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viernes, 11 de septiembre de 2020

Etología - Psicología Canina Psicolmascot

 

                                                                                               Erik Farina año 2015


Todo el mundo sabe que el perro es el mejor amigo de los humanos. Mas esto no es suficiente, hay que conocer al perro, hay que educarlo, hay que cuidarlo y adiestrarlo. Y todo esto sólo puede hacerse con cariño y amor utilizando la psicología canina. Hay que atenderle en sus necesidades, hay que alimentarle de acuerdo con su conformación digestiva particular, y tenemos que conocer sus manías y sus afanes. Hemos de aprender a querer y cuidar a los perros, porque son nuestros mejores amigos, y como tal hay que tratarlos y amarlos, e incluso respetarlos.


La Psicología del Perro: Instinto y Carácter


No son pocas las personas que dicen que los perros se guían únicamente por el instinto. Otras personas en cambio, creen que el perro posee una inteligencia fuera de lo común. Una inteligencia casi humana.


Desde el punto de vista objetivo, ambas opiniones son erróneas. Los perros, que son los únicos animales domésticos que están psicológicamente integrados en la humanidad, poseen en realidad una mezcla de instinto y adaptabilidad.


Estos elementos componen lo que podríamos denominar el “espíritu del perro”. De ahí que éste, en lugar de confundirse entre sí, se integra y se funde para hacer posible la convivencia con la especie humana. Ello hace pensar al humano que los perros son, sobretodo, seres muy inteligentes.


La psicología comparada se ocupa del estudio de las leyes que regulan el comportamiento de las diversas especies y el análisis de las diferencias y afinidades entre el comportamiento de los animales en general. Es conveniente, pues, comenzar a tratar el aspecto del instinto con algunas consideraciones.


En efecto, se trata de un comportamiento o de una serie de comportamientos transmitidos de padres a hijos, es decir, que estos comportamientos son de origen hereditario.


Los seres vivos, además de asemejarse a sus padres en el aspecto genético y físico (en el caso del perro, raza, color, pelo, talla, etc..), también lo hacen en las predisposiciones a determinados comportamientos.


Estos comportamientos heredados pueden ser muy determinados y abarcar la manera de actuar en general de cualquier animal.


En los animales de corta existencia, como es obvio, no se presenta la oportunidad de aprender todo lo necesario para una óptima independencia. Heredando formas físicas de acción, esto es, de los comportamientos ya perfectamente adecuados a garantizar la supervivencia, la alimentación y la reproducción de la propia especie, estos animales están preparados por instinto a morir jóvenes.


Por otra parte, el mismo instinto sirve además para reducir la necesidad y los peligros del aprendizaje, pues de éste deriva el hecho de que todos los animales se conducen de igual manera que sus respectivos antecesores.


Por ello, hemos de deducir que el instinto es un mecanismo de adaptación a la especie, o sea que hace idóneo al individuo a la vida, en un ambiente determinado.


Como ocurre generalmente, el ambiente no suele ser el mismo, sino que puede sufrir, grandes variaciones. Frente a tales cambios, el comportamiento determinante y fijo de los mecanismos instintivos podría resultar inadecuado.


                                                                                                   Erik Farina año 1994


Por tal motivo, resultan indispensables los procesos de aprendizaje, es decir, la capacidad de modificar el comportamiento propio de manera relativamente estable en el tiempo que sigue a una experiencia dada.


El humano, por ejemplo, es extraordinariamente adaptable a diversos ambientes. Y esto es debido a que se halla poco ligado al instinto. En cambio, está dotado de una gran capacidad de adaptación activa, lo que le otorga una gran facilidad para el aprendizaje.


En definitiva, es sumamente difícil separar lo instintivo de lo aprendido. Todos los comportamientos estables responden a exigencias de adaptación y supervivencia, máxime si se tiene en cuenta que tales comportamientos se observan en la inmensa mayoría de las especies terrestres a través del tiempo.


El altruismo presente en algunos animales se debe a la necesidad de defenderse de si mismos y de la propia especie, respecto a los descendientes directos que en el fondo representan la prolongación en el tiempo de la existencia del individuo solo.


En la naturaleza el cachorro del lobo viene al mundo en una fosa circular que la madre ha excavado, a fin de impedir que la camada se disperse. Además, los cachorros recién nacidos nacen con los ojos y los oídos cerrados, no oyen ni ven, pero si tienen el olfato que poseen un sistema de orientación que les permite moverse hacia el calor del cuerpo de la madre.


En el caso de dar a luz una perra en una casa de un humano, la perra construirá una especie de valla protectora con objetos diversos para sus crías, que no podrán salir de allí. En cambio, si sabrán llegar hasta el cuerpo piloso y caliente de la madre gracias a su olfato.


