lunes, 26 de agosto de 2013

Adiestramiento Canino - Controlar La Orina y La Caca del cachorro

Erik Farina y Nacho Karballido Staffs
Aprendizaje Sin Error


No es lógico esperar que un cachorro muy joven controle perfectamente sus necesidades, el pipí o la caquita, y es inevitable que se produzca algún accidente de vez en cuando. A pesar de ello, utilizando el método denominado “de aprendizaje sin error” lograremos que entienda lo antes posible qué es lo que esperamos de él y aprenda a hacer sus necesidades en el lugar indicado desde el primer momento. Este sistema, simplemente, hace imposible al cachorro aliviarse en un lugar inapropiado.


El Lugar Apropiado


Es importante en qué momentos es más probable, que un cachorro sienta ganas de hacer sus necesidades. Esto suele ocurrir, por ejemplo, después del juego, nada más despertarse, cuando se acaba de llevar una alegría o después de comer.


Este procedimiento le ayudará a enseñar a su cachorro eficazmente el lugar adecuado:


-Saque al cachorro al aire libre, siempre en el mismo lugar y espere imperturbadamente a que haga sus necesidades, aunque esté lloviendo. Repetir con dulzura alguna palabra que elija como por ejemplo “pipí” o “caquita”, esto le ayudará a recordar por qué se encuentra allí con usted. Cuando empieze a olfatear por todos lados, o a caminar en círculo, prémielo o felicítelo.


-En cuanto termine de hacer sus necesidades, felicítelo con granentusiasmo y ofrézcale una golosina especial para cachorros. Después, juegue un rato con él y vuelva a entrar en casa.


-Mientras esté aprendiendo no es mala idea sacarlo al aire libre cada hora y estar pendiente de sus gestos (si olfatea por todas partes caminando en circulos, significa que tiene ganas)


-Si está en el exterior con el cachorro y no hace nada, vuelva a casa y téngalo controlado en todo momento hasta que vuelvan a salir. Si tiene que atender otro asunto, déjelo en un espacio cerrado y en el suelo cubierto de periódicos.


-Si lo descubre haciendo sus necesidades dentro de casa, o bien a punto de hacerlas, diga “No” en tono suave y llévelo fuera al lugar seleccionado anteriormente. No pasa nada si se despista, pero entonces hay que sacarlo inmediatamente, incluso cuando lo está haciendo. Si logra dejar aunque sea una sola gotita en el lugar indicado, felicítelo y prémielo.


-Encerrado en las zonas donde duerme es más fácil que se aguante hasta que le toque salir, y es posible que le llame para que lo saque. Los cachorros tienden de forma natural a no ensuciarse en la cama.

No Perder Los Nervios


No tiene sentido enfadarse con él porque se le ha escapado algo. Podría asociar su ira con el pipí o la caca en sí, en vez de con el hecho de haber elegido un mal lugar, y entonces se limitaría a tener miedo de que usted descubriese sus deposiciones. A los niños les cuesta años controlar por completo sus esfínteres, y a nadie se le ocurre castigar a un bebé por ensuciarse. Los métodos de castigo que se utilizaban antiguamente, como meterle el morro en su pis o caca, son totalmente contraproducentes y una aberración, además de repugnante y deben ser evitados, prohibidos y multados por maltrato animal.


Muchos propietarios enseñan primero al cachorro a hacer sus necesidades en un papel de periódico y después trasladar el papel al lugar definitivo, pero este sistema supone un doble esfuerzo, puesto que obliga al cachorro dos veces, una para hacerlo en el papel y otra para hacerlo al aire libre. El método del aprendizaje sin error es mucho más facil. Puede ponerse en contacto con un profesional escribiendo al correo; psicolmascot@gmail.com


Orinar Por Sumisión


Los Perros que se hacen pis al ver a una persona o a otro perro no es que no sepan controlar sus esfínteres, sino que utilizan la micción para expresar deferencia. Tal vez se pongan también boca arriba, o separen una pata trasera mostrando el vientre, o se revuelquen en el suelo cuando vean algo o a alguien que les parezca de superior jerarquía.


Si su cachorro orina cuando lo ve a usted llegar, ignórele hasta que estén al aire libre y salúdelo sólo cuando haya hecho pis fuera. Otra posibilidad es agacharse y saludarlo de costado, evitando mirarlo cara a cara. De este modo le parecerá menos terrible y él no se sentirá obligado a orinar para aplacarle.


