiso. Los padres deben conocer que antes de los 3 ó 4 años los niños no tienen autonomía para cuidar, a partir de los 5 ó 6 años tienen madurez para cuidar a un perro pequeño.

¿Existe alguna contraindicación o peligro?

Antes de adquirir una perro o un gato hay que estar seguro de que nadie de la familia es alérgico al animal.

¿Puede asumir los gatos de la mascota?

El mantenimiento implica gastos de alimentación, vacunas, controles de veterinario, castración, esterilización, complementos de cama, juguetes, productos de higiene, cursos de adiestramiento. Aunque la adquisición de la mascota no entrañe muchos gastos, porque lo aconsejable es hacerlo en una protectora de animales.

¿Tienes su espacio en el hogar ?

Los animales necesitan un espacio físico, los miembros de la familia también, por ello antes de adquirir una mascota hay que pensar también en su ubicación en el hogar familiar. Si es un cachorro de perro, necesita una zona acondicionada para el.

Todos deberíamos de tener muy claro a la hora de traer un perro o a un gato a nuestro hogar de que es un animal que vivirá muchos años y necesitan una serie cuidados. Por ello deberíamos saber que los perros o los gatos no son un juguete, son tu responsabilidad para toda su vida.

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Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


miércoles, 26 de febrero de 2014

Terapia con Perros para ayudar a los Niños con Cáncer

El Hospital de Niños Randall en Portland es uno de los cinco hospitales del país que están a punto de embarcarse en un estudio que implican a los pacientes jóvenes y sus cuidadores, pero no de la variedad humana.

El primero de este tipo de ensayo clínico que examinará cómo la terapia asistida por animales afecta a los niveles de estrés y ansiedad en los niños con cáncer y sus padres y tutores, así como su estado de salud relacionados con la calidad de vida.

El estudio, patrocinado por Zoetis Inc., Pfizer’s animal health arm, y la American Humane Association, también examinarán los efectos de la terapia tiene sobre los propios animales.

La población de pacientes estudiada consistirá en niños con edades de 3 a 12 años, que han sido recientemente diagnosticado con cáncer y reciben quimioterapia regular o de otros tratamientos en una clínica ambulatoria.

Cerca de cinco perros que vienen al Hospital de Niños Randall, que se han identificado a participar, dijo la doctora Janice Olson, directora médico del Programa de Cáncer y Enfermedades de la Sangre de los Niños en Randall Infancia. Ella prescribe regularmente la terapia con animales a sus pacientes pediatricos con cáncer y con cáncer en la sangre.

"Hemos tenido la terapia con animales en nuestro hospital desde hace mucho tiempo", dijo la Dra. Olson. Añadió que no se ha utilizado de forma ambulatoria, por lo que el estudio le dará a los niños que no se quedan durante la noche el beneficio de algún tipo de interacción canina.

La Dra. Olson dijo que los perros ayudan a los niños a pasar el tiempo y también consolar a los que echan de menos a sus mascotas en casa. Un perro de terapia, incluso realiza trucos.

"Me encanta cuando los perros llegan a los servicios de hospitalización", dijo la Dra. Olson. "Es muy bueno tener los perritos meneando sus colas. Se quita el nivel de estrés de los empleados. Los niños realmente disfrutan y se sorprenden al ver a los animales en el hospital ".

Mientras que muchos hospitales de Portland y en los EE.UU. utilizan animales de terapia, y como anécdota, que se sabe que tienen beneficios terapéuticos, ha habido poca evidencias sólidas.

"Si podemos confirmar que reduce el estrés, será bueno tener esa información, para que otros hospitales puedan referir a la misma y tomar ventaja de ello", dijo la Dra. Olson.

Otros hospitales en el estudio se encuentran en Tampa, Florida, Nashville, Tennessee, Sacramento, California y Massachusetts. Cada sitio recopilará datos durante un año, con fechas de inicio escalonadas. La Dra. Olson dijo que los encuentros se grabaran en vídeo y la saliva de los perros se analizará.

