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sábado, 14 de enero de 2023

Como enseñar a tu perro a no comer comida y cosas del suelo.


 

Como enseñar a tu perro a no comer comida y cosas del suelo.


Enseñar a tu perro a comer con tu aprobación.


Muchos propietarios tienen problemas de que sus perros les comen todo por la calle, en el parque, en las terrazas, o por donde lo pasean. Lo peor son los comentarios de los propietarios de perros que han enfermado a causa de haber ingerido comida envenenada o peor aun han muerto. Muchas veces comen cualquier porquería, animales muertos o sobras de comida, ingieren todo lo que se encuentran en su camino, sin que su propietario se lo impida.


Para evitar estos accidentes, es necesario enseñar al perro a no comer sin nuestra autorización. Este adiestramiento debe empezarse aproximadamente a partir de los 3 meses de edad. Sin embargo, para ello nos será de mucha ayuda que antes, durante la edad comprendida entre los dos y los tres meses hayamos educado al cachorro a no comer porquerías.


¿De qué nos serviría tener y preparar un buen perro que no coma del suelo si en un momento dado llega un extraño ofreciéndole una recompensa envenenada y se la come? A partir de una temprana edad sobre los tres meses, enseñaremos al cachorro a no coger ningún tipo de comida y lo haremos de la siguiente forma.


En primer lugar, el perro ha de aprender que sólo debe comer lo que está en su plato; para ello, le pondremos las comidas siempre a las mismas horas y con el mismo recipiente, diciéndole simultáneamente la orden “come”. Fuera de esas horas le tendremos completamente prohibido que coma nada.


Si el perro convive con nosotros en casa y nos pide algo de comida mientras estamos comiendo, haremos como que no nos enteramos, y si sigue insistiendo, le pondremos en su plato su comida coincidiendo con una de las tomas y seguido de la orden come. Sobre todo, no hay que caer nunca en la tentación de darle ni un solo bocado de nuestra comida. Durante nuestras horas de comida, debemos acostumbrarlo a estar en su sitio, y hacer coincidir con su toma de comida, o haberlo enseñado a estar con un juguete interactivo con premios.




Por otra parte, para que el perro no robe nada de comida, empezaremos por inculcarle que la cocina es una zona de la casa en la que el perro tendrá prohibida la entrada si no estamos presentes, o hacer de la cocina una zona segura de que no puede obtener nada de ahí. Además deberíamos provocar situaciones en las que facilitemos al perro la tentación de coger comida que no debe, que es cuando podremos corregirlo justo en el acto. En el preciso momento en que el perro vaya a tocar la comida que está a su alcance, lo corregiremos, esa comida no puede pero de mi mano si.


Continuaremos haciendo la misma rutina durante varios días (a poder ser dos o tres veces al día), aunque a medida que el perro lo vaya aprendiendo nos iremos alejando; pasaremos de estar a su lado a separarnos un metro, dos, tres, etc.. Después nos escondemos, pero pudiendo controlarlo visualmente, y seguiremos así hasta tener la seguridad de que el perro no toca la comida, incluso sin nuestra presencia.


En caso de una actuación correcta, acabaremos siempre la prueba elogiándolo efusivamente. Si por el contrario, en alguna ocasión el perro se nos adelanta en la acción y llega a robar el bocado, lo llamamos y se lo corregimos cambiando lo que tiene por algo mas sabroso de nuestra mano, no lo castigaremos nunca, ni reñirle y nunca gritarle, hay que hacerlo de modo positivo siempre.


Podemos utilizar también un método de dejar la comida a su alcance en un objeto que al caer haga ruido, como los objetos metálicos. Colocaremos la comida de tal manera que al querer cogerlo, caiga al suelo haciendo un ruido aparatoso, como los cazos, o cualquier cubo metálico. En ese momento entraremos rápidamente y observaremos la reacción del perro, si se retira por el mismo lo dejaremos tranquilo, y nunca reñirle. Repetiremos la acción durante unos días aumentando el ruido.