Copyright © Por: Erik Farina, Psicólogo Canino y Adiestrador Profesional


Contacto: psicolmascot@gmail.com


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domingo, 25 de agosto de 2013

Adiestramiento Canino, La Disciplina

Erik Farina  2012
Los Perros son muy hábiles para interpretar nuestros gestos, aprender palabras clave y prever nuestras reacciones, pero con frecuencia son totalmente incapaces de entender nuestra escala de valores y nuestra conducta.

Debemos ser Justos

Aunque para nosotros la explicación sea totalmente evidente, un perro no es capaz de entender por qué no puede saltar sobre su dueña o dueño cuando lleva ropa elegante, pero si se le permite hacerlo cuando lleva un pantalón viejo. Castigar a los perros por ser perros no tiene mucho sentido. 

Podemos evitar conductas inapropiadas adiestrándolos de forma correcta, pero no es justo ni lógico esperar que hagan distinciones entre un día y otro de la semana, o entre nuestra distintas formas de vestir.

El Castigo Físico O Golpecitos con la Mano

El castigo físico casi siempre contraproducente. A veces se cree que es preciso impedir físicamente que un perro siga haciendo una determinada cosa, pero jamás se debe pegar al perro, utilizar la fuerza bruta ni tampoco la violencia. Los manotazos y golpes con la mano o la patadita o la rodilla, (mucho show de televisión sin ningún fundamento de estudio y base científica) pueden traer malas consecuencias de varios tipos; un perro con cierta propensión a la ansiedad puede llegar a asociar este castigo con quien le castiga y negarse en adelante a acudir si lo llama, o no dejarse tocar, mostrándose atemorizado cada vez que alzase la mano.


O lo que es todavía peor: un perro nervioso puede asociar de forma equivocada los malos tratos con los seres humanos, los perros o cualquier elemento de su entorno. Este tipo de de asociaciones pueden llevar al perro a defenderse de los niños, los adultos, los perros que no conoce, considerando que ellos son los responsables de su dolor o su miedo. Y por otro lado, un perro asertivo y seguro de sí mismo puede llegar a atacar si se siente amenazado psicológicamente.

Erik Farina  2013
Evitar La Violencia

No es raro que los perros maltratados empiecen a mostrarse agresivos, ni casual que los perros violentos ataquen mucho más a sus propios amos que a personas que no conocen de nada; su conducta agresiva procede, casi siempre, de los malos tratos infligidos por los propietarios.


Pocos propietarios recurren al castigo físico, ya que saben que probablemente lo único que conseguirían es empeorar su conducta. Muchos optan por enseñar la conducta apropiada a sus perros como si se tratase de niños: mediante instrucciones verbales y explicándoles claramente qué es lo que han hecho mal. Por desgracia, tratar a los perros como si fuesen niños tampoco da buen resultado.

Los perros, simplemente, no entienden nuestro idioma. En vez de eso, se orientan principalmente por nuestro tono de voz. Muchos perros interpretan los gritos como una invitación a que ladren. También es posible que algunos perros se comporten de forma inaceptable precisamente porque desean ver enfurecidos a sus amos: pegar a estos perros da mucho peor resultado como castigo que dejar de prestarles atención.

Prevenir Malos Hábitos

Hay muchas técnicas eficaces y en absoluto crueles de interrumpir conductas no deseadas, impedir que se produzcan o evitar que se conviertan en costumbre. La primera, denominada “negociación de retribución”, consiste en asegurarse de que el perro no obtendrá ningún tipo de recompensa mediante esa conducta inapropiada, ya que cualquier conducta que no reporta ningún beneficio acaba abandonándose finalmente.

Erik Farina 2012
Muchos perros, por ejemplo, saludan a las personas saltando sobre ellas. Aunque se trata de un gesto amistoso, hay a quien no le agrada. No se extingue esta conducta ni regañando al perro ni saludándolo de forma efusiva, sino que ignorándolo por completo, dándole la espalda y esperando a que tenga las cuatro patas tocando el suelo para saludarlo. 

Cuando el perro salude adecuadamente, hay que felicitarlo con entusiasmo. Es necesario ser constantes y no prestarles nunca atención hasta que saluden con calma.

Otra técnica muy utilizada para eliminar conductas indeseables es la de la aversión. Consiste en interrumpir la conducta mediante un estímulo que el perro considere desagradable, como un ruido estrepitoso. No obstante, esta técnica debe ser utilizada con precaución, ya que algunos perros podrían asociar dichos estímulos desagradable con personas, objetos, etc..

Una técnica muy segura, natural y que funciona de verdad es la de Psicolmascot, ya que solamente se utiliza la psicología, donde el perro lo acata con placer y sin necesidad de golosina ni castigo, ni ruidos. Es un método muy utilizado en muchos países donde los resultados son asombrosos y eficaces. EL perro esta contento y feliz y el amo satisfecho y feliz.

