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jueves, 11 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 5

ERIK FARINA año 2012

 

Comportamiento Social del Perro Capítulo 5


Relaciones entre el perro Adulto y el Cachorro


Si se quiere aclarar la relación que existe entre un perro adulto y un cachorro, es muy difícil hacer la referencia a las relaciones que se dan entre los individuos jóvenes y los mayores de una manada de lobos.


En efecto, mientras los cánidos en estado salvaje constituyen una población de cánidos totalmente autosuficiente, los perros domésticos son demasiado dependientes del human para considerarlos adultos incluso después de haber engendrado varias camadas.


En realidad nosotros tratamos a los perros como si fueran niños; hemos reforzado y seleccionado a través de los siglos sus caracteres morfológicos y de comportamiento infantiles, y les hemos enseñado a depender de nosotros para la comida y la protección.


Comparado con el lobo, el perro doméstico puede considerarse un cachorro, y los pequeños de un perro son a todos los efectos los cachorros de un cachorro. Con frecuencia las hembras que han parido una camada, acogen las intervenciones de ayuda de sus dueños con manifestaciones de celo más que de gratitud.


Un perro al que su dueño ha tratado siempre con cariño, no puede aceptar que éste empiece de pronto a cuidar de otros perros, aunque sean sus hijos.


En el caso de los machos, además, la situación es más compleja. La ayuda y la colaboración por parte del padre en la crianza de los cachorros, tan importante en las manadas de lobos, está totalmente ausente en los perros domésticos. Los machos viven con distancia su paternidad, e incluso la mayoría de las veces es precisamente la hembra la que acepta que macho se puede acercar a su progenie.


ERIK FARINA año 2012


La relación que muestran es de indiferencia o hasta evitan acercarse, y lo mismo hacen con los cachorros de otros perros.


Los adultos son conscientes de la debilidad de los cachorros y de ahí que no pretendan establecer relaciones jerárquicas con ellos, más aún, cuando se encuentran perros que no tratan de evitar a los cachorros, y que quizá juegan afectuosamente juntos, es posible hasta observar alguna transgresión de la estructura jerárquica por parte de los cachorros.


En los lobos este comportamiento es mucho más común y es del lobo natural que los cachorros se aferren con los dientes, para jugar, al rabo o a las orejas del jefe de la manada en un modo que ningún otro lobo adulto podría permitirse.


Sin embargo, tanto en los perros como en los lobos, la jerarquía continúa teniendo su importancia y en el momento en que el adulto decide que el juego se acabó, basta un pequeño gruñido para hacer volver al cachorro a su puesto.


La misma madre de los cachorros continúa teniendo la autoridad entre sus hijos cuando éstos han crecido. Y es verdaderamente raro que un hijo someta a la madre aunque sea de mayor tamaño.


Por desgracia no siempre el freno de la agresividad y del dominio que muestran los perros hacia los cachorros es suficiente para regular las relaciones entre el perro adulto y el cachorro; unos perros que están acostumbrados a tener contacto sólo con el humano o a los que se les ha enseñado a ser agresivos con los demás perros, pueden mostrar una agresividad exagerada incluso con los recién nacidos, pero afortunadamente se trata de muy pocas excepciones.


CAPÍTULO 6


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

viernes, 5 de febrero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro Capítulo 2

ERIK FARINA 2013

Comportamiento Social del Perro Capítulo 2


Dominio Subordinación


Todos los animales que viven en un grupo social, establecen una jerarquía para regular las relaciones entre sus miembros. Los animales dominantes muestran de diversos modos su agresividad con lo que los dominados acaban sometiéndose. Naturalmente todos los pertenecientes al grupo asumen distintas posiciones de la escala jerárquica, guardando una cierta graduación entre los dos extremos.


El comportamiento social de los perros, heredado de sus antepasados salvajes refleja esta estructura social.


Es sabido desde antiguo que las relaciones entre perros se basan en un binomio dominante subordinado, en que uno tiende a dominar sobre otro.


Esto es verdad, pero sólo en un análisis provisional, una vez más este tipo de análisis es demasiado simplificador y rígido si se quiere explicar más a fondo una situación mucho más compleja.


En efecto, en algunas cosas este concepto de dominio y subordinación se interpreta mal y no describe exhaustivamente cómo funciona el sistema social de los cánidos.


La estructura social de los perros domésticos es en realidad mucho más compleja que una simple relación jerárquica.


A veces la sola presencia de un perro puede influenciar el comportamiento de otro perro. La estructura social de los perros domésticos no sólo no es un sistema rígido, sino que muchas veces está sometida a continuos cambios.


Los miembros de un grupo social pueden cambiar de un día a otro e igualmente las variaciones exteriores pueden tener una influencia significativa.


ERIK FARINA 2013


 Las situaciones en las que un perro de rango mayor domina físicamente a otro perro son bastante raras. Frente a cualquier problema de dominio entre dos perros, cada sujeto emplea una gran variedad de estrategias para solucionar la disputa.