Si el perro tiene el vicio de coger todas las porquerías en la calle, actuaremos de la siguiente manera; lo llevaremos, atado con la correa, lo acercaremos a la basura, a un trozo de comida, o otra cosa comestible, despertando el interés por eso. Cuando el perro vaya a cogerlo le diremos el “No” y le premiaremos enseguida la acción de no cogerlo con algo que le guste a el, sea comida o un juguete. De esta manera iremos repitiendo el ejercicio, alargando paulatinamente la correa hasta hacerlo con una de 10 metros. Si aún así el perro se adelanta a nuestra acción y coge el objeto no deseado sin querer soltarlo, simultáneamente le diremos el “No” y se lo quitaremos de la boca y se lo cambiamos por algo que le guste mucho a el, nunca le reñiremos, ni gritaremos, siempre hacerlo en positivo.


Como mencioné antes, si el perro ha asimilado de muy cachorro el aleccionamiento de no comer porquerías y de no pedirnos nada mientras comemos, esto nos será de gran ayuda para adiestrarlo a continuación a que no coja comida que no sea de su plato y que no le ofrezcan con la mano otras personas, sin nuestra aprobación.


Aquí reflejaré el método más natural, que nos servirá también para fomentar la relación guía perro, aprendiendo a su vez éste último que es lo que queremos de el. A la edad aproximada de seis meses, habrá aprendido el adoctrinamiento de que sólo debe comer tras nuestra explícita orden.


Tentaremos al perro, poniéndole un trozo de carne, pescado, etc.. en el suelo delante de él, mejor si empezamos haciéndolo en casa o en el jardín. La reacción del animal será la de ir a cogerlo; entonces nosotros se lo impediremos diciéndole “No” y si es necesario, cubriendo la comida con nuestro propio pie, y le premiaremos rápidamente la acción de no comer del suelo, pero si de nuestra mano.





Tras repetir la acción varias veces y cuando el perro ya resista la tentación de cogerlo, nos iremos separando poco a poco de él, reaccionando como al principio si él vuelve a mostrar interés por el trozo de comida. Este procedimiento lo iremos repitiendo durante unos días y siempre acabaremos la lección retirando nosotros el trozo de comida.


Tan pronto como el perro se autocontrole unos instantes sin intención de coger la comida y sin nuestra presencia, nos acercaremos a él y le premiaremos con lo que más le guste a nuestro perro y que sea de nuestra mano a la vez que le damos la orden de “come”. Cuando lo haya ingerido le alabaremos efusivamente.


Repetiremos este ejercicio hasta que veamos que nuestro perro ha asimilado perfectamente que sólo comerá después de nuestra orden, cambiando el lugar de los ejercicios y el tipo de comida. Incluso con su recipiente de comida, le enseñaremos que sólo comerá al darle la orden.


Para el siguiente paso necesitaremos la ayuda de algún amigo al que le diremos que ponga unos bocados en ciertos puntos del campo o de un camino, determinados anteriormente por nosotros. A continuación, iremos paseando por allí con nuestro perro atado. Cada vez que pasemos por el lugar donde esté la comida, si el perro tiene la intención de cogerla, le diremos el “No” dándole simultáneamente un premio que le guste mucho y de nuestra mano con la orden come y muy bien.




En el caso de que llegue a cogerla, se la haremos soltar de la boca. Siempre procuraremos que no llegue a comérsela. La prueba se repetirá hasta que el perro haga caso omiso de los bocados.


En el siguiente paso, dejaremos al perro en posición de “tumbado”. Se le acercará un desconocido dejando caer delante de el perro un trozo de comida y nosotros reaccionaremos inmediatamente premiando al perro si nos mira y no la coge, y lo felicitaremos efusivamente. Una vez superado este ejercicio, procederemos a la misma operación, sólo que ahora el desconocido invitará al perro a que coma el trozo de comida. Inmediatamente, si nos mira y no lo coge, le premiaremos. Podemos darle la aprobación también de comer de la mano si es un amigo, o si queremos que otras personas lo hagan siempre con nuestra aprobación.


Si bien al principio nos mantendremos cerca de nuestro perro, igual que en las anteriores ocasiones, iremos separándonos hasta llegar a escondernos del perro, aunque nosotros sí debemos observarlo por si fuera necesaria la corrección.


De lograr todo lo descrito en diferentes lugares, con distintos tipos de comida y con ayudantes diversos, podemos tener la certeza de que nuestro perro no comerá nunca ni de extraños ni porquerías que le puedan salir al paso. Entonces habremos conseguido nuestra meta deseada.