Ya cerca de la madre, colocarán el hocico sobre el vientre de la madre con movimientos de arriba abajo, hasta llegar a los pezones, que centrado en la boca de los cachorros, evocará en ellos la conducta de la succión, al tiempo que bombean los senos con las patitas anteriores para que salga la leche.


Estos primeros actos del cachorro son instintivos. Los cachorros incapaces de realizarlos quedan abandonados y mueren en los primeros días.


Además, los movimientos de busca del pezón y el masaje de senos, no se agotan con el tiempo de la lactancia. Una vez terminada esta función nutritiva, estos movimientos permanecerán en el patrimonio de la conducta del perro como actos demostrativos de afecto y dependencia filial.


De ahí que los perros, en ciertos momentos especiales, golpeen su hocico de arriba abajo. Suelen hacerlo particularmente cuando tienen hambre, cuando desean ser acunados con caricias o cuando se sienten protegidos y bien cuidados.


A pesar de que la mano humana es muy distinta a los senos de la madre, en el fondo, el movimiento del perro es la dependencia que muestra hacia el humano, la misma dependencia que mostró a su madre en los primeros días de existencia, y primeros meses.


Un acto instintivo del perro es acercar el hocico hacia la mano de su dueño para que éste le acaricie, si bien esta acción siempre la lleva de arriba abajo, lo que ratifica la tesis de que en realidad el perro está actuando por instinto.


Por tanto, vemos cómo una conducta instintiva del cachorro se manifiesta en el perro adulto en un contexto completamente diferente, adquiriendo un calor de comunicación.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


PSICOLMASCOT


Contacto:
psicolmascot@gmail.com


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 


lunes, 20 de enero de 2020

El Gusto y el Olfato el Superpoder del perro

 



Este artículo es muy importante para el tema del adiestramiento y la educación en el comportamiento de su perro, desde que nace hasta que es adulto, o simplemente en los perros adultos. Hay que comprender muy bien el sentido del perro y como percibe las cosas y la vida, para no cometer errores a la hora de su educación. Privarles de ciertas respuestas emocionales, instintos o percepciones, puede provocar problemas de conducta en el perro, desequilibrio y trastornos. Hay muchos propietarios, que les priva de esto, cuando es sumamente necesario para el perro.


El Olfato

Al nacer los perros son incapaces de andar, ver y oír, pero encuentran a su madre rápidamente utilizando el sentido del olfato y comienzan a lactar. El olfato es el sentido primario en la vida de un perro, el que le enseñara como es el mundo y ayudarlo en la supervivencia, es por ello que debemos en su educación priorizar y centrarnos en su olfato.

Muchos animales oyen mejor que el perro, la mayoría de los seres humanos tenemos mejor vista, es en el sentido del olfato, en el que los perros afirman su superioridad. El tamaño del cerebro de un perro es diez veces inferior al del humano, pero la parte que controla el olfato es cuarenta veces más grande que el del humano. Tienen mas de doscientos ochenta millones de glándulas olfativas en la nariz, comparada con los cinco millones del humano el sentido del olfato del perro es significativamente mejor y superior al nuestro, a si que no podemos engañar a un perro escondiéndole la comida. Nosotros los humanos exploramos con los ojos, los perros lo hacen con la nariz.

La nariz es el Superpoder del perro, es tan fuerte que pueden oler cosas que pasaron hace mucho tiempo. Cuando un perro entra en un nuevo entorno, puede parecer que lo hacen igual que haríamos los humanos, pero cuando ves el mundo desde su perspectiva, te das cuenta que esta recopilando toda la información que necesita con la nariz. No solo son capaces de oler objetos que estuvieron ahí y fueron retirados, tienen un sentido tan desarrollado que pueden oler acontecimientos como caerse comida, bebida, de hace unos días, semanas e incluso meses después de que hayan sucedido.

La nariz del perro también pueden sentir una débil radiación térmica: el calor corporal de las presas de mamíferos. La mayoría de los mamíferos tienen la piel desnuda y lisa en las puntas de las narices alrededor de las fosas nasales, un área llamada Rinario. Pero los Rinarios de los perros son húmedos, más fríos que la temperatura ambiente y están dotados de nervios, lo que sugiere la capacidad de detectar no solo el olor, sino también el calor.

Como en casi todas las razas de perros los humanos hemos afilado su capacidad de oler eugenesicamente y lo usamos en beneficio propio, por ejemplo, los investigadores médicos descubrieron que los perros pueden oler ciertos cánceres olfateando el aliento o la orina de ciertas personas, en algunos estudios, el indice del éxito del perro para identificar un cáncer  en sus primeros estadios supera a los rayos X o al TAC, estas pruebas están en fase experimental, pero ofrecen muchas esperanzas en la lucha contra el cáncer. 