Tales estrategias no se refieren exclusivamente a la relación dominio subordinación, sino que tienen en cuenta el conocimiento recíproco o no de los dos animales en cuestión, las actitudes de jactancia que sacan a relucir, la confianza con el lugar en que se encuentran, y la presencia o no de otros individuos, sean estos perros o humanos.


Una vez establecida la supremacía entre dos sujetos, los perros, sea en su estado salvaje, sea en su estado doméstico, pueden proceder a la constitución de un grupo más consistente.


En realidad, cada una de las relaciones entre los individuos representa las bases para la formación de la organización social. A través de estas relaciones concretas es posible construir una jerarquía lineal con las respectivas posiciones sociales de cada uno de los perros.


Cuando dos perros viven bajo el mismo techo, se establece entre ellos una relación que en general no causa ningún problema mientras la posición del dominante sigue siendo estable. Pero si el jefe es herido o se pone enfermo, el siguiente podría aprovecharse de ello para dominarlo y ocupar su puesto.


ERIK FARINA 2013


Esta supremacía puede ponerse en cuestión no sólo entre los perros domésticos, sino también entre los lobos.


Pueden producirse luchas en el grupo por la escasez de comida o porque una hembra en celo se ha unido con otro. Si el jefe pierde, el orden social se pone en cuestión.


Esto demuestra hasta qué punto la estructura jerárquica, por muy severa que sea, es en realidad una relación muy fluida.


Además, la jerarquía que así se establece no sólo no es una estructura rígida, sino que está a su vez dividida en otras jerarquías lineales; la de los machos, la de las hembras y la de los cachorros.


En efecto, los mecanismos de comportamiento que se establecen entre un perro y los demás miembros del grupo varían mucho según la edad y el sexo de los animales.


Por lo demás podría no ser correcto hablar de una organización social de los perros domésticos, considerando que casi toda la población canina que vive en estrecho contacto con el humano se limita en sus relaciones sociales únicamente a sus interacciones con la familia humana y sus encuentros con otros perros son raros y excepcionales sin que entre ellos haya convivencia.


CAPÍTULO 3


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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lunes, 25 de enero de 2021

Etología Canina Comportamiento Social del Perro capítulo 1

Erik Farina 1999

 

Comportamiento Social del Perro capítulo 1


Vida en Grupo


Los comportamientos sociales que caracterizan su vida en grupo constituyen uno de los aspectos más interesantes de la biología de los perros.


Aunque algunos de sus modos de actuar no nos son todavía completamente claros, sin embargo el análisis del conjunto de los esquemas de su comportamiento social nos permite entender las razones de la fácil convivencia entre humano y perro.


En efecto esta convivencia se basa en un patrimonio común de comportamientos característicos de la vida social en grupo, lo que facilita notablemente un entendimiento recíproco.


En el comportamiento territorial, el perro no se identifica tanto con un cubil o con un territorio como en cambio con su clan familiar, la manada.


De ordinario la manada está compuesta por un número limitado de individuos. En efecto, tanto los perros como los lobos viven en grupos compuestos por algunos adultos, machos y hembras, y sus cachorros.


Una vez más, sin embargo, la flexibilidad de adaptación de estos cánidos hace en realidad que se puedan encontrar muchas situaciones que se salen de la norma, y así, junto a las numerosas manadas de lobos de America del Norte, o en las manadas de los dingos australianos, se encuentran grupos constituidos por una sola pareja con sus cachorros o incluso individuos solitarios, situaciones típicas de los Lobos y de los perros salvajes del norte de Europa.


No se debe creer, por otra parte, que a una capacidad tan grande de adaptación y de cambio corresponda igualmente una gran flexibilidad de comportamientos sociales. Los esquemas de comportamiento social son esencialmente los mismos, no sólo en las distintas razas de perros y en los lobos, sino también en los cánidos filogenéticamente más cercanos como los coyotes y los chacales y en los más lejanos como las distintas especies de zorros.


Pero las pocas diferencias que existen son determinantes a la hora de hacer posible el desarrollo de grupos sociales más amplios y todo lo que un grupo más grande puede hacer en relación con un grupo más pequeño.


Erik Farina 2014


En consecuencia, la organización social de la manada, aun basándose en los mismos esquemas de comportamiento, es sensiblemente distinta en las diversas especies de cánidos. Las relaciones entre sus miembros son muy sencillas. Existe una escala jerárquica de dominio y subordinación, no demasiado estable, que determina la importancia social de los individuos particulares.


Cuando un perro o un lobo entra a formar parte de una familia de humanos, transfiere a los humanos las relaciones sociales que normalmente desarrolla con sus semejantes. Los perros no aprenden a comportarse como hombres, en contra de lo que puedan afirmar los propietarios enamorados de sus perritos, sino que continúan mostrando los esquemas de comportamiento típicos de todos los individuos de su especie.


Igualmente, los humanos que tratan con los perros, intentan transferir a éstos sus propias relaciones sociales, conminándoles a comportarse como humanos. La relación resultante no es ni típicamente humana ni típicamente canina.