Puede ponerse en contacto con nosotros, si necesita asesoramiento o ayuda en el adiestramiento de su cachorro o perro adulto a no comer cosas en la calle, en el parque o de extraños. Les atenderemos inmediatamente de recibir el correo si nos escriben a: psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

PSICOLMASCOT

Contacto: psicolmascot@gmail.com

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot  

martes, 23 de agosto de 2022

Etología Canina - La Conducta del Perro


 

Etología Canina - La Conducta del Perro


Mucha gente está acostumbrada a ver al perro como un miembro más de la familia que acaban olvidando tanto sus limitaciones como sus habilidades puramente caninas. El comportamiento canino es una maravillosa fusión entre lo instintivo y lo aprendido.


Casi cualquier rasgo de su conducta responde a una necesidad instintiva de proporcionar la reproducción y garantizar la conservación de la especie en el entorno salvaje. Educar a un perro, enseñarlo a convivir con nosotros en nuestro mundo, no es otra cosa, en definitiva, que enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales, pero en el momento y el lugar oportunos.


Miembros de la Manada


Los perros son animales sociales, y como tal desean por instinto sentirse integrados en la estructura social del grupo y trabajar en equipo en la manada. En el entorno natural, ningún cánido conseguiría sobrevivir mucho tiempo fuera del grupo, ya que para cobrar piezas de gran tamaño es imprescindible cazar en equipo. Por esta razón las manadas de cánidos salvajes están siempre jerarquizadas y presididas por normas que establecen quién tiene derecho a aparearse en la manada y a quién corresponde el privilegio de alimentarse en primer lugar una vez matada la presa.


Naturalmente, siempre hay alguno que intenta desafiar el orden social establecido, pero, para evitar graves lesiones que hubieran perjudicado a la manada en general, la evolución de la especie sustituyó las mutuas agresiones por toda una serie de comportamientos rituales que permiten resolver cualquier conflicto entre los miembros sin derramamiento de sangre. Estos ritos incluyen gestos teatrales interpretados con la cara y el cuerpo, miradas intensas y fijas, gruñidos, etc., un completo y eficaz sistema de signos que sirven tanto para expresar intenciones como respuestas.


Hasta hace no mucho tiempo se creía que el lobo dominante o líder supremo era el individuo más corpulento o fuerte de la manada. Actualmente se cree, sin embargo, que los lobos que detentan el poder y controlan todos sus congéneres son precisamente aquellos que mejor dominan el lenguaje de los gestos.


El Jefe de la Manada


En el entorno natural, algunos cánidos se llevan siempre la mejor parte de todo: disfrutan de la porción más grande de la presa, del lugar más seguro para dormir, de las atenciones de los otros, que los acicalan y asean, de aliados dentro del grupo que los apoyan, mientras que otros tienen que conformarse con lo que estos privilegiados desdeñan. Obviamente, los primeros tienen más oportunidades de aparearse y procrear hijos sanos que aquellos que deben esperar, hambrientos, a que los primeros se harten de comer, dormir en la parte más exterior y expuesta de la guarida y arreglárselas casi sin ninguna atención por parte de los demás. A estos cánidos que se llevan siempre la mejor parte de todo y tienen, en consecuencia, más posibilidades de procrear se les denomina individuos Alfa o dominantes.


Este ordenamiento social no debe extrañar mucho a los humanos. Porque entre nosotros en una empresa el director es que tiene todos los privilegios. De hecho, lo que ha hecho posible que humanos y perros hayan llegado a llevarse tan bien han sido precisamente las semejanzas existentes entre la estructura social humana y la canina. En resumidas cuentas, cuando un perro vive con nosotros en casa entiende que nosotros somos los jefes, y que es a nosotros a quienes corresponde elegir, mientras que a ellos les toca indefectiblemente conformarse con lo que nosotros rechacemos.


Es precisamente la estructura jerárquica de la jauría lo que impide que surjan conflictos entre ambas especies. Ahora bien, en un animal tan inteligente y adaptable como el perro doméstico, ciertas experiencias podrían anular esta sumisión instintiva. Y es aquí donde entra en juego el aprendizaje.