Cómo funciona

Es el cerebro del perro y su nariz, el que le brinda esta refinada detección de olores. Con unas imágenes podemos visualizar como olfatea un perro, un proceso especial que captura la forma en como se refracta la luz los gases de diferentes temperaturas permitiéndonos visualizar los olores. La humedad en la nariz del perro atrapa las moléculas odoríferas, entonces las fosas nasales se ensanchan para poder atrapar mejor el olor, la nariz del perro puede captar varios olores individuales a la vez. Todos los perros analizan un paisaje con su nariz al mismo modo que nosotros analizamos el paisaje con los ojos. Puede oler lo que estas cocinando en el fuego, pero tampoco se le escapa el olor de un pastel en la mesa, ni el de otro animal que merodea alrededor del jardín.

Justo mas al interior de las fosas nasales, el aire se limpia y humidifica, viaja a través de un laberinto de pliegues nudosos en la que las moléculas odoríferas son absorbidas por una capa mucosa, justo bajo la superficie se unen con un filio olfativo, el encuentro entre los dos genera impulsos nerviosos que son transportados a través de las neuronas receptoras al enorme bulbo olfativo en el cerebro del perro, dándole el mensaje de lo que estas cocinando, el pastel en la mesa y el animal alrededor del jardín se procesan de forma simultanea.

Como detecta el calor, los perros, como los murciélagos, pueden sentir puntos calientes débiles y que una región específica de sus cerebros se activa por esta radiación infrarroja, dicen los científicos. Sospechan que los perros heredaron la habilidad de su antepasado, el lobo gris, que puede usarlo para olfatear cuerpos calientes durante una cacería. La combinación de la nariz y el cerebro del perro como una plataforma sofisticada para procesar una amplia gama de señales.

En el mundo entero la gente está criando perros rastreadores para buscar y encontrar de todo, desde personas atrapadas, a drogas ilegales y a explosivos. Otros como perros de asistencia médica, como a las personas que tienen diabetes para avisarle cuando se tiene que poner su dosis de insulina. 


Las Formas del Hocico

La enorme cantidad de células receptoras presentes en la membrana olfatoria del perro necesita un espacio donde alojarse, y para ello las diferentes razas caninas han desarrollado hocicos de distintos tamaños y formas. Para acomodar un aparato olfativo tan extenso, los primeros perros contaban con un hocico alargado como el del lobo. No obstante, en algunas razas modernas, mucho más artificiales, es evidente que este espacio se ha reducido enormemente debido al acortamiento del hocico canino. Se calcula que el hocico de un perro de algunas razas que lo tienen mas largo que otras varia en millones las células receptoras, por eso unas razas son mucho mejores y superiores en el rastro.

El Gusto

Obviamente, no podemos preguntar a los perros a qué les saben las cosas que comen. Sin embargo, y aunque no cabe duda de que todos los perros son capaces de percibir el sabor amargo, el dulce, el ácido y el salado, tal vez lo más importante para ellos no sean estas distinciones, sino sólo el hecho de que lo que están saboreando les agrade.


La experiencia durante la primera época de su vida influye enormemente en esto. Parece que los perros que han probado diferentes sabores y texturas de muy jóvenes tienden a aceptar mucho mejor la variedad al llegar a la edad adulta. A algunos perros les encanta los sabores muy fuertes, como la cebolla, y el ajo crudos, por ejemplo, mientras que otros sólo aceptan un sabor determinado y se niegan con insistencia a probar cualquier otro alimento.

Cómo Funciona

Los perros poseen un número de papilas gustativas seis veces inferior al del humano. En su mayor parte, éstas se hayan agrupadas cerca de la punta de la lengua. No obstante, el sentido del gusto y el del olfato están tan vinculados en los perros que tal vez éstos reciban más información sobre lo que comen del olfato que del gusto.

Cuando un cachorro llega a la fase del destete, la leche de la madre queda sustituida en el perro por un cierto poco interés por el agua, en la punta de la lengua del perro tiene papilas gustativas exclusivamente para el agua. Estas les crea un deseo de beber, ya que es muy importante para su vida. La comida pasara de la papilla a algo mas sólido después.

Como su sentido del gusto está relativamente poco desarrollado, no es tan necesario introducir variaciones en el menú como lo sería para el humano. Si un perro rechaza un alimento, probablemente se deba a que no le atrae lo suficiente, más que a que su sabor le resulte realmente desagradable. Los perros que obligan a sus propietarios a servirles una nueva marca de pienso cada noche, no pierden realmente el apetito a causa de la monotonía del menú, sino que más bien utilizan la comida como excusa para manipular a sus amos.


Lo que si comparten con los humanos, es la capacidad de asociar los sabores con los problemas de salud. Si un perro enferma después de ingerir un determinado alimento, es muy probable que rechace este alimento durante algún tiempo. Se trata de un mecanismo de defensa instintivo, destinado a impedir que el perro ingiera sustancias tóxicas de forma continuada.


Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 
















Por: Erik Farina (Etólogo Canino)

Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot

lunes, 30 de diciembre de 2019

Adiestramiento Canino - El olfato e instinto del perro

Erik Farina 2016

La nariz del Perro. 


Podemos tratar de hacernos una idea de cómo siente o piensa nuestro perro, pero hay algo que nunca estará a nuestro alcance, y es ni siquiera poder imaginar ese universo paralelo de los olores.

La nariz del perro está diseñada para captar el mayor número de partículas aromáticas e interpretar con eficacia los mensajes químicos contenidos en ellas. 

Los humanos podemos reconocer un cierto número de olores, y casi todos hemos comprobado alguna vez cómo son capaces de evocarnos recuerdos de circunstancias pasadas con increíble intensidad. Para ellos , los olores son como los libros para nosotros, y de ellos extraen tal cantidad de información que nosotros ni siquiera podríamos imaginar.

El olfato sigue siendo lo más importante para los perros, porque les proporciona muchísima información sobre su entorno, su comida y sus posibles compañeras sexuales.

Las Señales Olfativas

Los perros dedican gran parte de su tiempo a olfatear, no solo a sus congéneres que son verdaderos bancos de datos olfativos, si no que también del propio aire, que para ellos es un verdadero buzón de correos del que recogen y en el que depositan mensajes que sin duda serán recibidos a pesar de la distancia. Los mensajes olfativos que emite una perra en celo, por ejemplo, son transportados por el aire a muchos kilómetros de distancia.

Los perros van dejando mensajes olfativos a sus congéneres, sobre todo por el medio de la orina y de las heces. Para asegurarse una mejor difusión de los mismos, los machos y las hembras en celo tratan de dejarlos en una posición más elevada levantando la pata y orinando contra una superficie vertical o incluso defecando encima de algún objeto elevado.

Expertos en los Aromas

Hay razas y familias de razas con el olfato mucho más desarrollado que otras. Los Bloodhound y los Basset, por ejemplo, viven en un mundo formado por olores. 

En ellos, el olfato es el sentido primordial, y el oído y la vista carecen prácticamente de importancia. Ello se debe a que estas razas fueron criadas como perros de trabajo por su agudeza olfativa, y utilizados para seguir el rastro de animales o incluso personas desaparecidas.

Aunque el hombre realmente no puede ni si quiera hacerse una idea de la cantidad de información que un perro recibe a través del olfato, ha reconocido y aprovechado el prodigioso olfato de éstos a lo largo de la historia. Los perros son la herramienta habitualmente utilizada por los humanos para detectar cualquier cosa, desde las drogas y la podredumbre seca, hasta las enfermedades de los humanos..

Pueden encontrar desde trufas ocultas bajo tierra, hasta personas sepultadas por terremotos o cualquier otro desastre natural y una gran variedad de enfermedades humanas. El maravilloso olfato de los perros puede salvar vidas humanas. Algunos perros han sido adiestrados incluso para detectar por medio del olfato síntomas precoces del cáncer u otras enfermedades, explosivos o minas anti-personas.

El Instinto de defensa. Siempre en Alerta

Una de las primeras funciones desempeñadas por el perro fue de proteger a los humanos. En su entorno natural, los perros alertan a su manada ladrando si detectan que un perro extraño o un predador se acercan a su territorio. Muchos perros de compañía ladran aun cuando llegan visitas o desconocidos a la puerta, tratando de avisar a su propietario de que debe proteger la guarida de inmediato.

En teoría, los perros deberían limitarse a avisarnos de que se acercan intrusos. Somos nosotros los únicos que decidir si deja o no entrar en nuestro hogar a las personas..

A pesar de ello, algunos perros, sobre todo si son guardianes por su raza, pueden considerar que es su responsabilidad mantener la guarida del propietario a salvo de intrusos, y llegar incluso a agredir a cualquiera que no conozca o que no les inspire confianza, aunque sea bien recibido por el dueño o simplemente parezca estar merodeando por el jardín (por este motivo los perros suelen tener tanta rabia a los carteros).

Cuando un perro ladra o ataca a los transeúntes o a otro perro fuera de la casa, suele creerse que lo hace para proteger a su dueño. Sin embargo, éste no suele ser el motivo. El miedo suele ser la verdadera razón de esta conducta. Estos perros han aprendido a autoprotegerse mostrándose agresivos con el fin de ahuyentar a las personas o a otros perros. Tal vez, por tanto, estén tratando de protegerse a sí mismos. Pero no su territorio ni a su dueño.