El perro deja de ser un miembro de la manada, aunque continúe comportándose como tal, sino que pasa a ser un individuo totalmente dependiente y obedece a su amo. No se le puede considerar como un niño, dado que no podrá nunca aumentar ni modificar su posición social.


Quizá la caracterización más apropiada que se pueda dar a la situación de un perro doméstico sea la de un perenne cachorro en estado de subordinación respecto del amo-jefe-humano.


En su estado salvaje el número de miembros de una manada está en función de la abundancia de comida en su territorio y del tipo de presas que se cazan. Naturalmente un grupo de perros o de lobos puede abatir mucho más fácilmente un ciervo o una vaca que lo que pueda hacerlo un individuo aislado o una pareja.


Erik Farina 1999


Pero si el número de miembros en una manada está en función de la abundancia de comida, la ventaja de la vida comunitaria no se limita sólo a tener más posibilidades de éxito en la caza. El lobo ibérico continúa viviendo en manada aunque el territorio en que vive ya no le ofrece grandes herbívoros que cazar. En efecto, vivir en manada permite no sólo atacar mejor a la presa, sino también defenderse mejor de los peligros de la vida salvaje.


En la base de la vida en manada hay una predisposición genética muy determinada. Cuando los cachorros llegan en torno a las cinco semanas de vida y se inicia su período de socialización con los miembros que tiene cerca, comienza a aparecer un comportamiento llamado alomimético por el que los cachorros realizan al mismo tiempo las mismas actividades: es una especie de comportamiento contagioso, comparable en algunos aspectos al bostezo humano, cuyo significado biológico consiste en sincronizar las actividades dentro del grupo.


Este es el primer atisbo del espíritu de manada, y está en la base de la vida social tanto de perros como de lobos.


Los perros, cuando viven juntos, caminan, corren, descansan, se sientan, se tumban, se levantan, ladran y aúllan siempre a la vez.


Todos los propietarios de perros saben lo fácil que para estos perros es formar grupo. Cuando dos perros, aun sin haberse conocido nunca antes, se encuentran encerrados juntos en un recinto, tras los rituales de reconocimiento, se comportan, si no surgen problemas de incompatibilidades, como si formaran parte de la misma manada. Al ladrido del uno seguirá el ladrido del otro, y si uno levanta y se pone en movimiento para una vuelta exploratoria, enseguida le seguirá el otro.


La tendencia hacia este comportamiento de imitación de los miembros del propio grupo es de por sí más fuerte en los jóvenes, aunque también en los adultos persistirá este continuo contacto, no sólo visual, sino también táctil y acústico, que mantendrá la coexistencia del grupo.


CAPÍTULO 2


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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viernes, 21 de febrero de 2020

Etología canina – El Territorio - Capítulo 2

Erik Farina 2014

Cuando se sabe cuán compleja es la organización del espacio en que vive el perro resulta fácil comprender las repercusiones que sobre el equilibrio del perro pueden tener las perturbaciones e incoherencias que afectan a ese territorio.

Se puede considerar que la gestión del espacio del grupo en cuyo seno vive el perro tiene mucho que ver la génesis de las sociopatías, es decir, de los trastornos de la organización social así como en la de ciertas agresividades secundarias y depresiones de involución.

Las Sociopatías

En el caso de las sociopatías el mecanismo es bastante sencillo. Cuando el cachorro cumple cinco o seis meses, se produce la ruptura de los lazos afectivos y sociales que lo ligaban con su medre; esa ruptura, que también se llama “abandono”, va acompañada de la prohibición de frecuentar el centro del territorio (donde hasta entonces vivía con su madre) que a partir de entonces queda reservado exclusivamente a los líderes.

El cachorro que se introduce en el seno de una familia humana no sufre ese abandono ni esa marginación debido a la fuerte afectiva que se establece entre el perro y su dueño. En este caso, el joven macho (estos problemas afectan más a los machos que a las hembras), cuya situación social no está suficientemente definida, se convierte en un rival potencial del macho líder, en este caso su amo.

Los primeros enfrentamientos que se produzcan tendrán lugar en el campo de aislamiento de los dueños (el dormitorio) por lo que hay que procurar que el perro no se instale con su amo en esa habitación. En la medida en que dicha situación se puede evitar con relativa facilidad, las sociopatías se corrigen sin mayores problemas. No ocurre lo mismo con otras patologías del comportamiento ligadas a desequilibrios territoriales.

Agresividad y Depresión

Conviene recordar aquí que el territorio está normalmente organizado en campos, cada uno de los cuales tiene una función precisa. El campo de aislamiento, por ejemplo, es extremadamente importante para el equilibrio emocional del perro. En efecto, dicho campo es el lugar al que se retira el animal en caso de peligro o de conflictos que no ha podido resolver a su favor.

El emplazamiento lo elige el perro en función del grado de seguridad que le proporcione. Es evidente que el rango social y el equilibrio emocional del perro influyen en esa elección. Los dominados y los ansiosos intentan sustraerse por completo a la vista de los demás miembros del grupo familiar mientras que los dominantes y los sujetos estables se muestran mucho menos difíciles en ese aspecto.

