miércoles, 14 de agosto de 2013

Comprender a su Perro

Erik Farina 2013
Los Rasgos Hereditarios

Hay factores muy diversos que influyen en la personalidad canina. Siempre habrá quien defienda la herencia frente a la experiencia y viceversa, pero lo más sensato es asumir que el carácter de nuestro perro estará formado en parte por rasgos heredados de sus progenitores y en parte por las experiencias que ha tenido o tendrá durante su periodo de formación, esto es, sus primeras semanas de vida.

La herencia influye mucho en el carácter: los hijos de madre nerviosa, agresiva, o asustadiza tienen muchas más posibilidades de ser de este modo que los hijos de madres tranquilas, seguras de sí mismas y amigables. Pero entendámonos, probablemente no estamos hablando tanto de herencia genética como del poderoso influjo de la madre durante las primeras semanas de vida, tan esenciales en la formación del carácter. Es muy posible que los cachorros imiten a su madre y reproduzcan su conducta en un futuro.

La Influencia y la Conducta


Las experiencias vividas durante las primeras semanas de vida también influyen en el carácter del perro adulto. Obviamente, una experiencia negativa del cachorro puede provocar que el perro tema un objeto o a una persona de por vida. Sin embargo, los estudios demuestran que incluso es mejor tener algunas experiencias negativas que vivir enteramente aislado del mundo real durante la infancia. Tal vez se deba a un fenómeno conocido como “inmunización frente al estrés”.


Cuantas más experiencias viva un cachorro (incluso si algunas le resulta desagradables), mayor será su capacidad de enfrentarse a lo que el futuro le depare. Esto no significa que no haya que proteger a los cachorros de las malas experiencias (por supuesto que hay que hacerlo), sino que una exposición al mundo exterior muy intensa puede contrarrestar los efectos de las experiencias desagradables y hasta de los rasgos negativos heredados.


Erik Farina 2013
 La Personalidad


Los cachorros nacen con tendencia a ser tímidos o seguros de sí mismos, impetuosos o tranquilos. De su personalidad dependerá que sea fácil o difícil educarlos, socializarlos o convivir con ellos. Por regla general, los cachorros o perros adultos seguros de sí mismos no consideran necesario mostrarse agresivos, lo que hace muy importante fomentar esta confianza.


Algunos perros son muy voluntariosos y tratan de burlar todas las normas, mientras que otros prefieren acatarlas sin discusión: como los humanos, unos son líderes natos, y otros gragarios como ovejas, pero todos deben aprender a comportarse en sociedad si quieren sobrevivir en este mundo moderno.


Con frecuencia los perros parecen reflejar como en un espejo el carácter de las personas con las que viven. Obviamente, un perro criado en una casa llena de niños traviesos será probablemente ruidoso, inquieto y experto en llamar la atención, mientras que otro criado por un tranquilo matrimonio de la tercera edad probablemente refleje como un espejo el modo de vida de sus amos.


Los propietarios nunca deberíamos subestimar la influencia que ejercemos sobre nuestros perros. Tal vez sea un difícil arte el de alcanzar el término medio; a veces nos gusta que nuestro perro sea divertido y con iniciativa, pero también nos gusta que sepa mostrarse tranquilo. No es casual que las personas que han tenido un perro con un trastorno de la conducta vuelvan a menudo a tener un perro con el mismo problema en el futuro. Aunque cada perro es un mundo, nunca debemos subestimar la influencia de nuestra actitud, nuestra forma de pensar y nuestros hábitos en ellos.


Copyright © Por: Erik Farina, Psicólogo Canino y Adiestrador Profesional


Contacto: psicolmascot@gmail.com


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martes, 13 de agosto de 2013

Tenga cuidado con la enfermedad por intoxicación de salmón.

Si usted tiene planes para llevar de pesca a su perro los fines de semana, la Asociación Médica Veterinaria de Oregon aconseja precaución con el pescado crudo.

Los perros que comen pescado crudo, como el salmón, la trucha, la lamprea y otros peces nativos del noroeste del Pacífico pueden estar en riesgo de intoxicación de salmón.