Artículo relacionado:

El Olfato y El Gusto del Perro

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

jueves, 22 de agosto de 2013

El Perro y sus Instintos de Caza

Erik Farina 2012
La Agudeza Sensorial

Todos los órganos de los sentidos del perro están expresamente diseñados para asistirlo en la caza. Su agudo olfato le permite rastrear una presa a kilómetros, incluso horas después de que la pieza se haya marchado. Sus ojos, sobre todo si se trata de Lebreles, que se guían de la vista más que del olfato para cazar, les permiten detectar hasta el más insignificante movimiento que pueda producirse en extensiones muy vastas. Los perros poseen también muy buen oído, y pueden captar hasta el más leve murmullo producido por las posibles presas.


El cuerpo del perro ha sido modificado por los criadores para incrementar su habilidad como cazador. Los Lebreles (cazador de liebres) tienen cuerpo de Sprinter para alcanzar liebres y conejos en plena carrera; los Terrier pueden, por su parte, colarse por los más angostos escondrijos en busca de alimañas, y los perros de pastor, rápidos y con excelentes reflejos, tienen la agilidad necesaria para acechar a otros animales.

Compañeros de Caza

Durante milenios, los perros han acompañado a los humanos en las partidas de caza, desde cuando cazaban en busca de alimento hasta la actualidad (con fines deportivos). Muchas razas actuales proceden de la especialización de los perros.

La caza consta de diferentes fases y tareas. La primera consiste en detectar las presas, y con este propósito se criaron numerosas razas especializadas en el rastreo. Los rastreadores, dotados de un finísimo olfato, suelen trabajar en jauría, siguiendo el rastro aromático dejado por las presas en la vegetación al pisarla o incluso en el propio aire. El Bloodhound, el Beagle, el Foxhound y el Basset son todos perro de rastreo.

Los Lebreles, entre los que se incluyen el Afgano (Galgo de Afganistan o Tazi), el Greyhound y el Whippet, confían más en la vista que en el olfato para localizar las presas. También existen los perros de muestra, que además de detectar las presas, avisan al cazador de diferentes formas de su localización. Un ejemplo es el Kurzhaar, al que se suman los Bracos y Pointers. Los Spaniels, además, levantan la caza, obligándola a salir de su escondrijo para que el cazador pueda dispararla o atraparla con la red.

En la caza mayor, hay que atacarla, y para ello se criaron razas caninas como el Irish Wolfhound y el Deerhound. Para la caza de aves que se abaten, las presas deben ser trasladadas hasta donde se encuentra el cazador, y después hasta su casa, y para ello se criaron todas las razas de cobradores o Retrievers. 


Cobrar Las Presas

Entre los cobradores o Retriever destacan dos razas sumamente estimadas actualmente como perros de compañía: el Golden Retriever y el Labrador Retriever, además de otras muchas como el Retriever de pelo liso, el Retriever de pelo rizado, el Retriever de la Bahía de Chesapeake y el Retriever de Nueva Escocia, todas ellas hábiles igualmente para cobrar piezas en tierra o en agua.

Todos los cobradores tienen algo en común: les encanta sostener y transportar cosas con la boca. Si se les adiestra adecuadamente, aprenden a traer a su propietario cualquier objeto. Los Retriever son famosos por su carácter apacible, sumiso y paciente con los humanos. Aunque siempre hay excepciones, es precisamente este rasgo de su carácter lo que les permite traer de buen grado al propietario las presas intactas. Un perro menos sumiso y complaciente que el Retriever probablemente huiría con la presa y se la comería tranquilamente donde nadie lo molestara.

Canalizar los Instintos de Caza y Cobro


Actualmente los perros suelen ser animales de compañía más que compañeros de caza, y esta nueva función conlleva un inconveniente: el animal no puede dar salida a sus instintos de caza. Muchos perros, durante el paseo, se descontrolan persiguiendo presas equivocadas, como alguien que sale a correr, un ciclista o una ardilla en el parque. Este comportamiento puede ocasionar serios trastornos. Los Retriever, en concreto, con frecuencia se convierten en perros ladrones, pues su instinto los lleva a cobrar falsas piezas y salir corriendo.

Para evitar estos problemas y permitir que el perro se realice, es fundamental canalizar sus instintos de caza y cobro por medio de ejercicios de obediencia o agilidad, adiestrándolos como perros de trabajo o sencillamente jugando con ellos. Un perro de trabajo sin empleo se buscará probablemente ocupación por sí mismo, y corresponde al propietario dar salida a sus habilidades e instintos naturales para evitar males mayores. Si se le proporciona una ocupación no necesitará hacer travesuras.

Para un correcto adiestramiento de su perro, una educación canina o una modificación de conducta, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com Nos pondremos en contacto con usted para poder ayudarle con su problemas o necesidades de su perro.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

domingo, 7 de julio de 2013

El Olfato e Instinto de Defensa del Perro

Erik Farina año 1994
Podemos tratar de hacernos una idea de cómo siente o piensa nuestro perro, pero hay algo que nunca estará a nuestro alcance, y es ni siquiera poder imaginar ese universo paralelo de los olores.