El Aprendizaje del Perro


Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene. Si obtienen algo que les guste con determinada conducta, tenderán a repetirla; si no, lo más probable es que la abandonen.


En este principio se basa la teoría del aprendizaje. Los perros aprenden de forma muy similar a la nuestra. Sabemos, por ejemplo, que si cuando un niño hace algo por primera vez (aplaudir, por ejemplo) le damos a continuación un caramelo, es probable que vuelva a intentarlo. Tras batir la palmas unas cuantas veces y recibir las correspondiente golosinas, es muy probable que el niño se ponga a aplaudir con entusiasmo para demostrar que han aprendido ya a hacerlo. Si por el contrario, se hubiese castigado al mismo niño por batir las palmas, o simplemente se le hubiese ignorado mientras lo hacía, lo más probable es que el aplauso hubiera durado poco tiempo y el niño no hubiese vuelto a batir las palmas más adelante.


Conviene tener en cuenta que lo que un humano adulto considera un castigo puede parecerle un premio a los niños o a los perros. Si necesitan o desean que les prestemos más atención, una regañina o incluso un castigo físico puede parecerles un premio, ya que para ellos es mejor eso a que se les siga ignorando. Tal vez esto explica por qué algunos niños se portan tan mal en el supermercado o algunos perros empiezan a hacer gamberradas en cuanto llegan visitas.


¿Son de Verdad Tan Inteligentes los Perros?


El perro nos parece a veces más inteligente que los otros animales domésticos, como por ejemplo un gato, porque encuentra la forma de conseguir lo que se propone y porque repite conductas por las que antes ha sido premiado. No obstante, la inteligencia es algo difícil de medir. Tal vez lo único que ocurre es que a los perros se les da mejor comunicarse con nosotros de forma que nosotros les entendamos.


Es posible adiestrar a otros animales, por ejemplo; los gatos, los cerdos, las gallinas.. etc.., de la forma en que adiestramos a los perros, pero motivándolos y comunicándose con ellos de otro modo. Los gatos por ejemplo son más independientes que los perros, a los gatos no le gusta que los dominen y por lo tanto no buscan nuestra aprobación, y a los perros les gusta ser dominados y si buscan nuestra aprobación.


Para poder recibir clases de adiestramiento, apuntarse a cursos o simplemente una modificación de la conducta de su perro, puede llamar al número de teléfono 674 41 52 33 para una consulta.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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miércoles, 16 de marzo de 2022

El AGILITY un buen deporte para tu perro


 


Seguimos hablando del Crufts, y una de las partes más espectaculares sin duda han sido la competición del Agility, que nos ofrecieron un gran espectáculo y nos hicieron levantarnos de nuestros asientos de tanta emoción.


El Agility: Pruébalo


Mientras observas las pruebas de Agility y desde el margen se maravilla con los competidores caninos, ¿has pensado alguna vez en intentarlo con tu perro?


Involucrarse en un deporte canino como el Agility es un sueño para muchos amantes de los perros, pero la inseguridad puede interponerse en el camino.


¿Tienes lo que se necesita?


Puedes sentir que tu perro necesitaría estar en la cima de su juego e impecablemente entrenado. Es importante darse cuenta de que todo lo que necesita hacer es dar el primer paso. Antes de que te des cuenta, has comprado un minivan, algunas sillas plegables y estás pasando el mejor momento de tu vida con tu perro que ahora consideras familia.





Una educación adecuada.


Por supuesto, siempre es más divertido si a tu perro le va bien. Comenzar en cualquier deporte canino significa hacer tu tarea y trabajar para lograr tu objetivo.


El Agility es un gran ejemplo de un deporte canino que requiere práctica y paciencia, pero vale la pena el esfuerzo.


Asegúrese de dedicar tiempo a desarrollar una base sólida de fundamentos de obediencia. Suena genial imaginar a tu perro corriendo por un marco en A, o corriendo a través de túneles, pero aprenderás rápidamente que hacer que venga cuando lo llames al ring es igual de importante.


Manténgase alejado de las clases que lo quieren llevar a un equipo demasiado rápido para competir; aprenda lo básico primero. Tú y tu perro necesitáis desarrollar confianza. Una vez que hayas dominado los conceptos básicos, ponga algunos niveles más de entrenamiento a su perro. Nada lo retrasará más que no prepararse adecuadamente. Haga que su perro trabaje bien sin correa y tenga en cuenta que ambos deberán trabajar con otros perros en un ambiente divertido y caótico.