La enfermedad por intoxicación de salmón es una condición potencialmente mortal que es más frecuente en el pescado crudo desde San Francisco a la costa de Alaska.

También se produce hacia el interior a lo largo de los ríos de la migración de los peces.

La enfermedad por intoxicación de salmón es causada por el organismo Neorickettsia Helmonthoeca, que también puede afectar al sculpin, al redside Shiner, al sábalo, al esturión, candlefish y al large-scale que viven en el noroeste del Pacífico.

El organismo tipo rickettsia está integrado con Nanophyetus salmincola, una casualidad de estar en el pescado crudo.

Cuando un perro se come un pescado contaminado, las larvas de trematodos liberan las rickettsias, que se extendió a través de la sangre a los órganos y tejidos de un perro, posiblemente resultando en necrosis, hemorragia, y la hiperplasia.

Si no es tratada, la enfermedad por intoxicación del salmón puede matar a un perro dentro de dos semanas de la exposición. Los síntomas son similares a otras enfermedades gastrointestinales tales como la parvovirus canina.

Si un perro está infectado, es probable que empiece a mostrar síntomas en un plazo de seis a diez días después de comer los peces infectados.

Los síntomas pueden incluir: -La falta de apetito. -Depresión. -Fiebre (generalmente 40 grados o más). -Vómito o diarrea. -Congestión en la nariz y los ojos. -La pérdida de peso.

Si usted vio a su perro comer pescado crudo y está mostrando alguno de estos síntomas, llame a su veterinario inmediatamente.

La enfermedad por intoxicación de salmón puede ser tratada con un antibiótico y antiparasitario si se detecta a tiempo.

Decirle a su veterinario que su perro pudo haber comido pescado crudo puede ayudar a él o ella para tratar a su mascota.

Ojo, para prevenir la enfermedad por intoxicación de salmón:

-Mirar lo que su perro se come cuando se va usted de pesca, o a un rio a jugar. -Mantenga a su perro con una correa.

-Envuelva la basura y las entrañas de los peces cuidadosamente y disponerlos en botes bien asegurados.

-Nunca alimente con pescado crudo a su perro. Asegúrese de que está bien cocido o congelarlo durante al menos dos semanas, que pueda matar al parásito, antes de dársela a su perro.

Por: Monique Balas.

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lunes, 12 de agosto de 2013

La Socialización del Perro

Llamamos socialización al proceso por el cual los animales sociales aprenden a enfrentarse y relacionarse con el mundo exterior. Los perros necesitan tratar con otros perros y personas para aprender a vivir en el mundo que les rodea. Un cachorro correctamente socializado suele convertirse en un adulto bien adaptado socialmente. Un perro joven necesita aprender cómo es el mundo que le rodea, cómo los hombres, mujeres, niños, ancianos y los otros perros, para no tenerles miedo al día de mañana y reaccionar de la forma adecuada en sus relaciones sociales.


Lo Que se Puede Esperar de Cada Edad


La Primera Infancia: El Período Neonatal; las dos primeras semanas de vida.


El perro recién nacido parece una diminuta hoja en blanco en la que todo está por escribir. Sin embargo, aunque parezca ignorar por completo cómo debe comportarse fuera del útero materno, no debemos dejarnos engañar: depende por completo de la madre para alimentarse, mantener su temperatura corporal y estar físicamente protegido, pero en realidad no está tan desvalido como parece.


Qué hacer: Aunque aún no pueden vernos ni oírnos, debemos cogerlos y tocarlos. Viven en un mundo de olores y sensaciones táctiles, y están perfectamente preparados para empezar a acostumbrarse a nuestro olor y nuestras caricias.

El Periodo de Transición: Entre las dos y cuatro semanas de vida.


En esta época el cachorro evoluciona con extraordinaria rapidez. Sus oídos se abren y empiezan a reaccionar frente a los ruidos fuertes dando muestras de sobresalto. También abre los ojos, y pronto empieza a reaccionar ante la luz y los objetos en movimiento.