La nariz del perro está diseñada para captar el mayor número de partículas aromáticas e interpretar con eficacia los mensajes químicos contenidos en ellas. 

Los humanos podemos reconocer un cierto número de olores, y casi todos hemos comprobado alguna vez cómo son capaces de evocarnos recuerdos de circunstancias pasadas con increíble intensidad. Para ellos , los olores son como los libros para nosotros, y de ellos extraen tal cantidad de información que nosotros ni siquiera podríamos imaginar.

El olfato sigue siendo lo más importante para los perros, porque les proporciona muchísima información sobre su entorno, su comida y sus posibles compañeras sexuales.

Las Señales Olfativas

Los perros dedican gran parte de su tiempo a olfatear, no solo a sus congéneres que son verdaderos bancos de datos olfativos, si no que también del propio aire, que para ellos es un verdadero buzón de correos del que recogen y en el que depositan mensajes que sin duda serán recibidos a pesar de la distancia. Los mensajes olfativos que emite una perra en celo, por ejemplo, son transportados por el aire a muchos kilómetros de distancia.

Erik Farina año 1994
Los perros van dejando mensajes olfativos a sus congéneres, sobre todo por el medio de la orina y de las heces. Para asegurarse una mejor difusión de los mismos, los machos y las hembras en celo tratan de dejarlos en una posición más elevada levantando la pata y orinando contra una superficie vertical o incluso defecando encima de algún objeto elevado.

Expertos en los Aromas

Hay razas y familias de razas con el olfato mucho más desarrollado que otras. Los Bloodhound y los Basset, por ejemplo, viven en un mundo formado por olores. 

En ellos, el olfato es el sentido primordial, y el oído y la vista carecen prácticamente de importancia. Ello se debe a que estas razas fueron criadas como perros de trabajo por su agudeza olfativa, y utilizados para seguir el rastro de animales o incluso personas desaparecidas.

Aunque el hombre realmente no puede ni si quiera hacerse una idea de la cantidad de información que un perro recibe a través del olfato, ha reconocido y aprovechado el prodigioso olfato de éstos a lo largo de la historia. Los perros son la herramienta habitualmente utilizada por los humanos para detectar cualquier cosa, desde las drogas y la podredumbre seca, hasta las enfermedades de los humanos..

Pueden encontrar desde trufas ocultas bajo tierra, hasta personas sepultadas por terremotos o cualquier otro desastre natural y una gran variedad de enfermedades humanas. El maravilloso olfato de los perros puede salvar vidas humanas. Algunos perros han sido adiestrados incluso para detectar por medio del olfato síntomas precoces del cáncer u otras enfermedades, explosivos o minas anti-personas.

Erik Farina año 1994
Siempre en Alerta

Una de las primeras funciones desempeñadas por el perro fue de proteger a los humanos. En su entorno natural, los perros alertan a su manada ladrando si detectan que un perro extraño o un predador se acercan a su territorio. Muchos perros de compañía ladran aun cuando llegan visitas o desconocidos a la puerta, tratando de avisar a su propietario de que debe proteger la guarida de inmediato.

En teoría, los perros deberían limitarse a avisarnos de que se acercan intrusos. Somos nosotros los únicos que decidir si deja o no entrar en nuestro hogar a las personas..

A pesar de ello, algunos perros, sobre todo si son guardianes por su raza, pueden considerar que es su responsabilidad mantener la guarida del propietario a salvo de intrusos, y llegar incluso a agredir a cualquiera que no conozca o que no les inspire confianza, aunque sea bien recibido por el dueño o simplemente parezca estar merodeando por el jardín (por este motivo los perros suelen tener tanta rabia a los carteros).

Cuando un perro ladra o ataca a los transeúntes o a otro perro fuera de la casa, suele creerse que lo hace para proteger a su dueño. Sin embargo, éste no suele ser el motivo. El miedo suele ser la verdadera razón de esta conducta. Estos perros han aprendido a autoprotegerse mostrándose agresivos con el fin de ahuyentar a las personas o a otros perros. Tal vez, por tanto, estén tratando de protegerse a sí mismos. Pero no su territorio ni a su dueño.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina - Psicolmascot 

lunes, 28 de enero de 2013

Los instintos del perro que utiliza durante el entrenamiento de la protección



La opinión de Helmut Raiser sobre que instintos se utilizan durante el entrenamiento de la protección

Instinto de presa, instinto de defensa, instinto de lucha, etc, son las frases de moda en el moderno entrenamiento de la protección. Suenan en cada seminario al que asistimos, son argumentos de innumerables artículos pero rara vez la gente se pone de acuerdo sobre lo que se dice sobre estos "instintos".