La iniciación en el deporte.


La obediencia adecuada es un buen comienzo, pero muchas personas también toman una clase de preparación deportiva antes del entrenamiento, para asegurarse de tener el control total mientras su perro está sin correa. Evalúe el control de los impulsos de su perro y trabaje con su instructor para evaluar qué tan bien su perro puede concentrarse en la tarea en cuestión mientras lo rodean las distracciones.


A continuación, llévelo a una clase deportiva y vea cómo van las cosas, tomate tu tiempo y disfruta el proceso.


Divertirse en las clases de adiestramiento.


Lo que nos detiene a muchos de nosotros es el miedo a lo desconocido. Si usted y su perro están en forma y saludables, no hay razón para no intentarlo. Asegúrese de que su perro mantenga el peso adecuado mientras practica un deporte canino y tenga en cuenta que es igualmente importante concentrarse en su propio estado físico.


Si encuentras que un deporte como el Agility es demasiado, pídale a su instructor que le recomiende algo que esté a su alcance. Muchas personas mayores, tanto humanas como caninas, encuentran deportes como el Rastreo o el Rally.





La Obediencia más adecuada.


La clave es mantenerse activo e involucrado en algo que pueda disfrutar con su perro, sin importar el deporte que sea.


Encuentre una clase divertida con instructores que estén bien versados en enseñarle a usted, no solo a su perro. Asegúrese de que solo se utilicen métodos de motivación y que la seguridad del perro esté en la parte superior de la lista de preocupaciones.


Habla con un instructor de deportes caninos sobre tus objetivos para que pueda guiarte en tu viaje. No hay razón para no probar los deportes caninos, y hacerlo podría cambiar tu vida.


Si usted necesita un asesoramiento y quiere empezar en el adiestramiento o en algún deporte canino, solicita información llamando al número: 674 41 52 33


VIDEO AGILITY CRUFTS 2022



Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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viernes, 14 de enero de 2022

Cómo evitar que mi perro coma cosas del suelo ?

 



Como enseñar a nuestro perro a no comer comida en la calle, en el suelo, en el parque, terrazas, basura, de personas extrañas, etc...


Enseñar a tu perro a comer con tu aprobación.


Muchos propietarios tienen problemas de que sus perros les comen todo por la calle, en el parque, en las terrazas, o por donde lo pasean. Lo peor son los comentarios de los propietarios de perros que han enfermado a causa de haber ingerido comida envenenada o peor aun han muerto. Muchas veces comen cualquier porquería, animales muertos o sobras de comida, ingieren todo lo que se encuentran en su camino, sin que su propietario se lo impida.



Para evitar estos accidentes, es necesario enseñar al perro a no comer sin nuestra autorización. Este adiestramiento debe empezarse aproximadamente a partir de los 3 meses de edad. Sin embargo, para ello nos será de mucha ayuda que antes, durante la edad comprendida entre los dos y los tres meses hayamos educado al cachorro a no comer porquerías.



¿De qué nos serviría tener y preparar un buen perro que no coma del suelo si en un momento dado llega un extraño ofreciéndole una recompensa envenenada y se la come? A partir de una temprana edad sobre los tres meses, enseñaremos al cachorro a no coger ningún tipo de comida y lo haremos de la siguiente forma.



En primer lugar, el perro ha de aprender que sólo debe comer lo que está en su plato; para ello, le pondremos las comidas siempre a las mismas horas y con el mismo recipiente, diciéndole simultáneamente la orden “come”. Fuera de esas horas le tendremos completamente prohibido que coma nada.



Si el perro convive con nosotros en casa y nos pide algo de comida mientras estamos comiendo, haremos como que no nos enteramos, y si sigue insistiendo, le pondremos en su plato su comida coincidiendo con una de las tomas y seguido de la orden come. Sobre todo, no hay que caer nunca en la tentación de darle ni un solo bocado de nuestra comida. Durante nuestras horas de comida, debemos acostumbrarlo a estar en su sitio, y hacer coincidir con su toma de comida, o haberlo enseñado a estar con un juguete interactivo con premios.