Por: Elizabeth Hayes

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino, Especialista en Comportamiento Canino)

jueves, 9 de enero de 2014

Tener un Perro es bueno para tu salud

Los Perros proporcionan compañía, amor incondicional y un montón de sonrisas, pero también te hacen estar más saludable sólo por vivir con usted. Los beneficios para la salud de tener un perro son tanto físicos como psicológicos, y se extienden a lo largo de la vida de un dueño. Al mantener su compañero peludo sano y feliz, en realidad estás mejorando su propia salud y la salud de toda su familia.

Mientras que comer bien y hacer ejercicio son componentes importantes para mantener un corazón sano, compartir su hogar con un perro puede ser otra manera de mejorar su salud cardiovascular, de acuerdo con los institutos de investigación sanitaria. Tener un perro está vinculado a disminuir la presión arterial, los niveles de colesterol y los niveles de triglicéridos.

Si usted tiene un perro, su paseo diario será juntos porque ambos necesitan ejercicio. Los dos a menudo disfrutaran con el juego activo con un juguete de la pelota, un mordedor o el de tirar y aflojar con una cuerda, por lo que es fácil de conseguir pequeños momentos de actividad durante todo el día cuando tienes un perro en casa.

Ser propietario de un perro puede ser particularmente beneficioso para los niños. Según los estudios médicos, los niños que viven con dos o más perros en el hogar durante la infancia son menos propensos a tener alergias a los seis o siete años. Los perros también proporcionan apoyo emocional que necesita cuando un niño está molesto o preocupado, y las perros pueden ayudar a los niños a desarrollar la empatía y la responsabilidad.

Las personas mayores a menudo tienen más necesidades de atención médica, pero la posesión de un perro pueden ayudar a mantenerlos sanos a medida que envejecen. Las personas mayores de 65 años que tienen un perro están más capacitaro de mantener y mejorar su capacidad de gestionar las actividades de la vida diaria, lo que significa que tener un perro puede ayudar a vivir de forma independiente durante más tiempo. Los perros también proporcionan compañerismo social para las personas mayores, lo cual es vital para la salud psicológica y el bienestar.

Si usted tiene una enfermedad crónica o discapacidad, las mascotas pueden actuar como un controlador de su salud y a usted u otras alertarlo de posibles problemas. En algunos casos, los perros pueden alertar a los propietarios de un ataque epiléptico o cambios inminentes peligrosos en los niveles de azúcar en sangre, según un informe médico publicado.

Mientras que su perro le ofrece un montón de beneficios para la salud que aumentan su bienestar, su perro depende de ustedes para todas sus necesidades de salud.

Establecer una relación con un veterinario de confianza asegura que su mascota reciba la atención necesaria para la salud a largo plazo. Su mascota debe acudir al veterinario al menos una vez al año (dos veces al año a medida que envejecen) para comprobar si hay posibles problemas de salud y para mantenerse al día sobre las necesidades de mantenimiento de su salud, tales como las vacunas.

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino, Especialista en Comportamiento Canino)


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martes, 10 de septiembre de 2013

El Perro con el Bebé, el niño, el adolescente

En la actualidad ya no hay por qué insistir en las razones que pueden justificar la presencia junto a los niños de un animal, en particular el perro. En todo caso, frente a las ventajas que ello representa siempre se podrá alegar el peligro de accidente con sus dramáticas secuelas. Y como la reputación del perro puede quedar entre dicho, resulta imposible tratar las relaciones entre el niño y el perro sin abordar el problema de los accidentes.


Todo Empieza Por La Comunicación


En realidad, entre el niño y el perro todo se reduce a una cuestión de comunicación, pues es en la comunicación lo que permite establecer la relación entre el niño y el perro, y una parte esencial de esa relación está constituida por lazos afectivos. Por otra parte, está claro que el desarrollo del lenguaje en el niño condiciona la existencia de diferentes períodos en esa relación.