Qué hacer: Prepararlo para la fase de socialización, procurando que su entorno sea cada vez más variado y complejo con el fin de que aprenda a enfrentarse al mayor número posible de cambios en el entorno doméstico.

La Socialización: Entre las Cuatro y Doce Semanas de Vida.


Los cachorros entran en el período de socialización a partir de la cuarta semana aproximadamente, y las ocho semanas que siguen son las más críticas de su vida; también las más importantes desde el punto de vista educativo. De hecho, se ha demostrado que los cachorros que no han tenido contacto con los humanos entre las cuatro y las doce semanas de edad evitan el contacto con ellos, tienen miedo de la gente y puede ser imposible adiestrarlos más adelante sin ayuda profesional. Hacia el final de este período, sus patrones de pensamiento y su capacidad de concentración son ya similares a los de un perro adulto.


A la mayoría de los cachorros se les deja con la madre hasta que cumplen las siete u ocho semanas de vida. En este tiempo se produce el destete, y los cachorros deben enfrentarse a la severidad de su madre cuando les niega las mamas y la frustración de no poder mamar. También aprenden ahora, jugando con sus hermanos, a tratar con sus semejantes, a moderar la fuerza de sus mordiscos y asumir un estatus social, que calibran compitiendo con sus compañeros de camada por los recursos.


A esta edad tan temprana ya es posible observar las primeras manifestaciones de sus instintos sexuales y de caza. Con cuatro o cinco semanas, los cachorros de ambos sexos pueden ya montarse mutuamente durante el juego, así como saltar sobre un juguete y zarandearlo como si estuviesen dando muerte a una presa.


Qué hacer: Como los cachorros suelen dejarse con la madre hasta bien entrado el período de socialización, corresponde al criador o propietario de ésta acostumbrarlos a los diferentes ruidos, olores, texturas, imágenes y voces que se producen en el entorno doméstico. Por lo tanto, cuando usted recoja al cachorrito éste deberá haber sido expuesto ya a gran cantidad y variedad de estímulos.


Antes de separarse de su madre, un perrito debería haber conocido personas muy diversas entre sí, y lo ideal sería que también se hubiese familiarizado con el mayor número posible de elementos de la vida cotidiana posible. Cualquier cachorro que aún no esté debidamente socializado necesita ayuda urgente de un profesional, un psicólogo canino.

La Educación Continua


La socialización debe prolongarse al menos hasta las doce semanas de edad, de modo que, si ha recogido a su cachorro antes de este momento, será su responsabilidad continuar su proceso de educación en esta época tan delicada de su desarrollo. Incluso a los cachorros que no fueron debidamente socializados en su momento les vendrá bien ahora que se les vaya mostrando poco a poco y con delicadeza el mundo exterior con el fin de lograr que se acostumbren a las personas, objetos y sucesos habituales en el hogar y fuera de él.


Hay que ocuparse de proporcionar a los cachorros la mayor cantidad y variedad de experiencias posibles antes de las doce semanas, a pesar de que lo más habitual es que no hayan completado aún su primer ciclo de vacunaciones y, por lo tanto, no pueden todavía relacionarse libremente con los demás perros. Una posible con los demás perros. Una posible solución de compromiso es sacarlos a la calle o al parque en brazos; otra sería llevarlos a casa de los amigos o hacer que éstos vengan a nuestra casa a visitarlos.


También es bueno hacerles tratar con otros perros, siempre que nos conste que éstos son adultos, son sociables y están perfectamente vacunados contra todo. Esfuércese en proporcionarle todo tipo de experiencias antes de que cumpla doce semanas de vida, todas las que pueda tener en el hogar cuando aún no pueda salir a la calle, y el resto, en cuanto esté preparado para empezar a salir.