Sin embargo, ocurre muy a menudo que sea el dueño quien decida el campo de aislamiento ( o lugar de descanso) del perro, y que lo haga en función de contingencias meramente humanas. A veces, esta manera de actuar puede plantear problemas y si el dueño no tiene en cuenta ciertas necesidades del perro, puede ocurrir que éste se vaya a dormir a un lugar diferente del que se le había reservado.

Así, pues, hay que respetar algunas reglas. Después de haber descartado todos los lugares que puedan tener valor: dormitorios, pasillos, sofás, sillones, etc.., se ha de tener en cuenta que al perro le tranquiliza tener un techo justo por encima de la cabeza. Tal es la razón de que a estos perros les guste tanto dormir debajo de una mesa, en una caseta, en un cesto (en el caso de las razas pequeñas).

Pero de nada servirá encontrar un buen campo de aislamiento si sus condiciones de acceso son un impedimento para la tranquilidad del perro, pues cuando éste se retira su rincón después de haber sufrido una agresión o cuando se encuentra enfermo, sufre o tiene necesidad de dormir (una fuerte tensión emocional precede al momento de dormirse), necesita encontrar la calma.

Por otra parte, para el perro que sufre o ha sido vencido, el campo de aislamiento se confunde con el de agresión, y el intruso, cualquiera que sea, será severamente amonestado por el ocupante del lugar. Por consiguiente, todos los propietarios deben saber que nunca se debe perseguir a un perro que se retira a su cesto o a su rincón preferido después de haber sufrido una reprimenda. ( Lo mejor es siempre corregir un perro en positivo, y nunca reñirle)

Infringir esta regla significa exponerse a ser mordido, lo cual debe considerarse como la expresión del profundo malestar que sufre el perro agredido de esta manera.

Por otra parte, un perro enfermo que se refugia en su cama no se debe cuidar de una manera demasiado seca y sin preámbulos. Hay que acercarse con una voz suave y tranquilizadora, inclinarse hasta ponerse a su altura sin intentar ,mirarlo a los ojos. Si empieza a tener convulsiones y a temblar girando la cabeza, sepa usted que intenta decirle que está enfermo y quiere impedir que se le acerque.

Deténgase, pues su insistencia podría provocar una relación de agresividad debida al miedo. Después de haber interrumpido su anterior actitud, intente tranquilizarlo adoptando posturas de invitación al juego (para ello, dese pequeños golpes en las rodillas inclinando varias veces la parte superior del cuerpo hacia adelante); y no pase de ahí hasta que el perro adopte posturas que indiquen que se tranquilizan.

Los perros frecuentemente agredidos en su campo de aislamiento podrán desarrollar una agresividad secundaria cuando los mordiscos basten para alejar a los intrusos, o, por el contrario, caer en una depresión si la táctica no da resultados.

Estos estudios, son realizados con perros salvajes y perros abandonados la gran mayoría del estudio en protectoras caninas de diversas provincias y regiones, diferentes razas, mestizos, tamaños, edades, perros sanos, perros maltratados, heridos y perros enfermos, el estudio se ha realizado con mas de 2000 perros.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

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jueves, 20 de febrero de 2020

Etología Canina - El Territorio - Capitulo 1

Erik Farina 2014
Este artículo consta de 2 capítulos.

Capítulo 1

Aunque se suele pensar que cuando un perro levanta la pata o amenaza a un desconocido lo que está haciendo es marcar su territorio en el primer caso, y defenderlo en el segundo, lo cierto es que la noción de territorio sólo se puede aplicar a la manada.

EL Territorio, una Cuestión de manada

Considerar que un perro marca o defiende su territorio es aplicar a cada representante de la especie canina un concepto que concierne esencialmente a los mamíferos solidarios, la mayoría de los cuales acotan una parte del espacio que ocupan depositando diversas secreciones en sus lugares de paso. El perro, que es un animal social, no posee un territorio propio, éste pertenece a la manada.

Los Campos Territoriales

En realidad, los perros, igual que muchos otros mamíferos sociales, ocupan un espacio en el que ejercen diferentes actividades y que es defendido por el conjunto de los miembros del grupo. En el interior de esa zona, se distribuyen en función de su rango social y de la actividad a que se dedican. Así, en el territorio de la manada cada perro posee campos territoriales en relación con situaciones emocionales y comportamentales precisas. Se distinguen tres tipos de campos territoriales:

-Campos de actividad, que son zonas en las que el animal ejerce una actividad dada (caza, juego, etc..).

-Campos de aislamiento, a los que el perro se retira cuando quiere romper el contacto con sus congéneres.

-Campos de agresión, que son porciones de espacio en los que la intrusión de una reacción de agresión.

El rango social de cada individuo determina la parte del territorio de la manada donde tendrá tal o cual comportamiento, y por consiguiente, delimita sus diferentes campos territoriales.

Así se explica que el campo de aislamiento, el campo de agresión y una gran parte del campo de actividad de los líderes se encuentren en el centro del territorio de la manada. 