Un adiestramiento adecuado impide que aparezca los malos hábitos, pero si éstos ya han aparecido casi siempre es posible eliminarlos, aunque solo con paciencia y contando con la ayuda de un profesional en conducta canina. Puede solicitar ayuda y asesoramiento a un buen Psicólogo canino especialista en conducta canina, escribiendo a; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


Copyright © Por: Erik Farina, Etólogo Canino y Adiestrador Profesional

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sábado, 24 de agosto de 2013

Los caracoles ayudan a arrojar luz sobre el riesgo del gusano pulmonar canino.

Tras las huellas de los caracoles: cómo las criaturas propagan rapidamente una enfermedad canina mortal


El Dr. David Hodgson, Profesor Asociado de Ecología de la Universidad de Exeter, director de la investigación, estudió los hábitos de 450 caracoles de jardín, registrando sus movimientos utilizando luces LED y la pintura UV. Esta es la primera vez que los caracoles se han estudiado de esta manera, fue la creación de algunas imágenes inesperadamente espectaculares. La investigación se introduce en el informe 'vigilando la baba' y el documental, encargado para la campaña de conciencia de esté gusano pulmonar.


Los resultados revelaron cómo los caracoles viajarán distancias de hasta 25 metros en un período de 24 horas, y buscar áreas de refugio, tales como la hierba, los árboles u otros objetos, incluyendo los juguetes de los perros, que quedan en el jardín durante la noche. Los cuatro investigadores de la Universidad de Exeter también descubrieron que los caracoles se mueven en convoyes, apoyándose en la baba de otros caracoles para ahorrar energía. Se cree que un caracol podría utilizar hasta un 30 por ciento de su energía solamente en la producción de su baba.


El estudio fue encargado como un recurso para los propietarios de los perros, cuyas mascotas están en riesgo de un parásito potencialmente mortal transmitido por las babosas y los caracoles, el gusano pulmonar Angiostrongylus vasorum.


El parásito se contrae cuando los perros se tragan accidentalmente las babosas o los caracoles incluso los más pequeños, que se pueden encontrar en los juguetes del perro, en los charcos y la larga hierba.


En los últimos años, las babosas y los caracoles han disfrutado de una explosión de la población debido a la creciente clima húmedo y las condiciones favorables para la reproducción. El año pasado, la Royal Horticultural Society reportó un incremento del 50 por ciento en el número de babosas. Las babosas y caracoles también encabezó la lista de los 10 principales plagas del jardín en el Reino Unido, las conclusiones publicadas por el RHS para el año 2012.

VIDEO:




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viernes, 23 de agosto de 2013

Etología - La Conducta Canina

Mucha gente está acostumbrada a ver al perro como un miembro más de la familia que acaban olvidando tanto sus limitaciones como sus habilidades puramente caninas. El comportamiento canino es una maravillosa fusión entre lo instintivo y lo aprendido.

Casi cualquier rasgo de su conducta responde a una necesidad instintiva de proporcionar la reproducción y garantizar la conservación de la especie en el entorno salvaje. Educar a un perro, enseñarlo a convivir con nosotros en nuestro mundo, no es otra cosa, en definitiva, que enseñarlo a dar rienda suelta a sus instintos naturales, pero en el momento y el lugar oportunos.

Miembros de la Jauría


Los perros son animales sociales, y como tal desean por instinto sentirse integrados en la estructura social del grupo y trabajar en equipo en la jauría. En el entorno natural, ningún cánido conseguiría sobrevivir mucho tiempo fuera del grupo, ya que para cobrar piezas de gran tamaño es imprescindible cazar en equipo. Por esta razón las jaurías de cánidos salvajes están siempre jerarquizadas y presididas por normas que establecen quién tiene derecho a aparearse en la manada y a quién corresponde el privilegio de alimentarse en primer lugar una vez matada la presa.


Naturalmente, siempre hay alguno que intenta desafiar el orden social establecido, pero, para evitar graves lesiones que hubieran perjudicado a la manada en general, la evolución de la especie sustituyó las mutuas agresiones por toda una serie de comportamientos rituales que permiten resolver cualquier conflicto entre los miembros sin derramamiento de sangre. Estos ritos incluyen gestos teatrales interpretados con la cara y el cuerpo, miradas intensas y fijas, gruñidos, etc., un completo y eficaz sistema de signos que sirven tanto para expresar intenciones como respuestas.