Si necesita ayuda de un profesional y estar bien asesorado, en la selección de un cachorro nuevo o con la socialización de su perro, puede ponerse en contacto con nosotros en el correo: psicolmascot@gmail.com


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La Socialización del Cachorro  

La socialización de los perros adultos  

Como equilibrar el calendario de vacunación del cachorro con la socialización 

domingo, 11 de agosto de 2013

La Importancia del Paseo de tu Perro

El Paseo

Para casi todos los perros, el paseo es una emocionante partida de caza. Las imágenes, sonidos y olores de la calle despiertan sus sentidos y les hacen desear explorar el entorno, olfatear posibles presas, hacer vida social o simplemente desfogarse.


Para los perros de compañía, el paseo suele ser el plato fuerte del día, un ansiado momento en que exprimir hasta la última gota sin permitir que ningún aguafiestas, aunque sea el mismo propietario, se lo amargue.

Y ahí empieza el problema de muchos propietarios: aunque sus perros son tranquilos y obedientes en casa, cuando salen parecen transformarse, volviéndose prácticamente casi incontrolables. Pegan la nariz en el suelo, desconectan mentalmente del propietario y se vuelven completamente sordos, para lo que no les interesa.

La solución consiste en hacernos aún más interesante para el perro que las ardillas, los otros perros y todos esos fascinantes olores esparcidos por la hierba. Aunque parezca imposible competir con tales estímulos, lo cierto es que aprovechar los paseos para jugar con nuestros perros mejora mucho las relaciones y nos permite controlarlos cada vez más.

Jugar en el Parque

Muchos juguetes son especialmente adecuados para el parque. Una pelota unida a una cuerda es estupenda para lanzarla y que el perro la recoja y la devuelva e incluso para hacer que la busque por medio del olfato. 

La cuerda incorporada nos permite recuperarla en cualquier momento, y es más fácil lanzar estas pelotas que las normales sin la cuerda.

Si sólo deja que su perro juegue con la pelota durante los paseos, el perro nunca se acostumbrará ni perderá el interés, pero asegúrese de que nunca juega con la pelota en casa, y de que es lo bastante grande para que sea imposible que se la trague, o demasiado frágil para que la destruya y se la coma.

Es muy importante llevar pequeñas golosinas para perros que puedan agradar mucho a tu perro durante el paseo, porque nunca sabemos cuándo nos puede sorprender con una conducta admirable, como volver increíblemente rápido cuando lo llamemos o echarse obedientemente y permanecer así hasta nueva orden, y podríamos arrepentirnos de no tener ningún premio a mano.

Cuando los perros están aprendiendo a venir cuando se los llama, es importante llamarlos con frecuencia y premiarlos de forma un tanto aleatoria: a veces con golosinas, a veces con juegos y a veces sólo con un elogio. De este modo, el perro nunca sabe qué premio le espera, si es que le espera alguno, y eso incrementa al máximo su motivación.

Los perros utilizan la nariz para explorar el suelo en busca de importantes documentos olfativos que leer. Los humanos no podemos siquiera imaginar la cantidad de datos que un perro es capaz de extraer de los olores. 

El olor de la orina y las heces que encuentran por la calle les informa sobre el sexo, la situación hormonal e incluso el estado de salud de los perros o perras que orinaron o defecaron, y el rastro oloroso de los demás animales les indica hace cuánto tiempo pasó por ese punto cada uno y qué clase de animal era.

Puede aprovechar el extraordinario olfato de su perro para que lo admire, y no sea un simple participante en las partidas de expedición durante el paseo. Un buen punto de partida es elegir un juguete que le guste mucho a tu perro y soltarlo sobre la hierba del jardín justo antes de sacar al perro e invitarlo a que lo busque. Cuando lo encuentre, muéstrese muy sorprendido y entusiasmado por su hazaña.


Cuando su perro domine este juego, puede complicarlo convirtiéndolo en un ejercicio básico de rastreo; debes esconderlo un rato antes en algún punto por el que pasarán durante el paseo. Es una experiencia maravillosa ver a un perro guiándose únicamente por el olfato para encontrar un objeto, y hasta los perros no adiestrados, yendo además atados con la correa, pueden sorprender por sus increíbles dotes de sabueso.