El resto de la población se reparte en capas concéntricas alrededor del campo de aislamiento de los líderes, y en la periferia del territorio se encuentra una zona de límites imprecisos poblada por los machos jóvenes expulsados del centro por sus padres cuando aquellos alcanzaron la edad de la pubertad.

Todos los miembros del grupo consideran extremadamente importante el hecho de ser tolerado en el campo de aislamiento de los líderes porque ello les supone la atribución de prerrogativas sociales de líder y, en cierto modo, una promoción social, por ejemplo, cuando las jóvenes hembras estén en celo intentarán que el macho, o los machos líderes, las admitan en el círculo.

Vivir con los Humanos

Cuando el perro vive en compañía del humano, está claro que no puede existir una tal distribución concéntrica, pero su principio sigue estando presente. Cuando llega a la familia que los acoge, el cachorro considera a sus dueños como sustitutos de sus padres,y, por tanto, como líderes.

El Joven perro busca en particular la habitación a la que aquellos se retiran (el dormitorio por lo general) así como los lugares donde se dedican a actividades de grupo.

El hecho de que los dueños lo acepten en su dormitorio representa para el perro de compañía, hasta después de la pubertad, que se le hacen signos de reconocimiento por parte de aquellos a quienes considera líderes, y por consiguiente, intentará cuestionar el lugar que ocupan. Al adoptar tales actitudes, el perro puede volverse dominante con el dueño del mismo sexo que él.

Algunas habitaciones son relativamente poco frecuentadas por los habitantes de la casa; ésas son las piezas que conviene conceder al perro con objeto de mantenerlo en su espacio.

Sin embargo, esta marginación no debe ser demasiado marcada; el colocar al perro en un nivel jerárquico demasiado bajo parece ser la causa de muchas fugas a lo largo de las cuales el perro intentará integrarse en otros grupos como lo haría en el interior de una manada.

Continua capítulo 2


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Etología Canina - La Conducta del Perro

Erik Farina año 2000
Mucha gente está acostumbrada a ver al perro como un miembro más de la familia que acaban olvidando tanto sus limitaciones como sus habilidades puramente caninas. El comportamiento canino es una maravillosa fusión entre lo instintivo y lo aprendido. 

Casi cualquier rasgo de su conducta responde a una necesidad instintiva de proporcionar la reproducción y garantizar la conservación de la especie en el entorno salvaje. 

Educar a un perro, enseñarlo a convivir con nosotros en nuestro mundo, no es otra cosa, en definitiva, que enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales, pero en el momento y el lugar oportunos.


Miembros de la Jauría

Los perros son animales sociales, y como tal desean por instinto sentirse integrados en la estructura social del grupo y trabajar en equipo en la jauría. En el entorno natural, ningún cánido conseguiría sobrevivir mucho tiempo fuera del grupo, ya que para cobrar piezas de gran tamaño es imprescindible cazar en equipo. Por esta razón las jaurías de cánidos salvajes están siempre jerarquizadas y presididas por normas que establecen quién tiene derecho a aparearse en la manada y a quién corresponde el privilegio de alimentarse en primer lugar una vez matada la presa.

Naturalmente, siempre hay alguno que intenta desafiar el orden social establecido, pero, para evitar graves lesiones que hubieran perjudicado a la manada en general, la evolución de la especie sustituyó las mutuas agresiones por toda una serie de comportamientos rituales que permiten resolver cualquier conflicto entre los miembros sin derramamiento de sangre. Estos ritos incluyen gestos teatrales interpretados con la cara y el cuerpo, miradas intensas y fijas, gruñidos, etc., un completo y eficaz sistema de signos que sirven tanto para expresar intenciones como respuestas.

Hasta hace no mucho tiempo se creía que el lobo dominante o líder supremo era el individuo más corpulento o fuerte de la manada. Actualmente se cree, sin embargo, que los lobos que detentan el poder y controlan todos sus congéneres son precisamente aquellos que mejor dominan el lenguaje de los gestos.

Erik Farina año 2000
El Jefe de la Manada

En el entorno natural, algunos cánidos se llevan siempre la mejor parte de todo: disfrutan de la porción más grande de la presa, del lugar más seguro para dormir, de las atenciones de los otros, que los acicalan y asean, de aliados dentro del grupo que los apoyan, mientras que otros tienen que conformarse con lo que estos privilegiados desdeñan. 

Obviamente, los primeros tienen más oportunidades de aparearse y procrear hijos sanos que aquellos que deben esperar, hambrientos, a que los primeros se harten de comer, dormir en la parte más exterior y expuesta de la guarida y arreglárselas casi sin ninguna atención por parte de los demás. A estos cánidos que se llevan siempre la mejor parte de todo y tienen, en consecuencia, más posibilidades de procrear se les denomina individuos Alfa o dominantes.

Este ordenamiento social no debe extrañar mucho a los humanos. Porque entre nosotros en una empresa el director es que tiene todos los privilegios. De hecho, lo que ha hecho posible que humanos y perros hayan llegado a llevarse tan bien han sido precisamente las semejanzas existentes entre la estructura social humana y la canina. 