Hasta hace no mucho tiempo se creía que el lobo dominante o líder supremo era el individuo más corpulento o fuerte de la manada. Actualmente se cree, sin embargo, que los lobos que detentan el poder y controlan todos sus congéneres son precisamente aquellos que mejor dominan el lenguaje de los gestos.

El Jefe de la Manada


En el entorno natural, algunos cánidos se llevan siempre la mejor parte de todo: disfrutan de la porción más grande de la presa, del lugar más seguro para dormir, de las atenciones de los otros, que los acicalan y asean, de aliados dentro del grupo que los apoyan, mientras que otros tienen que conformarse con lo que estos privilegiados desdeñan. Obviamente, los primeros tienen más oportunidades de aparearse y procrear hijos sanos que aquellos que deben esperar, hambrientos, a que los primeros se harten de comer, dormir en la parte más exterior y expuesta de la guarida y arreglárselas casi sin ninguna atención por parte de los demás. A estos cánidos que se llevan siempre la mejor parte de todo y tienen, en consecuencia, más posibilidades de procrear se les denomina individuos Alfa o dominantes.


Este ordenamiento social no debe extrañar mucho a los humanos. Porque entre nosotros en una empresa el director es que tiene todos los privilegios. De hecho, lo que ha hecho posible que humanos y perros hayan llegado a llevarse tan bien han sido precisamente las semejanzas existentes entre la estructura social humana y la canina. En resumidas cuentas, cuando un perro vive con nosotros en casa entiende que nosotros somos los jefes, y que es a nosotros a quienes corresponde elegir, mientras que a ellos les toca indefectiblemente conformarse con lo que nosotros rechacemos.


Es precisamente la estructura jerárquica de la jauría lo que impide que surjan conflictos entre ambas especies. Ahora bien, en un animal tan inteligente y adaptable como el perro doméstico, ciertas experiencias podrían anular esta sumisión instintiva. Y es aquí donde entra en juego el aprendizaje.

El Aprendizaje


Los perros aprenden muy rápido cuando les conviene. Si obtienen algo que les guste con determinada conducta, tenderán a repetirla; si no, lo más probable es que la abandonen.


En este principio se basa la teoría del aprendizaje. Los perros aprenden de forma muy similar a la nuestra. Sabemos, por ejemplo, que si cuando un niño hace algo por primera vez (aplaudir, por ejemplo) le damos a continuación un caramelo, es probable que vuelva a intentarlo. Tras batir la palmas unas cuantas veces y recibir las correspondiente golosinas, es muy probable que el niño se ponga a aplaudir con entusiasmo para demostrar que han aprendido ya a hacerlo. Si por el contrario, se hubiese castigado al mismo niño por batir las palmas, o simplemente se le hubiese ignorado mientras lo hacía, lo más probable es que el aplauso hubiera durado poco tiempo y el niño no hubiese vuelto a batir las palmas más adelante.


Conviene tener en cuenta que lo que un humano adulto considera un castigo puede parecerle un premio a los niños o a los perros. Si necesitan o desean que les prestemos más atención, una regañina o incluso un castigo físico puede parecerles un premio, ya que para ellos es mejor eso a que se les siga ignorando. Tal vez esto explica por qué algunos niños se portan tan mal en el supermercado o algunos perros empiezan a hacer gamberradas en cuanto llegan visitas.


¿Son de Verdad Tan Inteligentes?


El perro nos parece a veces más inteligente que los otros animales domésticos, como por ejemplo un gato, porque encuentra la forma de conseguir lo que se propone y porque repite conductas por las que antes ha sido premiado. No obstante, la inteligencia es algo difícil de medir. Tal vez lo único que ocurre es que a los perros se les da mejor comunicarse con nosotros de forma que nosotros les entendamos.


Es posible adiestrar a otros animales, por ejemplo; los gatos, los cerdos, las gallinas.. etc.., de la forma en que adiestramos a los perros, pero motivándolos y comunicándose con ellos de otro modo. Los gatos por ejemplo son más independientes que los perros, a los gatos no le gusta que los dominen y por lo tanto no buscan nuestra aprobación, y a los perros les gusta ser dominados y si buscan nuestra aprobación.


Para poder recibir clases de adiestramiento, apuntarse a cursos o simplemente una modificación de la conducta de su perro, pueden escribirnos al siguiente correo dejando sus datos y localidad; psicolmascot@gmail.com

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)



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jueves, 22 de agosto de 2013

El Perro y sus Instintos de Caza

Erik Farina 2012
La Agudeza Sensorial

Todos los órganos de los sentidos del perro están expresamente diseñados para asistirlo en la caza. Su agudo olfato le permite rastrear una presa a kilómetros, incluso horas después de que la pieza se haya marchado. Sus ojos, sobre todo si se trata de Lebreles, que se guían de la vista más que del olfato para cazar, les permiten detectar hasta el más insignificante movimiento que pueda producirse en extensiones muy vastas. Los perros poseen también muy buen oído, y pueden captar hasta el más leve murmullo producido por las posibles presas.