La Higiene Urbana

Hay algo que permite distinguir a simple vista a un propietario responsable de otro que no lo es durante el paseo, y el primero lo lleva en la mano. Efectivamente: puede ser una pinza o bolsa recoge cacas o simplemente una bolsita de plástico, y no puede faltar nunca, ya que es inadmisible dejar ciertos recuerdos sembrados por la ciudad o parque.

Aunque los perros estén desparasitados y no haya por tanto riesgo de transmisión de parásitos internos, no existe excusa para dejar cacas de perro por cualquier parte. Es repugnante, y sobre todo provoca que cada vez haya más parques y zonas públicas donde no se permite el paso a los perros. Debe ser responsable.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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sábado, 10 de agosto de 2013

El Aparato Locomotor del Perro

Erik Farina


Muchos factores influyen en la forma de moverse de un perro. El primero es su construcción, es decir, su estructura anatómica. Un perro con un ángulo correcto en la omoplato, como por ejemplo el Golden Retriever, disfrutará de más flexibilidad de movimientos que otro que tenga la omoplato demasiado recta, el cual posiblemente caminará con cierta rigidez, como al trote, lo cual constituye un defecto salvo cuando se considera característico de una raza determinada, como el Pinscher Miniatura, por ejemplo.

También la edad y la forma física influyen en la forma de moverse. Un perro joven y bien musculado se moverá con más soltura que otro perro más anciano en baja forma física o con sobrepeso. A los perros les ocurre como a nosotros: deberían adquirir un buen tono muscular gradualmente y después ser capaces de conservarlo. Sin embargo, por desgracia, abundan los perros demasiado perezosos y la obesidad se ha hecho ya tan frecuente en los perros como en los seres humanos.

El sobrepeso repercute en los órganos internos tanto como en la agilidad y en la elegancia al moverse. Actualmente existen numerosas consultas veterinarias especializadas en problemas de sobrepeso, y no deberá dudar en someter a su perro a tratamiento si necesita ayuda para hacerle adelgazar y estar en su peso correcto. Los perros se benefician tanto como nosotros de una dieta controlada unida a un incremento del ejercicio.

El cuerpo del perro es una máquina prodigiosa. Además de andar de forma pausada y armoniosa, el perro puede correr a gran velocidad, brincar y nadar. Su cuerpo goza, además, de una flexibilidad admirable, lo que le permite pasar de estar hecho un ovillo a ponerse en pie sobre las patas traseras sin esfuerzo. La enorme agilidad de los perros, unida a su naturaleza tan versátil, ha permitido a los humanos emplearlos en una enorme variedad de tareas a lo largo de los siglos: desde el rescate de personas hasta la caza, desde la tracción animal hasta el exterminio de la alimañas.




Las Cuatro Marchas



Los perros suelen desplazarse de una de estas cuatro maneras: al paso, al trote, a medio galope y al galope. Cada raza o tipo suele caracterizarse por una forma determinada de marchar al paso. 

Los perros grandes y poderosos suelen marchar con paso largo y majestuoso, mientras que los perritos menudos y vivarachos como el Terrier tienden a dar graciosos saltitos. Una de las mejores formas de desplazarse es al trote, un paso uniforme y regular que permite alcanzar buenas velocidades sin consumir tanta energía como el galope o el medio galope.


El galope es la marcha utilizada para recorrer cortas distancias a gran velocidad. Consume muchísima energía y aunque hay razas creadas expresamente por su capacidad como sprinters (Greyhounds - Galgos), ni siquiera éstas son capaces de resistir mucho tiempo a galope tendido.


Otras razas se crearon, en cambio, por su gran flexibilidad. Los Border Collies, como otros perros de pastor, pueden girar en seco para reorientar el rebaño o echarse al suelo en un segundo cuando se lo ordenen. En cualquier caso, todos estos rasgos de conducta tienen su origen en la efectiva secuencia avistamiento, acecho, persecución utilizada para cazar por el lobo.





La Potencia Muscular


Los perros poseen tres tipos de músculos: los lisos, que controlan el movimiento de los órganos internos; el músculo cardíaco, que constituye la mayor parte del corazón, y los estriados o esqueléticos, que son todos los demás. El perro puede controlar a voluntad todos y cada uno de sus músculos esqueléticos.