Por otra parte, para que el perro no robe nada de comida, empezaremos por inculcarle que la cocina es una zona de la casa en la que el perro tendrá prohibida la entrada si no estamos presentes, o hacer de la cocina una zona segura de que no puede obtener nada de ahí. Además deberíamos provocar situaciones en las que facilitemos al perro la tentación de coger comida que no debe, que es cuando podremos corregirlo justo en el acto. En el preciso momento en que el perro vaya a tocar la comida que está a su alcance, lo corregiremos, esa comida no puede pero de mi mano si.



Continuaremos haciendo la misma rutina durante varios días (a poder ser dos o tres veces al día), aunque a medida que el perro lo vaya aprendiendo nos iremos alejando; pasaremos de estar a su lado a separarnos un metro, dos, tres, etc.. Después nos escondemos, pero pudiendo controlarlo visualmente, y seguiremos así hasta tener la seguridad de que el perro no toca la comida, incluso sin nuestra presencia.



En caso de una actuación correcta, acabaremos siempre la prueba elogiándolo efusivamente. Si por el contrario, en alguna ocasión el perro se nos adelanta en la acción y llega a robar el bocado, lo llamamos y se lo corregimos cambiando lo que tiene por algo mas sabroso de nuestra mano, no lo castigaremos nunca, ni reñirle y nunca gritarle, hay que hacerlo de modo positivo siempre.



Podemos utilizar también un método de dejar la comida a su alcance en un objeto que al caer haga ruido, como los objetos metálicos. Colocaremos la comida de tal manera que al querer cogerlo, caiga al suelo haciendo un ruido aparatoso, como los cazos, o cualquier cubo metálico. En ese momento entraremos rápidamente y observaremos la reacción del perro, si se retira por el mismo lo dejaremos tranquilo, y nunca reñirle. Repetiremos la acción durante unos días aumentando el ruido.





Si el perro tiene el vicio de coger todas las porquerías en la calle, actuaremos de la siguiente manera; lo llevaremos, atado con la correa, lo acercaremos a la basura, a un trozo de comida, o otra cosa comestible, despertando el interés por eso. Cuando el perro vaya a cogerlo le diremos el “No” y le premiaremos enseguida la acción de no cogerlo con algo que le guste a el, sea comida o un juguete. De esta manera iremos repitiendo el ejercicio, alargando paulatinamente la correa hasta hacerlo con una de 10 metros. Si aún así el perro se adelanta a nuestra acción y coge el objeto no deseado sin querer soltarlo, simultáneamente le diremos el “No” y se lo quitaremos de la boca y se lo cambiamos por algo que le guste mucho a el, nunca le reñiremos, ni gritaremos, siempre hacerlo en positivo.



Como mencioné antes, si el perro ha asimilado de muy cachorro el aleccionamiento de no comer porquerías y de no pedirnos nada mientras comemos, esto nos será de gran ayuda para adiestrarlo a continuación a que no coja comida que no sea de su plato y que no le ofrezcan con la mano otras personas, sin nuestra aprobación.



Aquí reflejaré el método más natural, que nos servirá también para fomentar la relación guía perro, aprendiendo a su vez éste último que es lo que queremos de el. A la edad aproximada de seis meses, habrá aprendido el adoctrinamiento de que sólo debe comer tras nuestra explícita orden.



Tentaremos al perro, poniéndole un trozo de carne, pescado, etc.. en el suelo delante de él, mejor si empezamos haciéndolo en casa o en el jardín. La reacción del animal será la de ir a cogerlo; entonces nosotros se lo impediremos diciéndole “No” y si es necesario, cubriendo la comida con nuestro propio pie, y le premiaremos rápidamente la acción de no comer del suelo, pero si de nuestra mano.





Tras repetir la acción varias veces y cuando el perro ya resista la tentación de cogerlo, nos iremos separando poco a poco de él, reaccionando como al principio si él vuelve a mostrar interés por el trozo de comida. Este procedimiento lo iremos repitiendo durante unos días y siempre acabaremos la lección retirando nosotros el trozo de comida.