Hace más de 20 años Helmut Raiser revolucionó el entrenamiento de la protección del Schutzhund identificando que motivaciones (instintos) innatas son estimulados en las diferentes fases del adiestramiento. No solo asignó nombres específicos a estas motivaciones, combinó años de experiencia práctica e investigación con los estudios clínicos y sus resultados, de líderes conductistas como Brunner, Hediger, Lorenz, Most y Trummler entre otros para determinar a nivel científico que instintos y como se adaptan estos al entrenamiento de la protección.

Sin más introducción, déjenme resumir las conclusiones de su ahora famoso libro Der Schutzhund.

El instinto de presa

El instinto de presa forma parte de la conducta canina de recolectar comida. En un animal predador esto significa que el instinto de presa dirige las técnicas de cazar y matar. Perseguir, levantar, atacar, morder y sacudir a muerte, son las más importantes de estas técnicas cuando hablamos del entrenamiento de la protección. Con objeto de estimular estas técnicas instintivas en el perro, tenemos que tener presente lo que en la realidad hace una presa cuando es cazada. La presa siempre se mantiene en movimiento, se mueve de manera evasiva, y está agobiada pro el miedo. Esas conductas a su vez disparan la persecución, el ataque, la mordida, la tracción y la sacudida a muerte en el perro. El instinto de presa es innato y es un instinto entrenable, esto significa que puede ser aumentado o reducido. El instinto de presa puede ser agotador, lo que significa que llegará un momento en el que el perro "da la impresión de no realizar más los comportamientos deseados".

Nota del autor: Considerando los efectos serios que el resultado final tendría sobre una presa, no suscribo la idea de que el trabajo de presa sea solo un juego tonto.


El instinto de defensa

El instinto de defensa se considera como uno de los comportamientos de agresión del perro, y puede aparecer conjuntamente con otros comportamientos. La amenaza, la mirada fija y la mordida son reacciones defensivas típicas. El comportamiento defensivo generalmente se dispara por amenazas, reales o percibidas o por una agresión abierta. El objetivo del comportamiento de defensa es siempre crear una conducta de evitación en el que amenaza. El instinto de defensa puede aparecer como una defensa de la presa, defensa de los cachorros, defensa del territorio, defensa contra un desconocido o autodefensa. Este instinto se satisface en cada caso cuando el agresor muestra una conducta de evitación. El instinto de defensa no está sujeto al agotamiento, así que puede ser activado a voluntad.

Debería, sin embargo, formar parte de la conducta combativa de todo perro de protección. Además, es el responsable de comportamientos semejantes que se tienen en cuenta bajo presión o bajo amenaza. El gran peligro cuando se trabaja a un perro en el instinto de defensa es que el mismo estímulo que origina la conducta de defensa también origina el comportamiento de evitación. Cual de los posibles comportamientos se muestre por el perro cuando se presente el estímulo detonador depende de diversidad de factores, entre ellos la confianza y temperamento del perro así como del que amenaza, las experiencias de la "vida" del perro, su edad y madurez, el lugar (territorio familiar o extraño), distancia entre los adversarios y la presencia de otras influencias externas (presa, compañero, cachorros).

Nota del autor: Es de esperar que esto permita a la gente ver el arma de doble filo que es la defensa. La defensa es una parte del entrenamiento de protección. La idea de que los buenos perros solo deberían trabajarse en defensa es un peligro que ha estropeado muchos grandes perros.


El comportamiento de agresión

El comportamiento de agresión contiene tanto agresión reactiva (defensa) como agresión activa como agresión activa (agresión social). Con todas las teorías diferentes que existen sobre la agresión, todavía no hay disponible una prueba concluyente de si la genuina agresión espontánea existe o no. Las tres teorías sobre de donde procede la agresión son:

La agresión es aprendida. - La agresión es creada por experiencias negativas. - La agresión es innata.

Probablemente la verdad sea que la agresión sea el resultado de todos los tres procesos. Para nuestros propósitos, no obstante, deberíamos preocuparnos menos en de donde procede la agresión y más en que la desencadena, cual es el objetivo y cual es su significado biológico. El desencadenante de la agresión reactiva (defensa) fue expuesto en el apartado previo. Así que, ocupémonos de la agresión activa. Es siempre intraespecífica, lo que quiere decir agresión social, y es el resultado de la competición por algo (territorio, comida, compañeros, etc). La agresión intraespecífica es activada por los rivales y por el comportamiento antisocial. El objetivo del instinto es causar la evitación o la sumisión del rival.