En resumidas cuentas, cuando un perro vive con nosotros en casa entiende que nosotros somos los jefes, y que es a nosotros a quienes corresponde elegir, mientras que a ellos les toca indefectiblemente conformarse con lo que nosotros rechacemos.


Es precisamente la estructura jerárquica de la jauría lo que impide que surjan conflictos entre ambas especies. Ahora bien, en un animal tan inteligente y adaptable como el perro doméstico, ciertas experiencias podrían anular esta sumisión instintiva. Y es aquí donde entra en juego el aprendizaje.

Erik Farina año 2000
El Aprendizaje

Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene. Si obtienen algo que les guste con determinada conducta, tenderán a repetirla; si no, lo más probable es que la abandonen.

En este principio se basa la teoría del aprendizaje. Los perros aprenden de forma muy similar a la nuestra. Sabemos, por ejemplo, que si cuando un niño hace algo por primera vez (aplaudir, por ejemplo) le damos a continuación un caramelo, es probable que vuelva a intentarlo. 

Tras batir la palmas unas cuantas veces y recibir las correspondiente golosinas, es muy probable que el niño se ponga a aplaudir con entusiasmo para demostrar que han aprendido ya a hacerlo. Si por el contrario, se hubiese castigado al mismo niño por batir las palmas, o simplemente se le hubiese ignorado mientras lo hacía, lo más probable es que el aplauso hubiera durado poco tiempo y el niño no hubiese vuelto a batir las palmas más adelante.

Conviene tener en cuenta que lo que un humano adulto considera un castigo puede parecerle un premio a los niños o a los perros. Si necesitan o desean que les prestemos más atención, una regañina o incluso un castigo físico puede parecerles un premio, ya que para ellos es mejor eso a que se les siga ignorando. Tal vez esto explica por qué algunos niños se portan tan mal en el supermercado o algunos perros empiezan a hacer gamberradas en cuanto llegan visitas.

¿Son de Verdad Tan Inteligentes?

El perro nos parece a veces más inteligente que los otros animales domésticos, como por ejemplo un gato, porque encuentra la forma de conseguir lo que se propone y porque repite conductas por las que antes ha sido premiado. No obstante, la inteligencia es algo difícil de medir. Tal vez lo único que ocurre es que a los perros se les da mejor comunicarse con nosotros de forma que nosotros les entendamos.

Es posible adiestrar a otros animales, por ejemplo; los gatos, los cerdos, las gallinas.. etc.., de la forma en que adiestramos a los perros, pero motivándolos y comunicándose con ellos de otro modo. Los gatos por ejemplo son más independientes que los perros, a los gatos no le gusta que los dominen y por lo tanto no buscan nuestra aprobación, y a los perros les gusta ser dominados y si buscan nuestra aprobación.


Para poder recibir clases de adiestramiento, apuntarse a cursos o simplemente una modificación de la conducta de su perro, pueden escribirnos al siguiente correo dejando sus datos y localidad; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)




Copyright © Por: Erik Farina, Etólogo Canino y Adiestrador Profesional

sábado, 25 de enero de 2014

Estudian el comportamiento de los perros durante sus paseos con un GPS

Los trayectos de los perros durante paseos en grupo podrían ser utilizado para determinar los roles de liderazgo y a través de sus rangos sociales y rasgos de personalidad, dicen los investigadores de la Universidad de Oxford, la Universidad Eötvös, de Budapest y de la Academia Húngara de Ciencias (HAS).

Con el uso de unos arneses con GPS de alta resolución, los científicos rastrearon los movimientos de seis perros y sus propietarios durante un tiempo de 14, 30 y 40 minutos encabezando los paseos. Los movimientos de los perros fueron sensiblemente influenciado por las jerarquías sociales subyacentes y las diferencias de personalidad.

Hemos demostrado que es posible determinar la clasificación social y los rasgos de personalidad de cada perro con sus datos de movimiento con un GPS ", dijo el autor del estudio Dr. Máté Nagy, del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, anteriormente de la Universidad Eötvös y HAS. 'Durante un paseo es difícil identificar a un perro como un líder permanente, pero a lo largo y a escalas de tiempo muy pronto queda claro que algunos perros son seguidos por sus compañeros con más frecuencia que otros. En general, el movimiento colectivo de la manada está fuertemente influenciada por una red social subyacente.

El estudio, publicado en PLOS Biología Computacional, demuestra el poder de seguimiento de la trayectoria para medir el comportamiento social y determinar automáticamente las personalidades de los perros. En el futuro, un posible uso de la tecnología sería evaluar a los perros de búsqueda y rescate para ver que los perros funcionan mejor juntos. Como los perros pueden ser los modelos ideales del comportamiento humano, los mismos métodos podrían ser utilizados para estudiar las interacciones sociales de los seres humanos como los padres que caminan con sus hijos. El estudio forma parte del proyecto COLLMOT Consejo Europeo de Investigación dirigido por el profesor Tamás Vicsek (Universidad Eötvös y HAS) que tiene como objetivo entender el movimiento colectivo de una amplia variedad de diferentes organismos en la naturaleza.