Tan pronto como el perro se autocontrole unos instantes sin intención de coger la comida y sin nuestra presencia, nos acercaremos a él y le premiaremos con lo que más le guste a nuestro perro y que sea de nuestra mano a la vez que le damos la orden de “come”. Cuando lo haya ingerido le alabaremos efusivamente.



Repetiremos este ejercicio hasta que veamos que nuestro perro ha asimilado perfectamente que sólo comerá después de nuestra orden, cambiando el lugar de los ejercicios y el tipo de comida. Incluso con su recipiente de comida, le enseñaremos que sólo comerá al darle la orden.



Para el siguiente paso necesitaremos la ayuda de algún amigo al que le diremos que ponga unos bocados en ciertos puntos del campo o de un camino, determinados anteriormente por nosotros. A continuación, iremos paseando por allí con nuestro perro atado. Cada vez que pasemos por el lugar donde esté la comida, si el perro tiene la intención de cogerla, le diremos el “No” dándole simultáneamente un premio que le guste mucho y de nuestra mano con la orden come y muy bien.





En el caso de que llegue a cogerla, se la haremos soltar de la boca. Siempre procuraremos que no llegue a comérsela. La prueba se repetirá hasta que el perro haga caso omiso de los bocados.



En el siguiente paso, dejaremos al perro en posición de “tumbado”. Se le acercará un desconocido dejando caer delante de el perro un trozo de comida y nosotros reaccionaremos inmediatamente premiando al perro si nos mira y no la coge, y lo felicitaremos efusivamente. Una vez superado este ejercicio, procederemos a la misma operación, sólo que ahora el desconocido invitará al perro a que coma el trozo de comida. Inmediatamente, si nos mira y no lo coge, le premiaremos. Podemos darle la aprobación también de comer de la mano si es un amigo, o si queremos que otras personas lo hagan siempre con nuestra aprobación.



Si bien al principio nos mantendremos cerca de nuestro perro, igual que en las anteriores ocasiones, iremos separándonos hasta llegar a escondernos del perro, aunque nosotros sí debemos observarlo por si fuera necesaria la corrección.



De lograr todo lo descrito en diferentes lugares, con distintos tipos de comida y con ayudantes diversos, podemos tener la certeza de que nuestro perro no comerá nunca ni de extraños ni porquerías que le puedan salir al paso. Entonces habremos conseguido nuestra meta deseada.



Puede ponerse en contacto con nosotros, si necesita asesoramiento o ayuda en el adiestramiento de su cachorro o perro adulto a no comer cosas en la calle, en el parque o de extraños. Les atenderemos inmediatamente de recibir el correo si nos escriben a: psicolmascot@gmail.com


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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martes, 31 de enero de 2012

Todo sobre el ladrido del perro


A nuestro perro ladrando lo amamos y lo odiamos. Amamos el sentimiento cuando nuestro perro nos avisa si hay alguien en la puerta, y amamos el sentimiento que conseguimos cuando vemos que nuestros perros corren y juegan mientras cantan en voz alta la última melodía de música pop vía varios ladridos. 

Sin embargo, la mayor parte de nosotros no nos gusta el ladrido que no es deseado, y esto puede ser una fuente principal de la tensión y cabreo para aquellos que viven cerca de sus habitaciones. El ladrido es el modo de su perro para comunicarse. Mientras la mayor parte de nosotros sienten que tenemos un mango en lo que nuestros perros nos dicen, puede ser a veces difícil descifrar. Uno de mis perros ladra cuando es feliz, cuando el ve a una ardilla o cuando el juega. Uno de mis perros ladra sólo cuando los demás comienzan el coro como una alarma, cuando él ladra, siempre voy a comprobar la situación. Él nunca da una falsa alarma. 

¿Cómo decidimos cuando es bastante? Quizás esto depende de la circunstancia, o quizás esto depende de nuestro humor. A veces permitimos que nuestros perros ladren en la puerta porque esto no nos molesta en aquel momento, y a veces arremetemos contra ellos cuando hacen el mismo comportamiento. Muchos clientes me dicen que ellos no hacen caso de los ladridos, pero después ellos quieren que su perro se pare. El problema es que si usted no para su perro después del número asignado de ladridos, su perro no tendrá ni idea como seguir el plan. Usted tiene que decidir el número de ladridos, y luego interrumpir a su perro después de que alcance ese número. Pienso que este plan sería casi imposible para la mayor parte de las personas.