El significado biológico es la distribución uniforme de una especie sobre el terreno disponible para reducir la posibilidad de escasez de comida y de epidemias además de la supervivencia de una especie y de una manada mediante la selección de los animales más adecuados para la reproducción y como líderes. En especies con una jerarquía social, los comportamientos adquiridos del instinto de agresión limitan los resultados negativos y garantizan los resultados positivos de agresión social tales como la amenaza, la dominancia, la sumisión y los rituales de combates no físicos.


La agresión aumenta con la maduración y la práctica. Puede también aumentar o disminuir mediante el adiestramiento y por influencias externas, por ejemplo el dolor puede ser un estimulador de la agresión. Otros factores que afectan al comportamiento agresivo son el lugar y los niveles hormonales. Los dos factores que afectan al comportamiento agresivo que un figurante necesita conocer son: el conocimiento personal impide la agresión; y la aceptación pasiva de la agresión de un perro impresiona al perro profundamente y le causa inseguridad.

Un efecto de la parte negativa de la agresión en el adiestramiento canino es que reduce enormemente la habilidad en el aprendizaje del perro.

Nota del autor: Todos queremos ver a nuestros perros trabajar de manera agresiva frente el "tipo malo", pero necesitamos tener presente que esta es la escena final que queremos ver. Con demasiada frecuencia, perros de alta calidad no alcanzan su potencial porque sus propietarios quieren verlos agresivos desde el principio, olvidando el hecho de que el perro tiene que aprender muchos ejercicios complejos antes de que pueda aparecer sobre el campo de competición. Así que es posible enseñar al perro primero un ejercicio y luego hacer que lo realice agresivamente.

De nuevo la cuestión de si existe o no un instinto de lucha independiente no ha sido todavía respondida. Algunos expertos en perros creen que debe existir un instinto de lucha y que está relacionado con el instinto de juego. El término instinto de lucha es un oxímoron. Combina la palabra instinto que se refiere a un rasgo heredado el cual sirve para preservar la vida y las especies, con la palabra lucha que se refiere a combate físico. Un instinto para luchar sería entonces una motivación interna que dirija al perro hacia una situación potencialmente perjudicial. Pero incluso en la agresión social los enfrentamientos ritualistas no físicos son mucho más comunes que las luchas físicas perjudiciales.


Sin embargo, aparte de esta polémica, el término instinto de lucha es una descripción útil de un comportamiento deseable en el perro. Queremos ver un perro que se divierte luchando con el figurante. Pero solo un perro que no se siente como si estuviera luchando por su vida puede mostrarse sin estrés y divertirse. Por lo tanto yo (Raiser) pienso que el instinto de lucha es una extensión del instinto de presa. ¿Qué cualidades componen el correcto instinto de lucha? ¿Qué significa espontaneidad? La experiencia práctica ha demostrado que los perros que trabajan principalmente como resultado de su instinto de defensa pueden de todas formas carecer de instinto de lucha. Perros como el que falla con frecuencia al entablar batalla con el figurante si este no le presenta un estímulo defensivo, pero trabaja con confianza mientras existe amenaza.

El deseo de "buscar pelea" es un ingrediente esencial del instinto de lucha. En todos los perros con un acusado instinto de lucha, también encuentro un pronunciado instinto de presa. Apresar es una actividad apasionante que no estresa al perro. Sin embargo, el instinto de presa solo no es igual al instinto de lucha, el perro tiene también que utilizar el comportamiento de defensa. El componente fundamental del instinto de lucha es la parte activa del instinto agresivo, la agresión social. 

Por lo tanto el perro debe siempre ver al figurante como un rival. El objeto de competición podría variar: podría ser la presa (de ahí la relación con el instinto de presa); o podría ser el rango social, lo que funciona bien con perros dominantes. Así que con objeto de aumentar el instinto de lucha, tenemos que fomentar el instinto de presa, fortalecer el instinto de defensa y reforzar la agresión enseñando al perro que puede derrotar y dominar al figurante. Esto dejaría muy claro que tanto instinto de lucha es una cualidad muy deseable, que no espera verse desarrollada completamente en un perro de un año.


Nota del autor: Haced a vuestros perros un favor y ayudarles a desarrollar todos los componentes que fortalecen el instinto de lucha, en lugar de esperar hasta que aparezca por arte de magia porque el perro debería "hacerlo" de manera natural.

Lo que me impresiona de la discusión de los instintos cada vez que leo el libro de Helmut Raiser es que analiza minuciosamente el material sobre una base científica. No intenta hacer que la teoría concuerde con sus técnicas prácticas, al contrario admite de buena gana sus errores anteriores, e intenta mejorar su destreza práctica mediante una mejor comprensión de la teoría. Probablemente resumiré las aplicaciones prácticas de estas teorías en alguna ocasión en el futuro.

Titulo Original: Helmut Raiser's View on Which Drives Are Useful During Protection Training. Por : Armin Winkler.

Copyright © Por: Erik Farina, Psicólogo Canino y Adiestrador Profesional


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