De cómo se comportan los perros durante las caminatas revela mucho acerca de los rasgos como el de la capacidad de entrenamiento, capacidad de control, la agresión, la edad y la dominación. Los perros que tuvieron siempre la iniciativa eran más sensibles a la formación, más controlables, más viejos y más agresivos que los perros que tienden a seguir. Los perros que seguían más a menudo tuvieron un mayor rango de predominio en situaciones cotidianas, evaluados por un cuestionado de dominancia.

El cuestionario de dominancia nos dice la jerarquía de los grupos de los perros mediante la cuantificación de las interacciones entre las parejas ", dijo el Dr. Enikő Kubinyi, autor principal del estudio de la Academia de las Ciencias Húngara. 'Por ejemplo, los perros que ladran primero y más cuando los extraños entran en la casa, comen primero en las comidas y ganan las peleas son juzgados como más dominantes. Por el contrario, los perros que lamen la boca de otros perros más a menudo son menos dominantes, ya que esto es una muestra de sumisión.

El liderazgo de la manada está bien establecida en los lobos, donde la manada está encabezada normalmente por una sola pareja reproductora, pero todavía hay mucho debate en cuanto a si los grupos de los perros domésticos tienen una jerarquía social.

Estos perros no tienen pareja reproductora ", dijo el Dr. Kubinyi. 'Sin embargo, hay perros que llevan la delantera con más frecuencia que otros. En promedio, un individuo tomó el papel de líder en una pareja determinada cerca de tres cuartas partes del tiempo. Esta proporción es de una magnitud similar a la del caso de las manadas de los lobos salvajes con varios individuos reproductores. Con estos datos cualitativos en escalas de tiempo más largos nos permite ver las relaciones más sutiles que de otra manera se perderían. Por supuesto, las jerarquías tienden a variar entre las razas y grupos individuales, por lo que se espera poder utilizar esta tecnología en otros animales en el futuro para investigarlos más a fondo.

Los perros utilizados en este estudio fueron de la raza Vizsla, un perro de caza húngaro conocido por su buen temperamento afable y capacidad de entrenamiento. Es interesante observar que las relaciones de seguimiento del lider eran siempre voluntaria; los perros eligieron a quién seguir y los líderes no obligan a otros perros a seguirlos.

La tecnología utilizada en el estudio se podría aplicar a otros perros utilizados para la búsqueda y rescate para poder proporcionar unos datos cuantitativos que permitan a los manipuladores comparar cómo diferentes perros trabajan juntos y puedan elegir los de mayor compatibilidad. Cada dispositivo pesa sólo 14 gramos y otros sensores tales como los giroscopios podrían utilizarse para determinar lo que está haciendo cada animal en un momento dado.

Este artículo se basa en los materiales proporcionados por la Universidad de Oxford. Por: ScienceDaily.

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino, Especialista en Comportamiento Canino)


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Figura 1. Un paseo típico del grupo y de la ilustración de los bucles que regresan.
(A) trayectorias altamente detalladas de los perros (sólo Vizslas se muestra) y su titular durante un paseo de 30 minutos. Las flechas indican la dirección del movimiento. (B) Los perros corren en circuitos y retornan de vez en cuando junto all propietario. Segmentos engrosados de las pistas indican que el retorno de un perro a su dueño fue encontrado por nuestro método automatizado.


 
Tabla 1. Variables relevantes que describen las características de los Rutas y las variables de los perros extraídos del análisis de eventos de regresar para cada sujeto (Vizslas; V1 a V5 y el perro de raza mixta, M).


 
Figura 2. Correlaciones de dirección entre las pistas de las parejas de perro, la red del liderazgo resultante y los resultados del cuestionario de la dominación.


 Figura 3. Correlaciones significativas de las variables calculadas a partir de datos de la trayectoria con los rasgos de personalidad de los perros medidos por cuestionarios.


 
Tabla 2. Las variables demográficas y puntuaciones de los factores de los perros.

Copyright © Psicolmascot. Por: Erik Farina (Psicólogo Canino, Especialista en Comportamiento Canino)


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viernes, 23 de agosto de 2013

Etología - La Conducta Canina

Mucha gente está acostumbrada a ver al perro como un miembro más de la familia que acaban olvidando tanto sus limitaciones como sus habilidades puramente caninas. El comportamiento canino es una maravillosa fusión entre lo instintivo y lo aprendido.

Casi cualquier rasgo de su conducta responde a una necesidad instintiva de proporcionar la reproducción y garantizar la conservación de la especie en el entorno salvaje. Educar a un perro, enseñarlo a convivir con nosotros en nuestro mundo, no es otra cosa, en definitiva, que enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales, pero en el momento y el lugar oportunos.

Miembros de la Jauría


Los perros son animales sociales, y como tal desean por instinto sentirse integrados en la estructura social del grupo y trabajar en equipo en la jauría. En el entorno natural, ningún cánido conseguiría sobrevivir mucho tiempo fuera del grupo, ya que para cobrar piezas de gran tamaño es imprescindible cazar en equipo. Por esta razón las jaurías de cánidos salvajes están siempre jerarquizadas y presididas por normas que establecen quién tiene derecho a aparearse en la manada y a quién corresponde el privilegio de alimentarse en primer lugar una vez matada la presa.