El cuerpo del perro ha sido modificado por los criadores para incrementar su habilidad como cazador. Los Lebreles (cazador de liebres) tienen cuerpo de Sprinter para alcanzar liebres y conejos en plena carrera; los Terrier pueden, por su parte, colarse por los más angostos escondrijos en busca de alimañas, y los perros de pastor, rápidos y con excelentes reflejos, tienen la agilidad necesaria para acechar a otros animales.

Compañeros de Caza

Durante milenios, los perros han acompañado a los humanos en las partidas de caza, desde cuando cazaban en busca de alimento hasta la actualidad (con fines deportivos). Muchas razas actuales proceden de la especialización de los perros.

La caza consta de diferentes fases y tareas. La primera consiste en detectar las presas, y con este propósito se criaron numerosas razas especializadas en el rastreo. Los rastreadores, dotados de un finísimo olfato, suelen trabajar en jauría, siguiendo el rastro aromático dejado por las presas en la vegetación al pisarla o incluso en el propio aire. El Bloodhound, el Beagle, el Foxhound y el Basset son todos perro de rastreo.

Los Lebreles, entre los que se incluyen el Afgano (Galgo de Afganistan o Tazi), el Greyhound y el Whippet, confían más en la vista que en el olfato para localizar las presas. También existen los perros de muestra, que además de detectar las presas, avisan al cazador de diferentes formas de su localización. Un ejemplo es el Kurzhaar, al que se suman los Bracos y Pointers. Los Spaniels, además, levantan la caza, obligándola a salir de su escondrijo para que el cazador pueda dispararla o atraparla con la red.

En la caza mayor, hay que atacarla, y para ello se criaron razas caninas como el Irish Wolfhound y el Deerhound. Para la caza de aves que se abaten, las presas deben ser trasladadas hasta donde se encuentra el cazador, y después hasta su casa, y para ello se criaron todas las razas de cobradores o Retrievers. 


Cobrar Las Presas

Entre los cobradores o Retriever destacan dos razas sumamente estimadas actualmente como perros de compañía: el Golden Retriever y el Labrador Retriever, además de otras muchas como el Retriever de pelo liso, el Retriever de pelo rizado, el Retriever de la Bahía de Chesapeake y el Retriever de Nueva Escocia, todas ellas hábiles igualmente para cobrar piezas en tierra o en agua.

Todos los cobradores tienen algo en común: les encanta sostener y transportar cosas con la boca. Si se les adiestra adecuadamente, aprenden a traer a su propietario cualquier objeto. Los Retriever son famosos por su carácter apacible, sumiso y paciente con los humanos. Aunque siempre hay excepciones, es precisamente este rasgo de su carácter lo que les permite traer de buen grado al propietario las presas intactas. Un perro menos sumiso y complaciente que el Retriever probablemente huiría con la presa y se la comería tranquilamente donde nadie lo molestara.

Canalizar los Instintos de Caza y Cobro


Actualmente los perros suelen ser animales de compañía más que compañeros de caza, y esta nueva función conlleva un inconveniente: el animal no puede dar salida a sus instintos de caza. Muchos perros, durante el paseo, se descontrolan persiguiendo presas equivocadas, como alguien que sale a correr, un ciclista o una ardilla en el parque. Este comportamiento puede ocasionar serios trastornos. Los Retriever, en concreto, con frecuencia se convierten en perros ladrones, pues su instinto los lleva a cobrar falsas piezas y salir corriendo.

Para evitar estos problemas y permitir que el perro se realice, es fundamental canalizar sus instintos de caza y cobro por medio de ejercicios de obediencia o agilidad, adiestrándolos como perros de trabajo o sencillamente jugando con ellos. Un perro de trabajo sin empleo se buscará probablemente ocupación por sí mismo, y corresponde al propietario dar salida a sus habilidades e instintos naturales para evitar males mayores. Si se le proporciona una ocupación no necesitará hacer travesuras.

Para un correcto adiestramiento de su perro, una educación canina o una modificación de conducta, puede escribirnos al correo; psicolmascot@gmail.com Nos pondremos en contacto con usted para poder ayudarle con su problemas o necesidades de su perro.

Por: Erik Farina (Etólogo Canino)


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