Los músculos están formados por fibras que se contraen al ser estimuladas por un impulso eléctrico y están unidos a los huesos por tendones. Las contracciones y relajaciones musculares mueven las articulaciones haciéndolas plegase o extenderse, desplazarse hacia adentro o hacia fuera, o rotar. Por cada músculo hay otro que realiza la función opuesta y gracias a esto es posible que los movimientos alcancen un alto grado de precisión.


Además de los movimientos más obvios, los músculos son también los encargados de controlar otros movimientos menos visibles, como los que se producen al temblar o tiritar, al respirar, al defecar o en el parto.



La Natación



Aunque todos los perros saben nadar por instinto, algunas razas fueron criadas expresamente para trabajar en el medio acuático. El Terranova, provisto de un denso manto termoaislante, no sólo es un excelente nadador, sino que incluso tiene los dedos de los pies palmeados. 

En su origen, esta raza fue criada y adiestrada para ayudar a los pescadores a halar las redes cargadas ya de pesca, y más tarde para rescatar seres humanos que se habían caído al agua.


Su fuerza es tal que puede sacar un bote de remos del agua si se le entrena para ello. Son numerosas las noticias sobre Terranovas que han rescatado contra voluntad a algún bañista que se proponía disfrutar tranquilamente del agua.


Otras razas, como el Caniche y el Perro de Aguas portugués (a los que es posible adiestrar para que recuperen redes de pescar caídas y las traigan hasta la orilla), deben su actual aspecto al origen nadador de su raza. Su actual corte de pelo procede del utilizado cuando eran perros de trabajo para incrementar su movilidad en el agua, pero manteniendo sus articulaciones bien abrigadas.




La Tracción de Sangre



Los perros han sido durante generaciones el único motor utilizado para trasladar personas o mercancías en trineo a través de terrenos cubiertos de hielo o nevados. Los perros de tiro trabajan en equipo, arrastrando la carga a la que están enganchados bajo las órdenes del musher o conductor del trineo.


Los perros de tiro se utilizan también en carreras deportivas de trineo. El cornering (tomar curvas cerradas a enorme velocidad) no tiene por qué representar una prueba excesivamente dura para estos perros, pero desde luego no es precisamente cómodo para el musher, colocado en pie tras las riendas a lo largo de hasta 32 km (en carreras relativamente cortas) y desplazándose a una velocidad que puede alcanzar lo 40 km/h.


En las carreras largas, aunque tal vez no se alcancen tales velocidades, las distancias recorridas son en cualquier caso escalofriantes: hay récords de más de 1600 km en menos de 10 días. También se han criado como animales de tiro el Bernés, un perro de montaña suizo elegido por su gran fuerza y flexibilidad, y los perros que aún se usan en Asia central para hacer girar las norias.





La Caza


El instinto de acechar y cobrar piezas de caza, natural del perro, ha sido aprovechado por los humanos desde que se inició su domesticación. Una de las familias caninas más antiguas fue la de los Lebreles, como el Greyhound, el Lebrel Afgano (Tazi) y el Deerhound, perros dotados de buena vista, larguísimas patas y una agilidad más propia de un guepardo que de un perro, capaces de avistar la caza y de perseguirla a toda velocidad.


El cuerpo ágil y menudo de los Terrier, por su parte, les confiere flexibilidad y rapidez, cualidades muy útiles para acechar y cobrar caza menor o exterminar pequeñas alimañas penetrando en sus escondrijos subterráneos, sobre todo si se unen a los magníficos reflejos de este tipo de perros.


Los perros, en general, son verdaderos atletas. Lo normal es que cualquier perro sobrepase corriendo, saltando o maniobrando hasta al más ágil de los humanos, y también que se acomode con flexibilidad de contorsionista en el rincón más angosto que se pueda imaginar para dormir plácidamente.


Más vale un perro que nunca se está quieto que un perro siempre dormido.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)