La Primera Infancia


Cuando el Bebé llega al hogar, el perro no lo considera como un miembro del grupo. El perro experimenta la presencia del niño fundamentalmente en función del hecho de que las actividades de la familia se centran ahora en el recién llegado. A los padres corresponde integrar rápidamente el Bebé o preparar su integración en el grupo, haciendo participar al perro en los cuidados que se prodigan al Bebé.

La relación Perro-Bebé aparecerá progresivamente en su profundidad efectiva cuando el niño empiece a explorar su entorno y a comunicar sus emociones. Durante dicho período se producen los primeros contactos físicos y entonces es cuando los padres deben velar por que no se produzcan accidentes, siempre graves, sobre todo cuando el Bebé anda a cuatro patas. En efecto, las relaciones que el perro pueda entablar con el Bebé, cuyo comportamiento le sorprende, no tiene nada que ver con las que mantiene con sus dueños adultos. Mientras el Bebé no aprenda a comunicar con el perro y a decodificar sus mensajes, su incapacidad para inhibir sus movimientos pondrá al perro en una situación de miedo y , por lo tanto, en peligro de provocar una reacción incontrolada del tipo “Reacción Crítica”.


Aquí es cuando interviene la buena socialización y la “Participación” precoz del perro en las actividades del grupo relacionadas con el Bebé para prevenir cualquier peligro. Pues para un perro bien equilibrado, el Bebé y después el niño pequeño, son inhibidores de la agresividad, como antes lo fueron los cachorros. Así, que hay perros difíciles con los adultos que soportan sin inmutarse las trastadas de un niño; éste es el resultado normal de una socialización bien llevada y de un contacto bien establecido.


El nuevo Bebé tiene ciertamente gestos torpes y sus manifestaciones vocales suelen ser ruidosas y desconcertantes, pero si el perro se ha familiarizado con él y se han establecido rituales que permiten una comunicación eficaz, pronto se creará una relación afectiva muy intensa. Las mímicas y las posturas del Bebé y después del niño pequeño serán decodificadas por el perro igual que lo serán las series de ruidos tan expresivos que acompañan a ciertas emociones.

Esta comunicación desprovista de toda ambigüedad será más eficaz que la existente entre el perro y los adultos, en la medida en que a éstos les resulta muy difícil expresar sus reacciones afectivas a través de canales no verbales, ya que la educación que han recibido privilegia el verbal al que, precisamente, el perro no tiene acceso.


Evitar Los Accidentes


Está claro que muchas mordeduras se producen cuando el niño tiene entre ocho meses y dos años; en esta edad , el accidente sólo se puede evitar con una actuación preventiva. Los accidentes se producen a menudo cuando el niño, aunque se le tenga apartado, localiza el perro y lo sigue dando pequeños gritos de excitación y de alegría por todos los rincones donde aquel se esconde. La mordedura será tanto más importante cuanto más acosado y miedoso se sienta el perro.


A este período bastante delicado le sigue otro más tranquilo para todos los familiares (tanto los que han querido integrar al Bebé en el universo del perro como los que no lo han hecho) una vez que el niño, y el perro han anudado un lazo gracias al cual el primero está en situación de poder debido a la permisividad con que lo trata el perro. Entonces es cuando los padres deben limitar los excesos a que podría dar lugar la pasividad del perro.

Cuando el Niño se Hace Adolescente


Las dificultades aparecerán de nuevo durante la pubertad cuando el niño abandone su condición de tal y adquiera una autonomía total.


El perro se da cuenta del paso a la adolescencia gracias a las sustancias volátiles (las feromonas sexuales) que el joven emite. Al mismo tiempo, el adolescente intenta convertirse en un individuo socialmente activo para desprenderse de su estatuto de inactivo y sus primeros actos de autoridad serán a costa del perro. 

Lo que esto generará conflictos. Pues ya no será posible que no se plantee ningún problema de prerrogativas como cuando el niño era para el perro un ser jerárquicamente aparte. El perro gruñirá y enseñará los dientes como muestra de malestar, y el joven quizá sufra por ello.


Para más información, o una consulta de un problema o ayudarle en el proceso de la introducción de un Bebé en un hogar con un perro, o un perro en un hogar con niños, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com


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