Naturalmente, siempre hay alguno que intenta desafiar el orden social establecido, pero, para evitar graves lesiones que hubieran perjudicado a la manada en general, la evolución de la especie sustituyó las mutuas agresiones por toda una serie de comportamientos rituales que permiten resolver cualquier conflicto entre los miembros sin derramamiento de sangre. Estos ritos incluyen gestos teatrales interpretados con la cara y el cuerpo, miradas intensas y fijas, gruñidos, etc., un completo y eficaz sistema de signos que sirven tanto para expresar intenciones como respuestas.


Hasta hace no mucho tiempo se creía que el lobo dominante o líder supremo era el individuo más corpulento o fuerte de la manada. Actualmente se cree, sin embargo, que los lobos que detentan el poder y controlan todos sus congéneres son precisamente aquellos que mejor dominan el lenguaje de los gestos.

El Jefe de la Manada


En el entorno natural, algunos cánidos se llevan siempre la mejor parte de todo: disfrutan de la porción más grande de la presa, del lugar más seguro para dormir, de las atenciones de los otros, que los acicalan y asean, de aliados dentro del grupo que los apoyan, mientras que otros tienen que conformarse con lo que estos privilegiados desdeñan. Obviamente, los primeros tienen más oportunidades de aparearse y procrear hijos sanos que aquellos que deben esperar, hambrientos, a que los primeros se harten de comer, dormir en la parte más exterior y expuesta de la guarida y arreglárselas casi sin ninguna atención por parte de los demás. A estos cánidos que se llevan siempre la mejor parte de todo y tienen, en consecuencia, más posibilidades de procrear se les denomina individuos Alfa o dominantes.


Este ordenamiento social no debe extrañar mucho a los humanos. Porque entre nosotros en una empresa el director es que tiene todos los privilegios. De hecho, lo que ha hecho posible que humanos y perros hayan llegado a llevarse tan bien han sido precisamente las semejanzas existentes entre la estructura social humana y la canina. En resumidas cuentas, cuando un perro vive con nosotros en casa entiende que nosotros somos los jefes, y que es a nosotros a quienes corresponde elegir, mientras que a ellos les toca indefectiblemente conformarse con lo que nosotros rechacemos.


Es precisamente la estructura jerárquica de la jauría lo que impide que surjan conflictos entre ambas especies. Ahora bien, en un animal tan inteligente y adaptable como el perro doméstico, ciertas experiencias podrían anular esta sumisión instintiva. Y es aquí donde entra en juego el aprendizaje.

El Aprendizaje


Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene. Si obtienen algo que les guste con determinada conducta, tenderán a repetirla; si no, lo más probable es que la abandonen.


En este principio se basa la teoría del aprendizaje. Los perros aprenden de forma muy similar a la nuestra. Sabemos, por ejemplo, que si cuando un niño hace algo por primera vez (aplaudir, por ejemplo) le damos a continuación un caramelo, es probable que vuelva a intentarlo. Tras batir la palmas unas cuantas veces y recibir las correspondiente golosinas, es muy probable que el niño se ponga a aplaudir con entusiasmo para demostrar que han aprendido ya a hacerlo. Si por el contrario, se hubiese castigado al mismo niño por batir las palmas, o simplemente se le hubiese ignorado mientras lo hacía, lo más probable es que el aplauso hubiera durado poco tiempo y el niño no hubiese vuelto a batir las palmas más adelante.


Conviene tener en cuenta que lo que un humano adulto considera un castigo puede parecerle un premio a los niños o a los perros. Si necesitan o desean que les prestemos más atención, una regañina o incluso un castigo físico puede parecerles un premio, ya que para ellos es mejor eso a que se les siga ignorando. Tal vez esto explica por qué algunos niños se portan tan mal en el supermercado o algunos perros empiezan a hacer gamberradas en cuanto llegan visitas.


¿Son de Verdad Tan Inteligentes?


El perro nos parece a veces más inteligente que los otros animales domésticos, como por ejemplo un gato, porque encuentra la forma de conseguir lo que se propone y porque repite conductas por las que antes ha sido premiado. No obstante, la inteligencia es algo difícil de medir. Tal vez lo único que ocurre es que a los perros se les da mejor comunicarse con nosotros de forma que nosotros les entendamos.


Es posible adiestrar a otros animales, por ejemplo; los gatos, los cerdos, las gallinas.. etc.., de la forma en que adiestramos a los perros, pero motivándolos y comunicándose con ellos de otro modo. Los gatos por ejemplo son más independientes que los perros, a los gatos no le gusta que los dominen y por lo tanto no buscan nuestra aprobación, y a los perros les gusta ser dominados y si buscan nuestra aprobación.


Para poder recibir clases de adiestramiento, apuntarse a cursos o simplemente una modificación de la conducta de su perro, pueden escribirnos al siguiente correo dejando sus datos y localidad; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)



Copyright © Por: Erik Farina, Etólogo Canino y Adiestrador Profesional


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