 
En el jardín o en el patio: La consecuencia es la llave a la contención del ladrido. Haga un plan y aténgase a ello. Si su perro sigue ladrando fuera, tráigale dentro inmediatamente. Mientras esto suena raro, esto parará la acción y mostrará al perro que el ladrido no será tolerado. Para algunos perros, necesitara hacerlo bastantes veces y así ellos aprenderán pronto que si ellos ladran, la diversión y el juego al aire libre se terminará. 

Para otros, ladrar en el exterior significa que ellos quieren volver dentro. Aquellos perros necesitan una buena dirección. Usted tiene que dedicarle un tiempo limitado para ir a jugar al jardín o patio. Dale un juguete que le guste mucho solamente en ese momento de dejarlo fuera, así relacionara ese juego con la salida, ayúdale a entender de que es bueno para el. Tiene que dejarlo entrar antes de que arme alboroto y empiece a ladrar. Al principio serán tiempos cortos y poco a poco irán aumentando. 

Una vez de que vea que con el ladrido no le abre la puerta, pero si está en silencio si que puede entrar, usted podrá ir aumentando el tiempo que el debe esperar. Por supuesto, el jardín o el patio de atrás no debería ser usado como su ejercicio. Su perro debería ser la parte de la familia, que incluye el tiempo dentro con usted, y paseos enérgicos o tiempo de parque diariamente.

 

En la puerta: La alarma de ladrar en la puerta puede ser uno de los rasgos más molestos, y es el que a muchos de nuestros clientes tienen como numero uno en su lista de cosas de trabajar con sus perros. Usted puede pensar que con un ( NO ) agudo va a parar a su perro de que corra hacia la puerta cuando tiene una visita, y saludarlos, pero ese no es el mejor plan a largo plazo. Con un gran grito sol paras a un perro de hacer algo en el momento. 

El problema es que cuando el comportamiento empieza a intensificarse, serán mas repetidos los gritos y mas nervioso estará usted y el perro empezara con repetidos ladridos. Esto no es ninguna diversión para una persona que quiere estar tranquilo en casa. Delimite una zona donde tiene que estar su perro, esto puede ser cerca de la puerta o en el salón. Al principio que el perro pueda decidir que lugar le gusta mas al azar. Poco a poco el perro se dirigirá a aquella zona, esperando a que alguien entre y pase por su lado. Una vez que el empiece a hacerlo el solo, usted podrá relacionárselo con una orden o un refuerzo de premio. Empiece con alguien tocando al timbre o golpeando a la puerta. Tan pronto usted escuche el timbre, le da la orden de ir a su lugar. 

Debería repetirlo muchas veces el tocar el timbre y llevarlo a su lugar. Una vez que el entienda la idea de el timbre, el ira a su lugar y comenzara hacerle una señal y usted ya no tiene que darle la orden, el le esperará y recibirá al invitado. Usted puede comenzar a retrasar la visita, para aumentar la cantidad de tiempo que él tiene que quedarse en su lugar. Esto le ayudará a entender que si él espera allí bastante tiempo, algo sabroso debería venir en su camino. Con el tiempo si no tiene visitas usted refuércele con premios de vez en cuando en ese lugar.


 

Para llamar la atención: El ladrido para llamar la atención es otra molestia grande. El mejor modo de erradicar esto, es no prestar atención a su perro cuando él es insistente. Vuélvale la espalda y déjele ladrar lejos. No pasará mucho tiempo de que el se dé cuenta que con el ladrido no hay juego. Usted tiene que asegurarse de prestarle atención y jugar con el y darle muchas caricias cuando este no ladra, y no esperar a que ladre. 

Esto puede ser difícil, cuando él entienda para siempre, que ladrando no juega con usted. Su insistencia será tentativa, pero dejará de hacerlo. La relación de que el esté tranquilo y el resultado sea jugar con el o caricias, será la derrota de el y la victoria de usted. Si usted no le hace caso, el se ira hacia sus pies a recibir caricias. Acuérdese de dejar a su perro disfrutar un poco del ladrido cuando él juega con otros perros. El oír a su perro ladrar de alegría, traerá una sonrisa a nuestra cara, y nos recordará de porque amamos a nuestros perros.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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